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Daniel Gascón

Revista

LO QUE SÉ DE CHÁVEZ

Escribe Christopher Hitchens:

“Los recientes informes de la necrofilia politizada de Hugo Chávez pueden parecer demasiado espeluznantes para ser ciertos, pero puedo testificar por experiencia propia que bien podrían ser una subestimación. En las primeras horas del 16 de julio –a media noche, para ser precisos- el capo de Venezuela ofició una ceremonia horripilante. Implicaba la exhumación de los restos mortales de Simón Bolívar, líder de la rebelión de América Latina contra España, fallecido en 1830. Según un artículo escrito vívidamente por Thor Halvorssen en el Washington Post del 25 de julio, el esqueleto fue separado -mientras Chávez contaba el proceso a su audiencia por twitter- y se extrajeron algunos dientes y fragmentos de huesos para analizarlo. Las piezas residuales se colocaron en un ataúd sellado con el sello del gobierno de Chávez. En uno de los discursos con el tono de libre asociación que lo ha hecho célebre, Chávez pidió a Jesucristo que repitiese la resurrección de Lázaro y reanimara los trozos de Bolívar. Continuó:

Tuve algunas dudas, pero, después de ver los restos, mi corazón dijo: ‘Sí, soy yo’. Padre, ¿eres tú o quién eres? La respuesta: ‘Sí, soy yo, que despierto cada 100 años cuando el pueblo despierta’.

Como si ‘canalizara’ esta identificación no muy sutil de Chávez con el héroe nacional, la televisión venezolana se vio obligada a mostrar imágenes de Bolívar, seguidas de las imágenes de los restos y a continuación las imágenes del jefe. El himno nacional aportaba la banda sonora. Desde que los medios de comunicación de Corea del Norte declararon que Kim Jong-il es la reencarnación de Kim Il Sung, no había habido un intento tan descarado de crear una necrocracia, o tal vez mausolocracia, en la que un pretendiente vivo asume el manto carnal del difunto.

El cadáver de Simón Bolívar es como cualquier otro cadáver, pero su legado es mucho más digno de ser robado que el de Kim Il Sung. La novela de Gabriel García Márquez El general en su laberinto es un lugar para comenzar, si quieres entender la combinación de cualidades heroicas y trágicas que mantienen viva su memoria hasta hoy. (En Nueva York, su estatua ecuestre sigue dominando la intersección de la Avenida de las Américas y Central Park South.) La idea de unos Estados Unidos de América del Sur será siempre un sueño tenue, pero en su sangrienta lucha para llevarla a cabo Bolívar logró ser una figura considerable, al igual que en sus otras facetas de negociador tramposo, criminal de guerra y fornicador en serie, también tiernamente retratadas por García Márquez.

En el otoño de 2008, fui a Venezuela como invitado de Sean Penn, que tiene una cálida amistad con Chávez. El tercer miembro de nuestro grupo fue el excelente historiador Douglas Brinkley, y pasamos un tiempo volando alrededor del país en el avión presidencial de Chávez y saltando con él desde un mitin a otro a nivel del suelo. Al jefe le encanta hablar y lanza discursos de longitud propia de Castro. Bolívar es el tema del que nunca se cansa. Su primer movimiento de uniformados amotinados -que no logró triunfar con un golpe militar en 1992- llevaba su nombre en homenaje a Bolívar. Cuando se volvió, tarde pero con éxito, hacia la política electoral, llamó a sus seguidores Movimiento Bolivariano. Desde que asumió la presidencia, el nombre oficial del país es República Bolivariana de Venezuela. (A veces Chávez debe de desear haber nacido en Bolivia.) Se sabe que en las reuniones de su gabinete deja a veces una silla vacía, por si a la sombra de Bolívar se le ocurriese asistir a unos procedimientos normalmente bastante dominados por Chávez.

Esta obsesión por su héroe no tardó en mostrar formas extrañas. Una noche, en el avión, Brinkley preguntó educadamente si Washington podía interpretar las grandes compras de Chávez de buques de guerra de Rusia como una violación de la Doctrina Monroe. La respuesta del jefe fue impresionantemente inmediata. No estaba seguro, dijo, pero lo esperaba. ‘Estados Unidos nació con un impulso imperialista. Ha habido una larga confrontación entre Monroe y Bolívar. [...] Es necesario que la Doctrina Monroe se rompa.’ Mientras su diatriba contra la malvada América aumentaba, Penn intervino para decir que sin duda Chávez sería feliz de ver la detención de Osama Bin Laden.

Me impresionó enormemente cómo despreció esa observación el jefe. Esencialmente dudaba de la existencia de al-Qaeda, y todavía más de sus ataques contra el enemigo del norte. ‘No sé nada sobre Osama Bin Laden que no me haya llegado a través del filtro de Occidente y su propaganda.’ A esto, Penn respondió que Bin Laden había proporcionado un buen número de emisiones propias de radio y vídeo. Una vez más, me impresionó cómo Chávez rechazó este salvavidas lúcidamente ofrecido. Todas esas llamadas pruebas eran otro producto de la televisión imperialista. Después de todo, ‘también hay una película de la llegada de los estadounidenses a la luna. ¿Significa eso que el desembarco en la luna ocurrió de verdad? En la película, la bandera yanqui está en línea recta. Entonces, ¿hay viento en la Luna?’. Mientras Chávez resplandecía triunfal con esta lógica, una sensación de incomodidad cayó sobre mis compañeros, y sobre la conversación.

Chávez, en otras palabras, está muy cerca del momento culminante en que anunciará que es un huevo escalfado y necesita un gran trozo de pan tostado con mantequilla para tumbarse y dormir una siesta reparadora. Incluso su macabra búsqueda en el ataúd de Simón Bolívar fue impulsada inicialmente por su teoría de que una autopsia demostraría que El Libertador había sido envenenado -muy probablemente por los viles colombianos. Tal vez esto proporcionara una licencia póstuma a la hospitalidad permanente que ofrece en Venezuela a la banda narco-criminal de las FARC, una actividad transfronteriza que hace poco para fomentar la hermandad regional.

Mucha gente se echó a reír cuando Chávez apareció en el podio de las Naciones Unidas en septiembre de 2006 y declaró que olía al azufre del mismo diablo, a causa de la presencia de George W. Bush. Pero es evidente que tiene una debilidad idiota por los hechizos y los encantamientos, así como muchos de los síntomas de la paranoia y la megalomanía. Después de que Bolívar fracasara en su intento de crear la federación de Gran Colombia -que brevemente unió Venezuela, Colombia, Ecuador y otras naciones-el ministro de EE.UU. en Bogotá, el futuro presidente William Henry Harrison, dijo de él que ‘[b]ajo la máscara del patriotismo y el apego a la libertad, en realidad ha estado preparando los medios para investirse a sí mismo de un poder arbitrario’. La primera vez fue tragedia; esta vez también es tragedia, pero está mezclada con un fuerte componente de farsa".

En la imagen, Chávez ante el retrato de Bolívar.

CORREDORES

CORREDORES

1.

El domingo pasado El País publicaba un perfil de José Luis Rodríguez Zapatero. El titular se extraía de este párrafo:

He pasado alguna noche sin dormir. La noche del 9 al 10 de mayo la pasé en blanco, primero en contacto telefónico con la vicepresidenta, que estaba negociando en el Ecofin [consejo de ministros de Economía de la UE] nuestro compromiso de reducir el déficit un punto y medio más, que supuso un esfuerzo grande para nosotros. Luego estuve a la espera de ver cómo reaccionaban los mercados. Digamos que pasé la noche esperando al índice Nikkei.

Pero más que esas frases, e incluso más que otra desconcertante declaración (“Yo tengo una buena relación con la vida”), me sorprendió leer que Zapatero combate la ansiedad corriendo “unos diez kilómetros diarios campo a través”. Ahora es una costumbre de muchos políticos. Aznar le dijo a Bush que corría 10 kilómetros a un ritmo de 5 minutos 20 segundos por kilómetro. El verano pasado Sarkozy se mareó cuando llevaba corriendo 48 minutos. No quiero ser injusto con Zapatero, y pese a la fama atlética de Aznar, voy a suponer que corren a una velocidad parecida. Si es así, cada día Zapatero dedica a correr unos cincuenta y tres minutos. Además, supongo que tendrá que hacer algunos ejercicios de calentamiento, y que después relajará los músculos y se duchará. Es posible que incluso necesite un tiempo para dejar de sudar antes de ducharse. Como poco es una hora y media al día. Desde luego, sabe organizar su tiempo.

2.

Una entrevista con Mary Norris, correctora de The New Yorker, sobre su oficio y el método de trabajo de su revista.

3.

La Diputación de Málaga y la Asociación Europea de Cooperación con Palestina han convocado el premio Yasser Arafat. Dice la web de la diputación:

La Diputación de Málaga colaborará con la Asociación Europea de Cooperación con Palestina, ASECOP, en la edición del primer galardón Yasser Arafat, que premiará los mejores trabajos de literatura, periodismo y ensayo que versen sobre el problema palestino. El acuerdo fue sellado por diputado responsable del Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga (CEDMA), Miguel Esteban Martín, y por el presidente de ASECOP, Jehad Kamel Suleiman Rashid. […]

De este modo, la institución provincial continúa su labor de apoyo a esta causa, trabajando en la defensa de la paz y en la difusión de la difícil situación por la que atraviesa el pueblo palestino.

Hay ciertas vacilaciones, porque según ASECOP es la segunda edición del premio. Su objetivo, cuenta la asociación, “es difundir las difíciles condiciones de vida que sufre el pueblo palestino desde el 15 de mayo de 1948 en que se creó el Estado de Israel y se forzó el exilio de una gran parte del pueblo palestino y, por tanto, contribuir a la exigencia de una rápida y justa solución del conflicto”.

Dar el nombre de Yasser Arafat a un premio es hasta cierto punto sorprendente. Aunque consiguiera llamar la atención sobre la causa palestina y tuviera una intervención célebre en 1974, Arafat no es un personaje muy admirable. Comparándolo con Mandela, Hitchens escribió:

Arafat logró ser un asesino y un hombre que hacía concesiones (Mandela no era ninguna de las dos cosas); un artista de las cuentas en los bancos suizos y un demagogo populista (Mandela no era ninguna de las dos cosas); un defensor del “martirio” islámico y sus bombas y un oportunista servil, y un hombre que logró establecer una dictadura sobre su propio pueblo antes de tener un estado (aquí uno se niega a mencionar a Mandela en la misma frase).

Hitchens, que siempre ha sido crítico con Israel, y hace unos días reclamaba el fin de la ocupación, reprochaba a Arafat que apoyase a Sadam Husein en su invasión de Kuwait. Y añadía:

Las célebres condiciones “generosas” ofrecidas a Arafat por Clinton y Barak no eran tan generosas. Pero su respuesta fue todavía más despreciable de lo que normalmente se cuenta. Repentinamente anunció, primero, que representaba a los 1000 millones de musulmanes en el asunto de Jerusalén y, segundo, que su propia vida podría estar en peligro si firmaba el trato equivocado. Claramente, Arafat nunca ha tenido –y nunca podría haber recibido- un mandato general del mundo islámico acerca de Jerusalén o cualquier otra cosa. Y en lo que respecta a la amenaza a su vida: ¿no era éste el mismo hombre que usaba la palabra “mártir” en una de cada dos frases y anunciaba desde su complejo asediado que  el martirio era su mayor deseo? ¿Dispuesto a morir en una refriega absurda pero incapaz de arriesgar nada por un acuerdo?

En 2003, un equipo de abogados contratados por el ministro de finanzas de Arafat examinó su patrimonio. Una carpeta secreta se acercaba a los 1.000 millones de dólares, con inversiones en coca cola, en una compañía telefónica tunecina, en fondos de inversiones de Estados Unidos y las islas Caimán. El líder de la investigación señaló que “aunque el dinero viene de fondos públicos, como los impuestos palestinos, prácticamente nada se empleó para el pueblo palestino; lo controlaba Arafat”. Aunque a veces era más generoso: Fuad Shubaki, antiguo asesor financiero de Arafat, contó al servicio de seguridad israelí que Arafat había usado varios millones de dólares de dinero de ayudas internacionales para comprar armas y apoyar a grupos violentos. También en otras ocasiones autorizó pagos a organizaciones terroristas.

No creo que Arafat fuera muy bueno para la causa palestina. Y, desde luego, no puede ser un ejemplo para una institución democrática.

En la nota de prensa de la Diputación no ponen el nombre completo del premio. Exagera, minimiza e insulta al mismo tiempo, y es posible que les dé apuro repetirlo. En cambio, en el texto de ASECOP se lee el nombre completo del galardón: “Premio Yasser Arafat. LXII años de Holocausto palestino”.

En la imagen, Zapatero corre a primera hora de la mañana.

ENTREVISTA A CHRISTOPHER HITCHENS

George Eaton entrevista a Christopher Hitchens:

¿Cómo va su campaña para arrestar al Papa?

Es indignante que personas como Richard Dawkins, Geoffrey Robertson y yo estemos haciendo esto. ¿Para qué están los agentes del orden, y los departamentos de policía? Pero si ellos no lo hacen lo haremos nosotros.

¿Los europeos creen que Estados Unidos es un país más religioso de lo que en realidad es?

Sí. El número de personas que se identifican como "ninguna de las anteriores" a la hora de señalar su confesión se ha duplicado en los últimos años. Y podría volver a duplicarse pronto.

¿Hay buenos argumentos para defender la religión?

Los mejores apuntan a una causa primera. Pero aunque fuera así, no nos llevaría más allá del deísmo.

¿Qué podemos esperar del libro que está escribiendo sobre los Diez Mandamientos?

Una de las grandes preguntas de la filosofía es: ¿tenemos una moralidad de forma innata, o la obtenemos gracias al dictado celeste? Un estudio de los Diez Mandamientos es una buena manera de abordar y resolver esta cuestión.

¿Y su libro más reciente, Hitch-22? ¿Por qué decidió escribir unas memorias ahora?
En primer lugar, me lo pidieron. Y me acercaba a los 60, lo que te pone retrospectivo. Así que probablemente tenía el estado de ánimo adecuado.

¿A qué libros de memorias recurrió en busca de inspiración?

 

Flecha en Azul de Arthur Koestler, junto con las memorias de Claud Cockburn y Point of Departure de James Cameron. Y después, en mi ambiente, por así decirlo, el libro a batir es Experiencia de Martin Amis.

Recuerda sus polémicas con Gore Vidal y Edward Said. ¿Cuándo se vuelve personal un desacuerdo político?

En mi caso, no es así. Yo no convierto esas cosas en asuntos personales, pero si alguien más lo hace estoy dispuesto a decir "bien". Nadie me habría podido molestar más por su errónea interpretación política que Martin, en Koba el Temible. No sabe mucho de la historia del marxismo, y yo podría haber prescindido de ella tranquilamente.

Varios capítulos están dedicados a su juventud trotskista. ¿Qué le atrajo de la izquierda?

El nombre. Era la oposición de izquierda al estalinismo, el capitalismo, el imperialismo -y la guerra, por supuesto. Los intelectuales asociados con la Internacional Socialista parecían comprender ese asunto.

¿Se definiría como un neo-conservador?

No soy un conservador de ningún tipo. Una facción dispuesta a asumir los riesgos de guerrear con el osificado statu quo de Oriente Medio puede ser descrita de muchas formas, pero no como conservadora.

Cuando estaba en The Nation, Ed Miliband [como Nick Clegg] hizo prácticas con usted. ¿Cuáles son sus recuerdos de él?

Hablamos mucho de la vieja izquierda y del papel distinguido que desempeñó su padre en ella. El segundo nombre de su hermano es Wright, por el socialista C. Wright Mills, un gran amigo de Ralph.

¿Qué opina de David Cameron?

Parece carente de contenido. Nunca he tenido un trabajo, excepto en Relaciones Públicas, y se nota. La gente me pregunta: "¿Qué piensas de él?". Mi respuesta es: no me hace pensar.  

¿Hasta qué punto debería asustarnos Sarah Palin?

No mucho. Es una cínica y una oportunista descarada. Ha ganado una fortuna, ganará otra, pero realmente no va a hacer el trabajo duro de tratar de construir un movimiento.

¿Y qué le parece la presidencia de Obama?

Bastante limpia. Las personas que trabajan para él son relativamente francas y honestas. Pero está descubriendo es que el poder de la presidencia es muy leve. Hay todo tipo de cosas que están bajo su control.

Si no hubiera sido escritor, ¿qué habría sido?

Habría sido otra persona. Es lo que soy, y no lo que hago.

¿Alguna vez desearía haberse metido en política?

Quería presentarme al Parlamento. El Partido Laborista de Tavistock podría haberme tenido si me hubiese querido.

¿Hay algo que lamente?

En la década de 1970, escribí mucho sobre Zimbabwe para el New Statesman, sobre la oposición al gobierno Smith y la indulgencia británica hacia él. Vi a Mugabe un par de veces. Me di cuenta de que tenía un lado oscuro y debería haber hablado más de eso.

¿Vota?

Por supuesto. Voto y cumplo mi deber como jurado.

¿Había un plan?

No había un plan, pero sí dos anhelos muy fuertes. Uno era escribir y el otro era ir a Estados Unidos.

¿Hay algo que echa de menos de Gran Bretaña?

Hay cosas que me gustan, como el valle de Wye.

¿Estamos todos condenados?

Si no empezamos a pensar como si fuéramos una especie en peligro de forma permanente y sin un protector sobrenatural, entonces sí, estamos condenados.

He tomado la imagen aquí.

NARGUILE, CIFRAS Y DESTIERRO

1.

Un tráiler.

2.

Hamás prohíbe a las mujeres fumar el narguile en público, ir en motocicleta o cortarse el pelo en las peluquerías masculinas. Las mujeres que se sientan con las piernas cruzadas y fuman "dañan la imagen de nuestro pueblo", según el portavoz del ministerio del interior. Por su parte, un portavoz de la policía señala que "los hombres tienden a divorciarse de las mujeres que fuman en público".

3.

La ministra de igualdad, en acción:

P. ¿Por qué prohibir los anuncios y no la prostitución?

R. Tenemos un plan de lucha contra la trata. Hemos estado durante demasiado tiempo con un debate de prostitución sí o no y nos hemos olvidado de las esclavas. Y ahora contamos por primera vez con una herramienta integral de lucha contra la explotación sexual y hay que atender en primer lugar el grueso del problema, ese 90% de las prostitutas que están esclavizadas.

P. ¿Seguirá, entonces la prostituta en ese limbo legal?

R. Está penado el proxenetismo, no la persona que de manera voluntaria decide el ejercicio de la prostitución, y para nosotros no es prioritario porque es absolutamente minoritario.

P. Dice que el 90% de prostitutas es víctima de las redes de trata pero la ONU habla de una de cada siete. ¿Cómo explica esa disparidad de cifras?

R. Porque no hay datos concretos. La propia ONU reconoce que es muy difícil cuantificar. Sus datos, igual que los nuestros, no son 100% fiables.

4.

“Me parece que eso de ir de la prisión para un aeropuerto, para ir a otro país, se llama destierro”, dicen las Damas de Blanco.

Aquí, Antonio Elorza.

5.

Según el periódico Dong-a Ilbo, un pelotón de fusilamiento ha ejecutado a Kwon Ho Ung, enviado de Corea del Norte en Corea del Sur entre 2004 y 2007.

He tomado la imagen aquí.

EL NARCISISMO DE LA PEQUEÑA DIFERENCIA

Escribe Christopher Hitchens:

“Al analizar el súbito espasmo de violencia entre la minoría uzbeka y la mayoría kirguís en Kirguizistán, muchos comentaristas tenían problemas para explicar por qué los dos pueblos se han enfrentado abruptamente. Las explicaciones van desde la indulgencia oficial hacia el nacionalismo kirguís a la mera brutalidad de la policía y del ejército, pasando las provocaciones de las milicias de estilo talibán que esperan crear un nuevo Afganistán, pero ninguna llega muy lejos lejos en el análisis de por qué las relaciones entre las comunidades se volvieron tan feroces tan deprisa. Como para hacer la cuestión aún más opaca, varios informes destacaron la esencial similitud -étnica, lingüística, cultural- entre las poblaciones de Kirguizistán y Uzbekistán.

Pero precisamente esa podría ser la explicación. En numerosos casos de aparentes conflictos étnico-nacionalistas, los odios más profundos se manifiestan entre gente que –en apariencia- presenta muy pocas diferencias significativas. Es una de las grandes contradicciones de la civilización y una de las mayores fuentes de su descontento, y Sigmund Freud incluso encontró un término para ello: ‘el narcisismo de la pequeña diferencia’. Como escribió, ‘son precisamente las pequeñas diferencias entre gentes que se parece en lo demás las que constituyen la base de los sentimientos de hostilidad entre ellas.’

La partición de la India y Pakistán, por ejemplo, que nos da una de las confrontaciones más antiguas y tóxicas de la actualidad, entrañó principalmente la partición del Panyab. Visite el Panyab y vea si puede detectar la más remota diferencia en las personas a ambos lados de la frontera. Lengua, literatura, patrimonio étnico, apariencia física: virtualmente indistinguibles. Aquí es principalmente la religión la que simboliza el narcisismo y convierte en gigantesca la menor discrepancia.

Trabajé en Irlanda del Norte, donde la religión tampoco es un asunto de poca importancia, y al principio no podía distinguir si la persona a la que estaba mirando era católica o protestante. Después de un tiempo, pensé que podía adivinar con un grado razonable de exactitud, pero la mayoría de los habitantes de Belfast parecía capaz de hacerlo siguiendo una especie de instinto. Hay un pequeño sustrato de diferencia étnica allí, con los gaélicos originales algo más oscuros y rubios que los escoceses rubios que fueron importados como colonos, pero para los de fuera es impalpable. Aunque localmente es el asunto dominante.

Del mismo modo en Chipre es muy difícil distinguir a un griego de un turco. Los dos pueblos han estado en la misma isla durante tanto tiempo que incluso sufren el mismo tipo de anemia, la talasemia. Una vez entrevisté a un doctor especialista en la enfermedad, y me dijo solemnemente que, a partir de una muestra de sangre, no era posible saber si el donante era griego o turco. Tuve que frenarme para no preguntarle si hasta entonces había pensado que las diferentes nacionalidades estaban hechas de material genético diferente. Apenas se han registrado casos de matrimonios mixtos entre los chipriotas griegos y turcos, y la isla sigue severamente dividida.

En su libro El honor del guerrero, Michael Ignatieff dedica algún tiempo a intentar dilucidar lo que hizo a los soldados en los Balcanes Guerras -físicamente indistinguibles unos de otros- tan ansiosos de infligir crueldad y el desprecio sobre los serbios o croatas o bosnios, según el caso. Muy a menudo, el odio expresado tomó la forma de rivalidades extremadamente locales y provinciales, inflamadas por celos de las supuestas pequeñas ventajas que poseían los demás. Por supuesto, aquí también hay nacionalistas latentes y las diferencias confesionales que actuaron como un multiplicador de fuerza una vez que las cosas se pusieron desagradables, pero lo que desconcierta al forastero es la pregunta: ‘¿Cómo pueden distinguir?’ En Ruanda y Burundi, aunque fuera es cierto, como algunos antropólogos coloniales solían afirmar, que los hutus y los tutsis varían en altura y también en la delimitación de la línea de nacimiento del pelo, no parece suficiente diferencia sobre la que basar un genocidio.

En Sri Lanka, donde de nuevo se tarda mucho tiempo en darse cuenta de que los tamiles son propensos a ser ligeramente más pequeños y un poco más oscuros que la mayoría cingalesa, por alguna razón esa es la información más importante que poseen las dos poblaciones. Y no pasa mucho tiempo antes de que una población empiece a decir que la otra tiene demasiados hijos, es demasiado aficionada al ocio, o excesivamente poco rigurosa en cuestiones higiénicas. En su libro sobre Bagdad, mi amigo Patrick Cockburn explicaba que cada vez que escuchaba que un chíi o un suní decía que la religión no contaba, él se daba cuenta de que el hablante conocía la con precisión la fe de todos los demás en la sala. Y si quiere ver una expresión de puro desprecio racial, intente dar a un chií de Irán la impresión de que usted cree que él y sus correligionarios iraquíes son hermanos bajo la piel.

El siguiente ejemplo de este fenómeno será uno de los más graves, así como uno de los menos dramáticos. Una de las diferencias más discretas del mundo -la línea que separa a los belgas francófonos de los de habla flamenca- está a punto de reafirmarse en un intento de dividir Bélgica en dos. Si se produce la secesión, el país sede de la OTAN y la Unión Europea dejará de existir de una forma bastante narcisista, deshecho por una de las más distinciones más pequeñas de todas.

Así que compadezca a los uzbekos y kirguises, mientras se miran sospechosamente unos a otros durante un tiempo repentino de escasez y inseguridad. Quizá sus miserias mutuas no hayan hecho más que empezar. Y todo esto contiene los ingredientes de la verdadera tragedia, y de la ironía. Una de las grandes ventajas que posee el Homo sapiens es la sorprendente falta de variación entre sus diferentes ‘ramas’. Desde que salimos de África, casi no hemos sufrido variaciones como especie. Si fuéramos perros, todos seríamos de la misma raza. No sufrimos las enormes diferencias que separan a otros primates, por no hablar de otros mamíferos. Como para estropear este gran don natural, y desfigurar lo que podría ser nuestra solidaridad abrumadora, conseguimos encontrar excusas para el chovinismo y el racismo en cuestiones ínfimas y a continuación las hacemos enormes. Por esa razón, la condena de la intolerancia y la superstición no es sólo una cuestión moral, sino un asunto de supervivencia”.

He tomado la imagen aquí.

TRES CARTAS DE SAUL BELLOW

 

En noviembre aparecerá un volumen de cartas de Saul Bellow. Aquí hay tres que ha publicado The New Yorker:


1.

A William Faulkner:

“7 de enero de 1956

Estimado señor Faulkner:

… Escribo esta carta para darle mi opinión sobre su propuesta, hecha, asumo, después de que yo me fuera de la reunión, de que pidamos la liberación de Ezra Pound. ‘Mientras que el presidente de este Comité [People to People]’, usted dice, ‘recibió un premio del gobierno sueco y una condecoración del gobierno francés, el gobierno de Estados Unidos encierra a uno de sus mejores poetas’. Es un razonamiento realmente asombroso. Usted, señor Faulkner, fue merecidamente honrado por esos gobiernos. Pero usted, que yo sepa, no intentó derrocar o debilitar a ninguno de ellos. Además, Pound no está en prisión sino en un manicomio. Si estuviera cuerdo habría que volver a juzgarlo por traición; si está loco no habría que liberarlo simplemente porque es un poeta. En sus poemas y en sus emisiones radiofónicas Pound aconsejó la enemistad hacia los judíos y predicó a favor del odio y el asesinato. ¿Me pide que me una a usted para honrar a un hombre que pidió la destrucción de mis parientes? No puedo participar en algo así aunque sea buena propaganda en el extranjero, que lo dudo. Los europeos lo tomarán en cambio como un síntoma de reacción. En Francia Pound habría sido fusilado. ¿Liberarlo porque es un poeta? Vaya, quizá otros mejores poetas que él fueron exterminados. ¿No diremos nada en su nombre?

Estados Unidos ha sido compasivo con Pound al reconocer su locura y perdonarle la vida. Liberarlo es una idea tonta y débil. Identificaría este programa a los ojos del mundo con Hitler, Himmler, Mussolini y el genocidio. Lo que me deja estupefacto es que usted y el señor Steinbeck, que durante tantos años han trabajado con las palabras, no entiendan la importancia de las claras y brutales declaraciones de Ezra Pound sobre ‘kikes’, que llevaban a los ‘gentiles’ a la matanza. ¿Es eso –de los ‘Cantos Pisanos’- la materia de la poesía? Es una llamada al asesinato. Si lo dijera un granjero o un zapatero diríamos que está loco. El mundo entero conspira para ignorar lo que ha ocurrido, las guerras gigantescas, los odios colosales, los asesinatos inimaginables, la destrucción de la mera imagen del hombre. ¿Y nosotros –‘un grupo representativo de escritores estadounidenses’- salimos para esto? ¡Vaya desastre!

Sinceramente suyo”


2.

A Philip Roth:

“26 de diciembre, 1957

Tivoli, N.Y.

Estimado Philip Roth:

Por aquí los manuscritos cambian y vagan en enormes montones, como las dunas. El suyo apareció hoy, y le pido disculpas por mi desorden. Me hace más daño a mí.

Mi reacción a su relato [‘Expect the Vandals’] estaba en el lado bueno de la balanza, claramente. Pero con dudas, también. Me gusta su tono directo, su claridad sobre la biología. Ese tipo de cosa me viene como anillo al dedo. Me pareció que Moe era excelente; Pa, también. Una compañía de japoneses que se hacen el harakiri, sobre eso no estoy seguro. Una gran idea, pero palpablemente una Idea. Tengo algo contra las Ideas en los relatos. ‘La peste’ de Camus era una IDEA. ¿Buena o mala? No tan grande, en mi opinión. Con usted la Idea gana terreno rápida, fácilmente. Conquista. ¿Qué hay de Moe?

Mire, pruebe con Henry Volkening en el 522 de la Quinta Avenida. Mi agente. Muy bueno, además. Le deseo lo mejor. Y perdone que haya tenido el manuscrito tanto tiempo. Debería haberlo leído de inmediato. Pero no llevo una buena vida.

Suyo”,


3.

A Martin Amis:

13 de marzo, 1996

Brookline, Mass.

Mi querido Martin:

Veo que me he convertido en un corresponsal realmente malo. No es que no piense en ti. Apareces con frecuencia en mis pensamientos. Pero cuando lo haces creo que te debo una carta particularmente grandiosa. Y así terminas en ‘el almacén de las buenas intenciones’:

‘Ahora no puedo’.

‘Entonces espera’.

Es la estrategia que uno tiene para hacer frente a la edad, y a la muerte –porque uno no puede morir con tantas obligaciones por delante. Nuestra hábil especie, tan fértil y llena de recursos para negar su debilidad.

Entré en el hospital en el 94; biológicamente, un hombre de cuarenta años. Al salir en el 95, era el Anciano Marinero, y el Marinero no escribía historias. Tenía solo una historia y la narraba oralmente. Pero [me dije] sigues siendo un escritor, y a lo mejor más vale que te las arregles con el Anciano.

Puede que esté a punto de resolver todas esas dificultades, pero desde hace dos años me han absorbido por completo.

            También me he vuelto olvidadizo. Nada como la afasia nominal de tu padre. Encuentro que no puedo recordar los nombres de gente que no me importa –en algunos sentidos una incapacidad agradable. También descubro que recordaría los nombres de la gente porque me liberaba de la necesidad de pensar en ellos. Sus nombres eran bastante. Como contar cabezas.

Puedo imaginar cómo debía sentirse tu padre ante su máquina de escribir, con un libro por terminar. Mi solución es ir hacia cosas más cortas, que pueda acabar. He conseguido hacer algunas así. Es como volver a aprender a andar –pero ¿y si lo que uno quiere, en realidad, es correr?

Estoy seguro de que has pensado en esas cosas al observar el sufrimiento de tu padre.

El sábado pasado asistí a un funeral por Eleanor Clark, la viuda de R. P. Warren. Me descubrí diciéndole a su hija Rosanna que perder a alguien es como chocarte con una ventana de cristal. No sabías que estaba allí hasta que estalló en pedazos, y después recoges los trozos durante años –hasta el último fragmento de vidrio.

Por supuesto tú eres tu padre y él es tú. A menudo yo he sentido esto hacia mi propio padre, al que en parte espero ver después de morir. Pero creo que sé cómo se debió de sentir tu padre, sentado frente a su máquina de escribir con una novela inacabada. Igual que comprendo cuando dices que tú eres tu padre. Con cierto grado de precisión puedo ver esto en mi propio padre. Él y yo nunca parecimos tener nada que ver: nuestras asunciones básicas eran muy diferentes. Pero ahora eso parece superficial. Trato a mis hijos de forma muy parecida a como él me trataba a mí: sin respiración por la impaciencia, y después viene una larga inhalación en busca de afecto.

Estoy dispuesto a asumir el papel de padre adoptivo. Tengo sentimientos paternales hacia ti. No es solo el lenguaje lo que los une, o el ‘estilo’. Compartimos premisas más remotas pero también más importantes.

Y en realidad no estoy en las últimas. Espero estar por aquí un rato (no es una predicción sino una expectación). ‘Mientras esta máquina sea mía’, le dijo Hamlet a Ofelia.

Tuyo, con amor”.


Bellow. Faulkner. Roth. Bellow, Amis y un bebé (cuyo nombre Amis no cita en Experiencia).

 

Tres cartas de Saul Bellow:

1.

A William Faulkner:

“7 de enero de 1956

Estimado señor Faulkner:

… Escribo esta carta para darle mi opinión sobre su propuesta, hecha, asumo, después de que yo me fuera de la reunión, de que pidamos la liberación de Ezra Pound. ‘Mientras que el presidente de este Comité [People to People]’, usted dice, ‘recibió un premio del gobierno sueco y una condecoración del gobierno francés, el gobierno de Estados Unidos encierra a uno de sus mejores poetas’. Es un razonamiento realmente asombroso. Usted, señor Faulkner, fue merecidamente honrado por esos gobiernos. Pero usted, que yo sepa, no intentó derrocar o debilitar a ninguno de ellos. Además, Pound no está en prisión sino en un manicomio. Si estuviera cuerdo habría que volver a juzgarlo por traición; si está loco no habría que liberarlo simplemente porque es un poeta. En sus poemas y en sus emisiones radiofónicas Pound aconsejó la enemistad hacia los judíos y predicó a favor del odio y el asesinato. ¿Me pide que me una a usted para honrar a un hombre que pidió la destrucción de mis parientes? No puedo participar en algo así aunque sea buena propaganda en el extranjero, que lo dudo. Los europeos lo tomarán en cambio como un síntoma de reacción. En Francia Pound habría sido fusilado. ¿Liberarlo porque es un poeta? Vaya, quizá otros mejores poetas que él fueron exterminados. ¿No diremos nada en su nombre?

Estados Unidos ha sido compasivo con Pound al reconocer su locura y perdonarle la vida. Liberarlo es una idea tonta y débil. Identificaría este programa a los ojos del mundo con Hitler, Himmler, Mussolini y el genocidio. Lo que me deja estupefacto es que usted y el señor Steinbeck, que durante tantos años han trabajado con las palabras, no entiendan la importancia de las claras y brutales declaraciones de Ezra Pound sobre ‘kikes’, que llevaban a los ‘gentiles’ a la matanza. ¿Es eso –de los ‘Cantos Pisanos’- la materia de la poesía? Es una llamada al asesinato. Si lo dijera un granjero o un zapatero diríamos que está loco. El mundo entero conspira para ignorar lo que ha ocurrido, las guerras gigantescas, los odios colosales, los asesinatos inimaginables, la destrucción de la mera imagen del hombre. ¿Y nosotros –‘un grupo representativo de escritores estadounidenses’- salimos para esto? ¡Vaya desastre!

Sinceramente suyo”

2.

A Philip Roth:

“26 de diciembre, 1957

Tivoli, N.Y.

Estimado Philip Roth:

Por aquí los manuscritos cambian y vagan en enormes montones, como las dunas. El suyo apareció hoy, y le pido disculpas por mi desorden. Me hace más daño a mí.

Mi reacción a su relato [‘Expect the Vandals’] estaba en el lado bueno de la balanza, claramente. Pero con dudas, también. Me gusta su tono directo, su claridad sobre la biología. Ese tipo de cosa me viene como anillo al dedo. Me pareció que Moe era excelente; Pa, también. Una compañía de japoneses que se hacen el harakiri, sobre eso no estoy seguro. Una gran idea, pero palpablemente una Idea. Tengo algo contra las Ideas en los relatos. ‘La peste’ de Camus era una IDEA. ¿Buena o mala? No tan grande, en mi opinión. Con usted la Idea gana terreno rápida, fácilmente. Conquista. ¿Qué hay de Moe?

Mire, pruebe con Henry Volkening en el 522 de la Quinta Avenida. Mi agente. Muy bueno, además. Le deseo lo mejor. Y perdone que haya tenido el manuscrito tanto tiempo. Debería haberlo leído de inmediato. Pero no llevo una buena vida.

Suyo”,

3.

A Martin Amis:

13 de marzo, 1996

Brookline, Mass.

Mi querido Martin:

Veo que me he convertido en un corresponsal realmente malo. No es que no piense en ti. Apareces con frecuencia en mis pensamientos. Pero cuando lo haces creo que te debo una carta particularmente grandiosa. Y así terminas en ‘el almacén de las buenas intenciones’:

            ‘Ahora no puedo’.

            ‘Entonces espera’.

            Es la estrategia que uno tiene para hacer frente a la edad, y a la muerte –porque uno no puede morir con tantas obligaciones por delante. Nuestra hábil especie, tan fértil y llena de recursos para negar su debilidad.

            Entré en el hospital en el 94; biológicamente, un hombre de cuarenta años. Al salir en el 95, era el Anciano Marinero, y el Marinero no escribía historias. Tenía solo una historia y la narraba oralmente. Pero [me dije] sigues siendo un escritor, y a lo mejor más vale que te las arregles con el Anciano.

            Puede que esté a punto de resolver todas esas dificultades, pero desde hace dos años me han absorbido por completo.

            También me he vuelto olvidadizo. Nada como la afasia nominal de tu padre. Encuentro que no puedo recordar los nombres de gente que no me importa –en algunos sentidos una incapacidad agradable. También descubro que recordaría los nombres de la gente porque me liberaba de la necesidad de pensar en ellos. Sus nombres eran bastante. Como contar cabezas.

            Puedo imaginar cómo debía sentirse tu padre ante su máquina de escribir, con un libro por terminar. Mi solución es ir hacia cosas más cortas, que pueda acabar. He conseguido hacer algunas así. Es como volver a aprender a andar –pero ¿y si lo que uno quiere, en realidad, es correr?

            Estoy seguro de que has pensado en esas cosas al observar el sufrimiento de tu padre.

            El sábado pasado asistí a un funeral por Eleanor Clark, la viuda de R. P. Warren. Me descubrí diciéndole a su hija Rosanna que perder a alguien es como chocarte con una ventana de cristal. No sabías que estaba allí hasta que estalló en pedazos, y después recoges los trozos durante años –hasta el último fragmento de vidrio.

            Por supuesto tú eres tu padre y él es tú. A menudo yo he sentido esto hacia mi propio padre, al que en parte espero ver después de morir. Pero creo que sé cómo se debió de sentir tu padre, sentado frente a su máquina de escribir con una novela inacabada. Igual que comprendo cuando dices que tú eres tu padre. Con cierto grado de precisión puedo ver esto en mi propio padre. Él y yo nunca parecimos tener nada que ver: nuestras asunciones básicas eran muy diferentes. Pero ahora eso parece superficial. Trato a mis hijos de forma muy parecida a como él me trataba a mí: sin respiración por la impaciencia, y después viene una larga inhalación en busca de afecto.

            Estoy dispuesto a asumir el papel de padre adoptivo. Tengo sentimientos paternales hacia ti. No es solo el lenguaje lo que los une, o el ‘estilo’. Compartimos premisas más remotas pero también más importantes.

            Y en realidad no estoy en las últimas. Espero estar por aquí un rato (no es una predicción sino una expectación). ‘Mientras esta máquina sea mía’, le dijo Hamlet a Ofelia.

            Tuyo, con amor”.

A LA CARA

Christopher Hitchens escribe:

A menudo se dice que los legisladores franceses que buscan repudiar el uso del velo o el burka –lo que depende de que la prenda cubra ‘sólo’ la cara o todo el cuerpo femenino- intentan imponer una ‘prohibición’. Al contrario, están tratando de levantar una prohibición: una prohibición del derecho de la mujer a elegir su propio vestido, una prohibición del derecho de las mujeres a estar en desacuerdo con la autoridad masculina y religiosa, y una prohibición del derecho de todos los ciudadanos a mirarse a la cara. La propuesta de ley es acorde con las mejores tradiciones de la república francesa, que declara a todos los ciudadanos iguales ante la ley y –lo que no es menos importante- la igualdad de unos frente a otros.

En la puerta de mi banco en Washington, DC, una inscripción me pide eliminar toda forma de ocultamiento de mi rostro antes de entrar en el edificio. El anuncio no me aburre o me agota explicando el razonamiento que hay detrás: una persona que irrumpiera con una máscara incurriría en la presunción correcta y adecuada de culpabilidad. Esta presunción debe operar en el resto de la sociedad. Yo rechazaría indignado cualquier trato con un enfermero, médico o maestro que escondiera su rostro, por no hablar de un inspector fiscal o funcionario de aduanas. ¿Dónde estaríamos sin palabras como ‘¿Qué tienes que esconder?’ o ‘¿Por qué no das la cara?’

Ah, pero la exigencia particular y especial para aplicar una exención al velo y el burka se aplica únicamente a las mujeres. Y también se aplica únicamente a las prácticas religiosas (y, a menos que tontamente finjamos ignorarlo, sólo a una práctica religiosa). Esto dice de inmediato todo lo que se necesita saber: se pide que la sociedad abandone una inmemorial tradición de igualdad y apertura con el fin de satisfacer una fe, una fe que tiene un historial muy cuestionable con respecto a las mujeres.

Permite que haga una simple pregunta a los pseudoprogresistas que adoptan una línea suave con el velo y el burka. ¿Qué pasa con el Ku Klux Klan? Tristemente célebre por su capucha y su historia reaccionaria, esta banda se dedica y siempre se dedicó a defender la pureza protestante y anglosajona. No niego el derecho del KKK a adoptar ese punto de vista basado en la fe, que está protegido por la Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU.. Incluso podría llegar a decir que, en un encuentro protegido por la policía, legalmente podrían ocultar sus rostros desagradables. Pero no voy a dejar que un hombre o una mujer con capucha dé clases a mis hijos, o haga fila en el banco delante de mí, o conduzca mi taxi o autobús, y nunca habrá una ley que diga que tengo que hacerlo.

Hay objeciones menores a la cara cubierta o al manto que cubre el cuerpo. Este último ha sido a menudo utilizado por terroristas masculinos -no sólo religiosos, sino también matones comunes- para ocultarse y escapar. También ha sido utilizado para ocultar las horribles lesiones infligidas a mujeres maltratadas. Es incompatible, debido a su efecto sobre la visión periférica, con actividades como conducir un coche o dirigir el tráfico. Esto lo elimina de la esfera privada de la toma de decisiones y lo convierte en un peligro para los demás, así como una ofensa a la urbanidad democrática ordinaria que depende de frases como ‘Me alegro de verte.’

Se podría objetar que en algunas sociedades a las mujeres musulmanas no se les permite conducir en primer lugar. Pero eso sólo reafirmaría mi segundo argumento. Todas las críticas anteriores serían válidas si las mujeres musulmanas estuvieran tan apasionadamente comprometidas a usar el burka como un hombre integrante del Klan a ponerse un manto blanco y puntiagudo en la cabeza. Pero, de hecho, no tenemos ninguna garantía de que las mujeres musulmanas lleven el burka o el velo por propia elección. Hay una gran cantidad de pruebas en sentido contrario. Madres, esposas e hijas han sido amenazadas con ser rociadas de ácido, con asesinatos de honor, o palizas feroces, si no adoptan el atuendo humillante que les ordenan sus hombres.  Por esta razón, en muchas sociedades musulmanas, como Túnez y Turquía, ese aspecto encerrado es ilegal en los edificios gubernamentales, escuelas y universidades. ¿Por qué los europeos y los estadounidenses deben, quizá para acomodar a los inmigrantes musulmanes, adoptar la norma de los más atrasados y primitivos estados musulmanes? El burka y el velo, sin duda, son la señal más agresiva de la negativa a integrarse o acomodarse. Incluso en Irán se requiere solamente cubrir el pelo, y desafío a cualquiera a encontrar cualquier autoridad en el Corán que justifique el ocultamiento de la cara.

No es que tuviera la menor importancia que el Corán dijera lo contrario. La religión es la peor excusa posible para cualquier excepción a la ley común. Los mormones no pueden ser polígamos, la mutilación genital femenina es un delito federal en este país, y en algunos estados seguidores de la ciencia cristiana se enfrentan al procesamiento si niegan la atención médica a sus hijos. ¿Nos atrevemos a sermonear a los franceses por declarar simplemente que todos los ciudadanos y residentes, cualquiera que sea su lealtad confesional, deben ser capaces de reconocerse unos a otros en la más clara acepción de esa palabra universal?

Así que es realmente muy simple. Mi derecho a ver tu cara es el comienzo, como tu derecho a ver la mía. A continuación, pero no de forma menos importante, está el derecho de las mujeres a dar la cara, que fácilmente supera al de sus familiares varones o de sus imanes a decidir lo contrario. La ley debe estar de forma decisiva del lado de la transparencia. Los franceses no sólo dan un golpe a favor de la libertad, la igualdad y la fraternidad, sino también de las mujeres”.

He tomado la imagen aquí.

 

COMISIÓN

Cuenta The Wall Street Journal:

“La semana pasada, Irán obtuvo un asiento en la Comisión de la ONU sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer, cuya misión es ‘establecer estándares globales y formular políticas concretas para promover la igualdad de género y el progreso de la mujer en todo el mundo.’ Podemos considerar este episodio otro ejemplo de la ONU en acción.

Se nos dice que la victoria de Irán se debió a una falta de competencia. Que el cielo impida que la comisión deje sin cubrir una vacante, en vez de elegir a un régimen que anunció hace poco que arrestaría a las mujeres bronceadas, y que ha culpado de los terremotos a la vestimenta femenina provocativa.

Éstos son sólo los atropellos más recientes, pero no los más graves. El mundo –al parecer, al igual que el ‘principal organismo de Naciones Unidas para la creación de políticas’ para obtener la igualdad de derechos entre los sexos- se ha acostumbrado a que Teherán niegue a las mujeres el derecho a elegir a sus propios maridos, el derecho a la protección contra la violencia, y el derecho a solicitar la custodia de sus hijos en caso de divorcio. La muerte por lapidación por ‘adulterio’ es otra de las contribuciones de la Revolución Islámica a favor del progreso de la mujer. El Código Penal de Irán no reconoce la violación como un delito distinto, y permite que un hombre asesine a su esposa y a su amante si los captura en el acto, según Freedom House.

Así que no es coincidencia que las mujeres activistas hayan estado a la vanguardia del movimiento a favor de la democracia en Irán. Tienen mucho que ganar y menos que perder con la liberalización. Según el grupo iraní Feminist School, entre julio de 2008 y febrero de 2009 se detuvo en Irán a 68 mujeres activistas contra la discriminación, mucho antes de que las elecciones fraudulentas de junio pasado sumaran a otros grupos al movimiento democrático del país.

Las mujeres iraníes, sin duda, pueden oler el fraude. Sólo hay que tener en cuenta la carta que se opone al nombramiento de Irán en la Comisión, que han firmado 214 activistas iraníes que luchan por los derechos de la mujer, tanto dentro del país como en el exilio, y que han respaldado grupos como ‘Mujeres bajo la ley islámica.’ La carta advierte que ‘el gobierno iraní sin duda aprovechará esta oportunidad para restringir el progreso y los avances de la mujer.’

Poner fin a la clase de pesadillas que viven las mujeres iraníes fue precisamente lo que Eleanor Roosevelt tenía en mente en 1946, cuando leyó una carta abierta a ‘las mujeres del mundo’ que ayudó a inspirar la comisión de mujeres de la ONU. Sus objetivos eran elevados y siguen conservando toda su importancia. La realidad, tal como la ha practicado la ONU, ha sido distinta”.

He tomado la imagen aquí.