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Daniel Gascón

INCENDIOS

INCENDIOS

 

1.

Cuenta The New York Times:

“Un conocido escritor chino famoso por sus posts provocativos contra el sistema fue apuñalado durante una lectura pública el sábado.

El escritor, Xu Lai, reportero, novelista y bloguero cuyos satíricos posts en Internet tenían un amplio seguimiento entre los estudiantes, periodistas e intelectuales chinos, puede haber sido atacado por sus textos, según sus amigos y asociados.

Mr. Xu fue insultado en el baño por dos hombres que le apuñalaron en el estómago y después amenazaron con cortarle la mano antes de huir, según los amigos y blogueros que anunciaron la noticia en Internet.

Xiao Sanlang, que edita los artículos de Xu en Las noticias de Pekín, dijo que los hombres habían dicho que iban a “vengarse”. Dijo que Xu estuvo en el hospital el domingo, pero sus heridas no hacen peligrar su vida. “Todavía no sabemos por qué pasó”, dijo.

En un país en el que la violencia contra los periodistas es rara, el asalto causó miedo y un flujo de rumores. Algunos sugieren que el ataque puede deberse a los textos de Xu, muchos de los cuales atacan la corrupción del gobierno o se burlan del Partido Comunista. En las últimas semanas, el blog de Xu ha hablado sobre la censura, el escándalo de la leche con melamina y el hotel que destruyó un complejo en Pekín la semana pasada.

En China, los escritores tienen mucha más libertad en la red que en su trabajo en periódicos y revistas. Aun así, hay límites a la expresión en internet.

El blog de Xu, Prostate in Flames, aparecía en Bullog, una página web progresista, que el gobierno cerró el mes pasado. Sus textos pueden encontrarse en otros sitios, aunque a veces los censores suprimen posts y links. Las noticias del ataque se extendieron rápidamente por sms y Twitter, y varios periódicos y páginas web las contaban el jueves”.

2.

“Era un libro muy gordo, sobre todo la edición en tapa dura, y era muy difícil quemarlo”, recuerda Ishtiaq Ahmed veinte años después de quemar ejemplares de Los versos satánicos.

3.

Ian McEwan revela que dio refugio a Salman Rushdie tras la fetua.

4.

Una novela de Geraldine Bedell, The Gulf Between Us, ha sido prohibida en una feria del libro de Dubai –que celebra este año su primera edición- porque uno de sus personajes es un jeque gay. Aquí lo explica la autora.

5.

El último informe del Departamento de Estado norteamericano sobre los derechos humanos menciona algunos de los prolemas de Dubai, uno de los siete Emiratos Árabes Unidos: 

Los ciudadanos no tienen derecho a cambiar el gobierno y no hay representantes electos de ninguna clase; los latigazos como un castigo judicialmente sancionado; elección arbitraria y detención incomunicada permitidas por la ley; cuestionable independencia del poder judicial; restricción a las libertades civiles; restricciones a las libertades civiles –libertad de expresión y de prensa (incluyendo a internet), y asamblea-; restricciones al derecho de asociación; restricciones a la libertad religiosa; maltrato doméstico, a veces tolerado por la policía; tráfico de mujeres y niños; discriminación legal y social contra las mujeres y los ciudadanos no nacionales; corrupción y falta de transparencia gubernamental; restricciones y abusos a los derechos de los trabajadores.

6.

Mientras su país desciende en el caos, los escritores de Pakistán ganan el aplauso internacional.

7.

Granta dedica un número a los padres.

En la imagen, el narrador pakistaní afincado en Londres Mohammed Hanif.

 

CAYO LARA

CAYO LARA

 

Además de establecer una repugnante equivalencia moral entre el Partido Popular y Democracia 3 millones y Askastasuna, Cayo Lara, que es coordinador de Izquierda Unida desde hace dos meses, dice esto en una entrevista que parece de otra época, pero sale hoy en El País:

Pregunta. ¿Por qué defiende Izquierda Unida la dictadura en Cuba?

Respuesta. Bueno, hay un concepto de dictadura... [que generalmente incluye la falta de elecciones y prensa libre y libertad de movimientos de sus ciudadanos, y la existencia de censura y presos políticos y violación sistemática de los derechos humanos]. Es un modelo que los cubanos se han dado después de una revolución de 50 años [se: pronombre reflexivo. También sirve para borrar huellas]. Los cubanos son los que tienen que decidir qué modelo quieren [aunque de momento parece que algunos cubanos son más cubanos que otros].

P. ¿Con elecciones democráticas o cómo?

R. Ellos tienen elecciones, sólo que con partido único [Ese detalle. O sea, que no son democráticas. ¿Y Cayo Lara no tiene ninguna objeción contra el partido único en general, contra el del franquismo, o contra el de China, Vietnam, Laos, Siria, Corea del Norte, Eritrea y Turkeminstán en la actualidad?]. Yo de Cuba me quedo con esto [vamos a ver qué tal suena: yo de la España de Franco me quedo con esto… Yo del Chile de Pinochet me quedo con esto…]: es un país que, empobrecido por el bloqueo [el embargo –no bloqueo- perjudica la economía cubana, aunque también las desastrosas políticas económicas de la revolución. Escribe Rafael Rojas: “En 50 años de socialismo, la que era la tercera economía de América Latina ha descendido al penúltimo lugar en la región y al 140 del mundo. La balanza comercial cubana es una de las más desfavorables del planeta: exporta 3.400 millones de dólares e importa 10.100. En 1958, Cuba producía más del 75% de su consumo de alimentos: hoy, la mayor parte de lo que consumen los cubanos proviene del exterior, sobre todo, de Estados Unidos”. ¿Y todo es por culpa de Estados Unidos?], ha sido capaz de transmitir más solidaridad que muchos países desarrollados de Europa [¿que España, por ejemplo, que se ha comprometido a condonar parte de los 1.500 millones de euros que le debe el régimen de Fidel Castro?]: profesores, médicos enviados a otros países para curar a gente... [a veces obligados a ir a esos lugares, ya que el Estado, como les ha proporcionado la educación, los considera de su propiedad; en cambio, si quieren salir de su país, lo tienen muy difícil. Los médicos cubanos, ya se sabe, van a otros países a curar gente, a diferencia de los de otras naciones, que van a transmitir enfermedades y a inyectar el capitalismo a los bebés. Olvida decir que Cuba también ha mandado soldados a otros países]. A Cuba hay que valorarla comparándola con los países de su entorno, no con Suecia [aunque él acaba de compararla con los países desarrollados de Europa, porque le venía bien. Pero ya sabemos cómo aplican las reglas las personas que piensan como Cayo Lara: ellos nunca cumplen las normas que imponen a los demás]. Y, comparada con su entorno, Cuba ha dado lecciones al mundo [¿?]. Ellos tendrán que hacer su transición: con Fidel, sin Fidel, con Raúl, sin Raúl, pero ellos son los que lo van a decidir.

Aunque la parte final es el momento más revelador:

P. ¿Y no se puede aplaudir esos avances del régimen cubano pero pidiendo a la vez respeto a las libertades individuales?

R. Pero, ¿con quién los comparamos? Nosotros, por ejemplo, tenemos una ley electoral que hace que a IU le cueste siete veces más que al resto de partidos tener un diputado en el Congreso. Es que nos cuesta mucho trabajo ir a dar lecciones de democracia a nadie...

P. Hombre, pero hay diferencias, ¿no?

R. Sí, sin duda. Pero aquí PSOE y PP han decidido extinguir a una fuerza política con esa ley tramposa. ¿De qué democracia hablamos? ¿España va a dar lecciones a Cuba y decirles cómo tienen que hacer su democracia? ¿Damos ejemplo con esta democracia nuestra?

 

Primero, Cayo Lara elude hablar de las libertades individuales. Y dice que la democracia española tiene muchos defectos y no puede dar lecciones. Sin embargo, hace unos días reclamaba que se juzgara en España a militares y políticos israelíes por la invasión de Gaza (reformar la justicia universal sería dar un paso atrás, decía), y en otro lugar de la entrevista minimiza un problema bastante grave de la democracia española –lo llama “problema vasco” y se refiere a que algunos amenacen y maten a gente porque no piensa como ellos-, ya que sirve como “cortina de humo” para ocultar los problemas de verdad. Y también dice eso a pesar de que estemos en el periodo democrático más largo y sólido de la historia de España, y la transición siga siendo un modelo para muchos países.

Creo que habría que hacer cambios en el sistema electoral español, que no sólo perjudica a Izquierda Unida. No me gusta que los votos valgan más en unos lugares que en otros; no me parece bien que el voto de una persona valga más que el de otra. Pero lo que más me llama la atención es que Cayo Lara, que acepta unas elecciones con partido único en Cuba, dice que aquí las cosas no están bien porque su partido tiene menos representación parlamentaria de la que le corresponde por su número de votos. Equipara una característica discutible de la democracia a la falta de democracia.

Supongo que los cubanos que no pueden tener ninguna representación porque sus ideas no son las del partido único y no pueden defenderlas ni políticamente ni por medio de palabras tienen un problema mucho menos importante que Cayo Lara. De nuevo, Lara juega con dos barajas diferentes.

A lo mejor cree que a los cubanos les corresponden menos derechos que a los españoles, o que deben sacrificarse por los ideales de sus tiranos y de los líderes que los sostienen desde las garantías económicas y la libertad que les ofrecen las democracias liberales que detestan. O a lo mejor podemos entender de otra forma el titular de la entrevista: el coordinador general de Izquierda Unida dice que ilegalizar partidos es peligroso, pero no está tan mal cuando se ilegalizan todos los partidos, salvo el que a él le gusta.

En la imagen, Cayo Lara. La he tomado aquí.

 

20 AÑOS

20 AÑOS

 

1.

Ayer se cumplieron 20 años de la fetua a Salman Rushdie.

"Naturalmente, mientras la fetua no se haya anulado, sigue siendo válida”, ha dicho el portavoz del minsterio de exteriores iraní Hassan Ghashghavi.

2.

Un artículo de Geoffrey Robertson, el abogado de Rushdie.

3.

Esto es lo que dijeron algunas personas hace 20 años:

Harold Pinter, dramaturgo

"Un escritor muy distinguido ha usado su imaginación para escribir un libro y ha criticado la religión en la que nació y tanto él como sus editores han sido condenados a muerte. Es algo intolerable y bárbaro".

John Berger, escritor y crítico

"Sospecho que Salman Rushdie, si no está atrapado en una cadena de acontecimientos de la que ha perdido el control por completo, podría estar preparado para pedirles a sus editores que dejen de producir ediciones de Los versos satánicos. No por las amenazas a su propia vida, sino por las amenazas a los que son inocentes de escribir o leer el libro.

Germaine Creer, escritora y académica

"Me niego a firmar peticiones por ese libro, que trataba de sus propios problemas [de Rushdie]".

Jimmy Carter, presidente de Estados Unidos entre 1977 y 1981

"El libro de Rushdie ha ofendido a millones de musulmanes cuyas creencias sagradas han sido violadas. La sentencia de muerte proclamada por el ayatolá Jomeini, sin embargo, ha sido una respuesta horrenda. Es nuestro deber condenar la amenaza de asesinato [pero] debemos ser sensibles a la preocupación y la ira que prevalecen en los musulmanes más moderados".

John Le Carré, escritor

"Una y otra vez, ha estado en manos de Rushdie la posibilidad de salvar la cara de sus editores y, con dignidad, retirar su libro hasta que lleguen tiempos más tranquilos. Me parece que no tiene nada que demostrar, salvo su falta de sensibilidad".

Roald Dahl, escritor

"[Rushdie] sabía exactamente lo que estaba hacienda y no podía pedir otra cosa. Este tipo de sensacionalismo consigue llevar un libro sin importancia a lo alto de la lista de los libros más vendidos. Pero, para mi, es una manera barata de hacerlo”.

Sir Geoffrey Howe, Ministro de Asuntos Exterior del Reino Unido, 1983-88

"El Gobierno británico, los británicos, no sentimos ningún afecto por el libro… Compara Gran Bretaña con la Alemania de Hitler. Eso no nos gusta más de lo que a la gente de confesión musulmana le gustan los ataques a su fe que hay en el libro. Así que no estamos apoyando el libro. Estamos apoyando el derecho de la gente a hablar libremente, a publicar libremente".

4.

Hace unas semanas El País publicaba un adelanto de un libro de Juan José Tamayo sobre el islam, que ya está en las librerías:

“Es el caso de las caricaturas, de muy mal gusto y peor calidad, publicadas por el diario danés Jyllands-Postern, en septiembre de 2005, y reproducidas, con ánimo de atizar la polémica, por la revista cristiana noruega Magazinet y por varios medios de comunicación europeos unos meses después, que vienen a confirmar los estereotipos peyorativos de Occidente sobre el islam y que constituyen, en mi opinión, un uso irresponsable de la libertad de expresión, al tiempo que una provocación para el mundo islámico”.

Y:

“En los últimos años se han desarrollado campañas terribles acusando indiscriminadamente al islam de machista. Un ejemplo es la película Sumisión, del director de cine holandés Theo van Ghog [sic], asesinado el 2 de mayo de 2002. Otro es la política somalí Ayaan Iris Ali [sic], residente en Holanda y miembro del Parlamento de ese país, quien considera la misoginia inherente al islam, relaciona directamente el maltrato a las mujeres con el Corán”.

Van Gogh, asesinado en la calle por un extremista islámico. Hirsi Ali, amenazada de muerte y escondida. Y millones de mujeres sometidas. Pero las campañas terribles son los cortometrajes y los libros.

José Luis Rodríguez Zapatero y Tayyip Erdogan, sobre las caricaturas de Mahoma:

“La publicación de estas caricaturas puede ser perfectamente legal, pero no es indiferente y debe ser rechazada desde un punto de vista moral y político”.

5.

Kenan Malik ha hablado de la autocensura. Y Andrew Anthony escribe:

“Ahora Rushdie se ha mudado, figurativa y geográficamente, desde los años de la fetua. De regreso de la primera página, ha vuelto a trasladarse, después de vivir en Bombay y Londres, a Nueva York (no es el único que se da cuenta de que las tres ciudades han sufrido ataques del terrorismo islámico). Pero Los versos satánicos sigue siendo un libro sobre la lucha de la migración y las fricciones del intercambio cultural. Se burla de todo tipo de cosas, sin olvidar América y Gran Bretaña. Por encima de todo, quizás, dramatiza la convicción de que no hay nada más sagrado que la libertad de cuestionar lo que es sagrado. Veinte años después, es un principio que necesitamos recordar con urgencia”.

6.

Rushdie ha dicho:

“El puritanismo es temer que alguien en algún lugar del mundo esté siendo feliz. La mejor respuesta al puritanismo es la felicidad. No tenemos, de ninguna manera, que convertirnos en el espejo de las personas que nos odian. Tenemos la obligación de ser felices.”

En la imagen, Salman Rushdie.

 

LA VISITA

LA VISITA

La semana pasada vino a España el secretario de Estado del Vaticano. Habló con el presidente del Gobierno, con la vicepresidenta, con el ministro de Exteriores, con el rey y con el líder de la oposición. En su entrevista con Bertone, María Teresa Fernández de la Vega defendió la reforma de la ley del aborto y de la ley de libertad religiosa, pero garantizó que no se van a cambiar los acuerdos con la Santa Sede.

Como suele ocurrir, Bertone esperó unos minutos y luego criticó todas las reformas que quiere hacer el Gobierno. Creo que en esta ocasión Zapatero y los suyos podían imaginarse lo que iba a pasar. Probablemente, incluso les venía bien: ellos demuestran su respeto, la Iglesia se reafirma obstinadamente en sus posiciones; además, lo hace de una manera mucho más civilizada que los obispos españoles. Y, durante un rato, no se habla de la sensación de ineficiencia que da el Gobierno ante la crisis.

No sé si es cinismo o ingenuidad: a lo mejor el Gobierno esperaba realmente que Bertone se mostrara partidario del derecho a decidir de las mujeres, de la libertad sexual, de la separación Iglesia-Estado o que renunciara a los privilegios que la Iglesia católica conserva anacrónicamente en nuestro país. Es posible, pero los antecedentes no apuntaban a eso. Por ejemplo, Bertone fue uno de los primeros en condenar El código Da Vinci, un libro que consideraba “lleno de mentiras”. Yo creo que es un problema común en muchas novelas, aunque Dan Brown revistiera la suya de teorías conspiratorias y supercherías pseudohistóricas. Bertone alertaba de esta gran amenaza al mundo: "El libro está por todas partes. Hay un riesgo real de que mucha de la gente que lo lee crea que las fábulas que contiene son verdaderas”. Aunque no soy partidario de condenar libros, si siguiéramos el razonamiento de Bertone, no sólo habría que tener cuidado con El código Da Vinci: su descripción de los peligros que crea la novela se ajusta perfectamente a la Biblia.

Zapatero ha hecho muchas concesiones a la Iglesia Católica, aunque a la jerarquía le hayan molestado algunas de las reformas sociales que han sido, sin duda, lo mejor de su periodo en el Gobierno, y tiene una actitud muy ambigua con la institución. En una ocasión dijo que no podía contestar si creía o no en Dios, con lo mucho que ha presumido de ser del Barça. En esa actitud hay algo de miedo y de reverencia. Y al mismo tiempo, de vez en cuando juega electoralmente con asuntos de la relación Iglesia-Estado que debería haber solucionado: los privilegios injustos de la Iglesia católica o la invasión de la religión en los espacios institucionales y la escuela pública de un estado aconfesional.

En España hay muchos católicos y las leyes de la democracia garantizan que pueden vivir su religión con total libertad, como los que profesan otras religiones o los que no tenemos ninguna. Por raro que parezca, nadie va a obligar a un católico a contraer un matrimonio homosexual. Lo que no tiene sentido y resulta profundamente totalitario es que algunos católicos pretendan imponer a los demás una moral que sólo les afecta a ellos, y que eso se tolere. El Gobierno de España no tiene que darle ninguna explicación ni pedir ninguna bendición al Vaticano. Es una concesión que no le haría a ningún otro país del mundo –en este caso, además, es un régimen teocrático, que practica una brutal discriminación sexual y anda muy por detrás de España en todos los parámetros de la democracia-, y supone reconocerle una autoridad moral que no le corresponde ni en la teoría ni en la práctica.

He tomado la imagen de El País. En ella aparecen Bertone, Zapatero, el rey, el príncipe y Moratinos.

DOS LIBROS SOBRE LA GUERRA DEL CONGO

DOS LIBROS SOBRE LA GUERRA DEL CONGO

 

The Economist publica una reseña de dos libros sobre el Congo.

“Nadie duda de la escala de la guerra en el Congo. Diez países africanos enviaron tropas allí en 1988. Dos, Uganda y Ruanda, intentaban derrocar a su marioneta anterior, el presidente Laurent Kabila, los otros aparentemente intentaban apoyarle. Aunque Madeleine Albright, que era en la época la secretaria de estado norteamericana, la llamó ‘la primera guerra mundial de África’, los ejércitos no lucharon mucho. El horrible número de muertos –cinco millones- fue causado, como ocurre con frecuencia en África, porque mucha gente tuvo que huir de sus hogares, y por el hambre y las enfermedades.

¿Y cómo reaccionó el resto del mundo? La guerra de Kosovo, que se produjo a la vez, afectó a 3 millones de personas; murieron 10.000. Los poderes de fuera dieron 471 millones de dólares a las víctimas y enviaron a 30.000 soldados. En Congo la guerra afectó a 86 millones de personas. Las Naciones Unidas pidieron 314 millones de dólares. No se enviaron tropas (aunque ahora la ONU tiene a 18.000 soldados allí). Kosovo está en paz, pero la guerra en el Este del Congo –que empezó en 1993-, todavía no ha terminado.

La mayor parte de África Central fue colonizada por Francia y Bélgica, y René Lemarchand y Gérard Prunier son los dos principales expertos franceses. Han escrito sus últimas obras en inglés, acaso porque, como dice Lemarchand al principio de ‘The Dynamics of Violence in Central Africa’, ‘esta región importa’. Importa porque es el corazón de África, abarca casi la distancia entre Londres y Moscú. Importa porque sus nueve vecinos sufren sus altibajos, y porque partes de él acumulan minerales valisoos. Y afecta porque la guerra que la sacude es brutal, interminable y a menudo ignorada.

Los dos libros están escritos para refutar la hipótesis corriente sobre la guerra y sus causas. Prunier –elaborado, discursivo, y lleno de anécdotas- disfruta en ’Africa’s World War: Congo, the Rwandan Genocide and the Making of a Regional Catastrophe’ demoliendo la idea que postula que la guerra es una conspiración de los países de habla inglesa que busca alejar al Congo de la esfera de influencia francesa. Señala que pese a la intervención de los vecinos del Congo en 1998, ésta nunca fue una guerra mundial. De hecho los ejércitos invasores pronto se pusieron a trabajar y extraer minerales. Ruanda y Uganda se convirtieron de pronto en exportadores de diamantes y oro. Lemarchand, más escueto y académico pero igualmente apasionado, arguye convincentemente que aunque los recursos naturales pueden prolongar las guerras no las comienzan. La causa de la guerra, dice, fue la exclusión social y política. Ninguno de los países beligerantes lo ha remediado; tampoco lo han hecho los donantes extranjeros cuyos millones permiten a los líderes locales mantener el estado de guerra.

A lo largo de la región la base de esta exclusión es la división entre hutus y tutsis. Técnicamente la misma gente –hablan el mismo idioma y pertenecen a la misma cultura-, sus diferencias, físicas y ocupacionales, fueron profundizadas y manipuladas por el colonialismo belga y alemán. Tras la independencia, los gobiernos del Congo, Ruanda y Burundi, apoyadas por Europa y América, reescribieron las historias de esas divisiones, y las usaron cínicamente para conservar el poder.

El corriente regimen pseudo-democrático en Ruanda no representa una ruptura sustancial con el pasado en este aspecto. Con el apoyo del Reino Unido y Estados Unidos, Paul Kagane manipula la división entre hutus y tutsis con más sutileza que sus predecesores, pero con la misma capacidad letal. Ninguno de los autores piensa que las intervenciones de Ruanda en el Este del Congo puedan justificarse para prevenir el genocidio, especialmente porque la guerra ha matado cinco veces el número de gente que fue asesinada en Ruanda en 1994.

Más bien, señala Prunier, el genocidio en Ruanda actuó como una bomba incendiaria, que prendió fuego a disputas que se remontaban a generaciones. Estos dos libros ayudan a desenredar las historias diabólicamente complicadas de las identidades nacionales y tribales, reales e inventadas. Ninguno tiene una respuesta simple o una visión optimista del futuro”.

EL MENSAJERO

EL MENSAJERO

 

1.

Kelly Mori cuenta:

“Cuando el professor de la Universidad de Wittenberg Dan Fleisch leyó en Amazon. Com que Michel Cuhaci, de Ottawa, había recibido un ejemplar defectuoso de su libro "A Student’s Guide to Maxwell’s Equation", envió un comentario, en el que se identificaba como autor y prometía a Cuhaci que le mandaría el libro por mensajero”.

El problema es que era Nochebuena. Fleisch llamó a las mensajerías, pero era imposible. Las librerías estaban cerradas. Luego pensó en ir en coche y entregar él mismo su libro, que costaba 26 dólares, pero había una tormenta de nieve. Tampoco podía mandarlo por avión, porque no había un vuelo directo a Ottawa.

Volvió a comprobar la previsión del tiempo. A las 6 de la mañana estaba en un avión que salía en dirección norte desde el aeropuerto Dayton.

Cuando aterrizó, alquiló un coche, condujo hasta la casa de Cuhaci. Le entregó el libro. Dijo que era el autor, pero Cuhaci no lo asimiló. Cuando comprobó en internet que el tipo con barba que le había entregado el libro era el profesor, Fleisch ya se había ido.

2.

John Barlow, glotón confeso, se encontró en una situación comprometida: vivía en uno de los lugares que más aman la carne de la tierra, y estaba casado con una vegetariana. Los Barlow viven en Galicia, en una esquina neblinosa del noroeste de España, que es hogar de una población que reverencia y consume cada parte del cerdo. Esto puso a Barlow a pensar sobre la naturaleza de la relación con la comida: lo que es delicioso, desagradable, y qué responsabilidades tenemos hacia los animales que comemos. Durante el curso de un año glorioso, Barlow se compromete a comerlo todo menos el chillido.

Ha escrito un libro para contarlo.

3.

Según una encuesta, el 54% de los anglosajones tiene problemas para escribir correctamente embarrassed [avergonzado], y el 60% para escribir millennium [milenio]. La única palabra que lo estadounidenses escriben mejor que los británicos es definitely [definitivamente]. Los hombres tienen más problemas ortográficos que las mujeres. La única palabra que ellos escriben mejor es liaison [enlace, affaire, relación amorosa].

4.

Filmar la vida es aprender a vivirla.

En la imagen, Ottawa.

LOS FORENSES Y LA LITERATURA

LOS FORENSES Y LA LITERATURA

 

1.

Escribe Katherine Ryder:

“Tim Stinson, un profesor de inglés de la Universidad Estatal de Carolilna del Norte, está especializado en literatura medieval, y uno de los temas que le interesan es el estudio de los manuscritos antiguos como objetos físicos. En su tiempo libre, ha asistido a una escuela de libros antiguos y ha organizado talleres sobre el tratamiento digital de textos medievales. Pero a pesar de su formación, nunca ha tolerado que la mayoría de las obras medievales, escritas sobre piel animal, aparezcan sin fecha y sin autor. Es un agujero de información para alguien que dedica su vida a conservar registros históricos y a ponerlos en orden.

Hace un par de años, Mike, el hermano de Tim, que enseña biología en un community college cercano, sugirió contactar a un laboratorio para ver si podía extraer ADN animal de las pieles para determinar la fecha y el origen geográfico de un manuscrito –una tarea nada fácil, si tenemos en cuenta que cuando un animal muere, el ADN empieza a decaer inmediatamente, y que muchos de los fragmentos supervivientes de manuscritos han sido contaminados a lo largo del tiempo.

La ciencia puede producir literatura pesada, pero puede llenar con pruebas los elementos huecos de una historia. En otoño de 2007 empezó la primera ronda de pruebas. Los resultados, recogidos de sólo cinco páginas manuscritas, se han publicado en todo el mundo, desde National Geographic y Scientific American hasta periódicos en La India. Han creado tal revuelo en tanto las comunidades que ahora los hermanos Stinson trabajan para conseguir una beca mayor para financiar su investigación. (Sus dos primeras becas, de la Universidad John Hopkins y el Council on Library and Information Resources, no alcanzaban en total los diez mil dólares.) El objetivo final de los Stinsons es construir una base de datos de ADN de referencia, para fechar y localizar todos los manuscritos. El proyecto podría iluminar las rutas medievales y la evolución de la industria del libro”.

2.

Escribe Irina Titova:

“El personal del Museo del Apartamento Pushkin en San Petersburgo espera una sensación histórica si un análisis científico demuestra que el sofá del museo es el mismo en el que murió afamado escritor ruso en 1837.

Alexander Pushkin murió en San Petersburgo, el 10 de febrero de 1837, a los 37 años, tras un duelo con el francés Georges Dantes. Pushkin recibió un disparo en el estómago y murió dos días después en su casa, junto al río Moka.

Los resultados de las pruebas preliminares han mostrado que los restos de sangre hallados en el sofá pertenecían a un hombre y eran muy antiguos, asegura Yury Molin, subdirector de la oficina de análisis legal y médico del ‘Oblast Leningrado’.”

3.

Escribe Noam Cohen:

Más de 10.000 obras en Yiddish –quizá más de la mitad de lo que se publicó nunca en ese idioma- son accesibles online como parte de un proyecto conjunto entre the National Yiddish Book Center, en Amberst, Massachussets, y the Internet Archive en San Francisco. Empezaron a digitalizar hace más de 10 años, en un esfuerzo que costó 5 millones de dólares y pretendía crear la Biblioteca Digital Steven Spielberg, dijo Aaron Lansky, fundador y presidente del centro. Los libros podrán descargarse en una variedad de formatos en www.archive.org/details/nationalyiddishbookcenter.

4.

The New Observer cuenta:

“La Unión por las Libertades Civiles de Carolina del Norte presentó una demanda el martes pasado que decía que los funcionarios de la prisión violaron el derecho a la libertad de expresión de Victor Marlin, un interno que escribe novelas de temas urbanos.

La demanda dice que los funcionarios confiscaron un manuscrito de 310 páginas.

Martin, que tiene varias condenas por robo, ha escrito cuatro novelas urbanas que protagoniza un criminal, llamado Unique. Los libros pueden encontrarse en Amazon”.

5.

El diccionario Mcquaire ha escogido Toxic Debt [Deuda tóxica] como palabra del año 2008.

En la imagen, Pushkin.

FÚTBOL, EDITORES Y LATIGAZOS

FÚTBOL, EDITORES Y LATIGAZOS

 

1.

George Packer escribe:

“En 2005, mi esposa, Laura Secor, publicó una pieza en The New Yorker sobre los jóvenes activistas demócratas iraníes. Contó la historia de un periodista y bloguero llamado Roozbeh Mirebrahimi, que en 2004 había sido encarcelado, torturado y forzado a firmar una confesión falsa. Mirebrahimi, cuyo caso continuó abierto después de su liberación, tuvo que huir de Irán y ahora vive en Nueva York. Hoy, él y otros tres periodistas han sido sentenciados –todos salvo uno en ausencia- a un total de ocho años y medio en prisión y ochenta y cuatro latigazos. Mirebrahimi recibió dos años y dos días en la cárcel, así como veinticuatro latigazos, por ‘pertenencia a grupos ilegales’, ‘propaganda contra el sistema’, ‘difamación del Líder Supremo’, ‘publicar mentiras’ y ‘perturbar el orden público’: en otras palabras, por ser periodista. Javad Qolam Tamimi, que sigue en Teherán, fue condenado a tres años y tres meses, y a diez latigazos por ‘delitos’ similares.

2.

Dennis Drabelle escribe:

“Últimamente en Book World hemos pensado mucho en lo que hacemos: es decir, en editar. Nuestros críticos se quejan de que demasiados errores elementales –tópicos, gramática defectuosa, incluso errores factuales- que se abren paso en libros terminados. Esto significa, por supuesto, que los libros no se editan y corrigen tan meticulosamente como antes. La queja se ha vuelto tan común que hace poco le pedimos a un crítico que lo dejara (tenía otras cosas de las que hablar) por miedo a que los ojos de nuestros lectores empezaran a dar vueltas.

Algunos lectores –y probablemente muchos más autores- podrían encogerse de hombros y decir: ¿Y qué? ¿No es la correción un extra, y por cierto bastante artifical: estándares impuestos en manuscritos por ratones de biblioteca remilgados, a los que les encanta justificar su existencia atrapando errores? Pero editar, creo, es algo que todos hacemos, una tendencia humana fundamental. Nos corregimos a nosotros mismos todo el tiempo cuando hablamos, sustituimos la palabra equivocada con una mejor, arreglamos una expresión torpe, etcétera. También lo hacemos colectivamente, a menudo sin darnos cuenta. Los mejores ejemplos que conozco son de las películas. Mae West nunca dijo así su frase famosa, ‘Why dontcha come up and see me sometime’ (al menos no hasta que la frase se hizo famosa por sí misma). Lo que sí dijo en She Done Him Wrong fue: "Why don’t you come up sometime ’n’ see me?". Pero alguien lo parafraseó en la forma que pronto se haría clásica: el público empezó a repetirla y recordarla así, y esa fue la versión que prevaleció.

Lo mismo ocurre en Casablanca, donde Bogie nunca dice: “Play it again, Sam". No hay duda, para mi oído al menos, de que las versiones populares son mejoras del original. Eso es lo que hace una buena corrección. Su objetivo no es sólo añadir limpieza gramatical y comprobar los datos; también es ayudar a los escritores a sacar lo mejor de sí mismos: con concisión, fuerza, arte y un fraseo memorable. Ésa es una de las razones por las que incluso los mejores escritores agradecen a menudo la ayuda de sus editores en sus libros. No se trata de echar broncas sino de traer lo que Mathew Arnold llamaba ‘lo mejor de uno mismo’.

3.

Escribe Brian Phillis.

“En un día típico, la prensa deportiva británica dedica páginas a rumores sin fundamento, escándalos fabricados, y fotos en bikini de las novias de los jugadores (que parecen recorrer la tierra juntas en yate conyugal gigante, como los Beatles en Yellow Submarine). Esta semana, sin embargo, gracias a una ingeniosa estafa que engañó a The Times, la prensa deportiva ha incluido a Moldavia. Específicamente, un adolescente moldavo, que, por cierto, no es una persona real.

A principios de mes, The Times publicó un artículo llamado "Football’s Top 50 Rising Stars" [Las cincuenta promesas del fútbol]. En el número 30 aparecía un atacante llamado Masal Bugduv, al que el periódico, que no teme la ironía, describió ‘el mejor de Moldova’. Un futuro brillante parecía iluminar el parabrisas de Bugduv. El joven jugador había sido vinculado, decía el periódico, con un transfer al Arsenal, había ganado una mención en la página web Goal.com, había provocado excitación en los foros de Internet, y había sido retratado como un salvador en la revista When Saturday Comes, que lo presentaba como ‘un elemento brillante’ para la lucha nacionalista moldava.

Pero, como dice el adagio, incluso el delantero más talentoso tendrá problemas si carece de presencea corpórea. El bloguero Neil McDonnell, que escribe sobre deportes con el nombre de Fredorrarci, sospechó que algún detalle podia faltar después de ver que un blog ruso hablaba de un “error gracioso” (con un fallo ortográfico: "fanny misteak"). Después de mirar un poco en Wikipedia e intercambiar emails con el editor de la revista

Soviet Sport, McDonnell descubrió que no solo no había un jugador llamado Masal Bugduv, sino que Masal Bugduv ni siquiera era un nombre moldavo.

McDonnell siguió investigando. Descubrió que el jugador había sido originado en una serie de reportajes falsos enviados a foros y secciones de comentarios de blogs, como si hubieran sido copiados y pegados allí. Juntos, formaban la curiosa crónica de un joven talentoso y temperamental, seleccionado regularmente en el equipo nacional moldavo desde su adolescencia, convencido de su grandeza –‘Destruiré al Luxemburgo y me iré al Arsenal’, decía un titular-, y frustrado por los infinitos retrasos, atribuidos a ‘asuntos diplomáticos’ sin especificar que le impedía trasladarse a su club favorito. La historia era justo lo bastante excesiva como para llevar un aroma a lo Woodehouse si se leía seguida, pero no lo bastante como para levantar sospechas en un periodista obligado a escribir con las prisas de los tiempos de Google.

El timador, parecía, había explotado la estructura del flujo de la información online. Los comentarios en los blogs engañaron a los blogs, los blogs engañaron a las agencias, y las agencias engañaron a las revistas. Cuando The Times llegó a Bugduv, su historia se apoyaba en un pedestal de aceptación muy extendido”.

Aquí, el artículo de McDonell.

En la imagen, Mae West. La he tomado aquí.