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Daniel Gascón

¿TIENE FUTURO EL PASADO?

¿TIENE FUTURO EL PASADO?

1.

Sephanie Coontz: Los viejos tiempos no fueron tan buenos.

2.

Christopher Caldwell sobre el final de un capítulo de la Ilustración.

3.

Rosa Sala Rose encuentra una carta:

"El cónsul español en París Alfonso Fiscowich le escribe en 1943 al siniestro agregado policial Pedro Urraca a fin de que interceda ante los alemanes por un joven comunista de la Resistencia llamado Jorge Semprún. El futuro escritor y ministro había sido detenido y torturado por culpa de un denunciante. Un par de meses después de este escrito, que quedó sin efecto, sería deportado a Buchenwald, donde permaneció hasta la liberación del campo.".

Aquí.

4.

¿Cómo lo descubrieron después de tanto tiempo? Violó un par de reglas básicas de la Ocultación de Crímenes de Guerra. Regla número 1: No escribas unas memorias sobre tus crímenes de guerra.

5.

Un paseo perturbador por Berlín.

6.

Steven Pinker sobre el Tratado de Utrecht.

7.

Sobre Enrique López y el Tribunal Constitucional: Soledad Gallego-Díaz y Presno Linera.

8.

Es Bloomsday y Stephen Fry explica su amor por Ulises.

9.

La escultura clásica se vuelve hipster.

[Imagen, de Anthony Stewart.]

¿SOMOS EUROPEOS O NO?

¿SOMOS EUROPEOS O NO?

1.

The Economist sobre Alemania.

2.

Una entrevista con Bernard-Henry Lévy.

3.

Chapero, comunista, piloto de la RAF, poeta, preso, católico, seductor, profesor: la vida accidentada de un traductor de Rimbaud.

4.

El periodista Juan Moreno no será español. Pocas cosas tan españolas como ese desplante torero, dice Juan Gómez.

5.

Simon Kuper sobre las ciudades y el precio.

6.

¿Cuánto tiempo tienen que trabajar los europeos para ganar lo que ganan sus jefes en una hora?

7.

No solo jugamos bien al fútbol.

8.

Globalización.

9.

Jonás Trueba: ¿Somos europeos o no? Yo sí lo creo, y me parece que no debemos tener ese complejo.

[Imagen.]

DIVORCIOS Y BURBUJAS

DIVORCIOS Y BURBUJAS

 

1.

Gideon Rachman recomienda cinco libros publicados después de 1978.

2.

Tony Blair esccribe:

Pero hay un problema dentro del islam y tenemos que ponerlo sobre la mesa y ser sinceros al respecto. Naturalmente, hay cristianos extremistas y también judíos, budistas e hinduistas, pero me temo que la variedad problemática dentro del islam no está compuesta por unos pocos extremistas. Tiene en su centro una concepción de la religión –y de las relaciones entre religión y política– que no es compatible con las sociedades pluralistas, liberales y de amplias miras. En el último extremo del espectro hay terroristas, pero la concepción del mundo penetra y se extiende más de lo que nos resulta cómodo reconocer. Así, pues, por lo general no lo reconocemos.

Hay dos efectos resultantes. Primero, quienes profesan opiniones extremas creen que nosotros somos débiles y eso les da fuerza. Segundo, los musulmanes  que saben que el problema existe y quieren hacer algo al respecto –y lo bueno es que hay muchos– se desaniman.

3.

Jameini o el inversor supremo de Irán.

4.

Unzueta sobre Aznar.

5.

Mariano Gistaín: La burbuja fue el 11-S.

5.

Lluís Orriols: El divorcio ideológico en Europa.

6.

Xavier Vidal-Folch sobre el Tribunal Constitucional Alemán y el Banco Central Europeo.

7.

Intelectuales y politólogos 2: Sánchez Cuenca reparte mandobles a diestra. González Férriz. Suanzes.

8.

El Lago Azul.

[Imagen.]

LA ESCRITURA O LA VIDA

Sobre Autobiografía de papel y Contra Jeremías, de Félix de Azúa, en el número de junio de Letras Libres.

GROWING UP IN PUBLIC

GROWING UP IN PUBLIC

1.

Cómo contactaron Snowden y Greenwald.

2.

William Saletan sobre el espionaje. Amy Davidson se pregunta si es hora de hablar de nuestros secretos. Simon Jenkins defiende a SnowdenJordi Pérez Colomé sobre lo que significa el escándalo.

Los espías tienen las de ganar, dice Gideon Rachman.

3.

Arcadi Espada escribe:

Si el mal pudiera hacer un uso libre y encriptado de los infinitos recursos internáuticos, la vida sería una perpetua noche de saqueos.

4.

Peter Singer sobre el caso de Beatriz.

5.

Muere en Egipto una niña a la que practicaban la ablación de clítoris.

Los rebeldes sirios matan, por blasfemo, a un chico de quince años al que oyeron decir que no creía en Dios.

Comportamiento promiscuo.

6.

El derby de la sufragista, por Fernando Savater, sobre Emily Davidson.

7.

Siempre hay un demostrativo al acecho.

8.

David Trueba y Rosa Montero se despiden de Elías Querejeta.

9.

Leçons de Ténèbres, de Clive James.

[Imagen.]

MUÑOZ MOLINA Y EL ESPEJO ROTO

MUÑOZ MOLINA Y EL ESPEJO ROTO

«La corrupción, la incompetencia, la destrucción especulativa de las ciudades y de los paisajes naturales, la multiplicación alucinante de obras públicas sin sentido, el tinglado de todo lo que parecía firme y próspero y ahora se hunde delante de nuestro ojos: para que todo eso fuera posible hizo falta que se juntaran la quiebra de la legalidad, la ambición de control político y la codicia –pero también la suspensión del espíritu crítico inducida por el atontamiento de las complacencias colectivas, el hábito perezoso de dar siempre la razón a los que se presentan como valedores y redentores de lo nuestro». Esas líneas resumen las ideas centrales de ‘Todo lo que era sólido’, donde Antonio Muñoz Molina (Úbeda, 1956), que ayer obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, denuncia algunas de las cosas que se han hecho mal en España en las últimas décadas. «Creíamos vivir en un país próspero y en un mundo estable», explica, y no percibíamos la ceguera general ni la deslealtad de las élites: «En treinta y tantos años de democracia y después de casi cuarenta de dictadura no se ha hecho ninguna pedagogía democrática». Los partidos políticos, que tienen un papel exagerado en la vida española, no se dedicaron a reformar las instituciones incompetentes heredadas del franquismo, sino a ocuparlas. Eso se ha traducido en que no se ha creado «una administración pública profesional, solvente, atractiva como oportunidad de trabajo y progreso personal, ajena a la política y a los vaivenes electorales, escrupulosamente sujeta a la ley». La cultura del pelotazo, el populismo de inauguración y terruño, y la burbuja supusieron un cambio de valores y desarrollaron una pasión por la propaganda y el oropel: abundaban las declaraciones triunfalistas sobre el nuevo lugar de España, construcciones faraónicas, embajadas culturales y desembarcos en el extranjero a los que solo acudían delegaciones de periodistas españoles cuyo transporte se pagaba con dinero público. Era como si el país se hubiera convertido en un terreno de nuevos ricos, y el progreso material convivía con una obsesión por el pasado y un lenguaje político extraordinariamente violento.

Muñoz Molina mezcla el relato histórico con la perspectiva generacional y experiencias personales y profesionales: ‘Todo lo que era sólido’ quiere ser un ‘Yo acuso’ y un ‘Yo, pecador’. Una de sus virtudes es que no tiene miedo a ejercer, literalmente, de aguafiestas. Critica «el totalitarismo de la fiesta, en el que se confunden con entusiasmo idéntico la izquierda y la derecha». La pasión con que parte de la izquierda ha apoyado tétricos rituales religiosos como las procesiones vino acompañada de otra paradoja: «Primero se hizo compatible ser de izquierdas y ser nacionalista. Después se hizo obligatorio». Habría habido un énfasis transversal en los elementos identitarios; «la niebla de lo legendario y de lo autóctono ha servido de envoltorio para el abuso y de garantía de la impunidad».

El libro está bien escrito, aunque es reiterativo en ocasiones, y es difícil no estar de acuerdo con muchos aspectos de su análisis. Lo que defiende Muñoz Molina, un hombre de la izquierda moderada que busca tender puentes con la mejor tradición ilustrada y democrática española, es admirable: el ideal del trabajo honrado y bien hecho, un Estado laico y meritocrático, libertad individual y servicios sociales, la existencia de una sociedad civil y un espacio de discusión civilizada. El diagnóstico y el ideal son más convincentes que el tratamiento: viene a decir, más o menos, que si todos fuéramos un poco mejores todos seríamos mejores. En ocasiones parece caer en cierto adanismo –hubo voces que alertaron de los peligros de la burbuja inmobiliaria, por ejemplo– o en la favorecedora postura del disidente, aunque su análisis no parece dirigido a gente muy alejada de él. En el ensayo conviven observaciones brillantes con elementos sobredimensionados, soslayados o discutibles. Algunos de sus mejores momentos derivan de la experiencia, y la trayectoria de Muñoz Molina resulta ilustrativa: por su desempeño de un cargo público o por la profesionalización de su actividad. El libro tiene elementos de autocrítica: cuando lamenta la obsesión por la Guerra Civil de principios de los años 2000, reconoce (quizá por vergüenza torera) que él escribió una novela sobre la contienda; se reprocha no haber detectado el espejismo destructivo de los años de bonanza. Pero debía haber abundado en esa dirección. Sin duda, la situación española es terrible y hay muchas cosas desesperantes. Pero, por tomar el ejemplo de la violencia del lenguaje político, el enfrentamiento verbal también es duro en democracias sólidas y el propio Muñoz Molina sabe que, pese al paisaje resquebrajado, no todo el progreso ha sido ilusorio. Honesto, valiente y escaso de humor, ‘Todo lo que era sólido’ es un libro donde Muñoz Molina ejerce el papel del intelectual comprometido y aspira a la lucidez de la resaca pero conserva en todo momento cierta ingenuidad: de ella se derivan algunos defectos y muchos de sus méritos.

Antonio Muñoz Molina. ‘Todo lo que era sólido’. Seix Barral, Barcelona, 2013. 253 pp.

Esta reseña salió en Artes & Letras de Heraldo de Aragón el 6 de junio.

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LIBERTAD, MAPAS Y ESPEJISMOS

LIBERTAD, MAPAS Y ESPEJISMOS

1.

Entrevista con Edward Snowden, la fuente de la información sobre el ciberespionaje en Estados Unidos.

Y un análisis de James Fallows.

2.

Escribe Simon Kuper:

La dominación cultural occidental no depende solo de la riqueza, el inglés y la ventaja de quien hace el primer movimiento. También está construida sobre la libertada (sí, esa palabra merece que la rescatemos de la contaminación a la que la sometió George W. Bush). Los países que no son libres pocas veces desarrollan estilos de vida envidiados en otros lugares. Además, Rusia y China desaniman activamente a sus ciudadanos para que no produzcan ideas para la conversación global. Por eso la mayoría de los países emergentes con productos culturales exportables son democracias. Los culebrones surcoreanos, mexicanos y brasileños se venden en el extranjero, como el pop coreano y las películas indias. Es cierto que el minúsculo y no democrático Catar ha creado una televisión global más influyente que China o Rusia, pero influye sobre todo los países de habla árabe.

[…]

Por ahora Occidente dirige la conversación global. Eso importa. Aunque muchos dictadores admiran el modelo político chino, sus súbditos prefieren en general la democracia. No se ve a nadie en El Cairo –y tampoco en Nueva York– que salga a las calles para exigir que gobierne su país un partido comunista no electo con un pasado de asesinato de masas.

A China y Rusia debe preocuparles que cuando sus economías se estanquen, esta era termine como la guerra fría: el atractivo de la vida occidental derribó el muro de Berlín.

3.

Los mapas del futuro, por Evgeni Morozov.

4.

Philip Stephens sobre el regreso del espejismo de la soberanía.

5.

Fernando Aramburu entrevista a Rüdiger Safranski.

6.

¿Existió el milagro fiscal del gobierno de Aznar?

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LEY Y ORDEN

LEY Y ORDEN

1.

Arcadi Espada: Justa venganza.

2.

Jordi Pérez Colomé: ¿En qué lío de espionaje se ha metido ahora Obama?

3.

Simon Kuper: La excepción cultural francesa tiene hoy más sentido que nunca.

4.

Pseudociencias en la universidad de Zaragoza: un resumen de Luis Faci y una carta.

5.

¿Son las democracias inmunes a la inefectividad de las políticas?

6.

Scarlett Johansson presenta una demanda contra una novela donde hay un personaje que se le parece físicamente.

7.

La justicia indígena.

8.

Napoleon Chagnon, en The Edge, con Steven PinkerRichard WranghamDaniel C. DennettDavid Haig y una introducción de Richard Dawkins.

[Imagen.]