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Daniel Gascón

GLOBALIZACIÓN

1.

Condoleezza Rice tiene razón .

2.

“La globalización es una saga interminable en la que la lucha que llevan a cabo millones de individuos para obtener una vida mejor y una mayor seguridad se manifiesta en la búsqueda de un beneficio, de una forma de vida, del conocimiento, de la paz interior, de la protección de uno mismo, de los seres queridos y de la comunidad”.

Bound Together, Nayan Chanda .

3.

El nuevo libro de Amos Oz, y un estupendo artículo de Ismael Grasa.

4.

Ya está a la venta Backstory 4. Conversaciones con guionistas de los años 70 y 80

AVERÍA

AVERÍA

Vamos en el Alvia que ha salido de la Estación de Atocha a las 17.15. Yo voy a Zaragoza para votar y acabamos de pasar Guadalajara. A mi lado se sienta una chica alta con minifalda. Antes ha llamado por el móvil y ha dicho que iba a Zaragoza por sorpresa y que casi pierde el tren. Está viendo el documental sobre patos que echan en televisión. Termino el periódico y saco El chico que cayó del cielo (Kaylas), donde Ken Dornstein intenta reconstruir la vida y la obra de su hermano David, que murió en la explosión de un avión en Lockerbie .

En ese momento atraviesa el pasillo uno de los operarios de RENFE. Habla por el móvil, y justo cuando pasa a nuestro lado dice:

-Sí, acabamos de ver una columna de humo que sale del vagón número dos.

La chica se quita los auriculares, pero no decimos nada. El tren se para. A nuestra izquierda hay un edificio prefabricado y a la derecha campos. Hay unos minutos de incertidumbre, y luego se apagan las luces y dicen que hay problema de tensión, que habrá que arreglarlo. Alguien pregunta cuánto tardarán y la azafata contesta que no se sabe: al menos cuarenta minutos.

La chica llama por teléfono y dice que llegará más tarde. Me dice que esto es surrealista y empezamos a hablar. Todos nos hemos puesto nerviosos con lo del humo y hay un cierto alivio de nervios: la mayoría de los pasajeros se van contando la vida unos a otros. Ella me dice que ha estudiado Comunicación Audiovisual, que tiene una rodilla estropeada por sus años de tenista, que va a ver a su novio en Zaragoza.

Por el altavoz dicen que la avería no se puede arreglar, y que van a traer otro tren. La chica llama a su novio, que no se cree lo del accidente, y piensa que ella ha cambiado de idea y al final no quiere verlo. Él se enfada cuando dice que está hablando con su compañero de viaje. Cuando hablan yo releo el diccionario de literatura africana de Félix Romeo. Ella cuelga, dice que tiene sed y le propongo ir a la cafetería. Para llegar atravesamos un vagón lleno de adolescentes de viaje de estudios. En el bar, la chica me cuenta algunos de sus empleos y dice que está terminando el trabajo de un Máster. No debería ir a Zaragoza porque la fecha de entrega se le está echando encima, pero ella y su novio han tenido algunos días de muchas discusiones: ha decidido viajar para arreglar las cosas.

Algunas azafatas se quejan de que la avería ha ocurrido varias veces esta semana. El camarero se lamenta: no puede fumar y no cree que vaya a llegar a Barcelona antes de la una. Un señor dice hay que reclamar, que nos deben devolver todo el dinero. Se queja de que en España se reclama poco. Hay un coche de la guardia civil fuera.

Cuando volvemos, la chica tiene tres llamadas perdidas de su novio. Ha recibido un mensaje, me lo enseña. Dice: “Me parece bien que conozcas gente, pero podrías cogerme el teléfono”. Ella lo llama. Discuten. Él le dice que no piensa ir a recogerla a la estación. Ella le pregunta si quiere coger el tren de vuelta. Creo que ya me sé memoria partes del periódico.

En ese momento llega el nuevo tren. Los operarios colocan una pasarela que va de un tren a otro, y un guardia civil observa desde abajo que todo se realice con normalidad. La chica y yo somos los últimos del vagón. Ella lleva las dos manos ocupadas. Mira al guardia civil y le dice:

-Ni se te ocurra mirarme las bragas.

Yo paso detrás de ella, llegaremos a Zaragoza en una hora.

PAUL MAZURSKY Y LA ESCRITURA

PAUL MAZURSKY Y LA ESCRITURA

Éste es un extracto de la entrevista a Paul Mazursky en Backstory 4, un volumen que coordinó Patrick McGilligan. Ediciones Plot va a publicar la traducción al castellano en unos días:

¿Cómo ha cambiado físicamente su escritura? ¿Comenzó con lápiz y papel, con una máquina de escribir?

Solía trabajar con un cuaderno y un papel y desarrollar la historia. Después empezaba con la máquina de escribir. Escribo cincuenta y cinco palabras por minuto. Desarrollo, mucho lápiz, cuaderno; lo tiro, elaboro una escaleta. Solía mecanografiar el guión, hacía un par de copias, me iba al desierto y copiaba y pegaba con celo y tijeras. Después reescribía, daba forma, tiraba, todo eso. El ordenador ha hecho que ese proceso resulte obsoleto.

¿Lleva horarios y se obliga a escribir cierto número de páginas al día?

Mi tendencia ha sido escribir por la mañana, que es cuando tengo más energía. Voy a mi oficina a las nueve y media o diez y escribo hasta la una.

¿Y llega a…?
A veces nada. Una palabra. A veces siete páginas. Muy pocas veces. Pero me gusta irme sabiendo que, cuando vaya al día siguiente, puedo empezar con x. Consigo hacerlo la mitad de las veces. Tengo la idea del día siguiente en la cabeza.

¿Relee todo lo que ha escrito anteriormente antes de comenzar al día siguiente?

No lo planeo, pero lo hago a menudo. Miro un par de páginas más atrás, me digo: “Espera un segundo”. Después lo leo entero. Una de las razones es que así tienes treinta minutos menos para escribir; harías cualquier cosa para empezar más tarde. Sacas punta a un lápiz durante media hora. “Quiero sacar punta a todos mis lápices. No quiero sacarle punta a un lápiz. Además, la silla está un poco baja, y no encuentro un destornillador…” Al final ya es mediodía, gracias a Dios.

En la imagen, Paul Mazursky.

LA TIENDA DE PÁVEL CHÉJOV

LA TIENDA DE PÁVEL CHÉJOV

En Anton Chekhov. A Life, Donald Rayfield habla de la tienda de productos coloniales de Pável Chéjov, el padre de Antón Chéjov. El establecimiento fracasó estrepitosamente:

"Pável tenía una tienda bien equipada, con pesas, una mesa y sillas para los clientes, estanterías y armarios por todas partes, con cobertizos y desvanes, e intentó comerciar con todo tipo de productos. Sorprendentemente, era un gourmet, dispuesto a cenar con el mismísimo diablo si la comida era buena, y preparaba su propia mostaza. Almacenaba en la tienda el mejor café y el mejor aceite de oliva. Su hijo mayor Alexandr intentó reconstruir el inventario cuarenta años después.

Té a una libra la onza, crema facial, navajas, ampollas de aceite de ricino, hebillas para chalecos, mechas para lámparas, perfume, olivas, uvas, papel jaspeado para encuadernar libros, parafinas, macarrones, laxantes, arroz, café moca, velas de sebo, hojas de té usadas y secas y recoloreadas [que traían de los hoteles los criados], dulces de miel, gominolas. Estaban al lado de limpiasuelos, sardinas, sándalo, arenques, botes para aceite de cannabis o queroseno, harina, jabón, alforfón, tabaco casero del país, amoníaco, trampas de alambre para ratones, alcanfor, laurel, puros “Leo Wissor” de Riga, ramas de abedul, cerillas de azufre, pasas, estricnina... cardamomo, clavo, sal marina de Crimea en el mismo sitio que los limones, el pescado ahumado y los cinturones de cuero.

Pável también vendía diversos medicamentos. El “nido de pájaro” era uno de ellos, y entre sus ingredientes se encontraban el aceite mineral, ácido nítrico, “sangre de siete hermanos”, estricnina, y sublimado corrosivo. Los clientes lo compraban para sus esposas; se empleaba como abortivo. “Probablemente el ‘nido de pájaro’ envió a mucha gente al otro mundo”, señaló Antón después de terminar su formación médica. Pável servía a sus clientes vodka y vino tinto Santorini, y seguía sin obtener beneficios. La intensa labor de secar y empaquetar de nuevo las hojas usadas de té no resultaba provechosa. Pável era servil con los clientes importantes, pero cuando alguien se quejaba de que el té apestaba a pescado, o de que el café olía a cera para velas, daba patadas y puñetazos a los dependientes Andrisha y Gavriusha Jarchenko. (Fue convocado ante el magistrado de Taganrog por su excesiva violencia.) Las ideas que Pável tenía sobre la higiene y la seguridad no satisfacían las relajadas normas de la época: le decía a su hijo menor que las moscas limpiaban el aire. Cuando Pável encontró una rata en un barril de aceite de oliva, fue demasiado honesto como para ocultarlo, demasiado mezquino como para tirar el aceite, y demasiado vago como para hervirlo y filtrarlo de nuevo. Escogió la consagración: el padre Pokrovski celebró un servicio en la tienda. El incidente de la rata ahogada fue suficiente como para alejar al cliente menos escrupuloso, y anunció la ruina de la tienda colonial de Pável Chéjov."

En la imagen, Pável Chéjov.

BESTIARIO

1.

Arcadi Espada cuenta que El País lleva 12 días sin publicar este artículo de Fernando Savater.

2.

En su autobiografía Mira por dónde, Savater escribe sobre el periódico en el que colabora desde hace más de 30 años (cortesía de Jonás Trueba ).

"Para que la vida de un periodista no sea mera frustración [...] es preciso que encuentre el periódico al que su talante corresponde. Para mí lo ha sido El País y creo haber tenido la suerte de contar con el mejor vehículo para viajar hacia los lectores durante mis mejores años. Sin duda, la aparición de El País fue el primer gran acontecimiento sociocultural de la democracia reiniciada. Su éxito fue tan grande que despertó contra él innumerables resquemores y envidias. En cierta ocasión, durante una reunión con sus máximos responsables, les oí quejarse muy dolidos de que se le considerase un periódico del PSOE, que entonces gobernaba con mayoría absoluta, y les dije: "No; aún peor: nos tiene por el PSOE de los periódicos". Es decir, el rodillo triunfante que pasa sobre la competencia... A ese diario me liga, a pesar de ocasionales decepciones y sinsabores, una deuda de gratitud vital que nada nunca podrá borrar. He escrito en El País desde los sucesivos números "cero" que precedieron a su aparición efectiva ante el público. A partir de ese día, hace ya más de un cuarto de siglo, nunca ha pasado ni un mes sin que aportase alguna colaboración; sobre todo artículos de los llamados "de fondo" pero también entrevistas, crónicas de viaje, reseñas, columnas en el suplemento dominical y hasta notas deportivas sobre hípica. Jamás me rechazaron nada y poquísimas veces me pidieron corregir o reformular algo... casi siempre por muy atendibles razones. ¡Incluso hubiera preferido que alguien más atento o menos respetuoso de la redacción me señalase previamente mis frecuentes errores para poder rectificarlos antes de que la edición los hiciera inevitables!
"De modo que considero El País como algo mío, tan mío como pueda serlo de cualquier otro y más desde luego que de aquellos que sólo han puesto en él su dinero. A través de los años, creo haber contribuído a configurar en parte a los lectores que nos acompañan y esos lectores son la carne viva del periódico, sin los cuales queda reducido a humo y publicidad. Por eso cuando, tras algún desencuentro, voces no siempre desinteresadas me han aconsejado que lo dejara y me fuese a otro diario, siempre he contestado que no pienso abandonarlo voluntariamente, salvo que me pongan de patitas en la calle. Y si lo que escribo desazona hasta lo insoportable a algunos de los que forman parte de la casa... pues qué remedio, que se vayan ellos."

CIUDADES

CIUDADES

1.

El País habla de los ministros de Sarkozy. Dedica perfiles a algunos de ellos y sólo informa del estado civil de las mujeres: Christine Albanel , Rachida Dati , Michèle Alliot-Marie .

2.

"Las ciudades son de forma inherente los más verdes de todos los lugares. Son mucho más eficientes en su uso de la energía, del agua y la tierra que los suburbios. Proporcionan servicios de transporte de manera notablemente equitativa y democrática. Podrían ser los mejores lugares para envejecer. El desarrollo de las ciudades ayuda a salvar las áreas naturales y los espacios abiertos al aliviar las presiones del crecimiento en el campo.

Las ciudades son la mejor esperanza para satisfacer nuestra necesidad de un futuro brillante, sostenible y prometedor."

Douglas Foy y Robert Healey, The Boston Globe, 4/4/2007

3.

"Pero hasta las ciudades más abrasivas nos atraen como el imán a las limaduras de hierro, y ese poder magnético no lo otorgan las amenidades públicas ni los edificios trofeo, sino la energía material de su escala y las oportunidades sociales de su diversidad. La ciudad son sus gentes, y en la contemporánea economía del conocimiento el factor esencial de competitividad urbana es la formación de su población. Si la densidad es una virtud ecológica, al liberar territorio y reducir la factura energética, es también una virtud social, al facilitar la confluencia del talento y la fertilización cruzada que es el fundamento de la innovación."

Luis Fernández Galiano, El País, 19/5/2007

4.

“Tampoco hay que obsesionarse con Zaragoza”.

José Ángel Biel, que se presenta por el PAR al Ayuntamiento de Zaragoza en las próximas elecciones municipales, en el debate de los candidatos a la alcaldía de Zaragoza que retransmitió Aragón Televisión, 18/5/2007.

NOVELISTAS

NOVELISTAS

1.

Le Monde publica una entrevista con Éric Rohmer sobre su novela Elizabeth .

"La estaba escribiendo durante la liberación de París. Cuando digo que las balas silbaban a mi alrededor, no es una metáfora".

"En todas mis películas hay algo que no es ligero".

2.
En la entrevista, Rohmer dice: "Hay un fenómeno de historia literaria que me inquieta. Escribí esta novela en 1944. La publiqué a la vez que salió La vida tranquila, la primera novela de Marguerite Duras. Así que ella no me pudo influir. Después intenté escribir una segunda novela. Me quedé seco, no encontré ideas. Me he dado cuenta de que la mayor parte de mi generación ha estado un poco en la misma situación. Podría citar a Albert Camus. Escribió la novela más fallida de la literatura francesa, que se titula La peste. Después, hizo teatro... Al final, las que aguantaron el tirón fueron Marguerite Duras y Natalie Serraute. También estaba Simenon, pero era muy despreciado. No se le consideraba un novelista literario".

Aquí , la respuesta de Pierre Assouline.

3.

Los agentes y los editores británicos apuestan por estos veinticinco autores .

En la imagen, Éric Rohmer.

FREDERIC RAPHAEL Y STANLEY KUBRICK

FREDERIC RAPHAEL Y STANLEY KUBRICK

Éste es un extracto de la entrevista de John Baxter a Frederic Raphael en Backstory 4, que Ediciones Plot va a publicar en unos días. Raphael habla de su relación con Stanley Kubrick , con quien trabajó en Eyes Wide Shut .

 

¿Sabía cuál era el proyecto?

No me dijo nada sobre él. Pensé que era A. I. Inteligencia artificial , que no era mi especialidad.

Yo estaba en Mallorca, y Kubrick me envió información [acerca de Relato soñado de Arthur Schnitzler, en que se basa Eyes Wide Shut]. No sabía que llevaba quince años intentando hacer este proyecto. No vi otros guiones, aunque más tarde me enteré de que se habían escrito otras versiones. Una vez, me dijo: “Por cierto, hemos cambiado los nombres de los personajes. Ahora son Frederic y Sylvia”. Dije: “Mi nombre y el de mi mujer”. Dijo: “Sí. Te pareces un poco a Arthur, ya sabes. Eres un poco como Schnitzler”.

¿Por qué cree que le eligió?

Sinceramente, no tengo ni idea. Lee mucho, aunque nunca mencionó nada que yo hubiera escrito. Había visto The Man in the Brooks Brothers Shirt. “Era una película bastante buena”, dijo. “Eres un director bastante bueno.” Dije: “Ernie Day era el cámara, pero sólo tuvimos una semana de rodaje…”. Y dijo: “No, vamos, eres un director bastante bueno. Por eso no vas a venir nunca al rodaje”.

En la imagen, Nicole Kidman.