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Daniel Gascón

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AGUA TURBIA

AGUA TURBIA

 

1.

Simon Jenkis escribe:

“La verdad es que la base teórica de las ‘localidades ecológicas’ o ecotowns se ha derrumbado, víctima de la ideología de la conservación del planeta y el cambio climático. Desde el principio el concepto estuvo recubierto de pretensiones, sostenido por la edad de oro de la consultoría Whitehall. Cada arquitecto clamaba ser un defensor de esas nuevas ciudades.
No tenía sentido que se dijera que las ciudades de nueva construcción en el país fueran a ser ‘neutrales en carbono’. Abren el suelo, talan árboles –liberando tanto carbono como talando árboles- y consumen energía al poner asfalto y edificar ladrillo, hormigón, vidrio y piedra. Se requieren nuevas infraestructuras de todo tipo y los habitantes se conviertan en usuarios intensivos de coches.

Los promotores se reunieron bajo la bandera ecotown porque se les prometió la aprobación acelerada de sus casas favoritas, para ejecutivos y con baja densidad de población. Se marcharon, incrédulos, cuando les dijeron que los ministros impedirían que la mitad de los dueños de las casas tuvieran coche. Este verano el Panel sobre el Desafío de las Ecotowns del gobierno estaba cerca de la desesperación. Para un crítico que sólo eran ‘casas con las turbinas en la parte superior’. Al Arquitects’ Journal le parecía que estaban ‘muertas’.

La utopía de la creación de comunidades desde cero hizo llamaba a los políticos del siglo XX, y no sólo al este del Telón de Acero: estarían diseñadas para ser libres de los males urbanos, del pecado, el smog, la miseria, el hacinamiento y el capitalismo. Los arquitectos podrían respirar libremente. Los niños pequeños podrían bailar en las calles. Las nuevas ciudades como Letchworth prohibieron el alcohol en los bares, y servían Cydrax y Bovril. Se asignaron salas para encuadernar, hacer sandalias y servir como ‘lugares de encuentro para los trabajadores en huelga’.

Se pensaba que esta ideología se había desintegrado con el ‘blues de la ciudad nueva’ de la década de 1960 y la anomia de Telford y Milton Keynes. Se creía que había muerto hace una generación. Pero no se puede contener una agenda estalinista. En las ciudades Yvette Cooper revivió el espíritu de la década de 1970 con la extendida demolición de de viviendas con sus proyectos North Country Pathfinder, recientemente criticado en el libro de Anna Minton, Ground Control.

John Prescott, sometido a la presión de de los defensores de estos edificios, revivió el concepto de ciudades jardín bajo un manto de vegetación y planificación centralizada. Unos 70 sitios fueron identificados, para éxtasis de la entonces ministra de Vivienda, Caroline Flint, al éxtasis, alegando que serían ‘carbono cero’ y contribuirían a salvar ‘el mundo entero’. A la población local no se le permitiría intervenir.

Las ecotown cayeron una tras otra cuando el mercado inmobiliario se derrumbó y los residentes se alzaron disgustados. Los ministros se desesperaron. El mundo libre de coches y localismo siguieron el camino de la abstinencia de Letchworth. Incluso la animadora y consultora de las ciudades -Town and Country Planning Association- admitió el año pasado que no puede ser neutra en carbono. De hecho, el gobierno tendría que cometer el absurdo de comprar  carbono de las ciudades con certificados de compensación. Los promotores decidieron que era mejor seguir adelante con la expansión anticuada.

Las ecotown son callejones sin salida en la planificación de la historia, las reliquias de otro intento de formar una nueva Jerusalén con la torcida madera de Gran Bretaña. Incluso si Rackheath sale adelante, será sólo otra zona de viviendas grandes, demasiado caras porque su construcción tiene demasiada regulación. Se generarán los mismos kilómetros de coches que cualquier otra población en una zona rural. Incluso los ministros laboristas han dejado de creer que pueden obligar a la gente a que no conduzca.

La historia ecotown es alarmante sobre todo porque mostrar lo vulnerable que es la política del gobierno ante la histeria verde. El eslogan ‘cambio climático’ puede ser secuestrado por un interés comercial. Pinta tu producto verde (ya sea un coche, una fábrica, un rascacielos, una turbina de viento) y puedes llevarte un permiso y una subvención de algún bromista en el cargo.

Lo verde de verdad se vende menos. El mejor libro sobre el tema es del urbanista americano David Owen. Su Green Metropolis vocea el sucio secreto de que los lugares más verdes para vivir son las grandes ciudades. Nueva York, Londres, Mumbai, Hong Kong están repletas de edificios y personas, economizan en las paredes, los techos, la calefacción central, oficinas, espacios abiertos y tránsito de personas.

Las ciudades consumen el tiempo y el espacio de manera intensa y eficaz. Los residentes no pasan horas cada día quemando combustible para ir al trabajo o volver a casa. Manhattan utiliza una décima parte de la gasolina per cápita de la media estadounidense. Albergando y calentando a sus ciudadanos consume una fracción de la energía que se gasta en los suburbios y el campo.

La lógica de la tesis de Owen es que la política verde debería tratar de influir en el consumo. Debería que hacer las ciudades más atractivas y cambiar la tendencia a la movilidad y la expansión rural. Las ciudades no debería ser denigradas mientras se elogia el desarrollo rural pretendiendo que es más respetuoso con el medio ambiente. La gente en el país requiere metros de pared externa per cápita y usa coches todo el tiempo. Los habitantes de la ciudad no”.

2.

John Irving publica su duodécima novela: Last Night at Twisted River. El labrador de John Irving se llama Dickens. En la novela sale una pistola, y él tiene una en casa. En esta entrevista habla de política, de su novela, de un puercoespín, de Al Gore y de Ricardo III: “Siempre pensé que parte de su problema es que nunca debió ser rey. Debió ser un poeta”.

3.

El Ganges, el río más sagrado de la India, se ha convertido en una cloaca infecta que produce numerosas enfermedades. Cuerpos medio quemados, grandes cantidades de desechos y excrementos humanos, flores religiosas en bolsas de poletileno, plástico, cristal, goma y sustancias no biodegradables flotan en el río. Tal es la extensión de la suciedad y productos industriales y contaminantes que un estudio reciente ha concluido que el río no sirve para la agricultura; por no hablar de beber y bañarse.

4.

El Gobierno de España prohíbe la emisión de pornografía en abierto. Al parecer, ha sido importante la presión de usuarios que no se veían capaces de apagar la tele y preferían que otro lo hiciera por ellos, y por todos los demás.

5.

El rodaje de la película basada en la novela Memorias de mis putas tristes de García Márquez se retrasa por la denuncia presentada por una ONG por "apología de la prostitución infantil".

6.

En Bagdad, los homosexuales sufren persecuciones, torturas y asesinatos.

En la imagen, John Irving.

 

MUJERES EN IRÁN

MUJERES EN IRÁN

 

1.

La activista y abogada iraní Shirin Ebadi escribe:

“Hoy Irán es un país donde las mujeres tienen más educación que sus compatriotas masculinos; más del 60% de los estudiantes universitarios son mujeres, al igual que muchos catedráticos de universidad. Las mujeres iraníes obtuvieron el derecho a votar y ser miembros del Parlamento hace medio siglo -antes que las mujeres en Suiza, que alcanzaron este derecho en 1971. Desde ese momento, al menos, un pequeño número de mujeres ha estado presente en el parlamento de Irán. Incluso el actual Parlamento, monopolizado por la línea dura, tiene 13 mujeres. En los gobiernos, las mujeres han ocupado puestos de responsabilidad. El ministerio de Salud en el gabinete de Mahmoud Ahmadineyad está en manos de una mujer. Todo esto es prueba de que las mujeres han logrado un aumento en las filas de los fundamentalistas.

Y sin embargo, a pesar de la herencia cultural, histórica y social de las mujeres iraníes, la República Islámica ha impuesto normas discriminatorias contra ellas. Un hombre puede casarse hasta con cuatro mujeres y divorciarse, siempre que lo desee. Pero para una mujer la mera voluntad no es suficiente para divorciarse de su marido.

Asimismo, según la ley iraní, la vida de la mujer vale la mitad de la vida del hombre en términos de dinero por la sangre. En el caso de una indemnización después de un accidente, las mujeres reciben la mitad de la cantidad asignada a los hombres. En un juicio, la declaración de un hombre vale el doble que el de una mujer. Las mujeres también requieren el permiso de su marido para trabajar, viajar o salir del país.

Estas leyes son contrarias a la función de la mujer en la sociedad iraní. Si la ministra de Salud desea asistir a una reunión de la Organización Mundial de la Salud, debe recibir aprobación de su marido. No está claro qué pasaría si su marido se negase –el puesto de Irán en la OMS podía quedar vacío.

Las leyes impuestas a las mujeres iraníes son incompatibles con su condición y, en consecuencia, el movimiento a favor de la igualdad es muy fuerte. Aunque carece de un líder, de sede o sucursales, el movimiento se encuentra en la casa de cualquier iraní que cree en la igualdad de derechos para hombres y mujeres.

Las mujeres iraníes han elegido diferentes maneras de demostrar su oposición a esta discriminación. Una de los más importantes es la campaña del millón de firmas, destinada a recoger firmas de los hombres y mujeres iraníes para demostrar la oposición a las leyes discriminatorias. Está comprometida con el diálogo y la cooperación como medios para aumentar y mejorar el conocimiento de la legislación discriminatoria.

Esta campaña es una protesta pacífica que, por desgracia, el gobierno iraní se ha negado a tolerar. Más de 50 activistas han sufrido persecuciones y algunos han sido privados de derechos sociales básicos, como poder viajar libremente o salir del país. La pena más grave ha caído sobre Aliyeh Eghdam Doust, que está cumpliendo una condena de tres años de prisión. Es una de las activistas detenidas en las protesta de junio de 2006 en apoyo a los derechos de la mujer en Haft-e-Tir Square, en Teherán.

Estas condenas, sin embargo, no han apagado la determinación de la mujer en su lucha por la igualdad. Después de las elecciones presidenciales de junio, las mujeres de todas las edades participaron en las manifestaciones contra los resultados oficiales. Las fuerzas armadas mataron a tiros a una joven, Neda Soltan. Se ha convertido en un símbolo de la demanda de democracia. Las mujeres están a la vanguardia en esta lucha, y son conscientes de que sólo obtendrán la igualdad sólo en un orden político verdaderamente democrático”.

2.

Aquí, un vídeo sobre la campaña, que este año ha ganado el premio Anna Politkovskaya (ayer se cumplían 3 años del asesinato de esta periodista: todavía no se ha castigado a los culpables).

3.

Irán emite la primera condena a muerte por participar en las manifestaciones, según el portal reformista Mowjcamp (que no da las fuentes de la información). Aquí, en El País y Reuters.

 

He tomado la imagen aquí.

 

UN AMIGO DE KAFKA

UN AMIGO DE KAFKA

 

Escribe Ofer Aderet:

“El Tribunal de Familia del Distrito de Tel Aviv está ubicado en un edificio de oficinas en Ramat Gan, entre una tienda de alfombras y unos ultramarinos. Decenas de personas se aglomeran todos los días, a la espera de escuchar las sentencias sobre asuntos banales, pero a veces fatales: los acuerdos de propiedad, los términos del divorcio, testamentos y herencias. Es dudoso que las personas que se aglomeraban y empujaban por los pasillos en los últimos meses supiera que entre los archivos apilados en los estantes de la secretaría de la Corte hay uno -indistinguible de los otros- que podría interesar a millones de personas en todo el mundo. No hay nada en el número de serie o nombre en el exterior de este archivo que revele su significado, ni la razón por qué algunas personas están en suspenso a la espera de la decisión del juez.

Brod murió en 1968, y los papeles que había dejado atrás -que incluyen los últimos restos de los escritos de Kafka- ya deberían estar protegidos en un archivo, un museo o una biblioteca, y ser accesibles al público, a los estudiosos y muchos admiradores de Kafka. En cambio, están en manos privadas: al parecer, se mantienen en un apartamento residencial y en varias cajas de seguridad en Tel Aviv.

Después de que la situación saliera a la luz en una serie de artículos en Haaretz hace un año, la Biblioteca Nacional de Jerusalén presentó una demanda contra la mujer en posesión del patrimonio, Eva Hoffe, de 75 años, de Tel Aviv. Se trata de una ex asistente de vuelo de El Al, y heredó los papeles de su madre: Esther Hoffe, asistente de Brod, compañera y el beneficiaria de su testamento, que murió hace dos años. El tribunal le preguntó a fin de Eva Hoffe que entregase los documentos a la biblioteca para que pudieran ser ordenados, catalogados y puestos a disposición del público.
Las audiencias -repleta de emoción, suspenso, gritos y amenazas - ha continuado desde entonces a puerta cerrada en el Tribunal. Hasta hace aproximadamente una semana, pocas personas en el exterior sabía lo que estaba sucediendo. Se preguntó a autoridades de la literatura alemana en todo el mundo que han estado investigando los escritos de Kafka durante años qué pensaban sobre el juicio; la noticia les sorprendió.

Nadie sabe con seguridad qué contiene la propiedad. En la década de 1970, había cartas, dibujos y manuscritos de Kafka, pero puede que se hayan vendido en los últimos años. Sin embargo, entre los miles de documentos que sigue habiendo, sin duda hay elementos que iluminan aspectos desconocidos de la vida del gran escritor.

La historia comenzó después de Kafka murió de tuberculosis en un sanatorio de Austria en 1924. Al revisar los papeles de su escritorio, Max Brod encontró una nota doblada de su amigo. Esta nota, junto con otro papel amerillo, resultó ser la voluntad de Kafka. En él, le dio instrucciones detalladas: ‘Querido Max,’ Kafka escribió: ‘Mi última petición: Todo lo que dejo detrás de mí ... [debe] ser quemado sin leer - todo lo que se puede encontrar en mis papeles póstumos (en las casillas , armarios, escritorios, en casa y en la oficina o en cualquier otro lugar donde los encuentres) de los diarios, manuscritos, cartas, escritos por mí y a mí, bocetos, etc., debe ser quemado sin leer y sin dejar rastro, incluso las cosas escritas o dibujadas que en tu poder o el de otros, que tú puede pedir en mi nombre. Si hay cartas que la gente no va a entregarte, al menos, deberían comprometerse a quemarlas ellos mismos’.

Kafka dejó claro que quería que todo lo que había escrito, a excepción de seis relatos que ya se habían publicado, fuera pasto las llamas, pero se esforzó en dejar claro que ‘no me refiero a que deseo que [los seis cuentos] se reproduzcan en beneficio de las generaciones venideras; al contrario, se cumplirá mi verdadero deseo si todos se pierden. Pero como ya existen, no puedo evitar que nadie los tenga, si le apetece. ‘

Kafka publicó pocas obras en vida, y no atrajeron una atención especial. Si se hubiera ejecutado su voluntad, sus novelas más importantes -El proceso, El castillo y América- y la mayoría de sus cuentos se habrían perdido para el mundo. Pero Brod no siguió las instrucciones, sino que pasó gran parte de su tiempo localizando, editando y publicando todas las obras de su difunto amigo, incluyendo la correspondencia, los diarios y cuadernos.

En marzo de 1939, cuando los nazis entraban en Praga, Brod y su mujer se escaparon en el último tren que salió de la ciudad y se dirigieron a Rumanía, desde donde partieron a Palestina. Junto a Brod, quien fue un ardiente sionista, viajaban otro amigo de Kafka, el filósofo Félix Weltsch, al que acompañaba su sobrino Chaim Adler, que más tarde ganaría el Premio Israel de la educación y que es el único de los tres que sobrevive. Brod, que tenía 55 años, llevaba una maleta con los manuscritos de las novelas y relatos de Kafka, así como el resto de sus papeles.

Brod continuó la edición y publicación de las piezas del legado de Kafka. Tras la muerte de su esposa en 1942, lo asistió en sus tareas Esther Hoffe Ilsa, una inmigrante 22 años menor que él. La había conocido en una clase de hebreo en Tel Aviv. Hoffe estaba casada y tenía dos hijas, y acogió a Brod, viudo, en su familia: lo trataban como si formara parte de ella.

‘Nuestra casa era su casa, no tenía otra’, dijo en una entrevista con el diario Haaretz en 1968. Durante 26 años, Esther manejó los manuscritos de Brod con devoción, corrigiendo las pruebas y preparando la publicación. ‘Eramuy difícil leer su caligrafía, yo era la única persona que podría descifrar lo que había escrito’, dijo en la entrevista.

Pero en esta dedicación, se supo en los próximos años, había otros aspectos: fanático, obsesivo y codicioso. El estrecho vínculo entre los dos, al parecer también romántico, permitió a Hoffe para obtener un acceso total, exclusivo y peligrosos al tesoro que Brod había rescatado de Praga: el legado literario de Kafka.

En 1956, los escritos de Kafka hicieron otro viaje a través por mar. Esta vez, Brod llevó los manuscritos de las tres novelas a Suiza, por temor a que la campaña de Suez, se convirtiera en una conflagración regional. Brod nunca mantuvo todo el tesoro para él solo. Unos años más tarde, donó los manuscritos de El castillo y América a la Universidad de Oxford, donde están hoy. Se quedó con el manuscrito de El proceso, que su amigo Franz le había dado como un regalo.

El juicio actual gira en torno a esta interpretación del testamento. Lo que pasó entre la muerte de Brod y el año 2007, cuando Esther Hoffe falleció a la edad de 102 años, sólo puede interpretarse como una traición. Pero a diferencia de la traición de Brod a Kafka, gracias a la que el mundo ha disfrutado de las creaciones del gran escritor, la traición de Hoffe a Brod ha distanciado los escritos del público en general.

A finales de 1980, Hoffe y la Biblioteca Nacional firmaron un memorando en el que se establecieron los términos para la transferencia de la propiedad Brod, o parte de ella, a la institución. Pero las condiciones fueron sustituidas os modificada cada vez que la biblioteca cumplía su parte del trato. (Hasta el día de su muerte, Hoffe nunca entregó el legado a la biblioteca.)

Seis años después del comienzo de las gestiones, como en una profecía autocumplida, Hoffe vendió el elemento más valioso de los bienes bienes de Brod: el manuscrito de El proceso. Kafka, que había dado como un regalo a Brod, había pedido en su testamento que se quemara. Ciertamente, nunca se le ocurrió que una mujer desconocida lo vendería en Alemania y se haría rica con él.

Para cubrir sus huellas, Hoffe usó de la casa de subastas Sotheby’s en Londres, que vendió el manuscrito al librero alemán Heribert Tenschert, que actuaba en nombre del gobierno de Bonn, que hizo la oferta más alta por esta joya literaria - 1,98 millones de dólares- batiendo el récord mundial de la cantidad pagada por un manuscrito de la era moderna. ‘Desde mi punto de vista, el precio era muy bajo’, dijo a los medios de comunicación en el momento. ‘Esta es la obra más importante de la literatura en alemán del siglo XX, y Alemania tenía que tenerla.’ Y de hecho, Alemania obtuvo el manuscrito, y lo colocó el Archivo de Literatura Alemana de la ciudad de Marbach; se guarda en una caja fuerte.

Cuando Esther Hoffe murió hace dos años, legó decenas de cartas y libros de Brod a sus dos hijas, Eva y su hermana mayor, que se dedica a los cosméticos y se llama Ruth Wisler. Escribó: ‘Los proyectos, las cartas y los dibujos de Kafka que el difunto Max Brod me dio como regalo en mayo de 1970, se los doy a mis dos hijas, en partes iguales. Los libros de Kafka que tenía Brod permanecen en la posesión de mis dos hijas ‘.

Tras la publicación de los artículos en Haaretz hace un año, la Biblioteca Nacional, representada por el Dr. Meir Heller, trató de poner fin a la irresponsabilidad indiscriminada. En el último momento, justo antes de que entrara en vigor, presentó una petición para impedir la transferencia de la propiedad de Brod a las dos hijas.

Hacia el final de la vida de Esther Hoffe, hubo muchos informes que decían que el legado de Brod no se mantenía en las debidas condiciones físicas. ‘Los gatos entre los manuscritos de Kafka’, decía un titular del diario Yedioth Ahronoth en junio de 2006. El mes pasado, el apartamento de la calle Spinoza parecía estar desierto. Un fuerte olor emanaba de él y había muchos gatos en las proximidades. Las visitas posteriores revelaron que Eva Hoffe iba a la casa varias veces al día para cuidar a los gatos, que al parecer consideran el apartamento su hogar.

‘Brod se revolvería en su tumba si supiera cómo han terminado sus bienes’, dice Nurit Pegi, que está escribiendo una tesis doctoral sobre Brod en la Universidad de Haifa. ‘Es seguro asumir que habría esperado que el albacea publicara las obras, con la misma determinación que él mostró muchos años para publicar las obras de Kafka. Ciertamente, no habría querido que todo esto se quedara en un cajón o una caja de seguridad en algún banco, criando moho’.

La cuestión de qué es exactamente lo que hay en el patrimonio de Brod que Eva Hoffe controla ha ocupado a estudiosos de todo el mundo durante años. La fantasía más delirante de los fans de Kafka es que hay historias inéditas que Brod decidió retener por razones que sólo él conocía. Más razonable pero no menos interesante es la teoría de que la mayor parte de lo que queda son materiales personales del propio Brod que tratan, entre otras cosas, de su amigo de Kafka y pueden arrojar nueva luz sobre él.

Brod escribió y recibiió miles de cartas de y para amigos, familiares y colegas en el mundo literario. Los investigadores presumen Brod conservaba varios bocetos y dibujos de Kafka. Hoy, cuando Kafka es desde hace mucho un icono y un héroe cultural, unos pequeños fragmentos de información sobre su vida serían un descubrimiento sensacional. Los elementos más importantes y fascinantes en el legado son diarios privados de Brod, que nunca han sido publicados. Podrían iluminar su relación con Kafka y quizás puedan revelar aspectos desconocidos de la conexión, los aspectos que Brod quería mantener en secreto.

De hecho, hay planes para que los diarios se publiquen desde hace 20 años. En 1988, pocos meses antes de que se vendiera el manuscrito de El castillo, Esther Hoffe firmó un lucrativo contrato por la venta de los derechos de los diarios de Brod. Una cantidad de cinco cifras fue depositada en su cuenta bancaria por la prestigiosa firma con sede en Artemis & Winkler, con sede en Zúrich. Pero Hoffe no cumplió su parte del trato: no se separó de los diarios ni después de recibir el dinero.

Eva Koralnik, de la agencia literaria Liepman, hizo de intermediaria en el acuerdo entre Hoffe y los editores. ‘Es una historia triste que nos enfadó a nosotros y a nuestros clientes’, dice ella. ‘Durante años intentamos convencerla de que respetara el acuerdo, pero ella siempre se negó’. En última instancia, dice, ‘Los editores perdieron el dinero y no pudieron publicar los diarios’.

Al preguntarle por qué nunca se demandó a Hoffe, Koralnik responde: ‘¿Qué podíamos hacer? Era una mujer mayor. Hicimos todo lo que pudimos, pero cuando alguien se niega a cooperar, no se le puede obligar’. Según Eva Hoffe, en declaraciones a Der Spiegel en 1993, ‘Publicar los diarios pue de exponer algo terrible’. El semanario alemán dio a entender que se trataba de un caso de un triángulo amoroso embarazoso.
Otra editorial que tiene una cuenta pendiente con la familia Hoffe es la israelí Schocken (que posee la misma familia que es propietaria de Haaretz). Después de la muerte de Kafka, Zalman Schocken compró los derechos para publicar sus obras, y según fuentes cercanas a la empresa, también los derechos de sus manuscritos. ‘Si hay manuscritos de Kafka en el legado de Brod, pertenecen a la familia Schocken’, dicen las mismas fuentes.

La propiedad incluye 70 cartas intercambiadas entre Brod y la amante de Kafka, Dora Diamant, durante más de 20 años. Según Kathi Diamant, de San Diego State University en California, autor de la biografía de Dora, Kafka’s Last Love: The Mystery of Dora Diamant, estas cartas, que incluyen referencias a su amigo común, Kafka, nunca han sido publicadas a pesar de que tienen gran interés. Un breve pasaje de una de ellas que escapó de la propiedad estrechamente vigilada deja clara su importancia: cuenta la historia de un triste incidente directamente relacionado con el legado perdido de Kafka.

Se trata de una carta desesperada que Diamant escribió a Brod en 1933. ‘Las cosas de Kafka han desaparecido. Cartas, las páginas de su diario, y todo lo que tenía’, escribió. Diamant, una comunista judía, se refería a una redada de la Gestapo en su casa en Berlín, donde guardaba 35 cartas de Kafka había escrito para ella y 20 cuadernos que tenía y que nunca han sido publicados.

Su sobrino, Zvi Diamant, de 62 años, vive en Holon. Hace diez años, se dirigió a un grupo de familiares colocaron una lápida en su tumba hasta entonces sin marcar hasta en Londres. Irónicamente, como el testamento de Kafka y Brod, su voluntad se ha violado también: había pedido ser enterrada en Praga, junto a Kafka. Sin embargo, sus parientes nunca vieron su testamento completo -y las cartas que escribió a Brod se encuentran entre los papeles del editor, en el apartamento de Eva Hoffe probablemente, lejos de la mirada pública.

‘Yo no entendía el comportamiento de Eva Hoffe y no puedo encontrar ninguna explicación lógica para el ocultamiento tan tenaz durante tantos años de los materiales de Brod,’ dice el estudiante de doctorado Pegi. ‘Después de todo, si el recuerdo de Brod estaba tan cerca de su corazón como ella dice, lo abriría a todos los interesados para que su legado mantuviera en las docenas de artículos y libros que se escribirían sobre él. ‘

Pegi añade que, ‘No hay que olvidar que Brod fue una figura clave en la literatura judía alemana antes de la Segunda Guerra Mundial. La publicación de sus diarios y las cartas que recibió de intelectuales y artistas durante todo ese período, así como de sus obras de teatro cuentos y novelas inéditos que se sabe que están en su propiedad, ayudarían a refrescar su memoria y a darle el lugar central que merece’.

Otra parte se ha unido recientemente el caso: el Archivo de Literatura Alemana. La institución ha contratado a un abogado israelí para tratar de asegurar los bienes para sí misma, alegando que su lugar está junto a los demás escritos de Kafka y Brod que ya se encuentran allí desde hace años, y los textos deben ser accesibles académicos y visitantes.
Una visita allí hace dos años reveló que los documentos están maravillosamente cuidados, de un modo que a la Biblioteca Nacional de Jerusalén sería difícil de igualar, por lo menos mientras permanezca en su sede actual, en estado ruinoso. La Biblioteca Nacional, sin embargo, no tiene ninguna intención de renunciar y está lista para una batalla legal y pública de larga duración. ‘Eliminar los tesoros culturales de Israel a causa de los medios a disposición de elementos extranjeros es un fenómeno lamentable que perjudica el progreso de la investigación científica en Israel’, dice una fuente de la biblioteca. ‘No vamos a aceptar que este material salga fuera de las fronteras de Israel’.

A principios de septiembre Hoffe solicitó a al Tribunal Supremo de Justicia que ordenase al Tribunal de Familia que le permita ejecutar la voluntad de su madre y acceder el dinero que le legó.  ‘Hay activos por valor de millones de shekels tirados en la propiedad de mi difunta madre que el juez del Tribunal de Familia ha adjuntado sin razón’, dice la solicitud, mientras que su propia situación económica es ‘particularmente grave’ y se encuentra ‘su último trozo de pan’”.

En la imagen, Brod (izquierda) y Kafka (derecha).

 

CUOTA

CUOTA

 

1.

Una entrevista con Richard Dawkins, que ha publicado The Greatest Show on Earth.

2.

En el Reino Unido, las librerías independientes han ganado cuota de mercado a pesar de los cierres del último año.

Según las cifras de Book Marketing Ltd (BML), los independientes han aumentado su cuota tanto en volumen como en valor. En valor, su cuota de mercado ha pasado del 10,3 % al 12,1% en las 28 primeras semanas del año (hasta el 19 de julio de 2009), comparado con un periodo equivalente de 2008. La cuota del sector en el volumen de libros vendidos ha pasado de 9,3 % al 9,7 %. Según Nielsen Bookscan, en el mismo periodo de tiempo el mercado total de consumo se ha reducido en un 1,6 % en valor y en un 1,1 % en volumen.

3.

Editoriales británicas están rechazando títulos de no ficción por miedo a los juicios por libelo, según el English PEN.

4.

Jaime Rosales escribe sobre el cine español:

“Una sola excepción admitiría la movilización colectiva de toda la industria del cine: el caso de una sociedad bajo una dictadura no democrática. En ese caso, y sólo en ése, la lucha contra el régimen se convierte en un deber moral ineludible.

Como ya no ocurre en nuestro país, pues gozamos de una sociedad democrática relativamente sana y respetuosa, opino que es igual de erróneo apoyar públicamente a una facción política que a otra. Por supuesto, cada individuo en democracia puede expresarse políticamente, faltaría más. Pero, desde mi punto de vista, la correcta expresión política del individuo en democracia reside en la facultad que le otorga el voto. Esa expresión y ese apoyo a un partido, ese derecho democrático irrenunciable e irrevocable, debería ejercerse siempre dentro de la esfera privada y no de la pública. La esfera pública de lo político debería permanecer dentro del ámbito exclusivo de los profesionales de la política, es decir, de los políticos y de los medios de comunicación. De lo contrario, todas las ramas de la actividad humana acabarán quedando contaminadas por la política partidista”.

O sea: si se prohíbe la expresión política (en una “dictadura no democrática”, supongo que para distinguir a ésta de las dictaduras democráticas), el sector del cine (al parecer una cosa homogénea y monolítica que se puede movilizar más o menos como un ejército de reservistas) debe expresarse políticamente. En cambio, si hay democracia debemos callarnos todos, ciudadanos y cineastas, para no alienar al público, y votar cuando nos toque.

Pero la expresión política del ciudadano en democracia es mucho más amplia, afortunadamente. Estados Unidos era una democracia cuando se produjo el movimiento de los Derechos Civiles, y muchos artistas y muchos que no lo eran apoyaron una causa justa. En muchas democracias no había sufragio universal: la agitación de las sufragistas impulsó el voto de las mujeres. En la España democrática tenemos también muchos ejemplos de manifestaciones de ciudadanos que han impulsado el aumento de los derechos de los homosexuales o que han contribuido al aislamiento de los terroristas. De hecho, creo que precisamente porque sabemos lo que ha costado ganar el derecho a tener opiniones políticas, y porque tenemos más poder y libertad que los que viven en otro tipo de sociedades, tenemos más responsabilidad política (aunque sólo fuera para pedir más democracia en los lugares donde no la tienen). Los artistas y los intelectuales han tenido episodios terroríficos. En el siglo XX hubo escritores que defendieron el fascismo, que sirvieron al nazismo, al estalinismo, al maoísmo, al castrismo... Pero también ha habido otros muchos que denunciaron sus atrocidades antes que nadie, o que han contribuido a defender la democracia y los derechos humanos de manera cotidiana: desde Émile Zola a Charles Chaplin, pasando por Dorothy Parker, Vargas Llosa o Antón Chéjov.

Rosales identifica las opiniones políticas con el apoyo invariable a unos partidos concretos, como si no se pudieran tener posiciones que no obedecieran necesariamente a ellos. Creo que eso es, desgraciadamente, algo demasiado habitual, que perjudica a la cultura, al pensamiento y a nuestra democracia. A veces, intelectuales, gente del cine y artistas han dado una impresión de seguidismo y fidelidad a los partidos, en vez intentar parecer ciudadanos independientes que piensan por sí mismos y de manera crítica. A algunos les ha ido bien así, a derecha y a izquierda. Para mí, pierden el valor esencial de la reflexión independiente.

Por alguna razón, parece pensar Rosales, en nuestro país no puede haber debate. Así que mejor que los demás no sepan lo que piensas. Eso, y dejar la política sólo en manos de medios de comunicación y partidos, me parece un panorama desolador: a menudo prefieren que hablemos de cosas que no son importantes. El debate político debería ser algo más sofisticado que una discusión sobre fútbol entre forofos de equipos distintos. Resulta improbable que eso suceda si lo dejamos todo en manos de periodistas y políticos.

Pero, en todo caso, prefiero participar en una discusión entre forofos a tener que quedarme callado.

5.

En 1958, John Cheever escribió a un amigo:

“Me alegra decir que he terminado una novela. Al menos parece una novela. No parece un cuento, en todo caso. Pesa más y los sellos son más caros”.

Había terminado Crónica de los Wapshot.

6.

La orden ministerial que desarrollará la ley del cine prevé la discriminación positiva para las películas hechas por mujeres. Esta medida contraproducente para directoras cuya valía quedará en entredicho ha sido defendida con varios argumentos. A menudo, por directoras que han hecho sus películas y han recibido ayudas gracias a su talento, pero parecen considerar que otras compañeras necesitan el favoritismo.  El argumento numérico, esgrimido por Inés París, era el más impactante: “En los últimos diez años solo un 7% de las películas españolas ha sido dirigida por una mujer”, aunque resultaba algo confuso (por ejemplo, seguía: “El 90% del audiovisual está en manos de los hombres y cada vez la presencia masculina va en aumento").

Hoy El País dice: “Según el Instituto Nacional de Estadística, el 91,7% de los inscritos en el Registro Central de Penados y Rebeldes en 2007 eran varones, y sólo el 8,3% mujeres”.

No sé si alguien va a tomar medidas.

En la imagen, la pionera del cine Alice Guy Blaché.

 

CERDOS

CERDOS

 

Escribe Christopher Hitchens:

“Según todos los informes recientes, la antigua ciudad de El Cairo ahora presenta al mundo la imagen de una pila de basura purulenta. Nada nuevo, dice usted. Las calles nunca han sido exactamente despejadas, y los niveles de ruido y tráfico y contaminación son asombrosos. Cuando visité el lugar, me sorprendí al encontrar a personas que viven con gran dignidad y aplomo en lo que llamaban "las ciudades de los muertos", entre las tumbas y las lápidas de los enormes cementerios de El Cairo. También me sorprendió la cantidad y variedad de animales que viven codo con codo, por así decirlo, en medio de los autobuses y taxis, con la población humana. Mirando hacia abajo desde la alta ventana del Hotel Shepheard, vi que una persona emprendedora de los pisos bajos había llevado un pequeño rebaño de cabras a su techo. Se pueden encontrar otras manadas y rebaños en las vías de comunicación. Y este animal tan útil, el cerdo, realizaba una gran cantidad de trabajo excelente. Como consumidores en masa de los residuos orgánicos, los cerdos son difíciles de batir. Se abrían paso sobre grandes montones de desechos, a menudo bajo la supervisión tácita de la gran minoría cristiana de El Cairo.

Tengo que usar el pasado para hablar de estos nobles animales, ya que, en la primavera de este mismo año, todos ellos fueron sacrificados por órdenes del gobierno egipcio. Y esta delirante acción ha desplazado la escena de basura de El Cairo de lo terrible a lo casi calamitoso. El régimen del presidente Hosni Mubarak alegó, a partir de ninguna evidencia, que los cerdos eran portadores de la llamada "gripe porcina". (Varios amigos y familiares míos contraído y superado de esta infección leve; todo el mundo sabe que el encuentro real con los cerdos no tienen absolutamente nada que ver con esto.) Como consecuencia de la matanza del cerdo, las calles de El Cairo se han vuelto casi insoportables, y los recolectores de basura cristianos, llamados localmente el zabaleen, han sido despojados de sus medios de subsistencia. "Mataron a los cerdos, que limpian la ciudad", como un recolector de basura y ex porquero, Moussa Rateb, declaró a la agencia egipcia el final.

He leído el reportaje bien escrito e vívidamente ilustrado de Michael Slackman en el New York Times con la vaga necesidad de escuchar cómo cae el otro zapato. ¿Cuándo se le ocurre mencionar que había algo sectario -posiblemente incluso algo religioso- en la decisión simultánea de matar a los cerdos y rebajar a los cristianos?

Este no sería el único caso de histeria administrativa generado por el brote. La televisión iraní emitió recientemente un reportaje que sugiere que el virus de la gripe porcina había sido deliberadamente producido por los habituales misteriosos “círculos” cosmopolitas y que la vacuna contra él había sido monopolizada por una empresa en la que Donald Rumsfeld tiene muchas acciones. En mayo, cuando la histeria antiporcina cobraba fuerza en Egipto, hubo una propuesta del jeque Ahmad Ali Othman, una figura importante entre los asesores del Ministerio de Asuntos Religiosas, de que todos los cerdos fueran exterminados porque eran los descendientes de los incrédulos judíos transformados en esta especie en el Corán. (Por si no sigues este debate tan tóxico entre las escuelas rivales del islam militante, hay quienes sostienen los judíos descienden de los cerdos y monos en los que Alá convirtió a los herejes, y los que toman la postura más moderada de que los herejes transformados en cerdos y monos recibieron también una maldición que los hizo estériles. La segunda opinión lleva a una conclusión algo más indulgente y tolerante: malos como son los judíos actuales, por lo menos no se encuentran en una línea de descendencia directa de las bestias originales condenadas. Son finas distinciones que merece la pena conocer.)

En un nivel más mundano, se dice que los cerdos son sucios porque comen incluso sus propios excrementos. No son las únicas criaturas que recurren a esto, pero es sin duda su carácter omnívoro el que hace de ellos una patrulla de basura tan sorprendente. No darse cuenta de esta cualidad es no entender nada sobre los cerdos. También podemos observar que tienen piel y órganos que pueden ser transplantados a los seres humanos, que tienen gran inteligencia y una impresionante relación entre el peso de su cuerpo y el de su cerebro, ciertos valores familiares y otros rasgos interesantes. (No es una coincidencia que, en todas las sociedades que no inculcan prejuicios contra ellos, el folclore presente a los lechones en una posición simpática hacia los humanos.) Una ciudad o la sociedad sin cerdos es apenas imaginable: un mundo sin cerdos sería un mundo en el que los seres humanos habrían destruido a unos parientes cercanos y unas criaturas muy útiles. Sin embargo, dos de los grandes monoteísmos están comprometidos con el odio irracional e incluso el temor a los cerdos. (El cristianismo es algo mejor en este punto, si se omite la historia horrible de los cerdos infectados con demonios por el mismo Jesús. Un canónigo de la Iglesia de Inglaterra, que había servido como misionero en Nueva Guinea, donde las ovejas eran desconocidas, me dijo que, para que se entendiera bien, la metáfora de las ovejas y su pastor había sido reemplazada por predicadores que rogaban al señor que protegiera y preservara a sus puercos preciosos.)

Pero ninguna fe es inmune a la estupidez en este aspecto. Hace siglos, en Europa, los gatos -sobre todo los de color negro- se consideraban "familiares" de las brujas y eran condenados a muerte con crueldad repugnante por cristianos petrificados que temían al Maligno y sus enviadas femeninas. La destrucción del felino llevó al triunfo de la rata, y la pulga que llevaba en la espalda, y casi al colapso de la civilización europea. Ahora, la erradicación de la especie porcina provoca el avance de la montaña de basura, en el que sería sorprendente que la rata y sus parásitos no encontrasen un refugio. Deja que actúe la gente de fe. Déjales si te atreves...”

He tomado la imagen aquí.

En el catálogo Afinidades (A del Arte, Zaragoza, 2009) Ismael Grasa tiene un hermoso texto sobre el cerdo, que acompaña a otros hermosos cuadros de María Buil.

 

DIOSES Y MUJERES

DIOSES Y MUJERES

 

1.

Robert Wright escribe sobre los chamanes y las religiones primitivas:

“Dudo que los líderes espirituales y generosos fueran más comunes en la época dorada del chamanismo que ahora, o que la búsqueda espiritual estuviera algo menos corrompida por la manipulación y la charlatanería que ahora, o que hubiera una filosofía coherente del chamanismo que tuviera más sentido que la religión media de hoy.

Por supuesto, no hay manera de resucitar culturas muertas para descubrirlo, y por definición no hay un documento escrito de las sociedades prehistóricas. Pero tenemos lo siguiente mejor: informes de antropólogos que visitaron sociedades de cazadores-recolectores antes de que el contacto con la modernidad los hubiera corrompido. Esos antropólogos observaron a los chamanes haciendo lo que los chamanes hacen: profetizar, curar, mejorar el tiempo, conjurar a los malos espíritus, etcétera. Y los documentos antropológicos sugieren lo siguiente sobre la era del chamanismo:

1) Había mucho fingimiento. Se ha visto sangrar profusamente a chamanes esquimales al contacto de un arpón ceremonial, asombrando a un público ignorante de la vejiga llena de sangre bajo sus ropas. El truco con el que los chamanes ‘chupan’ un objeto maligno de un paciente enfermo y después lo muestran dramáticamente funciona tan bien que se ha observado en Tasmania, Norteamérica, y en tierras entre las dos. Abundan ejemplos.

2) Muchos chamanes estaban allí por el dinero. A cambio de tratar a un paciente, un chamán podría recibir ñames (en Micronesia), trineos y arreos (entre los esquimales orientales), abalorios y cocos (entre os Mentawai de Sumatra), tabaco (entre los ojibwas de Norteamérica) o esclavos (entre los Haida del Canadá occidental). En California, si un chamán Nomlaki decía ‘Estos abalorios son bastante ásperos’, significaba que necesitaría más si iba a curar algo ese día.

3) Los chamanes –al menos algunos- estaban allí por el sexo. En su estudio clásico La ley del hombre primitivo, E. Adamson Hoebel observó que ‘Un chamán poderoso de reputación establecida puede denunciar a un miembro de su grupo como culpable de un acto repulsivo hacia los animales o espíritus, y puede decretar una pena... Una expiación aparentemente común es decirle a una mujer que supuestamente ha errado que tenga relaciones sexuales con él (el poder sobrenatural del chamán equilibra los efectos del pecado de ella). Un buen trabajo si puedes conseguirlo. Otras veces el cambio de magia por sexo era más sutil. Los chamanes ojibwa recibían ‘remuneración mínima’, trabajaban por ‘prestigio, no paga’ Uno de los símbolos del prestigio del liderazgo religioso era la poligamia... Los líderes masculinos tenían más de una esposa’

4) Los chamanes –al menos algunos de ellos- dirigían chanchullos basados en la protección. Aquí habla el antropólogo sobre los chamanes de las islas Andamanese: ‘Se cree que pueden traer problemas, enfermedad y muerte a aquellos que no muestran su fe de forma sustancial; así, generalmente consiguen lo mejor de todo, porque se considera estúpido negarlos, y no tienen escrúpulos a la hora de pedir cualquier artículo del que se encaprichen’. Entre los ona de Tierra de Fuego, el pago por servicio era raro, pero, como observó un antropólogo, ‘Uno se abstiene de todo’ que pueda poner al chamán ‘de mal humor o irritarlo’.

En lo que respecta a la filosofía del chamanismo (la visión que, en palabras de Rutherford, nos muestra ‘como funciona realmente el mundo): bueno, en su mayor parte, la cosmovisión de los chamanes era parecida a la de los seguidores de la primera religión abrahámica, salvo que con más dioses, más espíritus malignos, y más cruda superstición (aunque hay más cruda superstición en la Biblia de lo que cree la mayoría de la gente).

Por supuesto, algunos chamanes tenían la ventaja, en comparación con las figuras bíblicas, de drogas psicodélicas’.”

2.

Ophelia Benson y Jeremy Stangroom han escrito en Does God Hate Women?:

Bueno, qué se puede decir. Las autoridades religiosas y los clérigos conservadores adoran a Dios que es un verdugo horrorosamente cruel, injusto y vengativo. Adoran a un Dios de niños de 10 años, un Dios de abusón de patio de recreo, un Dios de violadores, de bandas, de proxenetas. Adoran –pese a la retórica sobre la justicia y la compasión- a un Dios que se pone del lado del fuerte contra el débil, un Dios que elogia el privilegio y castiga el igualitarismo. Adoran a un Dios que es masculino y se une a otros hombres contra las mujeres. Adoran a un matón. Adoran a un Dios que cree que las niñas deben casarse con hombres adultos. Adoran a un Dios que mira con aprobación cuando un adulto viola a una niña porque está “casado” con ella. Adoran a un Dios que cree que una mujer debe recibir 80 latigazos porque su pelo no estaba completamente cubierto. Adoran a un Dios que se siente satisfecho cuando tres hermanos golpean a sus hermanas hasta la muerte con hachas porque una de ellas se casó sin el permiso paterno.”

3.

Nick Cohen ha escrito:

“La comparación con la ira internacional dirigida contra el apartheid es instructiva. La opresión de los negros fue una vez una afrenta a la conciencia del mundo. Cuando volvemos hacia la opresión a las mujeres, sin embargo, descubrimos que Naciones Unidas pierde su conciencia y anima las ideologías de sus opresores. En 1990, ministros de exteriores musulmanes desafiaron la primera línea de la Declaración de Derechos Humanos al reemplazar la sonora formulación de que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos’ con la Declaración de Derechos Humanos de El Cairo que anuncia que ‘todas las criaturas son siervos de Alá’. La declaración de la ONU dice que todo el mundo tiene derecho a sus derechos y libertades estipulados sin ‘distinción de ningún tipo’. La declaración de El Cairo dice que los derechos pueden restringirse por “mandato de la sharía”. Nada en ella prevé los matrimonios forzosos de niñas, o la pena de muerte por apostasía, homosexualidad y la traición del ‘honor’ familiar.

Lejos de luchar contra este asalto directo a los derechos de las mujeres, la ONU siguió adelanta y produjo la idea de que aquellos que critican la sharía son culpables del crimen de ‘difamar la religión’. En Occidente, la pregunta ‘¿Ha muerto el feminismo?’ es una de las preferidas de los clubes de debate, pero una mirada alrededor muestra que continúa con salud fuerte. No quiero infravalorar el sexismo presente, las diferencias salariales y las dificultades de las madres trabajadoras, pero donde las mujeres disfrutan de libertades esas causas avanzan. Para resumir el avance en una frase, es políticamente imposible, tanto en la izquierda como en la derecha, que un líder de un partido excluya a las mujeres del gabinete en un país avanzado.

Sin embargo, al mismo tiempo, el arzobispo de Canterbury puede llamar a que se imponga la sharía a las mujeres musulmanas británicas, seguro de que las mujeres de su iglesia asentirán aprobadoramente. De forma similar, el ex presidente del tribunal Lord Phillips puede pedir la sharía en la Mezquita East London y las abogadas no le recordarán que el templo es un centro de Jamaat-i-Islami, que insiste en la India en que los maridos que echan a sus mujeres no tienen obligación de pagarles nada.

La emancipación de las mujeres es necesaria y esencial para mujeres de piel blanca en Londres pero no para mujeres de piel oscura en Lahore. O, para movernos de lo global a lo local, la emancipación de las mujeres es esencial y necesaria para las mujeres blancas de Hampstead y Highgate pero no para las mujeres de piel oscura de Bethnal Green y Bow.

Cuando les presionan, la respuesta característica a las acusaciones de indiferencia de los occidentales hipócritas es decir que por supuesto, ellos no apoyan el encarcelamiento de las víctimas de violaciones. Cierto, pero tampoco se oponen. Su mala fe se evidencia en el uso de la equivalencia moral que rompe la baraja. Lo vi por primera vez, ondeado triunfalmente en 1993, cuando Germaine Greer declaró que los intentos para ilegalizar la circuncisión femenina eran ‘un ataque a la identidad cultural’. Según ella, no había diferencia entre obligar a una niña de ocho años a someterse a la amputación de su clítoris y labios, y una adolescente estadounidense que decide voluntariamente hacerse un piercing. ‘Si una punk de Ohio tiene derecho a operarse los genitales, ¿por qué no disfruta el mismo derecho una mujer somalí?’, preguntaba la autora de La mujer eunuco mientras disculpaba la castración del clítoris. En la época, pensé que Greer era una opositora estúpida que diría cualquier cosa para atraer atención. Debería haberla tomado más en serio. En los años siguientes, su casuística se convirtió en el modo dominante de argumento.”

4.

Una niña de 12 años casada a la fuerza muere al dar a luz en Yemen.

He cogido la imagen aquí.

 

 

DISIDENTES

DISIDENTES

 

Este año la Feria del Libro de Fráncfort está dedicada a China. Este sábado se celebró un simposio como anticipo. La delegación china se retiró por la participación de dos escritores disidentes. Y la feria pidió disculpas a la delegación. Lo cuenta Kate Bowen:

“‘Los dos escritores viajaron a Fráncfort aunque sus invitaciones habían sido retiradas por la feria tras las críticas de Pekín. Cuando Bei  Ling y Dai Qing se dirigieron al simposio, la delegación oficial china abandonó la sala.

La delegación sólo regresó tras la disculpa de Juergen Boos, organizador de la feria del libro. Mei Zhaorong, antiguo embajador chino en Alemania, dijo que los anfitriones alemanes habían cambiado el programa del simposio sin informar a la delegación de Pekín.

‘No hemos venido a recibir una lección de democracia’, dijo Mei. ‘Esos tiempos han pasado’. 

Los dos autores disidentes expresaron su desilusión por la reacción china, y dijeron que ese comportamiento socavaría cualquier discusión constructiva.

El congreso, titulado ‘China y el mundo: percepción y realidad’, fue organizado para disipar prejuicios sobre el país invitado –China- antes de que empiece la Feria del libro de Frácfurt, a mediados de octubre.

El acontecimiento quería ser un preámbulo promocional pero pronto se convirtió en una pesadilla para las relaciones públicas, cuando China dejó claro que si los organizadores insistían en incluir a escritores disidentes se retiraría del congreso.

 Los organizadores del congreso se inclinaron ante la presión china y Bei Ling, Dai Qing y varios otros autores disidentes descubrieron que les habían retirado la invitación. 

Dai Qing, considerada una de los principales periodistas de investigación y activistas ecologistas de China (se ha opuesto por ejemplo a la Presa de las Tres Gargantas), consiguió un visado para ir a Alemania como invitado de la rama del PEN en ese país.

Cuando Dai llegó al aeropuerto, descubrió que su pasaje de avión había sido misteriosamente anulado, pese a que había llamado dos veces a la compañía para confirmarlo.

‘Intentaron por todos los medios impedir que viniera a Frankfut’, dijo Dai antes del congreso. ‘Si tienes un simposio internacional en Fráncfort, en el que el tema central es la literatura china, debería tratar de dar una voz a los autores chinos’.

‘Las autoridades deben dar una explicación clara de por qué no se me debe permitir expresar mis ideas’.

Los organizadores de la mayor feria literaria del mundo han recibido fuertes críticas de escritores y políticos. Sin embargo, el director de la feria defendió la decisión de retirar las invitaciones como un compromiso necesario. 

‘China podrá salirse con la suya en el congreso’, ha declarado Juergen Boos, pero la feria anual seria otra historia. ‘El contenido no será supervisado’, ha dicho.

Es poco probable que esta aseveración convenza al autor Bei Ling, que cree que el asunto perjudica severamente a la credibilidad de la feria. 

Bei fue arrestado en China en 2000 por ‘publicación ilegal’ pero fue liberado poco después, tras la intervención de Estados Unidos. Había planeado hablar de censura y autocensura en el simposio. 

‘Creo que es una vergüenza que la Feria del Libro de Fráncfort no pueda decir ‘no’ o controlar eso’, declaró a la agencia dpa. ‘Este año han decidido que China sea el país invitado, así que tendrán que afrontar situaciones complicadas. Pero no pueden cambiar algunas reglas, como la libertad de expresión’.”

En la imagen, Dai Qing.

 

CUENTOS, NIÑOS Y CARTAS

CUENTOS, NIÑOS Y CARTAS

 

1.

Escribe Celia W. Dugger:

“El número de niños que mueren al año antes de su quinto cumpleaños ha bajado de nueve millones por primera vez desde que se guardan los registros, un significativo jalón en el esfuerzo global para mejorar las oportunidades de supervivencia de los niños, especialmente en el mundo en desarrollo, según datos de Unicef.

La mortalidad infantil ha bajado más de una cuarta parte en los dos últimos decenios –hasta 65 por 1000 nacidos vivos frente a los 90 de 1990- en gran medida por la amplia distribución de tecnologías relativamente baratas, como las vacunas contra el sarampión y las redes contra el mosquito de la malaria.

Otras prácticas sencillas han ayudado, dicen expertos en salud pública, como un aumento de la lactancia como único alimento durante los primeros seis meses de vida, que protege a los niños de la diarrea que produce el agua sucia.

Naciones ricas, agencias internacionales y filántropos como Bill y Melinda Gates han consagrado miles de millones de dólares al esfuerzo. También escolares y grupos religiosos han participado, pagando por redes de mosquitos y programas de alimentación.

Juntos, han ayudado a cortar el número de niños menores de cinco años que murieron el año pasado hasta 8,8 millones –la cifra más baja desde que empezaron los registros en 1960, según Unicef-, desde 12,5 millones en 1990.

“Son 10.000 niños menos que mueren al día” dijo la directora ejecutiva de Unicef, Ann M. Veneman.

Aun así, todavía falta mucho para alcanzar el objetivo que plantearon los líderes de 189 países en 2000: reducir la tasa de mortalidad infantil dos tercios en 2015. La neumonía y la diarrea, las dos causas principales de la mortalidad infantil, son todavía relativamente ignoradas, especialmente en comparación con la malaria y el sarampión.

2.

Jamie Tehranni ha investigado 35 versiones de Caperucita Roja. Cree que el cuento tiene más de 2.600 años. Las versiones son distintas en los diferentes países: en la India, hay un tigre en vez de un lobo; en Irán pasea un chico en vez de una chica.

3.

Dice James Wood en Letras libres:

“Hay una rama del posmodernismo que ha sido ciertamente influida por la teoría, los estudios culturales, los estudios sobre los medios de comunicación, y supongo que ahora está siendo influida por la neurociencia, la neuroestética y demás, que sugieren que el yo o la subjetividad (the self) es completamente incoherente, que no tenemos realmente yo, que estamos completamente mediados por discursos que no controlamos: publicidad, TV, la blogósfera; que somos prisioneros de impulsos biológicos y procesos que recién ahora empezamos a entender, etcétera. Escuchas a escritores decir esto muy a menudo. Me meto en peleas con escritores contemporáneos que dicen: “Me parece que eres tan antiguo que incluso crees que tenemos un yo.” Lo que eventualmente respondo es que esta es una ala del posmodernismo metafísicamente provinciana. Primero que nada, olvida que mucho de esto ha sido dicho ya cien años antes, en el modernism, y dicho de nuevo cincuenta años después, cuando empezó a transformarse en posmodernismo. Pero también –y aquí, supongo, me revelo de algún modo conservador– una de las razones que nos permiten leer estas novelas de 1900 o 1800 es que, más allá de las enormes diferencias, hay cosas que no cambian. El amor y el nacimiento y la muerte de La muerte de Iván Ilich, por ejemplo, todavía son cruciales para nosotros”.

4.

Marnia Larzeg ha publicado Questioning the Veil: Open Letters to Muslim Women [Cuestionando el velo: cartas abiertas a mujeres musulmanas]. Una reseña dice:

“Aunque irregular y con un conocimiento bastante débil del laicismo francés, el libro tiene gran mérito. Se toma en serio los argumentos que presentan los defensores del velo, tanto hombres como mujeres. Sus opiniones son variadas: que es una forma de modestia impuesta por el Corán y una expresión de piedad; que ofrece protección frente a la objetificación y el acoso en una sociedad consumista y permisiva; que es una declaración política y una reafirmación del Islam; que es una insignia orgullosa en un mundo islamófobo. Uno a uno, la autora separa y desinfla cada argumento, exponiendo la hipocresía y la contradicción, y apoyándose en los casos de las mujeres que ha entrevistado.

Sobre la modestia, por ejemplo, Lazreg señala que el Corán se puede leer de varias formas. A las mujeres se les dice que “pongan sus velos sobre su pecho para no revelar su adorno más que a sus maridos”, que “cubran su pecho con sus velos y no enseñen objetos preciosos” o que “pongan sus chales sobre los escotes de su ropa”. ¿Adorno y objetos preciosos significan realmente el pelo y la cara? ¿Por qué es cubrirse la cabeza, especialmente cuando lleva un maquillaje elaborado, más “modesto” y decoroso que el vestido moderno?

La autora no tiene paciencia con profesoras feministas de universidades occidentales que argumentan que el velo es una forma de incrementar el poder de las mujeres musulmanas, y que rechazan las acusaciones de opresión sexual como conceptos elitistas y occidentales. Esa apología, escribe Lazreg, “da buena conversación”, pero es simplista y peligrosa.

Intelectuales musulmanes, especialmente hombres, explotan esos argumentos para justificar ‘poner de nuevo el velo’ a jóvenes educadas que se sienten confusas sobre su identidad. Esfuerzos para presentar el velo como una herramienta para el apoderamiento, escribe ‘se apoyan en una dudosa concepción posmodernista del poder, según la cual cualquier cosa que una mujer decida hacer es liberador, siempre y cuando ella crea participar en alguna forma de resistencia o autoafirmación, da igual lo errónea que sea”.

5.

Los nominados del Man Booker:

A S Byatt The Children’s Book (Random House, Chatto and Windus)

J M Coetzee Summertime (Random House, Harvill Secker)

Adam Foulds The Quickening Maze (Random House, Jonathan Cape)

Hilary Mantel Wolf Hall (HarperCollins, Fourth Estate)

Simon Mawer The Glass Room (Little, Brown)

Sarah Waters The Little Stranger (Little, Brown, Virago)

6.

Alice Munro, que este año ha ganado el bianual International Man Booker, ha publicado una nueva colección de relatos: Too Much Happiness.

En la imagen, Alice Munro.