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Daniel Gascón

JAFAR PANAHI

 

1.

Escribe Peter Keough:

“Esta mañana estaba viendo las noticias de la NECN y he visto una última hora que decía que el gobierno iraquí había liberado a algunos cineastas y ‘un cineasta’ como celebración del año Nuevo. ¿Podía tratarse de Jafar Panahi?

Resulta que el cineasta era Mohammad Rasoulof, que fue arrestado el 1 de marzo junto a otras Panahi y otras 14 personas (incluida la esposa de Panahi), que desde entonces han sido liberados. Panahi es el único que sigue bajo custodia.

Numerosos grupos e individuos, incluyendo la Toronto Film Critics Association Federation of European Film Directors, la Academia de Cine Europeo, los Asia-Pacific Screen Awards, el Festival Internacional Karlovy Vary, el Festival Internacional de Cine de Berlín, el Festival Internacional de Roterdam y Human Rights Watch, han protestado por la persecución de un hombre valiente y brillante. Puedes añadir tu voz firmando esta petición”.

 

2.

Cuenta AFP:

“La esposa del cineasta iraní Jafar Panahi dijo a la AFP el martes que no ha podido ver a su marido en la cárcel de Evin, en Teherán, desde su detención a principios de este mes.
Cincuenta cineastas y artistas iraníes, en una carta firmada que se hizo pública el martes, instaron a las autoridades a liberen Panahi, según una agencia de noticias.
‘Desde que fue detenido él, he conseguido hablar con él dos veces. Fui a verlo a Evin a el jueves pasado, pero no no me dejaron,’ dijo Tahereh Saeedi”

3.

Cuenta The Economist:

“Los cineastas de Irán siempre han tenido que sobrevivir con apenas un par de respiraciones de aire artístico pero han logrado hacer películas memorables en el proceso. A los zares culturales del país no les gustaban las producciones que reventaban tabúes de Jafar Panahi, pero de mala gana permiteron que llegaran a la pantalla. Películas como ‘El Círculo’, sobre la miseria de las mujeres, y ‘Offside (Fuera de juego)’, una historia de chicas que se visten como chicos para entrar en el ambiente sólo para hombres de un partido de fútbol, demostraron al menos que la censura iraní no había logrado matar la creatividad. Pero ahora eso ha terminado. A principios de este mes fue detenido el Panahi, junto a otras personas, durante la filmación de lo que un sitio web partidario del gobierno llamó ‘una película contra el régimen’.

Las tensas relaciones de. Panahi con las autoridades se rompieron tras las contestadas elecciones de junio pasado. Como juez en el Festival de Cine de Montreal, enfureció al gobierno al llevar un pañuelo de color verde para mostrar su apoyo a la oposición y fue detenido brevemente cuando regresó por haber asistido a una ceremonia para las víctimas de la brutalidad oficial.

La detención del Sr. Panahi contribuye al progresivo empobrecimiento cultural de Irán. Mohsen Makhmalbaf, uno de los mejores cineastas del país, ya estaba en el exilio: es un franco opositor a la República Islámica, para la que en el pasado trabajó lealmente. La estrella femenina más rentable de Irán, Golshifteh Farahani, fue perseguida hasta tener que abandonar el país por atreverse a actuar en una película de Hollywood. También habla en voz alta contra el régimen y colabora musicalmente con el compositor más innovador de Irán, Mohsen Namjoo, otro exiliado. Pero, aunque ofrece un aire más libre, la vida fuera de Irán puede provocar desorientación artística. Makhmalbaf no ha hecho una buena película desde que salió de Irán. El país ha producido muchos genios creativos que han fracasado en el extranjero.

La atmósfera sofocante de Teherán fuerza decisiones difíciles. En una carta abierta a las autoridades, Abbas Kiarostami, el cineasta más reputado de Irán, y autor de un famoso político agnóstico, deploró la detención del Sr. Panahi’s. También ofreció una visión de su propio modus operandi, ahora que él tampoco tiene esperanza de que sus películas se muestren en Irán. Utiliza el producto de sus admiradas fotografías para financiar producciones muy ajustadas, y mira con benevolencia a los DVDs piratas de su obra como ‘el único medio que tengo de comunicarme con el público en mi país’.

Para algunos, acomodarse es más fácil. Otra famosa actriz, Hediyeh Tehrani, perdió seguidores al aceptar un préstamo del gobierno para contribuir al montaje de una exposición de sus fotografías de partículas de agua y otras maravillas naturales. Los entendidos de Teherán han quitado importancia a su trabajo, que sin embargo ganó el elogio poco habitual de la eminencia gris de Ahmadineyad Eminencia, Esfandiar Rahim Mashai. Lo describió como un ‘acto de adoración’ que le había ayudado a ‘conocer a Dios’.

En la imagen, Panahi.

 

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