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Daniel Gascón

SIN RUMBO

SIN RUMBO

Gianni Celati (Sondrino, Italia, 1937) es un escritor raro y maravilloso que habla de lo extraño, las alegrías y las tristezas de la vida cotidiana y cuenta muchas más cosas de las que parece. ‘Vidas erráticas’ (Periférica, 2009), galardonada con el Premio Viareggio, contiene tres relatos sobre la adolescencia y el paso del tiempo ambientados en una ciudad de provincias en los años cincuenta. Pucci, Bordignoni y el narrador se dedican a vagar por las calles, mirando a chicas para las que apenas existen. Zoffi trabaja en un estanco, angustiado por el descubrimiento de que “uno está separado de todo” y enamorado de su prima Urania, explica el mito de la caverna de Platón a sus clientes y monta una tertulia filosófica con un ex profesor despedido por alcohólico. El escritor Tritone es una gloria nacional, pero su mundo se viene abajo cuando escucha a un estudiante –amigo del narrador- despotricar contra su última novela.

El autor del estupendo ‘Narradores de las llanuras’ (Anagrama, 1987) inventa unos personajes entrañables y cómicos, unos diletantes con graves preocupaciones existenciales y una buena dosis de ansiedad sexual. Forman parte del proyecto ‘Costumbres de los italianos’, donde caben “la historia de mi familia, historias escolares, idioteces de la adolescencia, retratos de celebridades, noticias sobre vacaciones, política, recomendaciones, catolicismo, sexo, fútbol, moral, etc.” ‘Vidas erráticas’ es un libro felliniano, divertido y levemente melancólico sobre la amistad y el aprendizaje, que esboza el retrato de una sociedad y crea un paisaje literario.

Gianni Celati. Vidas erráticas. Periférica, 2009. 129 páginas. Traducción de Francisco de Julio Carrobles.

Esta reseña apareció en Artes & Letras. En la imagen, Celati.

 

ORWELL ESCRIBE SOBRE SÍ MISMO

ORWELL ESCRIBE SOBRE SÍ MISMO

 

El 17 de abril de 1940, George Orwell escribió una nota autobiográfica para Twentieth Century Authors:

“Nací en 1903 en Motihari, Bengala, el segundo hijo de una familia anglo-india. Estudié en Eton, 1917-21, y tuve la suerte de obtener una beca, pero no trabajé y aprendí muy poco, y no tengo la sensación de que Eton haya sido una gran influencia formativa en mi vida.

Entre 1922 y 1927 serví con la Policía Imperial India en Birmania. Lo dejé en parte porque el clima me había arruinado la salud, y en parte porque ya tenía algunas ideas vagas sobre los libros, pero sobre todo porque no podía seguir sirviendo a un imperialismo al que había empezado a considerar un chanchullo. Cuando volví a Europa viví sobre un año y medio en París, escribiendo novelas y cuentos que nadie publicaba. Cuando se me acabó el dinero pasé varios años de una pobreza bastante severa durante los que fui, entre otras cosas, lavaplatos, instructor privado y profesor en escuelas privadas baratas. Durante un año o más fui auxiliar a tiempo parcial en una librería de Londres, un trabajo que era en sí interesante pero tenía la desventaja de obligarme a vivir en Londres, que detesto. En torno a 1935 podía vivir de lo que ganaba escribiendo, y al final de ese año me fui al campo y monté un pequeño ultramarino. Casi no era rentable pero me enseñó cosas sobre el comercio que serían útiles si alguna vez volviera a probar suerte en esa dirección. Me casé en el verano de 1936. Al final de ese año fui a España para participar en la Guerra Civil, mi mujer me siguió más tarde. Estuve cuatro meses en el frente de Aragón con la milicia de POUM y resulté bastante malherido, pero afortunadamente no tengo secuelas graves. Desde entonces, salvo pasar un invierno en Marruecos, no puedo decir honestamente que he hecho otra cosa que escribir libros y cuidar de gallinas y hortalizas.

Lo que vi en España, y lo que he visto desde entonces acerca del funcionamiento interno de los partidos políticos de izquierda, me ha provocado un horror por la política. Durante un tiempo fui miembro del Partido Laborista Independiente, pero lo dejé al principio de la actual guerra porque consideraba que decían tonterías y proponían una línea política que sólo le facilitaría las cosas a Hitler. Mis sentimientos son definitivamente de ‘izquierda’, pero creo que un escritor sólo puede ser honesto si conserva su libertad con respecto a las etiquetas de los partidos.

Los escritores que más me importan y nunca me cansan son Shakespeare, Swift, Fielding, Dickens, Charles Reade, Samuel Butler, Zola, Flaubert y, entre los escritores modernos, James Joyce, T. S. Eliot y D. H. Lawrence. Pero creo que el escritor moderno que más me ha influido es Somerset Maugham, a quien admiro inmensamente por su capacidad de contar una historia francamente y sin florituras. Aparte de mi trabajo lo que más me preocupa es la jardinería, especialmente de hortalizas. Me gustan la cocina inglesa y la cerveza inglesa, los vinos tintos franceses, los vinos blancos españoles, el té indio, el tabaco fuerte, los fuegos de carbón, las velas y las sillas cómodas. No me gustan las ciudades grandes, el ruido, los coches, la radio, la comida enlatada, la calefacción central y el mobiliario ‘moderno’. Los gustos de mi mujer encajan con los míos casi perfectamente. Mi salud es mala, pero nunca me ha impedido hacer nada que quisiera hacer, salvo, hasta ahora, luchar en esta guerra. Quizá debería mencionar que aunque la información que he dado aquí sobre mí mismo es verdadera, George Orwell no es mi verdadero nombre.

En este momento no estoy escribiendo una novela, sobre todo debido a trastornos causados por la guerra. Pero planeo una novela larga en tres partes, que se llamará The Lion and the Unicorn o The Quick and the Dead, y espero producir la primera parte en algún momento de 1941.

Publicaciones: Sin blanca en París y Londres (1933). Días de Birmania (publicado en Estados Unidos antes de ser publicado en una versión algo censurada en Inglaterra, 1934). La hija del clérigo (1935). Que no vuele la aspidistra (1936). El camino a Wigan Pier (1937). Homenaje a Cataluña (1938). Subir a por aire (1939). Dentro de la ballena (1940)".

En la imagen, Orwell.

 

PRINCIPIOS, CUENTOS Y FEROCIDAD

PRINCIPIOS, CUENTOS Y FEROCIDAD

1.

Algunas formas de empezar una novela.

2.

Cuenta The Guardian:

“La decisión de la revista The Atlantic de comenzar a vender algunos cuentos como descargas individuales no es, quizá, la noticia más interesante sobre el mundo de los libros que has oído este año, sobre todo porque los dos primeros autores son Christopher Buckley y Edna O’Brien. Pero Rich Motoko de The New York Times ha detectado lo que podría ser el comienzo de algo grande. ‘Que empieza el la iTunes-ización de los cuentos’ es el comienzo de su artículo sobre el tema.

Y dejando de lado la aversión a los dispositivos de lectura de e-todavía no he superado (y una elevada cantidad de cuatro dólares por relato), abre unas posibilidades muy interesantes si la iniciativa se extendiera. En concreto, las alegrías de una cinta de mezclas –un mecanismo del cortejo y del vínculo ritual- podrían estar abiertas a la literatura.

No puedo dejar de pensar que la idea sería más atractiva si se pusiera junto a la tecnología analógica, por ejemplo con la Espresso Book Machine. Pero, incluso en forma electrónica, las posibilidades son interesantes. Sería la muerte no tanto del autor como del editor, la capacidad de comprar las historias individuales nos daría a todos la oportunidad de ser antólogos. ¿Qué mejor manera de mostrar tu erudición y sensibilidad a un socio potencial que organizar una secuencia de historias de amor, poniendo a Haruki Murakami, por ejemplo, junto a Stefan Zweig y Cynthia Ozick?

En realidad, es posible que fuera terriblemente contraproducente, ¿no? Sin embargo, para fines menos cargados, la idea de una antología auto-ensamblada -posiblemente sólo para el propio disfrute- tiene un atractivo considerable. Pienso inmediatamente en armar antologías que podrían registrar la influencia de un solo escritor.”

3.

Algunos editores eligen los mejores libros no leídos de la década.

4.

Aquí pueden verse los manuscritos de Stendhal.

5.

Cientos de partidarios del gobierno cubano rechazaron a gritos y empujones una marcha de 40 esposas de presos políticos y una protesta de una decena de opositores en La Habana, en el Día Internacional de los Derechos Humanos.

6.

Heraldo hablaba el otro día del caso de María Luisa Muñoz, La Nena, y los gitanos aragoneses: “Según los datos facilitados desde la Fundación Secretariado Gitano, el 58 % de este colectivo está casado y ‘casi todos’ lo han hecho por el rito calé”. La directora territorial explicaba que cada vez son más los que luego van al registro civil.

Una mujer hablaba de la boda:

Lo primero es pasar por el rito del pañuelo para comprobar la virginidad de la mujer, comenta Loli. Con un camisón las mujeres se reúnen y una experta realiza la prueba. Una vez comprobado se muestra la prueba de la virginidad: primero a ellas y luego a los hombres.

                [...]

“Si la mujer no fuera virgen antes de la boda, el hombre puede decidir si quiere o no quiere seguir con el casamiento”, dice Loli.

7.

Al corresponsal de El País Juan Miguel Muñoz Israel le parece feroz, sin duda. Por supuesto, le parecen feroces sus campañas militares:

“Casi nadie se opone en Israel a tan feroz ataque de su aviación.” (30/12/2008)

“El feroz ataque de la tarde de hoy ha desembocado en la invasión terrestre.” (04/01/2009)

“Olmert incidió en su reunión con Mitchell en que cualquier ataque desde Gaza y la continuación del tráfico de armas a través de los túneles de Rafah obtendrán una respuesta feroz.”  (29/01/2009)

Hasta su diplomacia es feroz:

“Pese a su feroz campaña diplomática -incluidas tensas conversaciones con primeros ministros de países occidentales-, el Gobierno israelí ha fracasado a la hora de impedir que el informe del juez surafricano Richard Goldstone, que imputa crímenes de guerra a Israel y a Hamás, sea respaldado por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas”. (17/10/2009)

“Los preocupados gobernantes israelíes recurren a la presión diplomática feroz ante cada episodio judicial en Europa” (15/12/09).

Esta mañana lo ha cambiado un poco:

“La guerra de Gaza de hace casi un año pasa factura política a Israel, cuyo Gobierno se embarca en feroces campañas diplomáticas para abortar las iniciativas que desde enero deslegitiman en tribunales de países occidentales las campañas bélicas israelíes.” (16/12/09).

En la imagen, Stendhal según Johan Olaf Sodemark.

 

CURIOSIDAD E INCERTIDUMBRE

 

Pienso a menudo en las novelas que quiero escribir, en cómo serán las próximas novelas de escritores que me gustan o nuevos escritores que me fascinen. Si pienso en las novelas de la segunda década del siglo XXI, no sé cómo las leeremos: ¿nos habremos pasado todos al libro electrónico? ¿Cómo cambiará eso las novelas? ¿Los capítulos serán más cortos, como los posts de los blogs? ¿Podremos decir: “La marquesa fue a ver una película” o “escuchó esa canción” y poner un link y ver esa película o escuchar esa canción? ¿Tendrá algún sentido eso o será una tontería, como muchas de las innovaciones que hemos visto? Leemos más que nunca, pero también tenemos más necesidad de información instantánea y leemos de otra forma. Como escritor y como lector, siento mucha curiosidad y bastante incertidumbre; pienso, como Baricco, que tenemos mucha suerte por vivir en este momento.

La literatura que prefiero seguirá hablando del ser humano. Estamos metidos en una conversación más intensa y rápida que nunca, y las ideas circulan más deprisa (en los lugares donde dejan que circulen). Eso nos proporciona nuevos temas y formas, y también descubre otras limitaciones. Tampoco podemos escribir como si viviéramos en otro siglo, aunque eso no significa que nuestras novelas sean mejores que las de otros siglos: la evolución del arte no es como el progreso en la ciencia. Pero también seguimos naciendo y muriendo solos, y experimentamos muchas de las sensaciones y los conflictos de los que ha hablado la literatura, y que son los que hacen que la literatura resulte interesante: la narración es una exploración del ser humano que alcanza terrenos –o profundidades- a los que no llegan otras formas de expresión, y es un medio de comunicación extraordinario, distinto a todos las demás, entre la mente del emisor y la del receptor.

Podemos evitar el argumento y la narración lineal, pero mientras no se haya abolido la muerte me parece que tendremos una idea lineal de nuestra vida; uno puede hablar del sujeto fragmentado, pero a fin de cuentas, si no se sienta delante del ordenador no escribe la novela, y mientras tanto uno sigue enamorándose o enfermando, queriendo a un amigo u odiando a su hermano, o asistiendo a una comida familiar. No creo que la literatura deba renunciar a esas cosas que también forman parte de la vida y me parece que una versión actualizada del realismo todavía tiene mucho que decir: hay cosas que no se han contado, o pueden contarse de otra manera. (El cine es un medio mucho mejor para contar una comida familiar que la novela. Pero también es bonito cuando las artes exploran los terrenos que retan su capacidad de expresión, y por ejemplo me gustaría describir con palabras una comida familiar, con los chistes y los ruidos y los platos que van pasando.) También creo que hay que defender fieramente nuestra libertad y la de los escritores que son perseguidos por lo que piensan. Quiero que sus perseguidores sepan que soy su enemigo: desde ángulos distintos, la literatura que me gusta se escribe contra el mal.

Quiero leer las novelas que escriban David Trueba, Ignacio Martínez de Pisón, Ismael Grasa, Félix Romeo, Valérie Mréjen, Ian MacEwan, Marcelo Birmajer, Javier Cercas, Cristina Grande, Zadie Smith, José María Conget, Mario Vargas Llosa y muchos otros. Me gustaría leer y escribir novelas que hablasen de adolescentes, de los primeros trabajos y los primeros polvos y de los ancianos y los últimos amores, de los bares de toda la vida que ahora llevan chinos, del cambio en la transmisión de la información y en nuestra forma de ver el mundo, del periodo democrático más largo de la historia de España y la transformación de nuestras ciudades, de viajes, medios de comunicación y partidos políticos, de la superchería, la intolerancia y la violencia, de la educación y el amor. También quiero que se escriban novelas que no me gusten, que me dejen indiferente o me indignen, y libros inesperados, que me revelen cosas de la realidad y me ayuden a entender las razones de los demás.

Este texto aparece en el último número de Quimera. El cuadro en la imagen es de Manny Farber.

 

HITCHENS ESCRIBE SOBRE SARAH PALIN

HITCHENS ESCRIBE SOBRE SARAH PALIN

 

Escribe Christopher Hitchens:

“Cuando escribí sobre Sarah Palin en Newsweek el mes pasado, señalé la forma cruda en la que trata de teflonizarse cuando se la acusaba de un raro extremismo político. Así, una vez había ido a la manifestación de Pat Buchanan con una chapa a favor de Buchanan, pero sólo porque pensaba que era lo que pedía la buena educación. Ella y su marido habían asistido a las reuniones del Grupo de la Independencia de Alaska -él es miembro-, pero su nombre, arguyó ella más tarde, sólo quería decir ’independiente’. (El AIP es simplemente un partido secesionista.)

No se muestra escéptica hacia toda la evidencia de la evolución, sino con sólo una parte de ella. No había dicho exactamente que Dios estaba de nuestro lado en el Iraq; sólo que Dios y los Estados Unidos estaban en el mismo lado. Dice que dejó el Hawaii Pacific College al cabo de un año porque era "demasiado soleado para alguien de Alaska", su padre (a quien considera prácticamente infalible) dice a sus biógrafos más recientes que se marchó debido a la preponderancia de los asiáticos e isleños del Pacífico: ‘Era una cosa para minorías y no era atractivo. Así que ella volvió a casa.’ Y así sucesivamente. Como intenté resumir la reiterada táctica:

Así que hay está: anti-Washington excepto cuando siente sed de ello, y lo bastante cerca (y lo bastante lejos  como para ‘negarlo’) del elemento marginal paranoico que sugiere ominosamente que nuestro presidente es un comunista keniata.

La semana pasada, la nueva estrella de la derecha hizo todo lo posible para hacerme justicia. Apareció en el programa de radio de un tal Rusty Humphries, otra rebanada humeante y entrañable de los buenos y viejos Estados Unidos, y se le preguntó si convertiría en un asunto del certificado de nacimiento del Presidente Barack Obama. Su respuesta: ‘Creo que el público tiene razón en convertirlo en un asunto. Creo que es una pregunta justa.’ Eso fue el jueves, 3 de diciembre. El viernes, había publicado una segunda ‘reflexión’ en su página de Facebook, tranquilizando a todos: ‘En ningún momento he pedido al presidente presentar su certificado de nacimiento, o sugerido que no nació en los Estados Unidos’.

Bueno, claro, por supuesto que no lo ha hecho. Sólo le parece una buena idea que otros lo hagan, a su manera ‘justa’, ya que, después de todo, es ‘una pregunta justa’

¿Podría algo ser más cobarde y despreciable? Alexander Pope escribió unas cuantas líneas acerca de este tipo de tráfico de insinuaciones de segunda mano y tercera fila:

Mas deja que aplaste este bicho de alas doradas,

Un hijo de la suciedad que hiede y apesta,

Cuyo zumbido molesta al discreto y el bello

Pero no conoce ni el ingenio ni la belleza.

Como los perros bien educados que disfrutan

De nunca morderán la pieza.

¿Qué precio tiene para la valiente cazadora de frontera, una cámara de eco vacía, dispuesta a ayudar a los traficantes de rumores y de los freaks que disparan emboscados y luego se escapan? Algunos intelectuales condescendientes de la derecha llaman a su estilo ‘populista’ y la comparan con Andrew Jackson y William Jennings Bryan. El verdadero nombre es la demagogia, y desciende de Joseph McCarthy, Robert Welch, y los elementos más desagradables de la vieja pandilla de Nixon, gente para quien la calumnia y la difamación eran una segunda naturaleza.

Creo que puedo adivinar por qué Palin se movió tan rápidamente para suavizar su petición de carne fresca a la gente de Rusty. El sábado por la noche, debía ponerse un vestido negro ser una invitado especial en la cena del Gridiron Club  en Washington, DC. Era hora de ponerse los falsos adornos de ingenio y la belleza de nuevo. (Espero que esta no sea la razón por la que prensa, fue tan absolutamente suave con su basura de ‘birther’ el pasado fin de semana.) La persona ha introducido a Palin en el círculo social y político más elevado de la capital, y que ya ha organizado su aparición en el Alfalfa Club, es Fred Malek. Vale la pena tener en cuenta dos cosas sobre Malek.

La primera es que fue un miembro importante de la administración Nixon, una importante figura en el Comité Nacional Republicano, y el director de la campaña para la reelección de George H. W George en 1992. Con sus conexiones con Carlyle Group y otras las empresas y su mansión en los suburbios McLean, Virginia, Malek es casi el prototipo del hombre del ‘sistema’ privilegiado de Washington y consiglieri republicano, contra el que los adoradores de Palin y su libro imaginan, en sus patéticos sueños, que su heroína ha desatado una cruzada. Pero su libro absurdo Going Rogue está cargado de elogios hacia el apoyo y los consejos de este cuarteado bandido. ¡Populismo? ¡Ja! A menos, es decir, que uno cuente el hostigamiento de los judíos como una forma de populismo, que supongo que en cierto modo lo es. (Bryan, otro enemigo de Darwin, fue también era fan del Klan.)

Debido a que la segunda cosa que conviene sobre Malek es que él fue el hombre que elaboró una lista de los judios que debían ser despedidos de la administración pública bajo la administración Nixon. Me sorprende que tantas personas hayan olvidado esto, y que no le hayan hecho a Palin una sola pregunta al respecto. En la década de 1970, Nixon, cuyas cintas de la Casa Blanca son una prueba consistente de paranoia antisemita, dio órdenes de que la Oficina de Estadísticas Laborales fuera purgada de lo que llamó una ‘conspiración judía’. El trabajo de elaboración de la lista se le encargó a Malek, cuya información dio lugar a lo que se llamó la ‘reasignación’ de algunos funcionarios en el Departamento de Trabajo. Malek más tarde trató de dar una excusa de comadreja por su conducta, pero lo pilló mi compañero Timothy Noah de Slate.

No entiendo por qué un personaje tan repugnante es recibido aún en los círculos educados, salvo que ahora, al menos, ha vuelto hacer el tipo de tarea para la que esté mejor preparado. Se ha encontrado una neófita sin escrúpulos ni cultura política, que estará feliz de actuar como un megáfono para cualquier tipo de difamación e insinuación -Obama ‘juntándose con terroristas’, fue, supongo, la inyección de dinero de la última campaña- y luego dispuesta revisar y ampliar sus comentarios. Trabajo desagradable, si puedes conseguirlo. Malek, ahora tan cerca de la vejez, tiene que estar pellizcándose por su buena suerta.

Al menos Richard Nixon tenía la mala suerte de parecerse a lo que era: un canalla obsesionado y un psicópata reprimido. Considerando que la utilidad de Sarah Palin a la a los gestores de su partido es que combina algo de experiencia con una inocencia fingida y un rubor todavía palpable de sexo. Pero se debe leer su Alexander Pope: ese florecimiento se desvanece muy pronto, y se desvanecerá muy rápidamente si lo utiliza para prostituirse con los nixonianos un día y calentar a la chusma el día siguiente”.

En la imagen, Hitchens.

 

VENTAJAS

VENTAJAS

 

1.

Hace unos meses El País publicó una entrevista con Luz Gómez García, autora del Diccionario sobre el islam y el islamismo (aquí un comentario). Hace unas semanas ella publicó un artículo en el mismo periódico, donde vinculaba las críticas al islam con la islamofobia. La idea de la islamofobia equipara la crítica a una ideología –el islam- con la crítica a unas personas y con las intenciones racistas. Luz Gómez García situaba entre los comportamientos ‘islamófobos’ el de los defensores de derechos humanos que critican la religión musulmana, a los musulmanes que han sufrido su opresión y alertan sobre ella (“Es el caso de los musulmanes que, sin representatividad comunitaria, triunfan en los medios como interlocutores: su principal objetivo es la búsqueda de visibilidad”, decía, aunque había otros culpables: “A ellos se suman, de tanto en tanto, promesas del mundo del arte cuyas ‘provocaciones’ artísticas son recibidas con alborozo como fruto de la libertad que Occidente les ha brindado”). Al mismo nivel que ellos situaba , en otro apartado, a los partidos de extrema derecha.  Es decir,  alguien que se opusiera a las lapidaciones o a la ejecución de apóstatas y homosexuales; una mujer que ha escapado a un matrimonio forzoso y critica esa imposición; un novelista que mencione a Mahoma  y ofenda la extraordinaria sensibilidad de los teócratas; e incluso cientos de miles de musulmanes  o ateos de países islámicos, que critican la ideología que los oprime -como desde hace siglos han hecho tantos en  España con las imposiciones terroríficas del catolicismo- participarían en el mismo movimiento que los grupos xenófobos de la extrema derecha europea.

Era un intento perverso de atribuir una intención racista a toda crítica de unas ideas que someten a millones de personas. Por otro lado, en ningún momento decía que hubiera algo malo en el islam o alguna de sus interpretaciones. Pero lo que más me llama la atención es esa forma de definir a los otros en categorías, de elegir por ellos lo que son antes de nada  y atribuirles -malas- intenciones. El País publica otra entrevista con Luz Gómez García en la contraportada del diario, en la que, un poco en la misma línea, ella va a Palestina, hay huelga general, va a comprar agua a un tendero  y reprocha al comerciante que no participe en la huelga.

En la entrevista  Gómez no habla de islam, sino de árabes, un término étnico y lingüístico, aunque el islam es la religión oficial en la mayoría de los países árabes:

Gómez dice que nunca ha tenido problemas por ser mujer en un país árabe. "Todo lo contrario. Llegado el momento te puede servir de gran ayuda por verte desvalida", asegura.

Ése es el título de la entrevista: “Ser mujer en un país árabe puede ser de gran ayuda”. Un país árabe, por poner un ejemplo, es Arabia Saudí, donde las mujeres no pueden pasear solas ni conducir y no tienen derechos iguales sino "similares", entre otros muchos elementos de desigualdad y oscurantismo. Y:

De todos los países árabes, Egipto es su preferido. Y más en concreto, El Cairo. ‘Su humor se parece mucho al nuestro. Se ríen de sí mismos, de sus símbolos nacionales, lo critican todo. También tienen el gusto por vivir en la calle, son más abiertos a hablar con desconocidos’.

Los derechos humanos están peor en otros países del mundo árabe que en Egipto, que Mubarak gobierna desde hace 28 años. Pero desde 1952 hasta 2005 no hubo elecciones; las de 2005, aunque se consideraron un avance, no cumplieron criterios democráticos: se crearon restricciones para impedir la participación de los líderes de la oposición (uno de ellos fue encarcelado después de la elección), se denunciaron fraudes y amenazas. Los grupos de derechos humanos han criticado la falta de libertades religiosas (aunque oficialmente se conceden derechos al margen de la religión, no se permitía convertirse desde el islam a otra religión); Freedom House ha denunciado la tortura rutinaria a los detenidos; en 2005 lo situó en el número 6 en una escala que medía las libertades políticas entre el 1 (más libre) y 7 (menos libre); lo calificó de "Parcialmente Libre" en 2006; en 2008 estaba en el puesto 124 en términos de libertad de prensa de los 195 países examinados (el último era Corea del Norte). En el mismo ránking, España estaba en el puesto 46.

En 2008 Egipto prohibió la ablación de clítoris (una práctica preislámica, a la que se han opuesto algunos líderes islámicos del país y que han apoyado otros, al igual que los Hermanos Musulamnes), después de que dos niñas murieran desangradas. El primer arresto por esta costumbre inhumana no se ha producido hasta agosto de 2009. En 2005, una encuesta del gobierno egipcio encontró que el 96 % de las mujeres egipcias que se habían casado alguna vez había sufrido la ablación.

2.

Maruja Torres ha escrito sobre Afganistán, que no pertenece al mundo árabe. En su columna criticaba a la OTAN y a sus aliados (‘auténticos asesinos a quienes la población detesta tanto como a las fuerzas de la OTAN’). Para ella, Afganistán no tiene nada que ver con el terrorismo. Y por supuesto, es un país con unas reglas especiales, no universales: “Los afganos no aceptan la menor injerencia extranjera en sus vidas, en sus tradiciones, en su cotidianidad”.

Pero lo más curioso es que no se le ocurrió nada malo que escribir sobre los talibanes. Sólo: “los talibanes, que son la única fuerza autónoma organizada, guste o no”.

Las cursivas son mías.

3.

La Feminist Majority Foundation –que se opuso a la guerra de Afganistán y a la invasión de Iraq, y que en su carta critica duramente el apoyo estadounidense a los muyaidines en los 80, así como su abandono del país afgano tras la retirada de la Unión Soviética- escribe:

“Afganistán está en una condición deplorable. No hay discusión sobre eso.

Algunos creen que deberíamos marcharnos.

No podemos apoyar esta posición ya que el coste para las mujeres y las niñas sería demasiado elevado y la responsabilidad de EE.UU. en el estado de error actual en Afganistán es demasiado pesada.

Si los EE.UU. fueran a salir de Afganistán, Estados Unidos sería una vez más, romper nuestra promesa con el pueblo afgano, y el país probablemente quedaría bajo control talibán.
Los afganos, especialmente las mujeres y las niñas, saber algo acerca de los talibanes: la opresión y horribles abusos de derechos humanos. No podemos olvidar nunca que despojaron mujeres y las niñas de todos los derechos humanos -el derecho a la educación, la movilidad, la visibilidad, la atención de la salud, el empleo, la lista continúa. Y más recientemente, los terroristas han destruido escuelas de niñas, matado a periodistas y dirigentes locales mujeres y han asesinado a las mujeres docentes enfrente de sus alumnos. Han llenado pistolas de agua con ácido y desfigurado los rostros de las niñas que volvían a la casa desde la escuela. No es extraño que sólo el 4% de los afganos que apoyan a los talibanes de regresar al poder y el 58% piense que plantean el mayor peligro para el país.
(BBC / ABC, diciembre de 2008)”.

4.

Al Qaeda mata a ocho veces más musulmanes que no musulmanes.

En la imagen, mujeres en Afganistán.

 

MINARETES

 

1.

Cuenta The Economist:

“El resultado no fue el que esperaban los bienpensantes, las personas que creen las religiones pueden convivir. Para sorpresa de su gobierno, y la consternación de espectadores que van desde el Vaticano a la Organización de la Conferencia Islámica (que agrupa a 57 países musulmanes), los ciudadanos suizos votaron por un amplio margen (57%, con mayorías en 22 de los 26 cantones) la prohibición de que las mezquitas tengan nuevos minaretes.

En una Europa que es criticada, en varias partes del mundo, por deslizarse perezosamente hacia una ‘Eurabia’ dominada por musulmanes o por aferrarse obstinadamente a los restos de la teocracia cristiana, el referéndum del 29 de noviembre fue la decisión más dramática que cualquier nación ha tomado para limitar la visibilidad del islam.

Y sucedió en un país donde el islam nunca ha sido muy visible. La característica más llamativa de la mezquita de 30 años de Ginebra es su modestia: su alminar (uno de los cuatro del país) sólo coincide con la altura del edificio, aunque existe un permiso para uno mucho más alto. Y el llamado musulmán a la oración no ha sido escuchado en Suiza, a excepción (durante la campaña del referéndum) de cuando lo han pronunciado los activistas antiislámicos que trataban de alarmar al público.

Los musulmanes en Suiza son numerosos (unos 400.000, la mayoría en los Balcanes y Turquía), pero no especialmente entusiastas. Sin embargo, entre sus muchos efectos, el resultado tensará las relaciones entre los suizos y los turcos. Atilla Toptas, un legislador turco nacido en Suiza, dijo que la campaña despertó sentimientos más antiturcos como antimusulmanes. Agitadores contra los minaretes mencionaron a un poeta citado por el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan: ‘Las mezquitas son nuestros cuarteles ... los minaretes nuestras bayonetas’. (Erdogan hizo la alusión mucho antes de asumir el poder nacional, y la cita lo llevó a la cárcel.)

Bernard Kouchner, ministro francés de Exteriores, dijo que estaba conmocionado por el voto de Suiza y esperaba que la decisión fuera revocada. Y puede tener razón: la decisión podría ser revocada por el Tribunal Supremo de Suiza, o por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Sin embargo, la votación fue una señal preocupante en las relaciones de Europa con el islam, y en la relación global entre las religiones monoteístas. Entre los grupos con interés en buenas relaciones entre el islam y el Occidente cristianos, históricamente, había una sensación instantánea de que el desafío que afrontan podría ser más grande de lo que que la gente pensaba. ‘El apoyo a las formas más extremas de la violencia religiosa es caerse, pero puede que hayamos subestimado la sospechas que persisten entre los seguidores de nuestras fes, especialmente cuando no están bien informados’, dijo Alistair MacDonald-Radcliff, un sacerdote anglicano que es director de un foro denominado C1 World Dialogue, dirigido por personalidades eminentes en el islam y el cristianismo.

Incómodamente para aquellos que prefieren acentuar lo positivo, el voto desafía algunos de los lugares comunes de los debates entre religiones. Por ejemplo, cuando los cristianos y los musulmanes hablan educadamente, a menudo se señala que el mundo de hoy ya no se divide en zonas geográficas donde predomina una fe u otra. Para los musulmanes de tendencia liberal, la división entre vieja Dar al-islam (el reino del islam) y Dar al-Harb (el reino de la guerra) no se aplica a una época en que algunos de los partidarios más felices de su fe viven como minorías. Y en el oeste, el viejo concepto de ‘Cristiandad’ se utiliza generalmente con un toque de ironía, en todo caso.

Pero el derechista Partido del Pueblo Suizo tocó la fibra sensible al decir a los votantes que todavía había una elección binaria: o se sometían a la misoginia y los castigos crueles en nombre del islam, o prevalecía su cultura existente, basada en el cristianismo. Los minaretes se mostraban como una fuerza amenazante: en carteles, formas oscuras (parecidas a minaretes y misiles) surgían de una bandera suiza.

La resonancia de tales tácticas puede avergonzar a los políticos franceses y alemanes, tanto en el centro-izquierda como el centro-derecha, que han predicho que los musulmanes pronto estarán integrados, al mismo tiempo que sus conciudadanos se acostumbrarán a ellos y que se debiliten sus vínculos con Turquía o Marruecos. En opinión de Jonathan Lorenzo, profesor den la Universidad de Boston, el resultado del voto puede ser visto como un revés para las estrategias basadas en conseguir que llevar al islam a la corriente principal europea, alentando a los musulmanes a ‘salir del sótano’ y construir lugares más visibles de culto.

Y el voto de Suiza sin duda animará a los políticos italianos que se oponen a las mezquitas en términos francamente nativistas. Entre ellos está Roberto Maroni, ministro del Interior de Italia, que es una importante figura de la xenófoba Liga del Norte. Sus líderes elogian el resultado de Suiza y piden una votación similar en Italia. El sentimiento antimusulmán es fuerte en muchas ciudades italianas, como Génova, donde los críticos de un proyecto de la mezquita celebraron una protesta con velas el 1 de diciembre.

Los europeos, que están acostumbrados a que los estadounidenses les reprochen ser demasiado blando con el islam, en los últimos días se han visto criticados por la razón contraria: su continente no está a la altura de los ideales del pluralismo y la libertad de expresión que fueron un europeo regalo para el mundo.


Freedom House, un grupo de presión estadounidense, calificó la votación de Suiza como un retroceso ‘peligroso’ para la libertad religiosa en un país que se enorgullece de la tolerancia. Reza Aslan, un escritor sobre el islam afincado en California, dijo que el voto de Suiza sería visto como ‘una violación atroz’ de los derechos básicos, incluso por parte de estadounidenses que no sienten aprecio por el islam. En su opinión, la votación puso al descubierto un ‘racismo institucional’ en Europa, que contrastó con la reacción mesurada de los estadounidenses tras el tiroteo en una base del ejército tejano en el que un oficial musulmán mató a 13 personas. Aunque la crítica virulenta e intolerante al islam obviamente existe en los Estados Unidos (en programas de radio, por ejemplo), en opinión de Aslan nunca ganará respetabilidad política real.

Mientras tanto, pese a lo mal que ha sentado el resultado de la votación de en el mundo musulmán, no ha habido indicios inmediatos de la violencia callejera que se desató después de que Benedicto XVI citara a un gobernante bizantino antimusulmán, o cuando la prensa danesa publicó unas caricaturas de Mahoma. (Las protestas contra Dinamarca se produjeron varios meses después de que salieran los dibujos; este desfase hace pensar a algunos que eran el resultado de una calculada agitación, no un estallido espontáneo.)
Si la reacción en los estados de mayoría musulmana ha sido apagada, podría ser debido a que algunos de ellos comparten la creencia del pueblo suizo de que en realidad el mundo se divide en bloques huntingtonianos, en los que prevalece una religión u otra, y el resto sigue sufriendo. No hay prácticamente ninguna ‘tierra musulmana’, donde las minorías religiosas y los musulmanes disidentes disfruten sin trabas de los derechos civiles, como el derecho a construir lugares de culto sin grandes trabas burocráticas.

Los gobiernos occidentales, incluido el Vaticano, se han negado a jugar el juego de la reciprocidad, donde la libertad de sus propios ciudadanos musulmanes fuera rehén de la situación de los cristianos y otras minorías en el mundo islámico. Pero, como sugiere el voto de Suiza, a los gobiernos europeos puede resultar difícil resistirse a las llamadas populistas del enfoque del ojo por ojo y diente por diente, a menos que tomen una hoja del libro de Estados Unidos y establezcan un conjunto sencillo y transparente de normas jurídicas para todos los credos. Si lo hacen, a los fanáticos suizos les resultará más difícil argumentar que la característica arquitectónica de hoy entraña la lapidación de mañana.

2.

Escribe Caroline Fourest:

‘Nadie había previsto el éxito de la votación de Suiza en favor de la prohibición de nuevos minaretes. Ni siquiera la derecha populista que originó esta iniciativa. La atención es ahora un alto nivel. ¿La culpa de las élites que no se dieron cuenta, o de la gente que expresó su hartazgo? ¿De los medios de comunicación, que demasiado del islamismo, o de los islamistas, que hacen demasiado? Dejo de lado los juicios morales para preguntarme sobre la intención, el contexto y el alcance de esta votación.

Lo primero, la intención. La iniciativa surgió de un grupo cercano a UDC, el partido populista cuyos carteles electorales mezclan con frecuencia la cuestión de la inmigración y la del fundamentalismo. Un cartel a favor del ‘sí’ mostraba a una mujer completamente cubierta por un velo, sobre un fondo de la bandera suiza recubierta de minaretes con forma de misiles. Podía seducir a los votantes a los que repugna el velo aunque la consulta era sobre fue la prohibición de... minaretes.

Como el velo para el cabello, el minarete no es una obligación estipulada en el Corán. Pero no tiene el mismo carácter que atenta contra la igualdad. Como el campanario, atestigua el deseo de llamar a sus seguidores, y eventualmente algo de proselitismo. Se podría entender que una votación sobre el urbanismo deseara regular la altura de los edificios  de culto y e imponerles el silencio, aunque sólo sea por respeto a la vecindad. Este problema estaba resuelto antes de la votación, y no es lo que ella proponía. Trataba de los minaretes, no los campanarios. Esto introduce una discriminación entre los lugares de culto.

Lejos de ser laica, esta postura proviene de un enfoque religioso. Se ha olvidado, pero la Reforma protestante prohibió la minoría católica de Suiza tocar campanas y e incluso construir campanarios. Esta tradición contraria a la igualdad se ha reactivado en contra de los minaretes.

Los países de la Organización de la Conferencia Islámica, representada en vigor en el Consejo de Derechos Humanos, con sede en Ginebra, tendrían por una vez razón para quejarse de ‘dos varas de medir’. Pero que no griten demasiado fuerte. Suiza está lejos de ser tan injusta como algunos países musulmanes, que prohíben absolutamente la construcción de iglesias y no sólo de campanarios. Aunque un país donde las instituciones garantizan los derechos del hombre tendrá que luchar para adoptar una medida que se aparta claramente del principio de igualdad.

A diferencia de la ley sobre signos religiosos ostensibles en las escuelas públicas, no se trata de defender la igualdad entre hombres y mujeres, sino de asegurar el dominio visual y simbólico de la cristiandad en detrimento del islam . En nombre de un enfoque que deriva de la identidad, no la laicidad.

La laicidad tal como la vivimos en Francia aspira a tratar todas las religiones en pie de igualdad. Puede mostrarse exigente ante ciertas interpretaciones políticas y religiosas de los religiosos, en particular en las escuelas públicas, pero respeta los lugares de culto, incluso puede mantener en nombre de la cultura y el patrimonio. Suiza ha realizado una elección contraria: no ataca las manifestaciones políticas de los religiosos (como el velo), sino su parte cultural, la arquitectura. Sin embargo, las mezquitas con minaretes son a menudo las más bellas y menos fundamentalistas. Mientras que el Centro Islámico de Ginebra, el cuartel general de los Hermanos Musulmanes de Suiza, no tiene minarete.

Este islam político llegado de Egipto está en gran medida desconectado de las preocupaciones de los musulmanes en Suiza, la gran mayoría originarios de Turquía o de Albania. Sin embargo, estos son sus predicadores que los medios de comunicación locales describen desde hace demasiado tiempo como la voz del islam en Suiza. Hasta el punto de irritar y, tal vez, contribuir a esta reacción. Paradoja: el resultado de esta iniciativa les permitirá reforzar su propaganda victimista, y el fundamentalismo’.

3.

El análisis de Soledad Gallego-Díaz.

4.

Escribe Ayaan Hirsi Ali:

“¿Y si a los votantes suizos se les preguntara en un referéndum sobre la prohibición de construir una cruz de lados iguales con los brazos doblados en ángulos rectos, como símbolo de la creencia de una pequeña minoría? O imagina un referéndum sobre la construcción de torres rematadas con una hoz y un martillo, un símbolo caro a los corazones de una minoría muy pequeña en Suiza.

Las ideas políticas tienen símbolos: una cruz gamada, la hoz y el martillo, un minarete, una media luna con una estrella en el medio (normalmente en la parte superior del minarete) representan una teoría política colectivista de la supremacía de un grupo sobre todos los demás.

Sobre temas controvertidos, los suizos escuchan para debatir, leen periódicos, e investigan para decidir el voto.

Lo que los europeos están descubriendo sobre el islam, mientras investigan es que es más que una religión. El islam no sólo ofrece un marco espiritual para hacer frente a cuestiones tan humanas como el nacimiento, la muerte, y lo que debería venir después de este mundo, sino que también prescribe una forma de vida.

El islam es una idea sobre cómo la sociedad debe ser organizada: la relación del individuo con el Estado, la relación entre hombres y mujeres; reglas para la interacción entre creyentes y no creyentes; cómo hacer cumplir dichas normas; y por qué un gobierno bajo el islam es mejor que un gobierno basado en otras ideas. Estas ideas políticas del islam tienen sus símbolos: el minarete, la media luna, el pañuelo en la cabeza, y la espada.

El alminar es un símbolo de la supremacía islámica, un símbolo de la dominación que llegó a simbolizar la conquista islámica. Se introdujo décadas después de la fundación del islam.

En Europa, como en otros lugares del mundo donde se establecen los musulmanes, los lugares de culto son en principio simples. Todo lo que un musulmán necesita para cumplir con la obligación de la oración es una brújula para indicar la dirección de la Meca, agua para las abluciones, una esterilla de oración limpia, y una manera de saber la hora para rezar cinco veces al día durante el período asignado.

La construcción de grandes mezquitas con torres extremadamente altas que cuestan millones de dólares sólo llega después de que la población musulmana haya alcanzado una importancia demográfica.

La mezquita evoluciona desde una casa de oración a un centro político.

Entonces los imanes pueden predicar un mensaje de auto-segregación y rechazo valiente a los caminos de los no-musulmanes.

Se separa a hombres y mujeres; se condena abiertamente a  homosexuales, apóstatas y judíos, y los creyentes se organizan en torno a objetivos políticos que piden la introducción de formas de la sharia (ley islámica), comenzando por el derecho de familia.

Esta es la tendencia que hemos visto en Europa, y también en otros países donde los musulmanes se han establecido. Ninguno de los académicos, diplomáticos y políticos occidentales  que condenan la votación de Suiza para prohibir la dirección de minarete, mencionan, y mucho menos disputan, estos hechos.

En su respuesta a la presencia del islam entre ellos, los europeos han desarrollado lo que se puede percibir más o menos como dos diferentes puntos de vista. La primera visión que hace hincapié en la precisión. ¿Es correcto equiparar los símbolos políticos, como los utilizados por los comunistas y los nazis, con un símbolo religioso como el minarete y los accesorios de la media luna y la estrella, los uniformes del Tercer Reich con el burka y la barba de los islamistas actuales?

Si es correcto, entonces el islam, como un movimiento político, debería ser rechazado sobre la base de su propio fanatismo. En esta perspectiva, los musulmanes no deben ser rechazados como residentes o ciudadanos. La objeción es a las prácticas que se justifican en nombre del islam, como los crímenes de honor, la yihad, la perspectiva del nosotros contra ellos, la autosegregación. En pocas palabras, la supremacía islámica.

La segunda perspectiva se niega a equiparar los símbolos políticos de diversas formas de fascismo blanco con los símbolos de una religión. En esta escuela de pensamiento, las Escrituras islámicas se comparan con las Escrituras cristianas y judías. Los que razonan desde esta perspectiva predican el pragmatismo. Según ellos, la clave para la asimilación de los musulmanes es el diálogo. Están preparados para calmar algunas de las demandas que las minorías musulmanas hacen con la esperanza de que un día desaparezca su adhesión a la Escritura, como ocurrió con los cristianos y judíos.

Estas dos perspectivas divergentes corresponden a dos grupos muy distintos en Europa. El primero corresponde principalmente a la clase obrera. El segundo a las clases que George Orwell describió como ‘indeterminadas’. Tienen una perspectiva cosmopolita, e incluyen a diplomáticos, empresarios, políticos de grupos mayoritarios y periodistas. Conocen bien la globalización y tienden a centrarse en la imagen internacional de sus respectivos países. En todos los conflictos entre el islam y Occidente, hacen hincapié en la posible reacción de los países musulmanes y la forma en que afectará a la imagen de su país.

Por el contrario, aquellos que rechazan las ideas y prácticas del islam político están en contacto con los musulmanes a nivel local. Se les ha pedido que  acepten a los inmigrantes musulmanes como vecinos, compañeros de clase, colegas; son lo que los estadounidenses llaman Calle Mayor. He aquí la gran paradoja de la Europa de hoy: que la clase trabajadora, que votó a favor de la izquierda durante generaciones, ahora vota a partidos los partidos de derecha, porque siente que los partidos socialdemócratas no comparten sus preocupaciones.

Los pragmáticos, la mayoría de los cuales está en el poder poder, tienen parte de razón cuando insisten en que la integración de los musulmanes llevará tiempo. Sus llamadas al diálogo son sensatas. Pero mientras no estimulen a los musulmanes a elegir entre los valores de los países a los que han llegado y los de los países de donde se fueron, ellos se seguirán encontrando con sorpresas. Y esto es lo que la votación de Suiza nos muestra. Se trata de un enfrentamiento entre gentes locales, votantes de clase obrera (y algunas feministas de clase media) e inmigrantes musulmanes recién llegados que sienten que tienen derecho, no sólo a practicar su religión, sino también a reemplazar el orden político local con el suyo.

Observa cuidadosamente las reacciones de los suizos, la UE y las elites de las Naciones Unidas. El gobierno suizo se siente avergonzado por el resultado de la votación. Los suecos, que actualmente presiden las reuniones de la UE, han condenado la votación de Suiza como intolerante y xenófoba. El ministro de Exteriores sueco, Carl Bildt, dijo en público que la votación de Suiza es un acto de mala diplomacia. Lo que pasa por alto es que este es un debate sobre el islam como asunto interno. No tiene nada que ver con la política exterior.

La votación de Suiza destaca el debate sobre el islam como una cuestión interna en Europa. Es decir, el islam como un conjunto de ideas políticas y colectivistas. Los líderes europeos han pedido a los ciudadanos una y otra vez que sean tolerantes y acepten a los musulmanes. Lo han hecho. Y eso puede medirse a) en la cantidad de dinero de los contribuyentes que se invierte en la salud, vivienda, educación y bienestar de los musulmanes y b) en los cientos de miles de musulmanes que están llamando a las puertas de Europa para ser admitidos. Si esas personas que claman que Europa es intolerante tuvieran razón, si hubiera xenofobia y rechazo de los musulmanes, veríamos una situación inversa. Habría un éxodo de musulmanes fuera de Europa.

En efecto, existe una confrontación internacional más amplia entre el islam y el Occidente. Las guerras de Irak y Afganistán forman parte de eso, por no hablar de la lucha entre israelíes y palestinos y las ambiciones nucleares de Irán. Que la confrontación no debe confundirse nunca con el problema local de absorber a los musulmanes que se han convertido en residentes permanentes y ciudadanos de las sociedades europeas”.

En las imágenes, un minarete en Marrakech, un cartel de campaña, y una manifestación a favor de los minaretes.

UGANDA

Escribe Xan Rice:

“Como gay ugandés, Frank Mugisha ha sufrido insultos por parte de extraños, mensajes de odio en su teléfono, acoso policial y ser señalado en un periódico como uno de ‘los principales homosexuales del país’. Puede que eso parezca pronto una época mejor.

La cadena perpetua es la pena mínima para toda persona declarada culpable de tener relaciones sexuales homosexuales, en virtud de un proyecto de ley contra la homosexualidad del Parlamento de Uganda. Si el acusado es portador del VIH o un agresor en serie, o una ‘persona de autoridad’ sobre su compañero, o si la ‘víctima’ es menor de 18 años, la condena se traducirá en pena de muerte.

Los miembros del público están obligados a informar de cualquier actividad homosexual a la policía en 24 horas o se arriesgan a tres años de prisión. Activistas a favor de los derechos humanos dicen este escenario que se traducirá en una caza de brujas. Los ugandeses que rompan la nueva ley en el extranjero estarán sujetos a solicitudes de extradición .

‘El proyecto de ley se cierne sobre nosotros’, dijo Mugisha, 25, presidente de Minorías Sexuales de Uganda, una coalición local de grupos de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales que serán prohibidos por la ley. ‘Si esto ocurre, tendremos que abandonar el país.’

Grupos de derechos humanos dentro y fuera de Uganda han condenado la legislación propuesta, que está diseñada para fortalecer leyes de la época colonial, que ya criminalizaban las relaciones homosexuales. El problema amenaza con eclipsar la reunión de jefes de gobierno de la Commonwealth que terminó en Trinidad y Tobago ayer; el Reino Unido y Canadá expresaron gran preocupación. Antes de la reunión Stephen Lewis, un ex enviado de la ONU para tratar el SIDA en África, dijo que la ley ‘es una burla a los principios de la Commonwealth’ y tiene ‘el sabor del fascismo’.

Pero la homofobia profundamente arraigada de Uganda, junto una campaña evangélica con vínculos en la derecha cristiana de Estados Unidos que alega los hombres homosexuales están tratando de ‘reclutar’ a los escolares, y que la homosexualidad es un hábito que se puede ‘curar’, ha asegurado un amplio apoyo público para el proyecto de ley.

El presidente Yoweri Museveni parecía añadir su apoyo a principios de este mes, cuando advirtió a los jóvenes de Kampala que había oído que ‘los homosexuales europeos están reclutando en África’, y dijo que las relaciones homosexuales están en contra de la voluntad de Dios.

‘Decíamos el señor y la señora, pero ahora es el señor y el señor. ¿De qué va eso?’, dijo. En una entrevista con The Guardian, James Nsaba Buturo, el ministro de estado para la ética e integridad, dijo que el gobierno estaba decidido a aprobar la legislación, a ser posible antes de finales de 2009, incluso si eso significa la retirada de los tratados y convenios internacionales como la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU, y la retirada de inversiones.

‘Estamos hablando de sexo anal. Ni siquiera los animales hacen eso’ Butoro dijo, agregando que él personalmente estaba cuidado a ‘seis ex homosexuales’ que habían sido traumatizados por la experiencia. ‘Creemos que hay límites a los derechos humanos’.

La homosexualidad ha sido siempre un tema tabú en Uganda, y muchos lo consideran una afrenta tanto a la cultura local y la religión, que desempeña un papel importante en la vida familiar. Este estigma negativo y la amenaza real de pérdida del empleo significa que ninguna personalidad pública ha ‘salido del armario’.

Incluso las campañas locales del VIH -que han sido fuertemente influenciados por la iglesia evangélica con un sesgo favorable a la abstinencia frente al uso del preservativo- han evitado deliberadamente dirigerse a los hombres homosexuales, tanto para la prevención como para el acceso al tratamiento.

‘Esto significa que muchos gays aquí creen que el SIDA no es un problema, lo que es muy peligroso’, dijo Mugisha, que junto con algunos colegas, se ha arriesgado a que lo que detengan al defender en los últimos años  un cambio en la política sobre el VIH.

Al mismo tiempo, algunos influyentes líderes religiosos han advertido sobre los peligros de aceptar las actitudes liberales occidentales hacia la homosexualidad.

Tanto los opositores como los partidarios están de acuerdo en que el impulso para el proyecto de ley llegó en marzo, durante un seminario en Kampala para ‘exponer la verdad que hay detrás de la homosexualidad y la agenda homosexual’.

Los principales oradores fueron tres evangelistas estadounidenses: Scott Lively, Don Schmierer y Caleb Lee Brundidge. Lively es un señalado activista antigay y presidente de Defend the Family International; mientras que Martínez Salazar es un autor que trabaja con ‘grupos de recuperación de homosexuales’. Brundidge es un ‘entrenador de reorientación sexual’ en la International Healing Foundation [Fundación Internacional de la Curación].

El seminario fue organizado por Stephen Langa, un electricista de Uganda que se volvió pastor y dirige la Family Life Network [Red de la Vida Familiar] en Kampala, y ha extendido el mensaje de que los gays se dirigen a los escolares para la ‘conversión’. ‘Dan dinero a los niños para reclutar a compañeros de clase –en cuanto tienes dos chicos, toda la escuela se ha ido,’ dijo en una entrevista. Preguntado sobre si ha habido algún caso legal para probar esto sucedía, contestó: ‘No, por eso es necesaria esta ley’.

Después del congreso Langa organizó una petición firmada por miles de padres para que se entregara al Parlamento en abril. En unos meses el proyecto de ley había sido elaborado.

Christopher Senyonjo, un obispo anglicano retirado, dijo que el proyecto de ley llevaría Uganda a ser un estado policial. ‘Esta ley está recibe la influencia de algunos evangélicos en el extranjero’, dijo. ‘Hay una falta de comprensión acerca de la homosexualidad: no es la el reclutamiento, es la orientación’.

Pero entre los líderes religiosos de todas las religiones la suya es una voz rara. Langa, el pastor, dijo que la única cosa que falta en la legislación es una cláusula de ‘rehabilitación’ de los homosexuales, a los que ‘ama’ y quiere ayudar. Los derechos de los homosexuales tenían el potencial de destruir la civilización, como el oeste podría averiguar pronto, dijo.

‘Un padre me dijo: Preferimos vivir en cabañas de hierba con nuestra moralidad que en rascacielos entre homosexuales’.’

He tomado la imagen aquí.