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Daniel Gascón

LA GUERRA, EL TERROR Y LOS HOMBRES

LA GUERRA, EL TERROR Y LOS HOMBRES

“Vida y destino” (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2007) es la novela más importante de Vasili Grossman (Berdichev, 1905-Moscú, 1964). Es una crónica de la Segunda Guerra Mundial en la URSS modelada a partir de “Guerra y paz”, y un retrato de un país y dos totalitarismos, pero también es un libro profundamente humano. Grossman estuvo con el Ejército Rojo en la batalla de Stalingrado y acompañó el contraataque soviético hasta Berlín. Escribió el primer reportaje sobre un campo de exterminio nazi. Grossman era judío: los nazis asesinaron a su madre; la mujer de Grossman había dicho que en el piso de Moscú no había sitio para ella. La culpa de uno de los personajes de la novela, Victor Shtrum, tiene mucho que ver con la culpa de Grossman.

Aunque Grossman era un escritor instalado en el sistema, recibió premios y sus crónicas de guerra lo convirtieron en un héroe, sus textos incomodaban al estalinismo. Molestaban sus críticas al régimen o que hablara del exterminio de los judíos en Ucrania: la URSS no quería admitir que algunas minorías hubieran sufrido más que otras ni la complicidad de muchos ciudadanos en la matanza, y Stalin era antisemita. Cuando Grossman terminó “Vida y destino” en 1960, en la época de Kruschev, intentó publicarla en su país. La novela fue secuestrada, pero se salvó una copia: fue publicada en Occidente.

“Vida y destino” ofrece una perspectiva general y minuciosa de un país a partir de las historias que les pasan a los miembros de una familia durante la batalla de Stalingrado y el comienzo del contraataque del Ejército Rojo. El primer marido de la hija mayor de Aleksandra, Liudmila, es un bolchevique interno en un campo de prisioneros; el segundo, Shtrum, es un físico que alterna la debilidad con una integridad casi suicida. El primer amor de la hija menor, Yevguenia, es el comisario Krímov, que ejerció una represión brutal en 1937 y acaba prisionero y torturado. El segundo es un militar, Nóvikov, cuya actuación resulta decisiva para cercar a los alemanes en Stalingrado.

En torno a ellos aparecen muchos más personajes (comisarios políticos, militares, escritores, campesinos, telegrafistas, madres angustiadas, adolescentes enamorados, niños en la cámara de gas), y numerosos escenarios y ambientes. Uno de los más importantes es Stalingrado: Grossman muestra la confusión atroz de la batalla, el hambre y los piojos y la falta de tabaco. A pesar de la dureza de la lucha, hay cierta libertad: los hombres se enfrentan a la muerte y pueden decir lo que quieran. Hay oportunidades para el amor y el humor. Un soldado ruso se refugia de las bombas en la oscuridad. Aterrado, coge la mano a un cadáver. Luego se da cuenta que es la mano de un soldado enemigo. Cuando cesa el bombardeo los dos salen en direcciones diferentes, esperando que sus superiores no los hayan visto.

Otro relato fundamental y estremecedor es el de los judíos asesinados por los nazis, al igual que el de los campos de prisioneros soviéticos. El estalinismo y el nazismo se miran como en un espejo: “Ustedes creen que nos odian, pero es sólo una apariencia: se odian a ustedes mismos en nosotros”, le dice un oficial de las SS a un comunista.

El terror en la URSS es un elemento esencial: todo el mundo interpreta las palabras de los otros, todos sospechan que les están tendiendo una trampa. Grossman habla de los problemas burocráticos de los evacuados y retrata el miedo de los ciudadanos medios, pero también la sorpresa de los bolcheviques encarcelados: habían justificado las matanzas, las hambrunas organizadas y las colectivizaciones, la persecución de adversarios políticos que hasta entonces habían sido aliados y las delaciones y las confesiones forzosas, pero no creían que el sistema pudiera volverse contra ellos.

“Vida y destino” quiere contar la verdad sobre una de las peores catástrofes del siglo XX y habla de ciencia y de literatura, de inocentes que mueren y culpables que se salvan gracias a la compasión de sus enemigos. Es un libro apasionante, sin héroes y lleno de seres humanos que tienen sus momentos de dignidad y de miseria, y afirma que el instinto de libertad siempre sobrevive. Cuando uno de los personajes habla de Chéjov, Grossman parece describir un ideal moral y literario: “Chéjov dijo: dejemos a un lado a Dios y las así llamadas grandes ideas progresistas; comencemos por el hombre, seamos buenos y atentos para con el hombre sea éste lo que sea: obispo, campesino, magnate industrial, prisionero de Sajalín, camarero de un restaurante; comencemos por amar, respetar y compadecer al hombre; sin eso no funcionará nada”.

Vasili Grossman. Vida y destino. Traducción de Marta Rebón. Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores. 1104 páginas.

Publicado en Artes & Letras el 1 de noviembre. 

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