Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2008.
HACIA OTRO VERANO
1.
“Cuando conocí a Janet Frame, estaba considerada, con dos libros bajo el brazo, la escritora más prometedora que había habido en Nueva Zelanda desde Katherine Mansfield. Nacida en una familia de clase obrera en la pequeña ciudad de Oamaru, en la Isla del Sur, había estado ingresada en un célebre manicomio en los acantilados cercanos a Dunedin a los 21 años, y le habían diagnosticado una esquizofrenia crónica. Habría de acostumbrarse a las insituciones mentales, de manera intermitente, durante los diez años siguientes, y escapó por los pelos a una lobotomía (que su madre había aprobado) porque la rama del PEN de Nueva Zelanda le entregó un premio por el libro de relatos La laguna, lo que impresionó a los médicos lo suficiente como para que se replanteasen el diagnóstico.
En 1956 huyó a Inglaterra para escapar de un pasado siempre desgraciado y a veces aterrador. Fue aquí, cinco años más tarde, donde nos conocimos; pero hasta el año 2000, cuando apareció la estupenda biografía de Michael King, no supe que nuestro encuentro cambió el curso de la vida de Frame. La novela póstuma Towards Another Summer, que acaba de aparecer, cuenta su versión de lo que sucedió.”
2.
“Europa tiene que romper el problema de su mala conciencia y su visión roussoniana de Evo Morales, que es terriblemente perniciosa, y juzgarlo por si es buen o mal presidente, independientemente de su color. Bolivia es un país con una gran presencia indígena. Desde un punto de vista étnico y racial, si usamos el término, podemos pensar que el 45% de los bolivianos son indígenas. Pero ésa es una lectura inaceptable. Juzgar las características de un país por su origen étnico lleva al peligro de suponer que tienes que hacer una Constitución para los indígenas y entonces hacer lo que se intenta combatir: una Constitución con un plus indígena y no en la búsqueda de la igualdad. El principio básico de un ciudadano, un voto, la libertad individual y el criterio de la conciencia individual como algo fundamental, creo que es un aporte occidental del cual no debe renegar.” (Carlos Mesa, en una entrevista de Luis Prados)
3.
“Me temo que el manifiesto (de la lengua común) está siendo utilizado como una versión castiza de Los protocolos de los sabios de Sión.” (Manuel Rivas)
“Cuando se quiere acabar con las políticas de discriminación positiva de nuestras lenguas se quiere acabar con nosotros, sus hablantes.” (Suso de Toro, en un reportaje de J. A. Aunión)
Los protocolos, un fraude elaborado a partir de plagios y supercherías para justificar los pogromos contra los judíos en Rusia en 1905, alimentaron el antisemitismo europeo, sirvieron a los nazis para justificar la persecución y el asesinato de judíos, y todavía se imprimen como un documento auténtico en numerosos países musulmanes. Creo que no es el mismo uso, y por otra parte me parece que los impulsores del manifiesto por una lengua común , un texto que no dice una palabra contra las lenguas cooficiales, no pretendían exterminar -ni siquiera metafóricamente- a los hablantes de gallego, catalán o euskera, como sugiere Suso de Toro.
Debe de ser la famosa retranca gallega.
SERGIO ALGORA

Una noticia terrible: Sergio Algora ha muerto esta noche. Antón Castro ha escrito:
“Esta madrugada ha fallecido el escritor, compositor e intérprete Sergio Algora (Zaragoza, 1969). Su compañera Maribel tenía que ir a ofrecer un recital en Huesca y se levantaba muy pronto: cuando iba a darle un beso de despedida se percató que su compañero no respiraba. Había fallecido en la paz del sueño. Sergio Algora fundó en los años noventa la banda El Niño Gusano con la que grabó discos como Circo luso, El efecto lupa, El escarabajo más grande de Europa y Fantástico entre los pinos. Más tarde se integró en una nueva formación: Muy poca gente, y actualmente integraba otro grupo reconocido en el panorama español: La Costa Brava, con el que grabó seis discos; el último fue Velocidad de crucero, editado en 2007.
Sergio Algora era, además, poeta, dramaturgo más bien ocasional y narrador. Entre otros libros, publicó los poemarios Envolver el humo, Paulus e Irene; Otro rey, la misma reina; Cielo ha muerto y Los versos dictados. En Xordica, en 2006, publicó un excelente libro de relatos: A los hombres de buena voluntad, y también era autor de la pieza teatral La lengua del bosque. Sergio Algora era promotor de un sinfín de actividades: colaboraba en Zona de obras y en otras publicaciones. Se reconocía en jóvenes escritores norteamericanos como Chuck Palaniuik, David Forster Wallace, Michael Chabon, etc. Cenamos juntos el pasado viernes, en la plaza de Santa Cruz, con Aloma, Carmen y su novia Maribel, y estaba realmente bien. Feliz, con proyectos. Un instante antes, en su bar El Bacharach, habría bromeado con su novia Maribel: Le dijo que la querría siempre, que se amarían hasta el fin de los tiempos. Fue una preciosa noche de rencuentro y de viejas complicidades. Cuando me llamó esta mañana Aloma para decirme que acababa de morir, no daba crédito. Padecía de corazón, es cierto, pero un golpe así era totalmente inesperado. Recordé nuestra cita en Borradores (Aragón Televisión) en junio de 2006: estuvo divertidísimo contando historias familiares, de barniz surrealista. El pasado viernes descubrí que Sergio era un espléndido narrador oral.
En 1998, cuando dirigía la editorial Olifante, le publiqué el libro Paulus e Irene, del que hablamos el viernes. Sergio me dijo que reconocía ahora que “era un libro inmaduro”. Hallo en ese texto, que jugaba con los apócrifos y con la distorsión del lenguaje, ese breve poema, “Espalda”: “Mis miembros fueron calcados // en la tierra yerma // para dibujar lo que soy yo muerto”.”
Un texto de Aloma Rodríguez.
Y otro de Sergio del Molino.
En la imagen, Sergio Algora. Aquí.
LAS PALABRAS Y LAS COSAS

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es un gobierno obsesionado por la semiótica. Desde que ganó las elecciones hace cuatro meses, Zapatero parece más preocupado por los signos, las palabras y la propaganda que por los hechos.
Al principio el nuevo Gobierno dio muchos titulares: por primera vez, había más mujeres que hombres, una mujer estaría al frente del Ministerio de Defensa y habría un Ministerio de Igualdad. Se mantenían los pilares del Gobierno anterior –Fernández de la Vega, Solbes y un reticente Rubalcaba-, pero el nuevo equipo era menos contundente que el del Gobierno anterior. Los nuevos ministros parecían más próximos a Zapatero y tenían menos experiencia política, gestora y a veces de la materia que administraban. Zapatero eliminó a Cristina Narbona y rebajó de categoría el ministerio de medio ambiente, aunque el área parecía uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo; mantuvo, con un gesto de arrogancia, a Magdalena Álvarez en Fomento; recompensó a Miguel Sebastián por una campaña por la alcaldía de Madrid en la que había hecho el ridículo. Separó la educación media de la universitaria: es un modelo que ha ido mal en el Reino Unido, que aleja a Mercedes Cabrera del mundo que conocía, y convierte la enseñanza en la escuela y el instituto en un problema asistencial y no educativo. Daba la sensación de que era un Gobierno más vinculado a Zapatero, con menos peso político, y con más fotogenia.
La imagen más potente fue sin duda la de Carme Chacón al frente del Ministerio de Defensa: una mujer embarazada y catalana pasando revista a las tropas, antes de realizar visitas demagógicas a las tropas españolas en el extranjero en los últimos meses de gestación. Otra de las apuestas de este Gobierno es el Ministerio de Igualdad: un ministerio de un concepto, como ha dicho Arcadi Espada, principalmente decorativo –tiene un presupuesto de 43 millones de euros- pero que también es una marca. Al frente de la institución se encuentra Bibiana Aído, una mujer joven del partido que ha confesado sus virtudes (“soy una persona muy trabajadora, comprometida, responsable y además soy muy amiga de mis amigos”) aunque admite algunos defectos (“soy más testaruda de lo deseable y quizá también tengo un nivel de autoexigencia demasiado elevado”) y asegura que todos los días se reserva un rato para “pensar”. Aído sabe dar titulares y crear polémica: pidió un teléfono de asistencia para el maltratador, y luego matizó que era para los hombres, criminalizando tranquilamente a la mitad de la población. Cuando criticó la represión de las mujeres en el Islam o la cultura maya Fernández de la Vega salió a corregirla, aunque las críticas a Aído por intervenciones mucho más desafortunadas se habían calificado de machistas y retrógadas.
El ministerio parece dedicarse a la igualdad en cuestiones de género (aunque existan otros tipos de desigualdad), pero se distrae en asuntos gratuitos, que no benefician la causa de la mujer. A veces da la sensación de que Zapatero y sus defensores utilizan a algunas de sus nuevas ministras, y a la violencia de género y sus víctimas, como escudos humanos que los blindan ante la crítica. En la polémica de los miembros y las miembras, donde la ministra reveló primero su ignorancia gramatical y después su cinismo al atribuir su error a una expresión latinoamericana (?), hubo análisis tan disparatados como el de Adolfo García Ortega, que decía que el error era bueno porque la palabra "miembro" era mala: "Los malos tratos, la violencia sexista, la pederastia (casi exclusivamente como una aberración masculina) y la explotación sexual y laboral de la mujer, además de la sutil desigualdad doméstica que pasa por "normal", tienen como sustrato esa identificación psicoanalítica con la condición epicena del miembro".
El Gobierno decretó una cesión temporal de agua del Ebro a Barcelona. Como la palabra trasvase estaba mal vista, se hablaba de transferencia, captación, traslado o aportación puntual de agua hasta conducción de caudales, de interconexión temporal de cuencas hídricas o conexión de sistemas dentro de la misma demarcación hidrográfica. En el 37º Congreso Federal del PSOE se rechazan los trasvases, pero se aceptan “aquellas transferencias del recurso [el agua], a través de las infraestructuras hidráulicas necesarias, para que sean medioambientalmente sostenibles y socialmente aceptadas”.
En la campaña electoral, Zapatero defendió los derechos y la dignidad de los inmigrantes frente al discurso xenófobo del PP. Me ha sorprendido que los socialistas españoles hayan apoyado la directiva europea sobre inmigración, que prevé un tiempo de hasta 18 meses de detención para los inmigrantes ilegales. Para defenderse, Zapatero ha dicho que quienes la critican no saben nada, porque es muy buena: algunos países tenían leyes todavía más duras. Entre los que la critican hay muchas personas de su partido, y muchos de sus votantes. Pero Zapatero dijo otra cosa más: en cualquier caso, no hay que preocuparse, porque en España no se aplicará, ya que nuestra legislación es más progresista. Es decir: tenemos que alegrarnos porque la directiva es estupenda y tenemos que alegrarnos aún más porque aquí no se va a aplicar.
El PSOE ganó las elecciones diciendo que no había crisis. Los analistas aseguran que el primer debate entre Pizarro y Solbes fue decisivo. Yo no creo que el Gobierno tenga la culpa de la mala situación económica. Pero ya ha tenido que reconocer muchas veces que había sido demasiado optimista, y ha empleado muchos eufemismos para no hablar de crisis: “las cosas van menos bien”, la hermosa “desaceleración acelerada”, e incluso, que “es opinable”. Hace un par de días era noticia que Zapatero mencionase la crisis ante la insistencia de los periodistas: “como ustedes quieren que diga”, dijo. Creo que es una actitud poco inteligente: al no reconocer las dificultades y decir que las cosas son opinables, cada vez que llega un dato económico negativo el Gobierno da una sensación de engaño o ineficacia. En lugar de reducir la alarma, la aumenta.
Estos meses el Gobierno ha producido una impresión de inmovilidad. Ha legislado poco y ha dado pocas noticias. Como si estuviera quieto en la mata mientras la lucha interna del Partido Popular acaparaba las portadas. Zapatero ha estado especialmente desaparecido y altivo. Hace 10 días tuvo suerte de que la liberación de Ingrid Betancourt acallase un poco el eco de una intervención decepcionante en el Congreso de los Diputados. El PSOE tiene difícil pactar en esta legislatura, las últimas encuestas no le han ido bien (hace un mes Rajoy ganaba a Zapatero en popularidad; no es un chiste) y se enfrenta a una coyuntura complicada: por una parte, una crisis económica; por otra, supuestamente el PP va a girar hacia el centro. El PSOE ha decidido que no puede permitirlo. El otro día en el Congreso de los Diputados Zapatero no planteó muchas soluciones, pero habló de las políticas económicas de derechas y de izquierdas.
El fin semana pasado se celebró el Congreso del partido en el que Zapatero ha dado una sensación de autoridad. Según el blog de Bibiana Aído, fue “el congreso de las IDEAS, una hermosa palabra que es además un acróstico de cinco conceptos que son premisas para nosotros: I, de igualdad; D, de derechos; E, de ecología; A, de acción; y S, de solidaridad” (las negritas son suyas; IDEAS es el nombre del think tank que dirigirá Jesús Caldera; esto tampoco es un chiste). El PSOE ha hablado de reformas sociales: de concederles el voto a los inmigrantes en las elecciones municipales; de modificar la ley del aborto; de avanzar hacia la laicidad del Estado. Zapatero asumió esas propuestas como compromisos de Gobierno, aunque, como ha escrito Soledad Gallego-Díaz, "se suponía que el único compromiso de un Gobierno era el programa con el que se había presentado a unas elecciones y que los acuerdos de los congresos políticos a veces se incorporaban a esos programas, y a veces, no".
Por otro lado, todas estas propuestas existían anteriormente: el PSOE las había guardado en un cajón. El voto de los inmigrantes estaba aprobado desde 2006; en 2004 el PSOE hablaba de la ley de plazos del aborto en su programa electoral, pero la retiró del de 2008 por falta de "demanda social"; el Gobierno de Zapatero le ha sido muchas concesiones a la iglesia, y hace sólo unas semanas el PSOE votó contra una propuesta de Izquierda Unida que apostaba por eliminar los símbolos religiosos en las tomas de posesión. Yo creo que lo mejor de la legislatura pasada fue la Ley del matrimonio homosexual, y me gustan esas reformas que están a favor de los derechos de los individuos y de la libertad, o de la separación de la iglesia y el estado. Pero creo que deberían ser asuntos esenciales y no maniobras de distracción o fuegos de artificio.
He tomado aquí esta foto.
MÚSICA Y COPAS

El Heraldo habla de las actuaciones en directo. Se ha cerrado una sala en Zaragoza, y algunos empresarios y músicos de la ciudad lamentan que no acuda bastante público a los conciertos. Buscan explicaciones y critican las dificultades que pone el ayuntamiento para conceder las licencias, o que no se incorpore el público joven. El reportaje, que descarta en la primera línea los cientos de actuaciones y la “efervescencia” –una palabra horrible: se diluye enseguida- de la Expo, habla de siete salas. No sé si es representativo: en mi calle, por ejemplo, hay por lo menos dos más que no salen en el artículo. Una vez vi una muy llena, pero igual tuve suerte. También he visto cómo cerraban otras, y he visto cómo el ayuntamiento de Zaragoza ha hecho muchos esfuerzos en los últimos cinco años para acabar con la noche.
Sorprendentemente, el reportaje señala que hay demasiada variedad, ya que “las nuevas ofertas se encuentran con que diversifican a la ya escasa masa de aficionados”: a lo mejor, lo que se propone es que los grupos lo dejen, y que las salas cierren. El público tiene parte de culpa, porque al parecer sólo paga entradas para ver a los famosos y le falta entusiasmo por la música. Por otra parte, según el artículo, algunos sitios como La Casa del Loco o la Sala Oasis van bien, pero eso es porque funcionan como discotecas “de copas”.
Una pieza más breve habla de los bares con música en directo en Huesca: los empresarios están contentos, parece que va bastante gente a las actuaciones. Yo me alegro. Pero me desconcierta el titular: “El dinamismo de Huesca la sitúa como capital de Aragón para las actuaciones en vivo”. No sé muy bien qué concepto de capital utiliza, pero imagino que será esencialista o metafísico. No hay ningún dato que explique o sostenga esa afirmación, aunque sí se menciona del apoyo institucional y un técnico del ayuntamiento comenta que la colaboración del ayuntamiento con la iniciativa privada y las asociaciones ha sido buena. Como en el artículo sobre Zaragoza no se habla del número de locales en los que se puede actuar (se citan ocho lugares de Huesca y un programador oscense nombra una sala de Zaragoza que no aparecía en la pieza anterior), ni del público que va, ni de la cantidad de conciertos, ni de la escena musical local. Desde luego no parece que algunos protagonistas de la noticia coincidan con el titular: “Al no haber tantos conciertos como en Zaragoza, el público no se diversifica”, dice un músico de Huesca, que no quiere que haya muchos más conciertos en la ciudad para evitar la saturación.
El artículo sobre Huesca no habla de las copas. Pero he estado en El Edén y varias de las salas que menciona el artículo, y sé que venden copas; imagino que también las habrá en los otros bares de Huesca con actuaciones en directo. Espero que sea así, para cuando vaya.
CADA MAÑANA

1.
“En la taxonomía de la escritura inglesa, E.M. Forster no es una criatura exótica. Lo clasificamos en la categoría de Notable Novelista Inglés, variedad común o de jardín. Aun así, en cierto sentido Forster era un pájaro extraño. Estaba libre de muchos de los vicios que se encuentran en los novelistas de su generación; lo que es inusual en Forster es lo que no hacía. No se fue a la derecha con los años, ni permitió que la nostalgia se convirtiera en misantropía; nunca se arrodilló ante el Papa o la reina, ni coqueteó (ideológicamente) con Hitler, Stalin o Mao; nunca creyó que la novela estuviera muerta o las montañas vivas, siguió leyendo a escritores contemporáneos después de cumplir cincuenta años, no albergaba un odio especial por la generación anterior y la generación esperial, no sentía que Inglaterra se hubiese ido al carajo, que su lenguaje estuviera condenado, que los locos estuvieran dirigiendo el manicomio, o que los extranjeros hubieran invadido la ciudad.
Aun así, como todos los notables novelistas ingleses, era un hijo tipo difícil.”
(Zadie Smith. Aquí)
2.
“A los escritores de ficción les gusta decir que hacen su trabajo contando mentiras, pero Tobias Wolff era un mentiroso de verdad. No estaría donde está hoy si no lo hubiera sido. Aterrorizado por un padrastro violento, necesitado del refugio de una madre confusa, inventaba historias para sobrevivir. Cuando necesitaba apoyar sus invenciones en hechos, Wolff efectuaba una fácil transición a la falsificación. En 1960, por ejemplo, vislumbró un escape del infierno doméstico en una demandadísima escuela preparatoria de Pennsylvannia. Las autoridades pedían recomendaciones, naturalmente, así que “Jack” (que tenía 15 años y había adoptado el nombre en un homenaje a Jack London) envió un montón de testimonios de sus proezas académicas, sociales y deportivas –todos escritos por él- y fue aceptado para una codiciada beca en la Hill School, entre cuyos ilustres ex alumnos se encontraban Edmund Wilson y General Patton.”
(Una entrevista con Tobias Wolff.)
3.
“Como decía Buñuel, un buen guionista debe matar a su padre, violar a su madre y traicionar a la patria cada mañana. Si no lo hace, no es un buen guionista, no es un buen novelista, no es un buen autor de teatro.”
4.
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En la imagen: noviembre de 1972. George Cukor da una fiesta para Luis Buñuel. De pie: Robert Mulligan, William Wyler, Cukor, Robert Wise, Jean-Claude Carrière y Serge Silverman. Sentados : Billy Wilder, George Stevens, Buñuel, Alfred Hitchcock y Robert Mamoulian. Hoy se cumplen 25 años de la muerte de Luis Buñuel.


