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Daniel Gascón

PALABRAS DE FAMILIA

PALABRAS DE FAMILIA

Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960) ha escrito varias veces sobre la familia y la historia: Carreteras secundarias (Anagrama, 1996) hablaba de un padre y un hijo a mediados de los años setenta; El tiempo de las mujeres (Anagrama, 2003) trataba de tres hermanas que se quedaban huérfanas y transcurría durante la transición; la familias, las injusticia y las víctimas eran algunos de los temas de Enterrar a los muertos (Seix Barral, 2005) y Las palabras justas (Xordica, 2007). Esas preocupaciones también aparecen en Dientes de leche (Seix Barral, 2008), que abarca cincuenta años y narra la historia de tres generaciones.

Raffaele Cameroni, un hombre que “desde niño había tenido la sensación de que las cosas siempre les pasaban a los demás”, viene a España para luchar en el bando franquista, se entusiasma con el fascismo, se enamora de una enfermera y se queda a vivir en Zaragoza. Martínez de Pisón cuenta su matrimonio con Isabel, la expansión de una empresa familiar de pasta –que se beneficia de la corrupción durante los primeros años del franquismo- y la construcción del cementerio de los soldados italianos. El carácter autoritario y a veces cruel de Raffaele tiene algo de fascismo aplicado a la vida cotidiana, y condiciona sus relaciones con su mujer y sus tres hijos: Rafael, que pasa de las simpatías por Mussolini a la militancia antifranquista y descubre que tiene talento para la mecánica; el deficiente Paquito, que vive atrapado en una niñez eterna; y Alberto, uno de los grandes personajes del libro, que se convierte a su pesar en el cabeza de familia, intenta modernizar la empresa de su padre, y disfruta con los paseos y la vida junto a su mujer, Elisa, y su hijo Juan.

Dientes de leche habla del paso del tiempo, del miedo a perder a los seres queridos y lo difícil que a veces resulta soportarlos, del amor y los celos, de la lealtad, la incomprensión y la compasión. Martínez de Pisón cuenta con rigor la guerra, la posguerra y la transición, pero también muestra los matices y los cambios en los sentimientos de los protagonistas, que a menudo tienen que vivir con las consecuencias de una decisión precipitada: tras unos meses de matrimonio, a Isabelita (que pierde a un hermano en la contienda y después de ser madre se convierte en Isabel), “Raffaele se le aparecía como un intruso y un aprovechado, el hombre que había ido desplazando a su padre en todo”.

Dientes de leche está llena de detalles que configuran con precisión un universo familiar: presta atención a la manera de hablar de los personajes, a las mudanzas y la distribución de las habitaciones de la casa. Habla de las relaciones entre padres e hijos y nietos y abuelos, de gestos y comportamientos parecidos, de los accidentes domésticos y los relatos fundacionales de cada casa: una acción heroica en la guerra o los capítulos iniciales de una historia de amor. Los Cameroni son seres complejos e imperfectos, con secretos que esconden traiciones o muestras de altruismo inadvertidas, y construyen rituales privados y colectivos para conservar la felicidad: Raffaele lleva a su nieto al homenaje a los soldados italianos que lucharon junto a Franco; Isabel guarda los dientes de leche de sus hijos, que para ella representan “todas las cosas bonitas que el tiempo y la vida obligaban a dejar atrás”, y Alberto hace fotos de Juan y Elisa para no perder de vista los instantes de alegría.

Martínez de Pisón organiza bien la trama, emplea con maestría la elipsis y los puntos de vista de los personajes, y elabora un hermoso retrato de Zaragoza, con sus bares, sus estaciones, sus burdeles y sus bulevares. Los acontecimientos históricos y los cambios de la ciudad señalan momentos importantes para los Cameroni: cuando Raffaele va con dos de sus hijos a recibir a los ex combatientes de la División Azul lleva un maletín lleno de dinero y planea abandonar a su mujer; Elisa oye el nombre de Alberto Cameroni el día en que la Vuelta a España pasa por Zaragoza y conoce a su marido durante el rodaje de Culpable para un delito.

Ignacio Martínez de Pisón logra que una historia complicada resulte apasionante y sencilla. Dientes de leche es la mejor novela de una trayectoria admirable: es un libro emocionante, con episodios tristes y momentos muy divertidos, que hace pensar en las novelas de Anne Tyler, John Irving y Natalia Ginzburg, y habla de cosas que nos afectan a todos.

Esta reseña apareció en Artes & Letras el 24 de enero de 2008.

En la imagen, Ignacio Martínez de Pisón retratado por Malcolm Otero.  

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