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Daniel Gascón

DICIEMBRE

DICIEMBRE

1.

Jean Hannah Edelstein escribe:

“Mil es una cálculo conservador del número de libros y propuestas de libros que rechacé durante mis dos años de carrera editorial. He rechazado libros que acabaron dando muchísimo dinero, y he rechazado libros que fueron plagiados por autores ya publicados, y he rechazado libros más de una vez porque cambié de trabajo y volví a recibirlos en el correo en la nueva empresa. Una vez salí a tomar una copa con un tipo majo y 15 minutos después me di cuenta de que también había rechazado su libro.

Con todo este trabajo duro a mis espaldas, puedes imaginar lo que ilusionó enterarme de que un editor les está pidiendo a los escritores que manden sus cartas de rechazado para publicarlas en una antología en 2010. Pasaré el próximo año esperando que alguna de mis elaboradas piezas de correspondencia pase el corte”.

Las cartas pueden mandarse aquí.

2.

John McWhorter escribe sobre The Anti-Intellectual Presidency: The Decline of Presidential Rhetoric from George Washington to George W. Bush, de Elvin T. Lim, acerca del lenguaje de los presidentes de Estados Unidos:

“El problema es real. Analizando los discursos inauguruales de todos los presidentes, por ejemplo, Lim muestra que que la longitud media de cada frase se ha vuelto cada vez más corta y el nivel de vocabulario más bajo. El discurso a la nación que es típico ahora -una secuencia de frases impactantes diseñado para buscar el aplauso- era desconocido hasta la administración Nixon. En esa época, la longitud media era de 42 segundos, que parece una distancia faulkneriana comparada con los 8 segundos de 2000”.

3.

Algunas listas de los mejores libros del año.

The New York Times.

Los críticos de Finantial Times.

La ficción, según The Sunday Times.

The Observer.

Lire.

Times Literary Supplement.

4.

 

Jonás Trueba ha escrito:

“Es evidente, podemos vivir sin la última película que vimos ayer, pero me gustaría saber cómo viviríamos si sólo hubiera películas sin las que no se puede vivir (ni siquiera sé qué películas son esas, en todo caso depende de cada uno). Habrá quien directamente piense que se puede vivir sin películas, pero yo no lo tengo tan claro. De hecho, no lo tengo nada claro. Tampoco soy de los que piensan que hacen falta muchas películas malas para que se den algunas buenas y muy de vez cuando una obra maestra. Pienso más bien al revés, pienso que el falso concepto de la obra maestra sirve para amparar a otras películas que no lo son, y es la existencia de estas películas lo que resulta verdaderamente importante e imprescindible.

Josep Pla decía que se aprende más de las obras menores, de aquellas que tienen errores y son imperfectas. Los cines, las videotecas, las tiendas y las casas están llenas de obras menores. La obra maestra con mayúscula se da muy poco en el cine, y es un alivio. Los mejores cineastas son los que renuncian a ella y, gracias a esa renuncia, pueden regalarnos esas películas maravillosas de nuestro día a día, las que nos hacen seguir confiando en el cine y en su poder de superación”.

He tomado la foto aquí.

 

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1 comentario

Raúl -

Yo mandaría mis cartas de rechazo... Si las editoriales se dignaran a contestarme
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