REPARACIÓN

Este lunes El País publicaba un reportaje que contaba que, mediante una argucia legal, en Bélgica la Seguridad Social corría con los gastos de las operaciones de himenoplastia. La himenoplastia es la reparación del himen; el objetivo de la intervención es evitar que las mujeres que hayan tenido relaciones sexuales y viven en ambientes obsesionados con la virginidad sufran la marginación, el repudio o la agresión.

El culto a la virginidad es repugnante: atenta contra los derechos humanos, porque convierte a la mujer en una posesión que pasa de manos del padre al marido; niega su libertad y la transforma únicamente en un objeto sexual, y acarrea el maltrato y la exclusión. Incluso en su delirio, es una norma que se aplica de forma desigual (nadie examina la virginidad de los hombres), y, además, en muchas ocasiones el himen se rompe sin que se produzca una relación sexual. Esta superstición ha estado presente en muchas sociedades patriarcales: la Celestina era reparadora de virgos, y el tema de la honra aparece en la literatura del Siglo de Oro; entre otros disparates, la Iglesia Católica todavía defiende que una virgen se quedara embarazada, y el extremismo cristiano que ha causado siglos de guerras e infelicidad sigue predicando la virginidad; en las bodas gitanas se celebra un ritual tan espeluznante como el yeli, y la virginidad es una auténtica obsesión en el mundo musulmán, como ha explicado Ayaan Hirsi Ali en su libro Yo acuso, que en inglés se tituló The Caged Virgin (La virgen enjaulada). El culto a la virginidad es uno de los elementos básicos de la sujeción de las mujeres musulmanas: una superstición que es precepto religioso y legal y sirve para arruinar vidas y justificar crímenes.

El martes El País, que apenas concedía espacio a la noticia del cierre de una revista feminista iraní, defendía la iniciativa belga y su “pragmatismo” frente a las “polémicas estériles” en torno al velo (como desvinculaba el culto a la virginidad y el islam, esta admonición parecía un poco incongruente). La himenoplastia es una argucia pagada por los contribuyentes de un país democrático que permite que una mujer parezca virgen y no sufra el rechazo de una comunidad en la que impera un sistema legal paralelo. El estado de derecho hace una trampa para fingir que respeta unas normas que no tienen ninguna legitimidad y contradicen los principios democráticos. Pero la estratagema supone un reconocimiento implícito: es una medida paternalista y relativista, y jamás se recomendaría para hacer frente a una tradición reaccionaria de origen occidental: es como si se aconsejase a los negros pintarse de blanco para evitar el racismo antinegro, o como si se aconsejara a los homosexuales la boda heterosexual para no estimular la homofobia. La democracia debe garantizar los derechos de las mujeres y de todos los ciudadanos. Pero para ello es fundamental acabar con las supersticiones y los sistemas legales paralelos que cercenan su libertad.

03/02/2008 13:52

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Autor: emma

Y, sin embargo, que alivio para esa joven angustiada la reparacion de su virgo. Imaginate, tienes 16 y ya no eres virgen. El mundo se te caera encima tarde o temprano pero sin virginidad seras doblemente infeliz, nadie fingira amarte, la gente de tu familia, a la que amas, se avergonzara de ti.
Dios mio, pienso yo, que alivio mas grande que me reparen el virgo! Pagaria lo que fuera. Buscaria a una vieja pelleja que me lo hiciera. Lo que sea con tal de evitar esta verguenza, este dolor, este miedo.
Considero por tanto que para la mujer musulmana acorralada es sin duda una solucion temporal caida del cielo.
No te preocupe, que lo que viene despues es peor que eso. Y es lo que mas que otra cosa se debe combatir : Su inexistencia.

Fecha: 03/02/2008 20:48.


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Autor: Luisa

Yo creo que esta consideración absoluta de la virginidad forma parte de ese status de inexistencia: no se valora a la persona, se valora una serie de lugares comunes en torno a la mujer.
Recuerdo que hace no muchos años, en este país -España- era igualmente un auténtico drama la pérdida de la virginidad antes del matrimonio. Quienes se atrevieron a hacerlo, lo pagaron muchas veces caro: desprecio, aislamiento familiar y social, insultos... Pero sin duda fue uno de los pasos primeros en la lucha por la dignidad de la mujer: que ella misma decidiera cuando, cómo y con quién tendría sus relaciones sexuales. Y es un proceso todavía no terminado.
Hay costumbres culturales que acaso merezcan alguna consideración. Desde mi punto de vista, la integridad del himen no lo es. Es un simple atavismo, utilizado como un instrumento de dominación pura y dura. Su reconstrucción no añade nada a la persona, menos aún hoy en día, como bien se dice en el post.

Fecha: 04/02/2008 11:19.


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Autor: Ana

¡Qué fácil es ser valiente fuera del paredón! El riesgo de no ser vírgenes es mortal para muchas mujeres. Alrededor de 5000 mueren asesinadas cada año por este motivo. Crímenes de honor a manos de familiares varones. En algunos casos también se trata de sobrevivir, no solamente la última esperanza para no ser repudiada y casarse.
No seré yo, quien desde mi libertad conquistada por muchas de las mujeres y hombres que me precedieron; abogue por condenar una práctica y lo que es peor, a quién requiere sus servicios. Por más, que no me gusten los zurcidos ni los trajes, si no son a medida.

Fecha: 05/02/2008 00:53.


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Autor: Antonio

¡Tanta obsesión con "los bajos" de las demás, cuando el problema está en sus cabezas! ¡Que les implante un "pelín" de sentido común...! ¡Abrazos!

Fecha: 05/02/2008 00:55.



Autor: d.

Hola a todos.
Quizás no me he expresado bien, Ana, pero no se me ocurre juzgar a las mujeres que optan por la himenoplastia. Lo que condeno es el culto a la virginidad , un "atavismo", como bien dice Luisa, que provoca asesinatos y opresión. Erradicar esa creencia es la forma de acabara con los crímenes y las agresiones: el objetivo debe ser la emancipación de las mujeres en todo el mundo. Y creo que un estado democrático no debe tolerar ni conceder la más mínima legitimidad a esos atavismos criminales.

Fecha: 05/02/2008 23:03.


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Autor: entrenomadas

Creo la nota-comentario del editor aclara mucho las cosas.
Un estado democrático no puede "normalizar" ni "legitimizar" algo tan humillante como la himenoplastia. Es cierto que la erradicación de esta práctica vejatoria requiere tiempo, además de un trabajo serio desde dentro de las propias asociaciones, y en especial de las mujeres que forman parte de ellas.

Espero que generación a generación esto vaya desapareciendo, igual que ha sucedido en España. Los prejuicios y las barbaridades tampoco son ajenas a nuestra sociedad. Por eso creo que hay que ver este tema sin demasiada distancia. Tan sólo la justa para entender todo lo que supone.
Muy acertado lo que dice Luisa.

Un beso,


PD: Sorry, vuelvo a estar fuera y sin mi ordenador, no sé ni dónde darle a las teclas.

Fecha: 06/02/2008 11:20.



Autor: Matheo

Es duro ser mujer, lo fue y lo es
¿ lo seguirá siendo?

Fecha: 08/02/2008 20:22.


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