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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Entresuelo.

APPELFELD

Aharon Appelfeld nació en la región de Bukovina, ahora Ucrania, en 1932. Su madre fue asesinada en el Holocausto y él fue deportado al campo de Transnitria. Escapó y sobrevivió durante años en el bosque, antes de emigrar a Israel y convertirse en uno de los grandes autores en lengua hebrea. Philip Roth ha escrito que es “un escritor desplazado, deportado, desposeído y desarraigado”; su voz “se origina en una conciencia herida, concertada en algún punto con la amnesia y con la memoria, que sitúa el relato a mitad de camino entre la parábola y la historia”. En ‘Historia de una vida’ (Península, 2005) habla de María, una prostituta que lo acogió. Es difícil no recordarla al leer ‘Flores de sombra’ (Galaxia Gutenberg, 2012, traducción de Raquel García Lozano), donde Appelfeld cuenta la historia de Hugo, que cumple once años en el gueto de una ciudad ucraniana durante la II Guerra Mundial. Su madre, farmacéutica, lo deja al cuidado de Mariana, una amiga de la infancia que trabaja en un burdel. Hugo se queda escondido año y medio en la recámara de su habitación, mientras los nazis y los delatores buscan a los judíos. No entiende bien lo que sucede en la casa, que a veces parece un circo y otras se convierte en el escenario de peleas y reprimendas, y que frecuentan los soldados alemanes. Vive en un mundo donde se alternan el miedo y las visitas –en la memoria y en sueños- de sus familiares con la presencia fascinante de Mariana: voluble, cariñosa, alcohólica y desamparada. También vive amenazada: pueden descubrirla los nazis; luego, los rusos buscan a los que colaboraron con los alemanes. ‘Flores de sombra’ es un libro sencillo, terrible y profundo sobre la bondad y la persecución, sobre la necesidad de amar al borde de la injusticia y del abismo. 

Este artículo salió en Artes & Letras de Heraldo de Aragón.

 

14/02/2012 12:30 daniel gascon #. Entresuelo No hay comentarios. Comentar.

GARTON ASH

Timothy Garton Ash recoge en ‘Los hechos son subversivos’ (Tusquets, 2011) artículos publicados a lo largo de una década. Cuenta el derrocamiento de Milosevic y la revolución naranja en Ucrania, compara mayo del 68 con la caída del comunismo, estudia el fundamentalismo religioso y el islam en Europa, habla con los jóvenes iraníes y explica que la corbata puede ser un símbolo de resistencia a la teocracia, entrevista en Birmania a San Suu Kyi, va a ver a George Bush y cubre la política y las elecciones estadounidenses. En sus mejores momentos recoge una tradición británica de empirismo, buenas maneras, ironía y sentido común; se declara “un patriota europeo”, que reconoce los fallos pero defiende las grandes apuestas de la Unión Europea: libertad, paz, imperio de la ley, prosperidad, diversidad y solidaridad. Su búsqueda de la imparcialidad le lleva a errores alguna vez, como en su desafortunada descripción de Ayaan Hirsi Ali como “fundamentalista de la ilustración”, y sus reportajes y sus análisis que mezclan el periodismo y la historia son mejores que sus textos más teóricos, pero realiza una poderosa defensa de la libertad de expresión: “En una sociedad libre, no tenemos la obligación de estar de acuerdo. Solo tenemos que estar de acuerdo en cómo discrepar”. En un brillante capítulo sobre intelectuales, explica el episodio de la lista de Orwell, que ha servido para que se calumniara al autor de ‘1984’. Es un experto en la historia de Europa y en los peligros del totalitarismo, un socialdemócrata que intenta analizar todos los puntos de vista y no tiene miedo de dudar. No todo el tiempo es igual de convincente, pero ‘Los hechos son subversivos’ es un repaso iluminador y entretenido de muchos de los grandes asuntos de la primera década del siglo XXI.

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02/12/2011 13:25 daniel gascon #. Entresuelo Hay 2 comentarios.

LIBROS

A diferencia de la mayoría de la gente que lo conoció, no recuerdo la primera vez que lo vi. Recuerdo que al principio me parecía un vikingo y lo asociaba a un libro que me gustaba: ‘Los vikingos en América’. El primer libro que me regaló fue ‘Un cuento de Navidad’ de Dickens. Me habló de ‘Dinero’, de Martin Amis. De niño, leí sus reseñas de ‘Cartero’ de Bukowski y de ‘El hombre solo’ de Bernardo Atxaga. Me explicó por qué era tan bueno ‘Catedral’ de Carver. Me recomendó ‘El indio más duro del mundo’ de Sherman Alexie: me dijo que un cuento de amor era tan bueno como los cuentos de amor de William Saroyan, y me dijo que leyera a Saroyan. En un viaje a Madrid hablamos de ‘La mancha humana’ y una noche en Zaragoza de ‘Intimidad’ de Kureishi. Cuando él estaba en Aberdeen y yo en Francia, me escribió un email sobre ‘El matrimonio amateur’ de Anne Tyler. Hablamos de Norman Manea, de Ayaan Hirsi Ali, de Joseph Brodsky, de Guy Delisle, de Lauzier, de Marjane Satrapi, de Milan Kundera, de Mario Vargas Llosa, de Natalia Ginzburg, de Leonardo Sciascia, de George Orwell, de Jean-Luc Godard, de Braulio Foz, de Ismael Grasa, de Eva Puyó, de Rodolfo Notivol, de Baltasar Gracián, de Juan José Sebreli, de Marguerite Duras, de Jorge Semprún, de Aharon Appelfeld, de Arthur Koestler, de Marcelo Birmajer, de José María Bardavío, de Antonio Pérez Lasheras, de Aurora Egido, de Ivan Klíma, de Arcadi Espada, de Claude Lanzmann, de ‘Los libros de los otros’. Fue el primero que me habló de Christopher Hitchens. Cuando iba de viaje me pedía que le trajera revistas y libros. Me regaló una edición americana de ‘Rebelión en la granja’ y una edición inglesa de ‘Los versos satánicos’, y ejemplares dedicados de ‘Felicidad obligatoria’ y ‘Cartas a un joven novelista’. El último libro que me regaló es una edición alemana de Charles Dickens: ‘Tiempos difíciles’.

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20/10/2011 21:14 daniel gascon #. Entresuelo No hay comentarios. Comentar.

TORTURA

En ‘El monstruo. Memorias de un interrogador’ (Libros del K.O., 2011), Pablo Pardo (Madrid, 1969) reconstruye la historia de Damien Corsetti, un soldado estadounidense que estuvo destinado en Afganistán e Irak. Corsetti se alistó con la esperanza de que el uniforme diera estabilidad a su vida. Pertenecía a una unidad de inteligencia y participó en torturas. A partir del testimonio de Corsetti, Pardo relata la llegada de los presos a las cárceles, los interrogatorios (que incluían el ahogamiento simulado, pero también privaciones, humillaciones y palizas, y alguna vez acabaron en la muerte), el desconocimiento de la cultura local, los eufemismos y un clima de caos, tedio y miedo en el que muchos soldados pasaban gran parte del tiempo colocados. El desorden y la ruptura de la cadena de mando son especialmente claros en Irak: los soldados debían destruir las armas de fabricación rusa del ejército iraquí; después, cuando empezaron a formarse las nuevas fuerzas armadas, les entregaron “los mismos modelos de armas, solo que estos los habían comprado en la antigua Yugoslavia”. Corsetti, que intentó suicidarse, fue juzgado –y declarado no culpable- por un consejo de guerra por cargos relacionados con la tortura, en un proceso en el que tuvo algo de chivo expiatorio. ‘El monstruo’ se basa únicamente en las palabras de Corsetti y da una imagen incompleta. Pero es un relato vibrante de los errores de EEUU escrito por alguien que ama lo mejor de ese país. Y un alegato contra la tortura, fundado en razones prácticas y morales. Me ha recordado unas palabras de Jean Debernard: “La tortura es un arma de doble filo que golpea al torturador antes de alcanzar a su víctima… Cuando empiezas a destruir el respeto del otro es que tu propio respeto, el que te debes a ti mismo, ya estás muerto”.

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30/09/2011 00:19 daniel gascon #. Entresuelo No hay comentarios. Comentar.

INVITACIÓN

‘Invitación a la lectura’ era una de las mejores iniciativas de la educación aragonesa en muchos años y su suspensión es lamentable. He conocido el ciclo como alumno y como escritor. La gestión pudo ser mucho mejor, pero era una gran idea, imitada en muchos lugares. Permitía que un estudiante de Cantavieja conociera a una escritora y su obra, o descubriera que un novelista puede estar obsesionado con el Zaragoza. Los alumnos veían que los libros también hablaban del mundo y de gente como ellos, y que los escribían personas reales y próximas. Era una forma de conocer la literatura y una profesión. Además de transmitir conocimientos, animaba a los alumnos a seguir con sus aspiraciones: alentaba a la libertad, al esfuerzo en la búsqueda de los propios sueños, a la creatividad y a la diferencia. Han participado autores aragoneses, españoles y extranjeros. El programa, donde colaboraba CAI, creaba un vínculo entre el público y los creadores. Los escritores cobraban por su trabajo, algo que algunos juzgan excéntrico o inmoral. Las ventas eran importantes para una librería o una pequeña editorial (que a partir de entonces los alumnos y sus padres conocían): eso es apoyar a la pequeña empresa y formar una sociedad más rica. Dependía del talento y la voluntad de los docentes, los autores y los alumnos. Como todo programa educativo, a veces se parecía a recoger nieve con las manos, pero contribuía a lo principal: animar a la lectura. La lectura ayuda a entender las razones de los demás y a pensar libremente, pero no solo eso: aunque sin duda existen otros factores –económicos, demográficos, estructurales- de la crisis, entre los países europeos donde más se lee están Suecia, Holanda y Alemania, mientras que los índices más bajos se registran en España, Grecia y Portugal.

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15/09/2011 09:08 daniel gascon #. Entresuelo Hay 1 comentario.

LOS RUSOS

‘Los poseídos. Aventuras con libros rusos y con las personas que los leen’ (Seix Barral, 2011)  es una mezcla de autobiografía, libro de viajes y ensayo de crítica literaria donde Elif Batuman (Nueva York, 1977) habla de su relación con la literatura rusa. Batuman, de origen turco, quería ser escritora, pero decidió hacer un doctorado de filología, en parte porque no le gustan los talleres de escritura creativa, con su énfasis en la artesanía y su rechazo a la abstracción. Entre sus aventuras se encuentran un congreso en honor de Bábel, un investigación sobre el palacio del hielo de San Petersburgo, unas jornadas en la finca de Tolstói (donde especula con que el autor de ‘Guerra y paz’ fuera asesinado) y una estancia en Uzbekistán que revela la delirante política lingüística soviética. Batuman realiza iluminadoras lecturas de Chéjov, Pushkin y Dostoievski, discute interpretaciones y teorías, cuenta detalles eruditos y establece paralelismos con su experiencia. También traza un divertido retrato del mundo académico y cuenta oblicuamente su vida. Habla desde sus experiencias sentimentales a su familia, pasando por cuestiones económicas (‘Los poseídos’ tiene algo de relato picaresco, con la búsqueda de becas o de temas que pueda vender a las revistas) y dificultades con los idiomas. Mezcla lo elevado y lo bajo, como cuando, en el congreso sobre Tolstói, pierde la maleta, pasa varios días con la misma ropa y los otros participantes creen que es una seguidora fanática del narrador, o cuando descubre que el héroe uzbeko Babur padecía una enfermedad común en los jinetes legendarios: las hemorroides. ‘Los poseídos’ –que ha traducido Marta Rebón, responsable de hermosas versiones de Grossman o Pasternak- es un homenaje a la pasión por la literatura: un amor que nos ayuda a reinventarnos y hace que la vida sea mejor.

Este texto ha aparecido en Artes y Letras de Heraldo de Aragón. En la imagen, Elif Batuman.

01/09/2011 12:16 daniel gascon #. Entresuelo No hay comentarios. Comentar.

MALDICIÓN

Pensar que uno sería mejor en otro lugar es menos grave que pensar que habría sido mejor en un tiempo distinto. Se puede seguir el consejo de Stephen Dedalus: “silencio, exilio y astucia”, aunque, como dicen los franceses, “si tu tía tuviera ruedas, no sería un autobús”. Hace poco, en la presentación de su libro, un autor zaragozano elogió al presentador diciendo que no parecía de Zaragoza. Lo he oído otras veces y siempre me apetece sustituir el atributo por “mujer” o “negro”. Pero quien pronuncia esas frases suele creerse la excepción que confirma la regla, y me pregunto si el autor en cuestión se librará de la maldición de Zaragoza. Quizá los de aquí ya no tenemos remedio. Pero ¿se contagia? ¿Vivir o pasar por la ciudad arruina a un escritor? ¿Habría sido importante Orwell si hubiera entrado en Zaragoza? ¿Empeoró la obra de Hemingway desde que durmió en el Gran Hotel? ¿Sería Clarín Flaubert, de no haberse acercado al Ebro? Handke escribió de Zaragoza y luego defendió a Serbia. Si es así, deberíamos poner una advertencia en la entrada de la ciudad: prohibir los nacimientos y avisar a los editores que traen a sus autores. Pero sabemos que, aunque grandes ciudades han producido grandes escritores, también lo han hecho sitios menos glamourosos: García Márquez es de Aracataca, Musil era de Klagenfurt, Chéjov de Taganrog. En Zaragoza, donde hay editoriales, buenas librerías y cine en versión original, han nacido autores como Arana, Miguel y José Antonio Labordeta, Conget o Martínez de Pisón. Eso no convierte automáticamente a los escritores zaragozanos en buenos escritores: que yo sea bajo no me hace Napoleón. La existencia de los grandes creadores, al igual que la de los idiotas, tiene algo misterioso. La literatura, como la vida, está en todas partes.

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19/06/2011 10:41 daniel gascon #. Entresuelo Hay 1 comentario.

CINISMO

Saramago había publicado varios libros en una editorial de Berlusconi. Cuando la editorial no publicó un texto que atacaba al primer ministro italiano, la prensa denunció la censura que sufría el narrador, que no había tenido reparos en cobrar de un tipo al que detestaba. Belén Gopegui ha sacado en Mondadori ‘Acceso no autorizado’, un thriller protagonizado por una vicepresidenta que intenta nacionalizar la banca y evitar que su jefe vire a la derecha, mientras un ministro del interior conspira contra ella. La chapucera intriga parece una versión conspirativa de los últimos meses de Fernández de la Vega en el gobierno, con una prosa tan pesada que mandaría a un colibrí al fondo del Pozo de San Lázaro y unos diálogos en los que hasta los hackers parecen personajes de western crepuscular. Con la actualidad mal digerida en las novelas pasa como con las televisiones: al salir de la tienda, valen la mitad. Gopegui, que defiende la dictadura castrista y dice que en España no tenemos una democracia de verdad, justifica su paso a un gran grupo editorial: “en un mundo capitalista todas las empresas lo son. Precisamente luchamos por ese motivo, para no tener que entregar nuestro esfuerzo a unas lógicas que no compartimos. Wu Ming (…) decía que es mejor estar dentro y contra que fuera, porque no hay fuera, de momento. En todo caso, a veces he contado en mis libros que en las contradicciones hay grados, no son lo mismo veinte contradicciones que cincuenta. No escribiré a favor de Berlusconi, ni asistiré a homenajes o a su entierro, ¿es suficiente? No, lo único suficiente es luchar cada día para que este sistema cambie”. No me gustan sus ideas. Pero casi me conmociona más su cinismo: el de quienes, como decía Groucho Marx, siempre toman bebidas caras, excepto cuando pagan ellos.

Este artículo apareció en Artes & Letras.

03/06/2011 12:09 daniel gascon #. Entresuelo Hay 2 comentarios.

AYAAN

Ayaan Hirsi Ali (Mogadiscio, 1969) es, en palabras de Hitchens, “un ejemplo clásico de intelectual disidente”. De niña sufrió el exilio y la ablación de clítoris; huyó a Holanda para escapar a un matrimonio forzado. Estudiar Ciencias Políticas le familiarizó con las ideas y los pensadores que hacían posible una sociedad libre. En el parlamento holandés denunció la opresión de las mujeres musulmanas. En 2004, un fanático religioso asesinó a su colaborador Theo van Gogh; dejó una nota en la que decía que ella sería la siguiente. Desde 2006, vive en EEUU, tras dos episodios vergonzosos: sus vecinos adujeron el peligro de atentados para echarla de su edificio; Hirsi Ali fue expulsada de Holada por haber mentido para entrar en el país (la expulsión fue revocada). Vino a Madrid para promocionar ‘Nómada’ (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores), donde alterna su historia personal con reflexiones generales. Hirsi Ali cree que las relaciones con el sexo, el dinero y la violencia que estipula el islam crean familias disfuncionales y dificultades para la integración en Occidente. Considera esencial combatir la propaganda islamista a través de la educación pública, el feminismo e incluso las iglesias. Hirsi Ali es una mujer incómoda y algunas de sus propuestas son complicadas: no parece fácil que todos los musulmanes adopten “el culto a la ilustración”. En todo caso eso no invalida su denuncia de la opresión de las mujeres ni su descripción de la psicología religiosa. Lo más importante es su defensa de la libertad y la responsabilidad, y su convicción de que todos los seres humanos somos iguales, pero no todas las culturas valen lo mismo. No sé si estoy totalmente de acuerdo con su visión del “choque de civilizaciones”, pero es una heroína: una de esas personas que nos hacen más libres a todos.

Esta columna apareció en Artes & Letras. He tomado la imagen aquí.

06/05/2011 11:35 daniel gascon #. Entresuelo No hay comentarios. Comentar.

SUBASTA

Aunque fue guionista y periodista, durante un tiempo se ganó la vida tocando el violín y siempre se consideró poeta antes que nada, Laurie Lee (1914-1997) es famoso en Inglaterra por el primer volumen de su autobiografía, ‘Sidra con Rosie’ (1951), un clásico de la campiña inglesa que ha vendido más de seis millones de ejemplares. Aquí es más célebre por los dos volúmenes siguientes, ‘Cuando partí una mañana de verano’ (1969), que transcurre parcialmente en España, y ‘Un instante en la guerra’ (1991), donde narra su experiencia en la Guerra Civil. Estuvo a punto de ser fusilado como espía; llegó a Tarazona (Albacete) para realizar la instrucción en diciembre de 1937. Al parecer, un informe decía que era físicamente frágil y “no serviría de nada en el frente”; trabajó en la radio en Madrid. Cuando volvió, fue a vivir con su amante, Lorna Wishart, que estaba casada con un rico comunista. Tuvieron una hija y Lorna regresó con su marido. Cuenta la biógrafa de Lee, Valerie Grove: “Durante la guerra [Lee] acampaba en una caravana cerca de la finca del marido en Essex; ella llegaba cada día en su Bentley, dándole inspiración poética y satisfacción erótica”. Más tarde Lorna abandonó a Lee por otro artista incipiente: Lucien Freud; luego se hizo católica y volvió con su marido. Lee, que había dedicado a Lorna ‘The Sun My Monument’, prefería sin duda la pintura de los Ruralistas, a los que promovió: defendía un arte figurativo vinculado a “cierto tipo de pintura inglesa” y a las destrezas tradicionales. Desde los años sesenta hasta su muerte Lee vivió en Slad, donde transcurre ‘Sidra con Rosie’. Ahora salen a subasta algunas de sus posesiones: su sillón Windsor se vende a partir de cien libras, la silla de su biblioteca a partir de sesenta y su máquina de escribir, una Corona, cuesta entre cuarenta y sesenta libras.

Este artículo apareció en Artes & Letras. Imagen tomada aquí.

21/04/2011 19:38 daniel gascon #. Entresuelo Hay 1 comentario.

LOS ESCRITORES ESPAÑOLES

“Los escritores españoles, solo por el hecho de serlo, somos escritores de segundo orden”, escribió Pío Baroja. Otros han descrito más características de la especie; ser un autor español es, en el mejor de los casos, un defecto de fábrica. A veces, el motivo es económico. Para Luis Rosales, “no pueden ser perseverantes en la defensa de su vocación”. Según Pedro Sorela, “la casi totalidad de los escritores españoles tienen un trabajo que les permite vivir, o lo han tenido hasta muy avanzada su carrera” (supongo que después se han muerto). “Los escritores españoles tienden a ser worst-sellers y lo mío no es ninguna excepción”, ha declarado José María Conget. Otras veces, es una cuestión estética y el emisor no siempre se incluye en la taxonomía. Vila-Matas ha denunciado “la falta de interés que sienten normalmente los escritores españoles hacia sus propios colegas, y más aún si son latinoamericanos”, y Laura Fernández ha dicho que “no escriben para divertirse, sino para exprimirse las entrañas”. Caminando sobre un mar de aguas fecales sin salpicarse, Juan Goytisolo declaró que “suelen atribuir todos los desvíos, errores y herejías al sexo”. La editora Beatriz de Moura dijo que tienen poca imaginación erótica. Umbral los acusó de ser “muy feos” y Raúl del Pozo de “tener un ego como un orangután”. José María Ridao ha lamentado que “los narradores que suelen aparecer en las páginas de las últimas entregas de los novelistas españoles no son seres cotidianos sino estereotipados” y Espido Freire aseguró que debían afrontar un reto: modificar la linealidad y romper la estructura espacio-temporal. Cambiar de nacionalidad parece una opción más sencilla, pero hay que saber elegir: Nick Hornby señala que “los escritores ingleses no creen en la emoción ni en la redención”.

Este texto apareció en Artes & Letras de Heraldo de Aragón. He tomado la imagen aquí.

08/04/2011 17:09 daniel gascon #. Entresuelo Hay 1 comentario.

JAN ZABRANA

Los padres de Jan Zabrana (1931-1984) eran socialdemócratas y fueron condenados a largas penas de cárcel cuando los comunistas alcanzaron el poder en Checoslovaquia. Las autoridades prohibieron que Zabrana estudiara en la universidad e impidieron que publicara muchos de sus textos: era hijo de unos “enemigos de clase”. Tras trabajar en una fábrica y un taller, se convirtió en traductor profesional: pasó al checo obras de Babel, Conrad o Pasternak. ‘Toda una vida’ (Melusina, 2010) recoge una selección de pasajes de su diario que alternan la narración y el aforismo. Zabrana sufre la constante amenaza de la delación. Recuerda las vidas destrozadas de sus padres y reflexiona sobre el paso del tiempo: “no puedo morir mientras siga viva una persona a la que no quisiera darle la satisfacción de haberme sobrevivido”. Señala cómo el sistema protege la mediocridad y la ortodoxia y acosa a los disidentes. Le indignan los escritores serviles y la reescritura del pasado. Cuando un exministro homenajea al poeta suicida Konstantin Biebl, escribe: “Un asesino pronunciando un discurso en honor de su víctima: he aquí uno de los rasgos característicos de la moral comunista”. O: “Basta que un régimen policial se mantenga en el poder durante veinte años para que convierta a todos en cómplices suyos. Incluidas sus víctimas”. Enumera escritores arrasados, denuncia la ingenuidad occidental y señala la estupidez totalitaria: cuando se construye un cementerio, anota las palabras del boletín informativo: “Con la edificación y el uso de estas dependencias, los habitantes de Humpolec hacen realidad la consigna de que no solo hay que ser progresista en la vida sino también en la muerte”. ‘Toda una vida’ es el testimonio angustioso y estremecedor de una existencia sitiada.

Este artículo apareció en Artes & Letras de Heraldo de Aragón. He tomado la imagen aquí.

28/01/2011 11:06 daniel gascon #. Entresuelo No hay comentarios. Comentar.

REJAS

El Comité de Escritores en Prisión del English PEN ha celebrado su primer medio siglo con un número de ‘Index on Censorship’ que recoge 50 casos célebres de escritores perseguidos. Entre ellos están el polaco Adam Michnik, el cubano Jorge Valls, el ruso Aleksandr Solzhenitsyn o la sudafricana Ruth First. Muchos tuvieron que exiliarse o esconderse; otros fueron asesinados. Algunos siguen en prisión, como Zarganar, condenado a 35 años por criticar la actuación del gobierno birmano tras el ciclón de 2008. Abdul Kareem Soliman salió de una cárcel egipcia en noviembre, tras una condena de cuatro años por insultar al islam. En diciembre, mientras China mantenía en prisión a Lui Xiaobo, Kuwait encarcelaba al periodista Mohammed Abdulqader al-Jassem por “difamar al rey”, Bielorrusia arrestaba a Neklyaev y otros escritores que protestaron por el reciente fraude electoral, e Irán condenaba a seis años de cárcel al periodista Emadeddin Baghi. Su compatriota Jafar Panahi pasará el mismo tiempo en prisión por un delito de reunión y propaganda contra el régimen; no podrá hacer películas en 20 años. Un informe de Freedom House alerta del declive de la libertad de prensa en el África subsahariana, Oriente Medio y América Latina. En muchos sitios, los avances que se produjeron tras la caída del muro de Berlín han dado marcha atrás: en 2009, solo una de cada seis personas vivía en un país con prensa libre. China, Rusia y Venezuela limitan sistemáticamente la libertad en Internet, y crece el número de periodistas que sufren ataques y asesinatos. La libertad de expresión no debería ser objeto de sofística, como con la ley Sinde: es un valor esencial por el que miles de personas se juegan la vida cada día. Sus enemigos –teócratas, criminales y dictadores- son nuestros enemigos.

31/12/2010 18:09 daniel gascon #. Entresuelo Hay 1 comentario.

EL JOVEN CONGET

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Muchas veces, el primer libro de un escritor encierra todo su mundo. Prensas Universitarias de Zaragoza ha reeditado en Larumbe las tres primeras novelas de José María Conget, bajo el título de la ‘Trilogía de Zabala’ y con un prólogo excelente de Ignacio Martínez de Pisón. ‘Quadrupedumque’ (1981) cuenta la llegada a Lima de Miguel Zabala y su mujer, Tana, y su crisis matrimonial. ‘Comentarios (marginales) a la Guerra de las Galias’ (1984) combina los recuerdos infantiles de los personajes con su vida tras la separación. ‘Gaudeamus’(1986) narra un curso universitario plagado de personajes inolvidables. Son tres libros arriesgados y hermosos, influidos por la audacia constructiva de Faulkner y Vargas Llosa y el espíritu juguetón de Nabokov. Fundan un universo: el recuerdo de una Zaragoza reprimida y tristona y la vida en otras ciudades; la pasión por el cine, la literatura y los tebeos; los placeres y las angustias del amor y el sexo, los hombres atenazados por el miedo y las mujeres resueltas e indispensables; la ambición artística y la ansiedad erótica; la política, la educación y los iluminados; el lirismo y un sentido del humor envidiable y salvaje. Todo eso aparece también en novelas como ‘Todas las mujeres’ o ‘Palabras de familia’, en los relatos de ‘Bar de anarquistas’ o ‘La ciudad desplazada’ y en textos como ‘Pont de l’Alma’. Con la ‘Trilogía de Zabala’ el lector regresa a una forma de escribir que no está de moda, donde se exige y recompensa su participación. Obtiene una perspectiva sobre una época de España, Zaragoza y Latinoamérica. Observa una educación sentimental dolorosa y divertida, escrita por una especie de Woody Allen educado en los jesuitas y tamizado por la literatura de vanguardia. Y asiste al momento emocionante en que un gran narrador le construye una casa para siempre.

Este artículo apareció en Artes y Letras de Heraldo de Aragón. La foto es de Heraldo.

04/12/2010 13:30 daniel gascon #. Entresuelo No hay comentarios. Comentar.

DECENCIA

En ‘Por qué escribo’ George Orwell (1903-1950) dijo que se dio cuenta muy joven de que tenía “facilidad con las palabras” y “el poder de afrontar hechos desagradables”. Su denuncia del totalitarismo, su trabajo pionero en los estudios culturales y su crítica al lenguaje político conservan su validez. Como contó Hitchens en ‘La victoria de Orwell’, luchó contra el imperialismo, el fascismo y el comunismo, cuando eso significaba arriesgar la vida y el ostracismo intelectual. En ‘Sobre la decencia común’ (Marbot, 2010), el filósofo francés Bruce Bégout explica que Orwell defendía “la facultad instintiva de percibir el bien y el mal, frente a cualquier forma de deducción trascendental a partir de un principio”, y que encontraba esa facultad en la gente corriente. La decencia común es un valor universal con una rica tradición anglosajona y “se manifiesta ante todo bajo la forma de una cierta repugnancia a hacer el mal o a ver cómo otros lo hacen”. Orwell creía que la política y sobre todos los intelectuales la habían traicionado: “Cuando vemos a hombres altamente instruidos que se muestran indiferentes ante la opresión y la persecución nos preguntamos qué es más despreciable, su cinismo o su ceguera”, escribió. A veces no se sabe si el Orwell de Bégout es un socialista democrático, un liberal, un conservador o un crítico de los aspectos más ásperos de la modernidad. Y en otras cosas era más contradictorio y sutil. Pero la “decencia común” es una idea clave en un escritor que desconfiaba de la gente que ama tanto a la humanidad que se olvida de amar a los hombres. La suya era también una defensa de las cosas sencillas: según Bégout, pensaba que “el poder crítico de la vida cotidiana es suficiente para oponerse a las tendencias hegemónicas del orden establecido”.

Este artículo apareció en Artes & Letras. En la imagen, Orwell.

10/11/2010 12:34 daniel gascon #. Entresuelo Hay 2 comentarios.

IMÁGENES

Platón escribió que Sócrates tenía la nariz chata y los ojos saltones, y muchos escritores han dejado retratos y autorretratos memorables. Pero da pena no poder escuchar cómo hablaban muchos de los escritores del pasado: habría sido bonito ver a Shakespeare en el Globe, oír una clase de Braulio Foz o escuchar cómo Samuel Johnson se impacientaba con Boswell. Pero tenemos mucha suerte: podemos ver y oír a muchos de nuestros escritores preferidos. Hace unos días murió Joaquín Soler Serrano, que realizó entrevistas maravillosas a Borges, Cortázar o Josep Pla, que, como las de Pivot, se pueden comprar. He visto algunos de esos programas, como los de Pivot, montado en una bicicleta estática. Gracias a Internet, podemos ver grabaciones de televisiones de todo el mundo o de presentaciones de novelas en Zaragoza o Chicago. En authors@google, en youtube, hay decenas de charlas de autores que hablan de sus libros, y algunas tienen subtítulos. En la web de RTVE se puede ver el emocionante documental ‘Jorge Semprún. Memoria de Europa’. He visto a Camus entrevistado en un campo de fútbol, y a Christopher Hitchens y Ayaan Hirsi Ali debatiendo con Tariq Ramadan. En Spotify e Itunes hay poemas leídos por Auden, Eliot o Elizabeth Bishop. Mario Vargas Llosa critica la banalidad de la sociedad del espectáculo y probablemente tiene parte de razón. Pero hace unos días vi una entrevista con él en el programa chileno ‘La belleza de pensar’, donde hablaba de Gauguin y Flaubert y de sus ideas sobre la literatura, y me sentía muy afortunado por vivir en una época en la que puedo escuchar y ver a los escritores que admiro. No me dieron ganas de quedarme solo en la pantalla: lo que de verdad me apetecía era leer a Vargas Llosa y a Flaubert y escribir mis propias novelas. Estaba en la bicicleta estática, pero pensaba que todo iba sobre ruedas.

Este artículo apareció en Artes & Letras el 21 de octubre.

25/10/2010 21:52 daniel gascon #. Entresuelo Hay 3 comentarios.

KOESTLER

Michael Scammell ha dedicado 20 años a escribir la estupenda biografía ‘Arthur Koestler. The Literary and Political Odyssey of a Twentieth-Century Skeptic’. Koestler (Budapest, 1905-Londres, 1983) no fue un escéptico, sino un entusiasta que tuvo una vida apasionante. Se definió como un “Casanova de las causas” y era tan contradictorio que presumía de su complejo de inferioridad. Abrazó el sionismo muy joven y fue un periodista famoso en Berlín y París. Convertido al comunismo, realizó un viaje por la URSS donde coincidió con Langston Hughes. Estuvo en la guerra civil española: el bando franquista lo condenó a muerte y se libró gracias a una de las primeras campañas de derechos humanos. En Francia estuvo en un campo de concentración; salió enrolándose en la Legión Extranjera. Denunció los campos de exterminio nazis cuando pocos creían en ellos. Las noticias de las víctimas de Stalin le revelaron la mentira del comunismo, y se convirtió en su crítico más feroz y articulado: su argumento esencial es que el fin no justifica los medios. Su novela ‘El cero y el infinito’, sus ensayos y textos autobiográficos son clásicos de la literatura antitotalitaria. En la guerra fría, fue uno de los nombres más destacados del Congreso por la Libertad Cultural y luchó contra la pena de muerte. Fue amigo de Camus, Orwell, Timothy Leary y Schulberg, y amante de cientos de mujeres (entre ellas Simone de Beauvoir). “Como cualquier hombre que habla de ética todo el tiempo”, dijo Connolly, “no puedes dejar a tu mujer con él ni media hora”. Scammell refuta una acusación de violación. Pasó de una pasión juvenil por la ciencia a una fascinación senil por el esoterismo, que lo llevó a donar dinero para una cátedra de Parapsicología. Enfermo de leucemia, se suicidó junto a su tercera mujer, Cynthia, que estaba bien de salud. Debate prepara una reedición de dos de sus mejores libros: los volúmenes de memorias ‘Flecha en el azul’ y ‘La escritura invisible’.

Este texto apareció en Artes & Letras el 8 de octubre. Sobre la biografía han escrito Hitchens, Anne Applebaum y Louis Menand. En la imagen, Koestler.

11/10/2010 13:53 daniel gascon #. Entresuelo No hay comentarios. Comentar.

ELOGIOS

A diferencia de las fajas habituales, las fajas literarias no se usan para adelgazar, sino para engordar. En las fajas, como en las contraportadas, se pueden leer elogios de un escritor célebre, un crítico o un medio que parezca respetable. A veces es una sola palabra; en otras ocasiones tienen aire de receta: “Un poco de Woodehouse, unas gotas de Proust”. Esas breves notas publicitarias se llaman “blurb” en inglés. El término fue acuñado por el humorista estadounidense Gelett Burgess, que definía “blurb” como “un elogio extravagante; un testimonio inspirado”. Los escritores ceden sus frases por admiración, compromiso, amistad o negocio. Los elogios anticipados a la versión en inglés de ‘La vida entera’ de David Grossmann han provocado una tormenta de burlas. El de Nicole Krauss -que ha publicado en castellano ‘La historia del amor’- comenzaba: “Muy raramente, algunas veces en la vida, abres un libro y cuando vuelves a cerrarlo nada puede ser lo mismo”. Se trataba, quizá, del “escritor de más talento que he leído nunca”. Paul Auster decía: “Flaubert creó a su Emma, Tolstói hizo a su Anna, y ahora tenemos la Ora de Grossmann”. ‘The Guardian’ lanzó un concurso entre sus lectores, para ver quién podía superar esos elogios aplicándolos a ‘El código Da Vinci’. Entre mis preferidos: “Enterré un ejemplar de este libro en el ataúd de mi padre y se levantó de entre los muertos. Las lágrimas de alegría extática que soltaba cuando lo leí en voz alta curaron las cataratas de mi abuela. Mi eccema crónico desapareció cuando terminé el primer capítulo”. A veces sale mal: en un episodio vergonzoso, Random House renunció a publicar ‘La joya de Medina’ (Ediciones B), de Sherry Jones, porque la profesora a la que habían enviado el libro para que escribiera un elogio dijo que podía provocar las iras de los fanáticos islamistas.

Este texto apareció el 23 de septiembre en Artes & Letras. He tomado la imagen aquí.

24/09/2010 19:09 daniel gascon #. Entresuelo No hay comentarios. Comentar.


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