UN CORAZÓN INVENCIBLE
Un corazón invencible, la última película del infatigable y talentoso Michael Winterbottom, no me ha gustado tanto como Tristram Shandy o 24 Hour Party People . Un corazón invencible, protagonizada por Angelina Jolie y producida por Plan B, la compañía de Brad Pitt, está basada en el libro de Mariane Pearl, la mujer de Daniel Pearl, un periodista estadounidense que fue secuestrado, decapitado y despedazado en Pakistán. Sus asesinos grabaron su muerte en vídeo.
La película de Winterbottom tiene algunos aciertos: es sobre todo una historia de amor, se sigue con interés y sabe recrear con verosimilitud la atmósfera de incertidumbre que se vive tras el secuestro. También tiene algunos despistes narrativos y a veces un trazo un tanto grueso. Aunque lo que más me ha sorprendido tiene que ver con la manera en que Winterbottom presenta el terrorismo. El director decide no mostrar las imágenes del asesinato de Pearl; en principio, me parece una elección discutible pero respetable, porque todos los espectadores sabemos lo que va a suceder.
Esa apuesta, que podría obedecer a una decisión estilística, conduce a una paradoja. Con la excepción de unas fotografías que muestran al periodista esposado, amenazado por sus captores con una pistola, la violencia que vemos nunca es la que ejerce el terrorismo, el responsable directo de la muerte de Pearl: vemos en una televisión imágenes de Guantánamo, torturas policiales en Pakistán, la bofetada de un detective a un empleado de telefónica, un tiroteo entre la policía (que entra en una casa de noche) y unas personas que no llegamos a distinguir en la oscuridad.
Es decir, la película muestra actos brutales y rechazables que cometen personas que combaten el terrorismo. Acentúa eso más todavía: un funcionario estadounidense envidia los procedimientos violentos de la policía pakistaní y observa sádicamente una sesión de tortura.
Un personaje equipara el asesinato de Pearl con Guantánamo y el propio Winterbottom ha reforzado esta equivalencia: “Un corazón invencible y Camino a Guantánamo son dos historias muy similares. Ambas hablan de personas que son víctimas de una creciente violencia por ambas partes”.
Como a Daniel Pearl lo mató un grupo nacionalista islámico, que exigía entre otras cosas la liberación de los prisioneros de Guantánamo y el fin de la presencia estadounidense en Pakistán, que intercaló imágenes de encuentros entre Ariel Sharon y George W. Bush en el vídeo de la decapitación y que señaló varias veces que el periodista era judío, uno podría pensar que la religión, o una manera de interpretarla, tuvo cierta importancia en el crimen. No obstante, en Un corazón invencible aparecen varias religiones: sirven para marcar el inicio de los días, para casarse y sobre todo como fuente de consuelo y armonía.
Cuando la CNN pregunta a Mariane sobre el terrorismo, ella dice que la violencia existirá mientras exista la pobreza. La película apoya ese punto de vista, insistiendo en la miseria de las calles de Karachi (donde se rodaron partes de la película, otras se filmaron en la India y Francia) y en el lujo en el que viven, en comparación, los que esperan noticias de Pearl (toman un Côtes du Rhone de más de cincuenta años, por ejemplo).
Aunque puede haber factores que lo provoquen, no creo que exista ninguna causa que justifique el terrorismo. En el caso de los terroristas islámicos, su objetivo es atacar a Occidente y a quienes, fuera de allí, no piensan como ellos, pero no han dudado en adoptar nominalmente todas las causas posibles; algunas de ellas las ofrecían sus víctimas cuando intentaban buscar una explicación: Palestina (después de años de deprecio hacia sus habitantes), Iraq (tras años de enfrentamientos), la pérdida de Al Andalus, las caricaturas de Mahoma, hace unos días Osama Bin Laden se apoyaba en los argumentos de Noah Chomsky. Y aquí Winterbottom cita la pobreza, casi como un eximente.
Tampoco pienso que la pobreza nos haga mejores: al contrario, creo que nos empeora (por lo menos a mí me empeora bastante) y que debemos esforzarnos en paliar las desigualdades. Pero eso no sirve para explicar ni mucho menos justificar el terrorismo: por un lado, hay pobreza en muchas partes del mundo sin que eso produzca terrorismo; por otro, muchos terroristas, como hemos visto con frecuencia, pertenecen a familias ricas, y a veces han nacido o se han educado en Occidente: es el caso de Ahmed Omar Saeed Sheikh (el yihadista que nació en Gran Bretaña y fue condenado a muerte por el crimen en Pakistán), de Khalid Sheikh Mohammed (el prisionero de Guantánamo educado en Carolina del Norte que declaró haber asesinado a Daniel Pearl), del propio Osama Bin Laden o de los médicos de la reciente trama descubierta en el Reino Unido; el terrorismo que sufrimos en España desde hace décadas tampoco tiene que ver con la pobreza.
En la imagen, Angelina Jolie interpreta a Mariane Pearl.