PELÍCULA
El artículo es de Félix Romeo. Lo ha grabado Pippi Tetley a la manera de Mariano Gistaín. Pippi ha construido un travelling con unas figuras de Lego.
El artículo es de Félix Romeo. Lo ha grabado Pippi Tetley a la manera de Mariano Gistaín. Pippi ha construido un travelling con unas figuras de Lego.
“El comité de PEN Internacional de Escritores en Prisión está horrorizado por los catorce años adicionales de prisión a los que fue condenado el comediante y poeta Zargana el 27 de noviembre de 2008, que se añaden a la sentencia de 45 años contra él una semana antes como parte de un ataque judicial a la disidencia. Esto suma una condena total de 59 años. Zargana es uno de los disidentes que han sido condenados últimamente en tribunales especiales en la prisión de Insein por sus actividades de oposición pacífica, muchos con sentencias tan escalofriantes como la que le han aplicado a él. PEN Internacional condena estas sentencias y pide la liberación incondicional e inmediata de todos los detenidos en Myanmar en violación del Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que protege el derecho a la libertad expresión.
Según el magazine The Irawaddy, Zargana, que fue condenado a 45 años de cárcel el 21 de noviembre de 2008 por violar la ley sobre electrónica, recibió una condena adicional de 14 años el 27 de noviembre por delitos contra cuatro secciones del Código Criminal 17/2, 32 (b), 295 (a) y 505 (b), por sus actividades de oposición pacífica. El periodista Zaw Thet Hwe, un colaborador de Zargana, también recibió una condena de otros cuatro años en el mismo juicio: pasará diecinueve años en prisión.
Birmania ha lanzado medidas enérgicas desde principios de septiembre de 2007, tras las manifestaciones conducidas por monjes y activistas a favor de la democracia que empezaron el 19 de agosto de 2007. Muchos de los que tomaron parte en las protestas, como Zargana, el poeta Saw Wei, el músico Win Maw, y el periodista Zaw Thet Hwe han sido sentenciados en las dos últimas semanas en lo que la BBC describe como “un ataque judicial al contra el espectro del movimiento prodemócrata de Birmania”. Más detalles en http://news.bbc.co.uk/1/hi/world/asia-pacific/7741653.stm .
Para una declaración del PEN Internacional sobre la sentencia, http://www.internationalpen.org.uk/go/news/board-protests
Según The Irawaddy, fuentes en Rangún estiman que hay unos cuarenta activistas, monjes y voluntarios que ayudaron contra los destrozos del ciclón detenidos y todavía están a la espera de juicio. Más de cien disidentes han sido transferidos por las autoridades birmanas desde la prisión de Insein a centros penitenciarios en lugares remotos de Birmania, dificultando que sus familias puedan visitarlos.
Maung Thura, más conocido por su nombre artístico, "Zargana" (a vecse transcrito ‘Zarganar’), un importante autor de comedias, poeta y líder de la oposición, fue arrestado la tarde del 4 de junio de 2008 tras dirigir una expedición privada para llevar ayuda a las víctimas del ciclón Nargís, que golpeó el país en mayo de 2008. Se cree que se le acusa por sus abiertas críticas a la lenta respuesta del gobierno al ciclón, y por sus actividades en la oposición. Zargana pasó varios años en prisión a principios de los años 90 por su rechazo al régimen. En esa época el Comité de Escritores de PEN Internacional lo defendió. Zargana, cuyo seudónimo significa “pinzas” y se refiere a los años que pasó estudiando para ser dentista, fue arrestado por primera vez en 1988, tras burlarse del gobierno, pero lo liberaron seis meses después. El 19 de mayo de 1990 imitó al general Saw Maung, ex jefe del gobierno military, ante miles de personas en el Estadio de la Escuela para Profesores de Yankin. Lo arrestaron poco después y lo condenaron a cinco años de cárcel. Lo tuvieron en aislamiento en una celda diminuta en la prisión de Insein de Rangún, donde empezó a escribir poesía.
Salió de prisión en marzo de 1994. Le prohibieron actuar en público, pero siguió grabando cintas y vídeos que las autoridades censuraban estrictamente. En mayo de 1996, tras hablar con un periodista extranjero, le prohibieron hacer su trabajo, y le despojaron de su libertad de escribir y publicar. Lo detuvieron brevemente entre el 25 septiembre y el 18 de octubre de 2007 por su apoyo a los monjes que se manifestaban en la capital, Rangún”.
Se puede protestar aquí.
He tomado la imagen de Zargana aquí.
1.
Escribe Suketu Mehta:
“Mi ciudad ensangrentada. Mi pobre ciudad como un corazón ensangrentado. ¿Por qué van contra Bombay? Hay algo en esta isla-estado que aborrecen los extremistas religiosos, tanto los musulmanes como los hindúes. Quizás porque Bombay significa lucro, sueños profanos y una apertura indiscriminada.
Bombay trata de la dhandha, de la transacción. Desde el vendedor callejero en la acera, que protege con fiereza su pequeño ciudado, hasta los magnates que sueñan con adquirir Hollywood, esta ciudad comprende el dinero y no se siente culpable por conseguirlo y gastarlo. Una vez le pregunté a un musulmán que vivía en una cabaña sin agua corriente qué le mantenía en la ciudad. ‘Bombay es un pájaro cantor’ dijo él. Vuela rápido y astuto, y tienes que esforzarte en atraparlo, pero si lo haces, se abrirá para ti una fortuna fabulosa. Los ejecutivos que se reunieron en el Taj Mahal buscaban este pájaro cantor. Los terroristas querían matarlo.
Al igual que el cine es un sueño de masas para el público, Bombay es un sueño de masas para las gentes del sur de Asia. Las películas de Bollywood son la forma de entretenimiento más popular del subcontinente. Gracias a ellas, todos los pakistaníes y bangladeshíes conocen la arquitectura de tarta de bodas del Taj y el arco de la Puerta de la India, símbolos de la ciudad que das u nombre a la industria. No es raro que una de las primeras cosas que hicieron los talibanes cuando entraron en Kabul fuera cerrar los videoclubs donde se podían alquilar películas de Bollywood. Los talibanes también prohibieron -¿no te lo imaginas?- la cría de pájaros cantores”.
2.
Salman Rushdie, un escritor de Bombay, escribió en El último suspiro del moro.
“Los que odian La India, los que buscan su ruina, necesitarían arruinar Bombay”.
3.
Escribe Christopher Hitchens:
“Una cosa impresionante sobre la India es cómo tiene casi tantos ciudadanos musulmanes, que viven con mayores perspectivas de paz y prosperidad, que Pakistán. Este trato recíproco es uno de los muchos objetivos de los asesinos, y otra razón por la que una solidaridad firme y caliente es la necesidad más acuciante en este momento”.
4.
Ayer citaba Félix Romeo estas otras palabras de Salman Rushdie: "Para demostrar que el fundamentalista se equivoca, tenemos que saber primero que se equivoca. Tenemos que estar de acuerdo en qué es lo que importa: besarse en público, los bocadillos de jamón, la divergencia de opiniones, la última moda, la literatura, la generosidad, el agua, una distribución más justa de los recursos mundiales, las películas, la música, la libertad de pensamiento, la belleza, el amor. Esas serán nuestras armas".
5.
Continúa Suketu Mehta:
“El mensaje de los terroristas estaba claro: Alejaos de Bombai u os mataremos. Los partidos de cricket contra Inglaterra y Australia se han pospuesto. Compañías japonesas y occidentales han cerrado sus oficinas en Bombay y prohibido a sus empleados visitor la ciudad. Agencias de viajes están cancelado viajes planeados desde hace tiempo.
Pero la mejor respuesta a los terroristas es sonar más, ganar aún más dinero, y visitor Bombay más que nunca. Soñar con hacer un buen hogar para toda la gente en Bombay, no solo los magnates con suites de hotel de 500 dólares. Soñar no solo con estrellas de Bollywood como Aishwarya Rai o Shah Rukh Khan, sino de agua corriente limpia, tránsito humano de la gente, mejores baños, un gobierno responsable. No matar en el nombre de Dios sino hacer un negocio de muerte en el mercado de valores, y después subir la música prohibida y bailar: trabajar con fuerza y celebrar con aún más fuerza.
Si el resto del mundo quiere ayudar, debería correr hacia la explosion. Debería volar a Bombay, y gastar dinero. ¿Dónde vas a estar seguro? ¿En Nueva York? ¿Londres? ¿Madrid?
Así que me voy a comprar un billete a Bombay. Voy a tomar una cerveza en el Leopold, pasear hacia el Taj, comer samosas en el Sea Lounge, y ver una película de Bollywood en el Metro”.
He tomado la imagen aquí.
1.
"Como muchos dictadores pueden atestiguar, los artistas literarios se encuentran entre los más fieros críticos de los abusos a los derechos humanos", dice la OTAN, que reconoce la lucha contra la tiranía y a favor de la libertad de Václav Havel, George Orwell, Soyinka, Solzhenitsyn, Brodsky o Ninotchka Rosca. Es una hermosa declaración. Me habría gustado que incluyeran también a algún escritor turco.
2.
Escribe John Freeman Walter:
"Tanto si lo detestabas, si te gustaba, o si sólo tolerabas que su cara apareciera en su visión periférica, George W. Bush ha sido un éxito en un aspecto: en la librería estadounidense. Tras la polémica elección de 2000, los libros políticos y de temas de actualidad han ayudado a propulsar la industria editorial americana, demostrando ser el grupo que más crece en ventas en las cadenas".
3.
Desde 1964, Joyce Carol Oates ha publicado 54 novelas y novelas breves, 31 colecciones de relatos, y volúmenes de ensayo, obras de teatro y poesía.
"Simplemente, me gusta escribir", dice. "No me considero una adicta al trabajo. De hecho, no trabajo tanto como me gustaría".
4.
Los investigadores dicen que la alienación urbana es un mito:
"Cacioppo, coautor del recientemente publicado Loneliness, pertenece a la escuela de psicólogos de la evolución -donde también se encuentran algunos biólogos- que cree que nuestra especie no habría sobrevivido sin un instinto social de cooperación. En su libro, Cacioppo y su coautor, el escritor Willam Patrick, argumentan que la soledad, como el hambre, es una señal de alarma que evolucionó en los homínidos hace cientos de miles de años, cuando la cohesión de grupo era esencial para luchar contra los ataques abruptos. Es la forma que la naturaleza tiene de decirnos que nos unamos al grupo o paguemos el precio. ’La naturaleza’, escriben en un momento, ’es conexión’.
Desde el punto de vista de Cacioppo, nuestro cerebro no evolucionó para realizar cálculos o componer sonatas. Evolucionó para procesar información social, y por tanto, para trabajar en colaboración. ’Y si miras cualquier ciudad’, dice, ’ves que la gente tiene la capacidad, como especie, para hacerlo. Las ciudades demuestran que podemos trabajar juntos, que podemos confiar en los demás. Ni siquiera podríamos conducir en las ciudades si no confiáramos en que la gente iba a respetar las reglas y proteger el grupo’.
Las ciudades, en otras palabras, son la expresión definitiva de la humanidad, nuestro hábitat definitivo".
5.
Rachel Jonson ha ganado el premio al Mal Sexo de la Literary Review. Ella ha dicho que es un "honor absoluto".
Javier Rodríguez Marcos escribía ayer en El País. Juan Goytisolo recibió ayer, a los 77 años, su primer premio institucional español. El escritor estaba en Madrid camino de Marraquech, la ciudad marroquí en la que vive desde 1996, cuando, tras la muerte de su mujer, la escritora Monique Lange, cerró su casa de París. Venía de participar en México en el homenaje a su amigo Carlos Fuentes: "Al llegar al hotel me dieron la mala noticia", dijo.
He tomado la imagen aquí.
1.
Por fin, El País lo ha dicho: “España es deporte”.
En el artículo: “La gesta”, “[el deporte es] la mejor ventana exterior del país”, “una pasarela que concita el interés en todos los rincones del globo y en la que se multiplican los éxitos”, “un año mágico, inolvidable”, “abrumadora supremacía”, “[la selección de la NBA] fue llevada al límite”, “El valor de la gesta tenística en Mar del Plata trasciende el mero logro de la Ensaladera”, “Francia vetó a Alberto Contador y emergió Carlos Sastre”
Y: “En este país se ha graduado una generación de deportistas sin complejos. La mayoría tiene un gen competitivo que le distingue”.
El artículo es del redactor jefe de deportes.
2.
Ayer, un editorial del mismo diario decía:
“El informe de la OCDE llamado Estudio Económico de España 2008, publicado en estos días, supone la enésima llamada de atención sobre las carencias de nuestro sistema educativo. Prácticamente en todos los tramos y basándose en todos los criterios, nuestra escuela presenta deficiencias que contrastan agudamente con la situación de los países vecinos, y competidores, y lastran nuestras posibilidades de embarcarnos en un modelo de desarrollo más centrado en el conocimiento y menos en los empleos de baja cualificación. Destacan muy especialmente los datos de la enseñanza secundaria y pos-secundaria, con unos elevados índices de abandono escolar, que hacen que nuestros jóvenes tengan, en promedio, un nivel educativo menor, sin titulación de ESO o de secundaria posobligatoria, o los del escaso atractivo de la Formación Profesional, con un notable grado de rigidez en las posibilidades de cambiar de itinerario”.
3.
Los candidatos de este año al premio que concede la Literary Review al Peor Sexo en una novela son:
James Buchan por The Gate of Air
Simon Montefiore por Sashenka
John Updike por The Widows of Eastwick
Kathy Lette por To Love, Honour and Betray
Alastair Campbell por All in the Mind
Rachel Johnson por Shire Hell
Isabel Fonseca por Attachment
Ann Allestree por Triptych of a Young Wolf
Russell Banks for The Reserve
Paulo Coelho por Brida
4.
Christopher Hitchens escribe sobre Globalising Hatred. The New Antisemitism, de Denis McShane:
“Si tenemos todo esto en cuenta, no estoy seguro de que [McShane] acierte al usar con tanta frecuencia el prefijo “neo” para describir este fenómeno que resurge. Los tropos pseudointelectuales y supersticiosos del antisemitismo son en gran parte los mismos de siempre. Incluyen el odio del campo hacia lo urbano (y la urbanidad), el odio de las provincias hacia la capital (y al capital), el desdén del sistema establecido hacia lo subversivo, y el odio visceral de la comunidad “orgánica” y de mentalidad tradicional hacia los desarraigados y los cosmopolitas. En eso, uno comprende tanto los momentos más desagradables que se puede encontrar al estudiar a T. S. Eliot y la mentalidad de los fascistas argentinos que torturaron al editor y periodista argentino Jacobo Timerman. Recordaba Timerman en su libro imperecedero Prisionero sin nombre, celda sin número que sus interrogadores creían que “Argentina tiene tres enemigos principales: Karl Marx, porque intentó destruir el concepto de sociedad; Sigmund Freud, porque intentó destruir el concepto cristiano de familia; y Albert Einstein, porque intentó destruir el concepto cristiano de espacio y tiempo”. Fui a comprobar esto después de leer a MacShane, que habla de unos militares argentinos que en nuestros días creen que hay una conspiración judía para sionizar y anexionar las áreas más remotas de Patagonia, supongo que para extender el poder de los protocolos por las tierras yermas y sin judíos de la Antártida.
“Lo coges en el filo de un comentario”, decía Harold Isaacs en Carros de fuego. Me he visto “cogiéndolo” unas cuantas veces últimamente, como cuando tipos de la BBC insistían, pese a las repetidas correcciones, en decir Paul “Vulfotiz” con un énfasis especial, en lugar de pronunciar correctamente el nombre la primera vez, tal y como solía hacer antes la BBC. Escribiendo sobre la misma persona, el aislacionista americano y admirador de Charles Lindbergh Patrick J. Buchanan dijo que era Fagin y George Bush Oliver Twist, que, aunque sea una imagen ciertamente llamativa, dice lo mismo de una forma sólo algo diferente. Y mientras tanto nunca esperaría leer el tipo de críticas de Pakistán que leo cada día sobre Israel. Sin embargo, de esos dos estados, nacidos casi al mismo tiempo en los momentos finales del imperio británico, ¿puede decirse que Israel es el mayor ofensor, desde el punto de vista de los derechos democráticos de sus ciudadanos, de las invasiones de países vecinos como Afganistán, de opresiones de las minorías no punjabíes, de las masacres de correligionarios en Bangladesh, de la adquisición ilegal de armas nucleares? Uno podría imaginarse una campaña mundial contra las injusticias de Pakistán, donde los profesores y los periodistas británicos unieran sus corajinosos boicots, pero confieso que me cuesta imaginar el mismo nivel de entusiasmo y compromiso.”
5.
España: el país más antisemita de Europa, según The Pew Research Center.
6.
La UNESCO designa a Iowa City como la tercera ciudad literaria del mundo. Antes, nombró a Edimburgo y Melbourne.
La imagen de Iowa City la he tomado aquí.
1.
Peter Matthiesen ha ganado el National Book Award en la categoría de ficción por Shadow Country. En no ficción ha ganado Annette Gordon-Reid por The Hemingses of Monticello: An American Family. En literatura juvenil, Judy Blundell, por What I Saw and How I Lied. Y en poesía, Mark Doty, por Fire to Fire: New and Collected Poems.
2.
El 15 de noviembre se celebró el día del escritor encarcelado. Desde enero, 124 escritores han sido encarcelados en todo el mundo, 2 han sido asesinados, 65 están siendo investigados, 203 se enfrentan a un proceso judicial, 45 han recibido amenazas de muerte, 45 han sido acosados, 65 acosados, y uno ha sido secuestrado. Aquí más.
3.
John Updike escribe sobre los retos y las satisfacciones de un escritor mayor:
“Recuerdos, impresiones y emociones de los primeros 20 años sobre la tierra son el principal material de la mayoría de los escritores; pocas de las cosas que llegan después son tan ricas y resonantes. A los 40, el escritor puede haber extraído las vetas más puras de este filón precioso; después de ese momento, la creatividad continuada es cosa de revolver las hojas.
Unas pocas imágenes, unos cuantos conocidos memorables, se entrelazan en torno a la cabeza del escritor que envejece, como mosquitos mientras pasea entre los bosques en verano. Se sienta ante la pantalla expectante, enfrentándose a la ponderosa posibilidad de haber expresado anteriormente lo que intenta expresar de nuevo.
Con siniestra frecuencia, no puedo pensar en la palabra justa. Sé que hay una palabra; puedo visualizar la forma exacta que ocupa en el puzzle del idioma inglés. Pero la palabra, con sus límites precisos y el matiz único de su significado, cuelga en el borroso borde de la conciencia”.
4.
John Queenan escribe sobre las reseñas demasiado buenas. También, de sus propios libros:
“Esto nos lleva al tema menos discutido en el mundo de las bellas letras: las reseñas que cualquier escritor que se precie sabe que son injustificadamente entusiastas. Los autores siempre se quejan de que los críticos no entendieron “Pocos lloran al caballero”, o que sacaron de contexto la cita sobre las felices bailarinas leprosas, que pasaron por alto las alusiones a Octave Mirbeau o no mencionaron que el autor dejó plantada a la reseñista después de suplicarle que fuera con él a una cita doble, disfrazados como las hermanas Bolena. Los autores se quejan de que los críticos citaron maliciosamente los pasajes menos incandescentes y pushkinianos del libro, o guardan rencor por algo que pasó entre ellos, o porque el autor fue a Exeter y el crítico se tuvo que conformar con Andover.
Lo que hace este dolor de tripas tan indecoroso es que la gran mayoría de las reseñas son favorables, aunque la gran mayoría de los libros merezcan pocos elogios. Los autores saben que incluso si un crítico detesta su libro, los diez siguientes rodarán como e insistirán en que no es sólo incandescente, sino también luminoso. Los críticos tienden a fallar por el lado de la cautela, temen futuras represalias. También, como generalmente reciben una miseria por sus esfuerzos, tienden a ver esos encargos como una lata y escriben reseñas que se leen como trabajos universitarios o notas de presa del departamento commercial reescritas. Esto es particularmente cierto del género de misterio, donde la última reseña negativa se escribió en 1943.
No hay nada poco ético o inmoral en sí mismo en una crítica innecesariamente efusiva, ni ninguna razón para sospechar que el reseñista es patéticamente servil porque quiere casarse con el autor, o espera un tratamiento similar cuando salga su libro “Habría sido sultán si no me hubiera levantado tarde”. Pero esas reseñas son injustas con el lector: le pueden convencer de que Philip Marlowe se quitaría el sombrero ante el autor, de que el novelista se ha peleado con Joseph Conrad y le ha dado una buena paliza. Los libros se describen como “apasionantes” cuando solo están “bien”; “pasmosamente buenos” cuando simplemente “no están mal”; “se leen de un tirón” cuando realmente sólo son “no mucho peores que los tres últimos”. A los autores se les describe como un cruce entre Authors Madame de Staëland y Arthur Conan Doyle, y se dice que escriben como Charlotte Brontë con ácido lisérgico, que son más dostoievskianos que Dovstoievski y le han hecho jaque mate a Eurípides, cuando son más bien un cruce entre Candace Bushnell y Ngaio Marsh, o escriben como Willa Cather con Robitussin-DM, o Mavis Gallart ha sido un poco más Mavis Gallart que ellos, y tienen suerte si pueden hacer tablas con Edna Ferber."
(…)
“Por ejemplo, yo nunca querría que se refiriesen a mis libros como “un gran plato de caviar de Beluga sobre “un brillante lecho de arroz, con una cucharada de madreperla”, como le sucedió a Alice Munro."
5.
Una campaña para salvar la casa de Chéjov en Yalta.
He tomado la imagen de The Guardian.
Tengo muchos amigos con miedo a volar. Pero yo no. En realidad es una de las pocas cosas a las que no tengo miedo. Muchos días cojo el coche para comprar la prensa y cuando llego a casa sin rayar el coche o atropellar a nadie, me siento Ulises. Pero en el avión no tengo miedo porque no tengo responsabilidad y pienso que en general los pilotos saben hacer su trabajo. Cuando la azafata explica el protocolo de emergencia, me duermo.
Es decir, que yo voy al aeropuerto con muchas ganas de volar. Pero últimamente, como los zaragozanos atrapados en Ciampino, he tenido problemas. En las tres ocasiones en las que ha sucedido viajaba por algo bueno, y la sensación era mucho peor.
La primera vez fue en el invierno de 2005. Iba a viajar a España para recoger el premio extraordinario de fin de carrera. En ese momento vivía en Evreux, en Francia, donde daba clases de español en un instituto. Salía un lunes a las seis de la mañana. Como había que llegar al aeropuerto un poco antes, me emborraché esa noche en París con Aloma y Barreiros, y luego cogí un taxi. El avión no salió por culpa de niebla, y yo me perdí la ceremonia. Volví a casa de Aloma y Barreiros enfriado y con resaca, y nos pasamos la tarde comprando libros de segunda mano. Como había pedido una semana de vacaciones en el instituto, pasé varios días en París. Cuando volví a Evreux, me escondí para que mis alumnos y mis jefes no se enterasen de lo que había pasado.
La segunda vez fue en el otoño de 2007. Mi novia exponía en el Holanda, e íbamos a pasar el puente en Ámsterdam. Habíamos reservado hotel. Yo ya había hecho una lista de sitios que quería visitar. Pero ella olvidó el pasaporte y tuvimos que volver a casa.
El lunes pasado tenía que ir a Londres, y luego a Norwich, a la Universidad de East Anglia, donde estudié durante mi año Erasmus. Tenía que dar unas charlas sobre “Los extranjeros”, uno de los cuentos de El fumador pasivo, que sucede en la Universidad. Me habían dado unos días de vacaciones, había comprado los billetes y mi padre, que no pierde la esperanza de convertirme en un hombre de provecho, me había anotado las exposiciones que debía ver en Londres. El vuelo salía desde Zaragoza. Llegué exageradamente pronto, como siempre, y pasé a la sala de embarque. Tenía incluso un priority pass. Pero no se veía el avión por ninguna parte.
El vuelo se fue retrasando, y al cabo de un rato una azafata dijo que se suspendía por culpa de las condiciones meteorológicas adversas. Llamé a Norwich. Yo sé que en general Aragón es una condición climatológica adversa, pero los ingleses no se creían que el vuelo se hubiera cancelado por niebla en España. Y la verdad es que a mí también me costaba creerlo: las nubes se levantaron y brilló el sol durante las tres horas que tuve que esperar para comprar el billete. Tres chicas inglesas aprovecharon ese tiempo para emborracharse, compraban botellas de vino en el restaurante del aeropuerto.
A pesar de todo, conseguí salir al día siguiente desde Gerona, una ciudad que asocio con Javier Cercas y los vuelos de Ryanair, y llegué pronto a las clases. El viaje de vuelta salía desde Stansted Airport, y la verdad es que yo ya me temía lo peor: me habían dado otra vez un priority pass, había comprado un montón de revistas, y el vuelo se retrasaba. Pero al cabo de un rato nos dejaron de pasar. Íbamos por el túnel hacia el avión, cuando uno de los pasajeros le preguntó a un chico muy joven con uniforme: “¿Por qué salimos tarde?”. “No lo sé, señor, es mi primer vuelo”, contestó el chico. No sé si el chico sería el piloto –aunque todos los que estábamos en el túnel lo pensamos, y se hizo un silencio bastante incómodo-, pero llegamos bien a Zaragoza.
Y eso también me recordó otra vez en la que estuve a punto de no volar. Y la verdad es que en esa ocasión tenía menos ganas de viajar. Me habían llamado para formar parte de una comisión que tenía que crear un premio de literatura joven a nivel europeo. Tenía que ir a la primera reunión, que se celebraría en Bruselas. El avión salía de Madrid, iba a Milán; allí tenía que tomar otro avión hacia Bruselas. Yo no tenía muy claro lo del viaje ni lo del premio. Habían invitado a editores y directores de ferias del libro y directores de suplementos culturales, y no sabía muy bien qué pintaba allí. Me alegré mucho en Barajas cuando vi que el vuelo a Milán se retrasaba. Me di cuenta de que sería imposible enlazar los dos vuelos. Fui al mostrador para decirles que no iba a poder viajar. Me dijeron que no me preocupara, que iría por Roma: allí cogería otro avión que viajaba hacia Bruselas, un poco más tarde.
Cuando estábamos a punto de salir hacia Roma –todos los viajeros estaban sentados, y estaban a punto de cerrar la puerta-, me fijé en que sólo tenía 20 minutos para coger el avión en Roma. Me imaginé que me quedaba tirado en Roma. Me levanté y corrí hacia la azafata, un poco como el que tiene algo que decir para que no se celebre una boda. Le dije a una azafata: “Tengo que bajarme, no puedo enlazar”. Ella miró los detalles. Se abrió la puerta de la cabina. “¿Qué pasa?”, preguntó el piloto en italiano. “No puede enlazar”, dijo la azafata, y entró en la cabina y le enseñó los billetes. El piloto dijo: “No te preocupes, llegas bien”.
Parecía muy seguro, así que le hice caso y volví a mi sitio. Llegamos a Roma un poco antes del horario previsto, y me dio tiempo a tomar el vuelo hacia Bruselas. Cuando subí, reconocí en la cabina al piloto que había llevado el otro avión hasta Roma. “¿Ves como llegabas?”, me dijo.
He tomado la imagen de Boeing.
1.
Smith Magazine ha editado un libro que recopila memorias de seis palabras, y The Guardian tiene un concurso abierto.
Nick Bailey ha resumido: “Cabrón gruñón. Hasta que apareció esposa”. Rishi Dastidar: “Hasta ahora; un amor, ninguna muerte”. Joyce Carol Oates: “Venganza es vivir bien; sin ti”. John Banville: “Debería haber vivido más escrito menos”. Lindesay Irvine: “Participé en varias competiciones. No gané”.
2.
Más palabras y menos contenido en este texto sobre José Luis Borau en la contraportada de Heraldo de Aragón: “El entrañable cineasta leerá su discurso de ingreso en la RAE. El tema: el cine en nuestro lenguaje. Ya saben, ‘siempre nos quedará París’. Pero ‘nadie es perfecto’ y Borau preside la SGAE, esa entidad dispuesta a cobrarnos por silbar”. Las cursivas son mías.
3.
Almudena Grandes escribe sobre Roberto Saviano, el escritor amenazado de muerte por la camorra italiana: “Yo abro todos los días mi correo, busco un manifiesto de apoyo a Saviano, y nunca lo encuentro”. Grandes compara su caso al de Salman Rushdie, y recuerda el apoyo de muchos escritores cuando el régimen fundamentalista iraní lanzó una fetua contra él. No cita a las personas que atacaron a Rushdie: Jimmy Carter (que escribió “El libro de Rushdie es un insulto a la religión”), John Berger (que recomendaba a Rushdie que detuviera la publicación del libro), Roald Dahl (que acusó a Rushdie de ser “un peligroso oportunista”) o John Le Carré (“ninguno de nosotros puede criticar las grandes religiones con impunidad”). Unas 100.000 personas han firmado en defensa de Roberto Saviano. Entre ellas hay escritores como Dario Fo, Rita Levi Montalcini, Gunter Grass, Orhan Pamuk, Saramago, Coetzee, Martin Amis, Ian McEwan, Szymborska, Javier Marías, Jonathan Franzen o Jonathan Safran Foer, y muchas personas anónimas que defienden la libertad de expresión contra los criminales. La persecución a Saviano es intolerable, y no sobra ninguna palabra que digamos en su defensa. Pero después de mirar el correo, Almudena Grandes también podría mirar aquí.
He tomado la imagen con el oxímoron de The Elegant Variation.