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Daniel Gascón

FONDO

FONDO

 

1.

Los dos escritores más populares del mundo. Y los 10 novelistas que más venden en Francia. Representan casi un 20 % de las ventas de la ficción francesa.

2.

Se han concedido los dos premios literarios más prestigiosos de Japón. El premio Akutagawa para escritores jóvenes ha sido para Kikuko Tsumura por su novela Potosuraimu no Fune [El barco de los potos dorados], que cuenta la vida de una joven cercana a la treintena que trabaja en empleos extra para redondear el escaso sueldo que cobra en una fábrica.

El premio Naoki fue para Arata Tendo, por su Itamu Hito [Hombre de luto] y para Kenichi Yamamoto Rikyu ni Tazuneyo [Pregúntale a Rikyu].

3.

Escribe Priya Setti:

“¿Por qué la narración sobrevive a lo largo del tiempo y las culturas? Quizás la respuesta esté en nuestras raíces evolutivas. Un estudio sobre la forma en que la gente responde a la literatura victoriana apunta que la novela actúa como un cemento social, reforzando los tipos de comportamiento que benefician a la sociedad. La literatura ‘podría condicionar continuamente a la sociedad para que luchemos contra los malos impulsos y trabajemos de forma cooperativa”, dice Jonathan Gottschall, de Washington and Jefferson College, Pennsylvania.

4.

Una lista de think tanks.

5.

Jason Epsein ha escrito una Autopsia del negocio del libro:

“Lo que es cierto para el mundo editorial es cierto para la civilización: los libros sque sobreviven el examen del tiempo son el fondo editorial de la humanidad, nuestra memoria colectiva. No me refiero simplemente a los clásicos sino a títulos recientes, cientos de los cuales se publican cada año y se unen a ese fondo editorial el tiempo suficiente como para que avance ese diálogo civilizador. Sin esos libros no sabríamos quiénes somos de dónde venimos o hacia dónde vamos: son el continuo juego del presente con el pasado, la confrontación de la mente humana con el problema de la existencia. ¿Se habría hundido la economía estadounidense si los cuidadores de nuestro tesoro y buen nombre que gastaron nuestra riqueza basándose en la suposición de que la avaricia se autorregula hubieran leído a esos grandes conservadores escépticos de la naturaleza humana, Gibbon, Hobbes, Smith y Burke, o estudiado la sabiduría de los fundadores de nuestro país? Los clientes de Madoff no habrían perdido un céntimo si hubieran leído La pequeña Dorrit y hubieran encontrado allí al ruinoso y arruinado Mr. Merdle, el exacto prototipo de Bernie. El fondo editorial –del que nosotros los editores, junto a los estudiosos, los libreros y los profesores, somos los guardianes- es verdaderamente un asunto de vida y muerte”.

“El principal objetivo de publicar ficción general y no ficción nunca fue el beneficio –aunque el beneficio era esencial para seguir en el juego. Editar es una vocación en la que el trabajo es su propia recompensa, una meta insuficiente para las empresas actuales.

El negocio tal como existe no puede sobrevivir, pero, de la manera milagrosa en la que ocurren estas cosas, un futuro brillante está al alcance de la mano. El sistema de quinientos años de Gutenberg en el que se entrega a un impesor que manda inventario al almacén de un editor desde el que se consigna a las librerías está siendo desplazado por el efecto combinado de la digitalización e internet, cuyas vastas implicaciones para la cadena de suministros tienen todavía que ser completamente explotadas o incluso entendidas por la industria de hoy. En teoría, cada libro publicado en cualquier lenguaje puede ser almacenado y descargado de forma tan barata y rápida como un email en una variedad de artículos de lectores dedicados, a artículos más versátiles de uso manual y a máquinas que imprimen y encuadernan un título concreto seleccionado en cualquier lugar en el que haya electricidad e internet. (Yo estoy trabajando en el desarrollo y la explotación de uno de esos aparatos, Espresso Book Machine.) Obras completas de autores podrían descargarse desde prácticamente cualquier lugar de la tierra, desde páginas web adecuadas, que protejan los derechos de propiedad intelectual con un software seguro.

El efecto de esta revolución post-Gutenberg será descentralizar el mercado de los libros y reducir los gastos de los aspirantes a editores. Como estos cambios implican lo superfluo de los libros –algunos valiosos y otros no- la necesidad de filtrar y marcar es una tarea vital para los futuros bibliotecarios y bibliógrafos. Mientras tanto, en la penumbra de hoy podemos discernir un futuro espectacularmente brillante en el que las recompensas para escritores y lectores e incluso editores carecerán de precedente, mientras el fondo editorial expandirá pedidos online en una revolución cultural de mayor magnitud que el que produjo el cambio tecnológico de Gutenberg hace cinco siglos”.

6.

Un archivo de portadas de libros.

He tomado la imagen aquí.

ESCUELA

ESCUELA

 

Dexter Filkins ha escrito este reportaje sobre Afganistán:

“Una mañana de hace dos meses, Shamsia Husseini y su hermana caminaban por las calles embarradas hacia la escuela local para niñas cuando un hombre llegó junto a ellas en su motocicleta e hizo lo que parecía una pregunta ordinaria.

-¿Vais a la escuela?

Después el hombre le quitó el burka a Shamsia y le echó ácido en la cara. Las cicatrices, descoloridas e irregulares, se extienden ahora por los párpados de Shamsia y por la mayor parte de su mejilla izquierda. Estos días, su visión es borrosa, y le cuesta leer. Pero si el ataque con ácido a Shamia y 14 personas más –entre alumnas y profesoras- pretendía aterrorizar a las chicas para que se quedaran en casa, ha fracasado completamente.

Hoy, casi todas las chicas heridas han vuelto a la Escuela para Chicas Mirwais, incluyendo a Shamsia, cuya cara tenía unas quemaduras tan graves que hubo que mandarla al extranjero para que la trataran. Y quizás algo todavía más destacabele es que casi todas las demás estudiantes en esta comunidad profundamente conseravdora también han vuelto: unas 1.300 en total.

-Mis padres me dijeron que siguiera viniendo a la escuela incluso aunque me maten –dijo Shamsia, de 17 años, después de clase. Su madre, como casi todas las mujeres adultas en el area, no sabe leer ni escribir. ‘La gente que me hizo esto no quiere que las mujeres estudien. Quieren que seamos estúpidas’.

En los cinco años que han pasado desde que el Gobierno japonés construyó la escuela, parece haber lanzado una especie de revolución social. Incluso mientras los talibanes aprietan su cerco en torno a Kahdahar, las chicas van a la escuela cada mañana. Muchas de ellas caminan más de tres kilómetros desde sus casas en las colinas.

Las chicas corren por el recreo amurallado del recreo, muchas con ropas que las cubren de la cabeza a los pies, moviéndose y riéndose de una manera que es inconcebible fuera, para mujeres de cualquier edad. Mirwais no tiene electricidad regular, ni agua corriente, ni aceras. A las mujeres se las ve pocas veces, cubiertas con burkas que despojan sus cuerpos de formas y hacen sus caras invisibles.

Y por tanto resulta especialmente escalofriante que el 12 de noviembre, tres parejas de hombres en motocicletas empezaran a rodear la escuela. Uno de los equipos utilizó un espray, otro una pistola de chorro, otro una jarra. Hirieron a 11 chicas y 4 docentes; 6 fueron al hospital. Shamsia se llevó la peor parte.

Los ataques parecían ser obra de los talibanes, el movimiento fundamentalista que batalla contra el gobierno y la coalición guiada por Estados Unidos. La prohibición de la educación para las niñas es uno los símbolos del gobierno talibán, antes de que fueran expulsados del poder en noviembre de 2001.

Construir nuevas escuelas y asegurarse de que los niños –y especialmente las niñas- asisten ha sido uno de los objetivos principales del gobierno y las naciones que han contribuido a la reconstrucción de Afganistán. Algunos de los estudiantes de la escuela tienen en torno a los 20 años, y van a la escuela por primera vez. Sin embargo, al mismo tiempo, en la guerra de guerrillas que se desarrolla en el sureste y el este de Afganistán, los talibanes han hecho de las escuelas uno de sus objetivos especiales.

Pero es un misterio quién estaba detrás del ataque. Los talibanes negaron su participación. La policía arrestó a ocho hombres, y, poco después, el ministerio del Interior lanzó un vídeo que mostraba las confesiones de los dos hombres. Uno de ellos decía que un funcionario del servicio de inteligencia pakistaní le había pagado para que cometiera el ataque.

Pero en una rueda de prensa la semana pasada, Hamid Karzai, el presidente de Afganistán, dijo que no existía esa implicación de Pakistán.

Una cosa está clara: en los meses anteriores al ataque, los talibanes se habían trasladado a la zona de Mirwais y al resto de los suburbios de Kandahar. Entonces empezaron a aparecer carteles en las mezquitas locales.

‘No dejéis que vuestras hijas no vayan a la escuela”, decía uno de ellos.

En los días posteriors al ataque, la escuela para chicas Mirwais estaba vacía: ningún padre dejaba que sus hijas salieran fuera. Entonces el director, Mahmood Qadari, se puso a trabajar.

Tras cuatro días de mirar las clases vacías, Qadari convocó una reunión. Cientos de padres y madres acudieron a la escuela, y Qadari les imploró que dejaran regresar a sus hijas. Tras dos semanas, algunas volvieron.

Así, Qadari, cuyas tres hijas viven en el extranjero, consiguió el apoyo del gobierno local. El gobernador prometió más policía, un paso de peatones en una carretera cercana de mucho tráfico, y, lo más importante, un autobús. Qadari convocó otra reunión y les dijo a los padres que no había ninguna razón para retener a sus hijas.

-Les dije: ‘Si vuestras hijas no van a la escuela, el enemigo gana’. Les dije que no se rindieran a la oscuridad. La educación es la forma de mejorar nuestra sociedad”.

La foto, de Danfung Denis, apareció en The New York Times, como el artículo.

W. H. AUDEN CUENTA UN CHISTE

W. H. AUDEN CUENTA UN CHISTE

 

1.

Mary Anastasia O’Grady escribe sobre The Threat Closer to Home, de Doublas Schoen y Michael Rowan.

“El señor Chávez llegó al poder en 1999 prometiendo levantar a las clases bajas de Venezuela de su miseria, pero por el momento ha fracasado. De hecho, el país es menos democrático bajo el señor Chávez, decididamente más pobre e inmensamente más dominado por el crimen. Sin embargo, el relato de Chávez se ha contado en los últimos años en un tono casi siempre triunfante. Como Douglas Schoen y Michael Rowan muestran en The Threat Closer to Home, muchos periodistas, ONGs, políticos estadounidenses y estrellas de Hollywood se han enamorado de Chávez, tratándolo como un salvador de los pobres y un tribuno del pueblo. Schoen y Rowan lo retratan, de manera convincente, como algo distinto: un demagogo peligroso. Son menos convincentes cuando recomiendan políticas específicas de Estados Unidos para contener las ambiciones de Chávez.

En su índice de 2007, Transparency International, una organización que califica los países desde el menos corrupto (Dinamarca, número 1) al más corrupto (Somalia, número 179), sitúa a Venezuela muy abajo en la lista, en el puesto 162. Más turbador todavía resulta el creciente autoritarismo de Chávez. Justo después de ser elegido –como nos recuerdan Schoen y Rowan- una asamblea chavista reescribió la constitución para debilitar los controles y los contrapesos a su poder. De ahí en adelante, Chávez se hizo con el control de los jueces y el consejo electoral nacional, el cuerpo encargado del proceso electoral. Después empezó a manipular elecciones. (…)

¿Cómo emplea Chávez su creciente poder? Entre otras cosas, observan Schoen y Rowan, utiliza la riqueza petrolífera de Venezuela para pagar proyectos políticos militatntes en estados vecinos y para comprar propaganda en Washington. Hace alianzas con fundamentalistas islámicos y rebeldes colombianos. Confisca propiedades y toma compañías e industrias, aplastando el sector privado y recortando el pluralismo político. (…)

Los males de Venezuela no tienen nada que ver con una escasez de recursos; tienen que ver con la falta de derechos de propiedad, de una competición justa e igualdad ante la ley. Los que han despojado a los venezolanos de sus derechos no son los estadounidenses sino los políticos venezolanos. Chávez es sólo el último, y quizás el peor, de una larga fila de líderes abusivos y corruptos. Afortunadamente, un buen número de venezolanos se ha dado cuenta de eso. Los llaman “ni-ni”, porque no apoyan ni a Chávez ni a su oposición. En cambio, esperan la llegada de una clase política venezolana que, por fin, aceptará los límites democráticos de su propio poder”.

2.

Desde el siglo VII hasta Pahmuk, Elif Şafak, Perihan Mağden y Latife Tekin, una breve historia de la literatura turca.

3.

Christopher Hitchens le escribe una carta a Barack Obama.

4.

Suspiros y sonrisas de la literatura nigeriana en 2008.

5.

Steven L. Isenberg escribe sobre sus almuerzos con E. M. Forster, W. H. Auden, Philip Larkin y William Empson.

“Cuando la comida llegaba a su fin, le preguntamos a Auden qué era lo que más le gustaba de Nueva York, y dijo que los chistes judíos. Me preguntó si sabía alguna. Dije que era de Los Ángeles y no podia imitar el acento, pero mi tía de Brooklyn y mi padre contaban chistes Buenos. Se rió de los dos que le conté, y después contó uno de sus favoritos. Un tipo de Upper West Side va al psiquiatra. El doctor lo escucha y le dice que está deprimido y hostil. El médico le sugiere un hobby o una mascota, algo que le permita escapar. El hombre dice que vive en un apartamento pequeño, sería difícil. El médico dice que serviría una mascota pequeña. Unas semanas después, el médico nota la mejoría, y le pregunta si ha comprado una mascota. ‘Sí’, dice el hombre. ‘¿De qué tipo?’ ‘Abejas’, responde. ‘¿Abejas?’, pregunta el medico, sorprendido. ‘Pensaba que tenías un apartamento pequeño. ¿Dónde las metes?’ ‘En una caja de puros’, dice el médico. ‘Pero, ¿cómo respiran?’, pregunta el medico.

‘¿Cómo respiran?’, dice el paciente. ‘¡Que les den por el culo!’"

En la imagen, W. H. Auden, Cecil Day Lewis y Stephen Spender. La he tomado aquí.

AMIGOS Y ANTORCHAS

AMIGOS Y ANTORCHAS

 

1.

El número de adultos que leen al menos una novela, un relato, un poema o una obra de teatro al año ha aumentado un cuatro por ciento desde 2002 en Estados Unidos. El 50% de los estadounidenses lee ficción.

2.

La National Portrait Gallery de Londres ha inaugurado una exposición de fotografías de Martin Amis y sus amigos.

3.

La narradora policiaca Ann Cleaves ha preparado una subasta online en la que sus fans pujarán por ser personajes de su novela. Los beneficios irán a una fundación de ayuda contra el cáncer

4.

Un cuestionario a Joseph O’Neill, autor de Netherland, una de las novelas más elogiadas del año pasado en lengua inglesa (aunque a Zadie Smith no le gustó tanto).

“-¿Cuál es su lector ideal?

-Cualquier lector”.

5.

Algunos de los mejores artículos de 2008.

6.

George Bush prepara un libro de memorias.

7.

Steven Pinker enseña su genoma.

8.

El nuevo consejero de Cultura y Grandes Proyectos de Zaragoza parece haber llegado con Grandes Ideas. En una entrevista no tiene ninguna propuesta cultural, pero dice:

“Por ejemplo, el turismo religioso hay que trabajarlo más. Hay que mejorar la comunicación con Lourdes (Francia) y Torreciudad (Huesca). Cuando vino el obispo de Zaragoza le dije que cómo puede tener Lourdes 6 millones de turistas y el Pilar no tener mas que algún autobús suelto. No hay rutas, ni hay procesiones con antorchas”.

En la imagen, Martin Amis. La he tomado aquí.

GAZA

GAZA

Espero que en Gaza se alcance un alto el fuego cuanto antes. Israel tiene el derecho –y la obligación- de defender a sus ciudadanos, pero su reacción es desmedida y brutal. El momento resulta especialmente siniestro: un periodo de interregno en Estados Unidos y a pocos meses de que se celebren elecciones en Israel. No se pueden justificar las muertes de cientos de civiles inocentes –la mitad, mujeres y niños- y el sufrimiento de la población palestina, o el supuesto bombardeo de los refugiados en una escuela. Y tampoco es admisible que los periodistas no puedan entrar en Gaza. A lo mejor con esta operación Israel gana seguridad a corto plazo, si consigue destruir las infraestructuras de Hamás y si se termina con el contrabando de armas, pero es difícil que los ataques ayuden a que se consiga la paz y se avance hacia la solución de los dos estados.

Según cifras de la ONU, Gaza, que alberga a un millón y medio de personas, tiene un 42% de paro, y el 76% de la población depende de la asistencia humanitaria. Es un lugar de miseria y desesperación. Eso, y la devastación y muerte que están provocando los bombardeos del Ejército israelí –que a diferencia de Hamás no considera a los civiles como objetivos bélicos, y les avisa de los bombardeos, pero en ocasiones no parece andarse con muchos miramientos cuando se le ponen por delante- constituyen un caldo de cultivo para el extremismo y un obstáculo para la paz. Por otra parte, Israel, que en muchos sentidos es un país admirable –con un sistema democrático, una producción cultural y una economía inusuales en la zona- también se ve amenazado: por Hamás y Hezbollá, por Siria e Irán (que propuso borrar el país del mapa e intenta conseguir armas nucleares) y por la propia demografía: los árabes israelíes tienen más hijos que los judíos israelíes. También vive con tensiones internas -que se articulan democráticamente y no de forma violenta- y tiene que garantizar la seguridad de sus ciudadanos.

El comportamiento y las ideas de Hamás –que toleró el saqueo de los invernaderos y equipamientos agrícolas tras la retirada de Israel de Gaza, ganó las elecciones en 2006 y continúa luchando con Al Fatah por el poder en Palestina- también hacen difícil llegar a un acuerdo. El artículo 7 de sus estatutos cita estas palabras: “El día del juicio no llegará hasta que los musulmanes luchen contra los judíos (matando a los judíos), cuando el judío se esconda tras las piedras y los árboles. Las piedras y los árboles dirán Oh Musulmanes, Oh, Abdulláh, hay un judío detrás de mí, ven y mátalo. Sólo el Gharkad (el cedro) no lo hará, porque es uno de los árboles de los judíos”. El artículo 22 asegura que la revolución francesa, la revolución rusa, el colonialismo y las dos guerras mundiales fueron provocadas por “los enemigos”, los judíos, que están detrás de una gran amenaza para el mundo como la masonería y también se encargaron de montar la Liga de Naciones y después las Naciones Unidas: “No hay guerra en ningún parte sin que ellos hayan puesto el dedo”, dice. Como fuente de autoridad, en el artículo 32 recurren a los Protocolos de Sión, la célebre superchería elaborada por la policía zarista. El artículo 13 dice: “las iniciativas y las llamadas soluciones pacíficas y conferencias internacionales están en contradicción con los principios del Movimiento de Resistencia Islámico”. En el artículo 12 se dice: “Una mujer puede salir a combatir al enemigo sin el permiso de su marido, y también puede hacerlo el esclavo, sin el permiso de su amo”. Es una frase que por una parte sitúa a la mujer por debajo del hombre –para el resto de las cosas tiene que pedirle permiso a su marido-; por otra, acepta de buen grado la esclavitud.

Tratamiento

El tratamiento del conflicto en los medios de comunicación españoles demoniza a Israel y soslaya la responsabilidad de Hamás, una organización terrorista financiada por Irán que aspira a la destrucción de Israel, ataca a los civiles –ha lanzado más de 5.000 cohetes desde que Israel abandonó la franja- y pone en peligro la vida de los palestinos.

Como ha escrito Antonio Elorza, "la imagen dominante acerca de la invasión de Gaza apenas ofrece espacio para la duda. Después de una semana de bombardeos con cientos de víctimas civiles, el Tsahal, la impresionante máquina de guerra israelí, entra en la franja palestina ‘a sangre y fuego’. Con el apoyo de Bush y desoyendo los llamamientos a la tregua de medio mundo. Entretanto, los habitantes de Gaza tratan de escapar a la catástrofe, sin agua ni abastecimientos. Veredicto inmediato: Israel es culpable y ‘los palestinos’, víctimas. A Hamás no se la menciona o se la incluye en el relato de pasada, sin introducir para nada en la explicación su responsabilidad en el desencadenamiento de la crisis".

Uno de los ejemplos más claros es el que ofrece el lenguaje del corresponsal de El País, Juan Miguel Muñoz, que hoy justifica muchas de las posiciones del movimiento islamista. “Carta blanca ha tenido Israel durante 12 días para devastar Gaza”, escribía el otro día. O: "Hacen frente a la potentísima maquinaria de guerra israelí unos milicianos mediocremente armados [por Irán: y sus cohetes llegan a los suburbios de Tel Aviv] que han optado por cambiar de táctica [guerrilla urbana: que pone en peligro a más civiles].

"Una distorsión obvia"

En un artículo de análisis, se refería a "una distorsión obvia", que según él impera en el país hebreo: la que dice que el origen del conflicto está en la retirada de Israel de Gaza en 2005. Pero un simple vistazo a los medios demuestra que esa visión no es unánime; que hay muchos israelíes que abogan por la retirada de Gaza y una salida diplomática. Y a cambio, Juan Miguel Muñoz proponía otra distorsión: "En 1948 se fundó el Estado de Israel y se desató la primera guerra de Oriente Próximo [la construcción de pasiva refleja enmascara los hechos: cinco países árabes declararon la guerra a Israel al día siguiente de que declarase su independencia]. En 1967, el Ejército ocupó Cisjordania y Gaza, además del Golán sirio y el Sinaí egipcio [Israel atacó después de que los países vecinos hubieran acumulado ejércitos en sus fronteras y de que Egipto hubiera cortado el paso a su barcos: es la Guerra de los Seis Días]. En 1988, la OLP reconoció a Israel nada más desatarse la primera Intifada. Explotó otra en 2000”.

No menciona los acuerdos de Oslo de 1993 entre Arafat y Rabin: se basaban en la retirada de las tropas y la administración israelí de Jericó, en Cisjordania, y de Gaza, a la que seguiría la convocatoria de elecciones para un Consejo Nacional palestino durante un periodo de cinco años, a lo largo de los cuales ambos bandos negociarían un acuerdo final. Como escribe T. G. Fraser en El conflicto árabe-israelí (Alianza Editorial, 2008), las concesiones por parte de Arafat encontraron la oposición de los que no querían llegar a ningún tipo de acuerdo con Israel: Hamás y Yihad islámica: “Su estrategia consistía en recurrir a la violencia para provocar una reacción por parte de Israel y así desacreditar las concesiones realizadas por la OLP”.

Juan Miguel Muñoz tampoco dice que poco antes de que se desatara la Segunda Intimada se celebró la cumbre de Camp David, en la que Barak ofreció a los palestinos más del 90% de Cisjordania, una capitanía palestina en Jerusalén, una soberanía compartida en la Explanada de las Mezquitas y el regreso de los refugiados a un estado palestino. Arafat rechazó la oferta. Y tampoco señala que muchos dirigentes de la Autoridad Palestina se embolsaron buena parte del dinero que organismos internacionales enviaban para ayudar a los refugiados de los campos, mientras seguían aprovechándose de esa imagen de miseria para favorecer su causa en Occidente. En 2004, el fiscal general de la autoridad palestina investigó a altos funcionarios que obtuvieron un gran beneficio económico vendiendo cientos de toneladas de cemento-que habían comprado por debajo del precio del mercado a Egipto supuestamente para reconstruir comunidades palestinas destruidas en bombardeos- a constructores israelíes que iban a hacer el muro de separación y colonias en territorios ocupados. En la corrupción de la Autoridad Palestina se encuentra otra de las claves del ascenso de Hamás.

El 2 de enero el corresponsal daba un poco de información sobre Nizar Rayyan, el líder de Hamás asesinado junto a su familia: “Rayyan, partidario de la línea dura [¿?] y que ya perdiera un hijo en un atentado suicida [envió a su hijo a perpetrar un atentado suicida: no es exactamente lo mismo que perder] contra una colonia judía desmantelada en 2005, era el enlace entre la rama política y militar de Hamás”.

Un párrafo de Javier Espinosa en El mundo demuestra la consideración de Hamás hacia la vida de los civiles palestinos: “Hace dos años, Rayyan abanderó una campaña de movilizaciones populares para concentrar a cientos de civiles palestinos en los tejados de las viviendas de líderes de grupos armados amenazados por los bombardeos del ejército israelí. En aquella ocasión su iniciativa disuadió a la aviación de Tel Aviv. Esta vez no”.

Hace unos meses, el corresponsal de El País empezaba así una crónica: “’Nos darán duro, seguro. Y nadie nos ayudará’. Jalil Nofal, uno de los principales espadas de Hamás en Gaza, lanzaba esta predicción en septiembre”. Al final del artículo, identificaba a los palestinos con Hamás: “A Jalil Nofal no le sorprenderá: los palestinos de Gaza seguirán solos”.

La máquina y los artesanos

El conflicto acapara más páginas y suscita más reacciones que otros más graves. El lenguaje que se emplea para hablar de Israel tiene un tono bélico: “atroz”, “sangre y fuego”, “maquinaria bélica”. No se dice tanto que Israel debe su supervivencia a su superioridad militar, ni se habla del sufrimiento de su población civil. Con frecuencia, se emplean comparaciones con el nazismo y el Holocausto que son un insulto a la inteligencia y sólo sirven para reducir a los palestinos, a los israelíes y a los judíos que sufrieron el exterminio nazi a una condición de metáfora. Se suele incluir también un reproche a Estados Unidos: “el master de nazismo que Israel se ha montado con los dólares de Tío Sam”, escribía el periodista aragonés Fernando Rivarés.

Ese tratamiento contrasta a menudo con una visión mítica y romántica de los palestinos. En ella hay cierto paternalismo racista, la falacia de que el débil siempre tiene razón, y algo del mito del buen salvaje, que incluye un desprecio por la tecnología. A veces, ese lenguaje se utiliza para hablar de Hamás y sus armas: los cohetes “caseros” o “artesanales”, por ejemplo, de un llamamiento que firman Rosa Regàs, Belén Gopegui y José Saramago, entre otros. Desde 2001, Hamás emplea cohetes Qassam, que ha ido perfeccionando a lo largo del tiempo. Han provocado muertes, heridos, y una sensación de inseguridad permanente en muchas poblaciones del sur de Israel. Incluso su falta de precisión se emplea como una ventaja estratégica; el líder Mahmoud al-Zakar explicaba al Sunday Telegraph en agosto de 2007 que preferían los cohetes a los ataques suicidas porque “causan migración de masas, perturban gravemente la vida cotidiana y la administración y causan un impacto más grande. No tenemos pérdidas, y el impacto en el lado israelí es muy grande”. En El País, Emilio Menéndez del Valle, Miguel Ángel Bastenier, Mario Vargas Llosa y Juan Miguel Muñoz han mencionado los “cohetes artesanales”. Pero la formulación más entrañable es la de una carta al director que habla de los “soldados artesanos”. Me pregunto si los invitarán a alguna feria de oficios tradicionales.

He tomado la imagen aquí.

 

BALANCE

BALANCE

 

1.

¿Cuál es tu palabra favorita?

2.

La amenaza del 11 de septiembre ignorada. La amenaza de Irak aumentada y manipulada. Guantánamo y Abu Ghraib. El Huracán Katrina. El recorte de las libertades civiles. El ascenso de Irán. Calentamiento global. Desastre económico. ¿Cómo pudo ir tan mal una presidencia de dos legislaturas? Una historia oral de la era Bush.

3.

Luke McKinney escribe sobre siete personas que demandaron al método científico: “En 1988, el celebre especialista en inmunología Jacques Benveniste se aburrió del ‘respeto de sus pares’ y de la ‘credibilidad científica’ y publicó un artículo que alegaba que el agua retiene el recuerdo de medicinas útiles disueltas en ella, incluso aunque estén tan diluidas que no quede nada de la medicina original. Esta línea de razonamiento recuerda vagamente a la homeopatía, que pratica “esa gente que no lava y venden el agua cara”. Apareció en Nature, cuyos editores sólo debieron leer el nombre del autor antes de darle a imprimir.

 Benveniste también decía que la información podia transmitirse por teléfono. Voy a expresarlo de otro modo: decía que podías convertir un vaso de agua en medicina útil llamando por teléfono.

De manera poco sorprendente, algunos científicos tenían un problema con esto. Y con ‘algunos’ quiero decir ‘todos’, incluyendo a los Premios Nobel de física y medicina

Georges Charpak y Francois Jacob. Cuando señalaron que sus alegaciones eran un montón de mierda (probablemente con unas palabras más ilustres), Benveniste los demandó por libelo”. (…)

“Las vitaminas son buenas, pero no es probable que curen el SIDA. Si usted está de acuerdo con esa frase, pueden demandarle por un un millón y medio de dólares. Eso es lo que descubrió el periodista Ben Goldacre cuando llamó la atención al comportamiento algo sospechoso de Matthias Rath. Aquí “algo sospechoso” significa poner “anuncios a toda página en Sudáfrica que decían que las medicinas contra el SIDA eran inútiles, pero las píldoras de vitaminas te curan, en un país en el miles de personas mueren de SIDA cada mes”. Y, por cierto, Rath tiene una empresa de vitaminas. (…) Durante todo el año que duró el caso, a Goldacre se le prohibió mencionar nada que tuviera que ver con el caso. Lo que, como es un periodista, hacía que le resultara difícil hacer su trabajo”.

4.

25 personas murieron en las montañas de la provincia de Huesca en 2008. La Guardia Civil también rescató a 246 heridos.

5.

Boyd Tonkin se pregunta si la crisis puede ayudar a la literatura.

He tomado la foto de los Southern Alps de Nueva Zelanda aquí.

LA FAMA, EL AMOR Y LA MUERTE

LA FAMA, EL AMOR Y LA MUERTE

 

Annie Leibovitz (Waterbury, Conneticut, 1949) ha hecho muchas fotografías que se han convertido en iconos: la portada de “Rolling Stone” que muestra a John Lennon desnudo, enrollado sobre Yoko Ono, sólo unas horas antes de su muerte; la imagen de Demi Moore embarazada en la cubierta de “Vanity Fair” o Jack Nicholson en Mulholand Drive, con una bata y un palo de golf. La exposición “A Photographer’s Life” recoge su trabajo entre 1990 y 2005, y puede verse en la National Portrait Gallery de Londres hasta el 1 de febrero.

Leibovitz perdió en pocos meses a su amante, Susan Sontag (1933-2004), y a su padre, y esas dos muertes son, en cierto modo, el punto de partida de esta exposición. La fotógrafa quería hacer un libro para el funeral de Sontag, a la que había conocido a finales de los años 80. Empezó a buscar los retratos que le habían hecho otros fotógrafos, como Richard Avedon, Diane Arbus o Cartier-Bresson, y después buscó los suyos, en una especie de “excavación arqueológica”, que le permitió volver a descubrir las fotografías de su casa, de su familia o de sus viajes. Cuando preparó una antología de su trabajo en los últimos años, decidió incluir también esas imágenes: la exposición y el impresionante catálogo “A Photographer’s Life (1990-2005)” (Random House, Nueva York, 2006) recogen encargos de revistas como “Vanity Fair”, “Vogue” o “Condé Nast Traveler” y fotografías más íntimas. “No tengo dos vidas, sino una sola. Y tanto los retratos personales como los encargos forman parte de la misma”, escribe Leibovitz, que asegura que esta obra “es lo más cercano a mí que he hecho nunca”.

“A Photographer’s Life” es casi una película sobre el trabajo, el amor, la fama y la muerte. El libro está ordenado de manera cronológica, con algunos saltos. Aparecen muchos retratos que hemos visto en las revistas. Algunos tienen los colores intensos, casi de cómic, y las propuestas entre humorísticas y provocadoras típicas de Leibovitz: Jim Carrey aparece sin camiseta y gritando; Scarlett Johansson está semidesnuda en un sofá; Arnold Schwarzenegger esquiando; Kate Moss y Johny Depp sobre la cama de un hotel, The White Stripes se lanzan cuchillos y Jamie Fox se manosea la entrepierna disfrazado de gángster. Son fotos con luz muy fuerte; algunas tienen aspecto de anuncio publicitario y se basan en la complicidad entre Leibovitz y el retratado. Pero muchas otras tienen un aire más sereno.

Retratos

Hay retratos de actores y cineastas, como Nicole Kidman, Uma Thurman, Al Pacino, Michael Moore y su equipo, Brad Pitt; escritores como Eudora Welty, Joseph Brodsky o William Burroughs; imágenes estupendas de atletas –Leibovitz fue la fotógrafa oficial de los Juegos Olímpicos de Atlanta- como Michael Jordan, Carl Lewis, el equipo estadounidense de natación sincronizada, Martina Navratilova, Gwen Torrence, O. J. Simpson. Aparecen muchos músicos: Philip Glass con su piano; Mick Jagger sin camiseta; Keith Richards en su despacho; Bruce Springsteen revisando las letras de sus canciones; el perfil lleno de arrugas de Willie Nelson. Tres de las mejores fotos muestran a Patti Smith con sus hijos, sobre una cama; a Mikhail Baryshnikov y Rob Besserer en la playa, y a la familia Cash en el porche de casa. Hay retratos de estudio, pero son más poderosos los que muestran al personaje en su lugar de trabajo, como el que enseña a Bill Gates con un ordenador. Leibovitz hace un retrato bastante solemne de Richard Avedon, y otro de su cámara. “No me había dado cuenta hasta entonces de lo mucho que me había influido”, dice.

La historia y la política también aparecen en la exposición. Leibovitz fotografió a los Clinton durante la noche electoral de 2000, la primera victoria de Bush; retrató a Bill Clinton en su despacho, a Colin Powell y Norman Schwarzkopf, el general que dirigió la primera Guerra del Golfo; e hizo una foto inolvidable del primer gabinete de Bush, con Cheney, Rumsfeld, Powell y Rice. Estuvo durante la guerra de los Balcanes en Sarajevo, donde Susan Sontag montó “Esperando a Godot”. Las imágenes muestran a los actores con Sontag, los heridos en el hospital, y la redacción del “Oslobodjenje”, un periódico que se publicaba en la ciudad asediada por las bombas y los francotiradores. Otra instantánea muestra la bicicleta de un niño junto a una mancha de sangre: el dueño de la bici murió poco después. Leibovitz fotografió las columnas de humo tras el atentado del 11 de septiembre desde su casa de Nueva York, e hizo un reportaje estremecedor de la Zona Cero.

Los encargos de las revistas se alternan con las fotografías de la vida privada de Leibovitz. El orden resulta más claro en el libro que en la exposición, que recoge unas 150 fotografías. En el catálogo, hay imágenes de paisajes que sirven de transición. Son lugares célebres: el Monument Valley, Venecia, la Ópera de París. La gran mayoría de las fotografías personales de Leibotviz son en blanco y negro; en la exposición, muchas de ellas son de menor tamaño que las fotos para la revista. A menudo, son secuencias e incluyen imágenes desenfocadas. Muestran reuniones familiares, casas y escenas de la vida cotidiana. Marilyn, la madre de Leibovitz, es uno de los grandes personajes del libro: la vemos en la playa, haciendo ejercicios gimnásticos en bañador, descalza en la cocina, con su marido, en el 50 aniversario de boda, con los hermanos de Leibovitz, en la casa que la fotógrafa compró en el campo y en un retrato formal. Aparecen la muerte y la vida: Leibovitz muestra el cadáver de su padre, y el dolor de su madre y su hermana, y el nacimiento de sus hijas: Sarah, a la que tuvo a los 51 años, y las gemelas Susan y Samuelle, que nacieron de una madre de alquiler en 2005.

Susan Sontag

La familia es uno de los ejes que dan sentido al libro. Y otro es Susan Sontag. El catálogo se abre con una imagen de la escritora en Petra, Jordania: “Llegas hasta allí a través de una larga garganta que se abre de pronto a una vista de una enorme fachada clásica excavada en la roca. Es espectacular, con enormes columnas y frisos. Allí es donde está Susan. Le encantaban el arte, la arquitectura, la historia, viajar, las sorpresas. La fotografía encarna todo eso. El descubrimiento. Sabía muchas cosas, pero siempre quería descubrir algo que no conocía antes”, escribe Leibovitz. Después de acabar un libro, a Sontag le gustaba hacer un viaje. La vemos en Egipto, Bosnia, en México, en Venecia; mirando la casa de Leibovitz en París desde el otro lado del Sena; dormida en el sofá y en la cama; desnuda en la bañera; en la playa, con la hija de Leibovitz; fumando; disfrazada en Nochevieja. Vemos también las notas de “El amante de volcán” o su colección de piedras. La escritora es la autora de algunas de las fotografías de la exposición: por ejemplo, la que muestra a Annie Leboivitz embarazada, o las imágenes del nacimiento de Sarah.

Susan Sontag sufrió un cáncer de útero en 1998. Leibovitz registra su tratamiento: las sesiones de quimioterapia, el corte del pelo. En 2004 le diagnosticaron un síndrome mielodiplásico, un precursor de la leucemia, que la acabaría matando. En esa ocasión, Leibovitz no hizo fotos durante la enfermedad. Pero sí tomó imágenes de su traslado a Seattle, donde le hicieron un transplante de médula que salió mal, de sus últimos momentos –irreconocible, destrozada- en Nueva York, e incluso de su cadáver. Esas fotografías –que David Rieff, el hijo de Sontag, ha criticado en “Un mar de muerte” (Debate, 2008)- parecen un testamento traicionado y son las más perturbadoras de una exposición inolvidable.

Este artículo apareció en el suplemento Artes y Letras de Heraldo de Aragón el 8 de enero de 2009.

En la foto de Leibovitz aparecen Patti Smith y sus hijos. La he tomado aquí.

 

EL INSTINTO DEL ARTE

EL INSTINTO DEL ARTE

 

1.

Thomas Pynchon, Jonathan Lethem, E. L. Doctorow, Monica Ali y Lorrie Moore son algunos de los autores que publicarán este año. Dave Eggers está trabajando con el director de cine Spike Jonze. Zadie Smith publicará una colección de ensaños, Fail Better [Fracasa mejor]. Aquí más.

2.

Aprovechando el escándalo de las memorias falsas de Herman Rosenblat, Time selecciona diez grandes estafas literarias. No incluye relatos míticos como la Biblia, los primeros exponentes de esta tradición. Entre los ejemplos que cita están la Donación de Constantino, falsamente atribuido a Constantino I el Grande, o la estafa de William Ireland, que a los 19 años convenció a muchos estudiosos del siglo XVIII de que había encontrado docenas de cartas de amor, manuscritos inéditos y volúmenes anotados de William Shakespeare. (Aseguró que se los había dado un “amigo anónimo”.) Pero su ego lo traicionó cuando montó una obra perdida de Shakespeare "Vortigern and Rowena". Se representó solo una vez: quizás porque justo dos días antes del estreno, el experto Edmond Malone publicó un ensayo que demostraba que Ireland escribió la obra él mismo, y que había falsificado todas las reliquias de Shakespeare que decía poseer. El padre de Ireland, un comerciante de libros raros que publicaba fielmente todos los “descubrimientos” de sus hijos, se negó a creer las alegaciones (incluso después de que Ireland confesara). Les decía a los escépticos que su hijo era demasiado tonto como falsificarlo.

3.

Robert Fulford escribe sobre el libro The Art Instinct: Beauty, Pleasure and Human Evolution (Bloomsbury Press) [El instinto del arte: belleza, placer y evolución humana], de Denis Dutton, que edita este estupendo sitio web:

"Dutton señala algo más grande y más complicado, la lucha de los artistas “por trascender incluso nuestros seres animales” a través de su trabajo. La evolución hace posible el arte al dotar a los humanos con imaginación e intelecto. El arte, en respuesta, nos eleva por encima de los instintos que la evolución ha instalado en nuestro cerebro.

El interés por la evolución empezó en los años 60, cuando era voluntario del Peace Corps en la India. Como estudiante había absorbido (y parcialmente aceptado) la creencia académica de que las culturas están tan aisladas unas de otras que un entendimiento entre ellas es imposible; el arte es “una construcción social”, el producto de un cierto tiempo o lugar, nada más. Eso sugiere que ver conexiones entre culturas es una forma de colonialismo.

Pero en la India rural, Dutton cambió de idea. Descubrió que las esperanzas, miedos y vicios de los hindúes eran completamente inteligibles para un graduado veinteañero de la Universidad de California Santa Bárbara. Y gran parte de la vida cultural de la India era igualmente aprehensible. En Hyderabad aprendió el sitar gracias a un alumno de Ravi Shankar; no le pareció que la música hindú estuviera más lejos de la música occidental que los madrigales del siglo XVII con respecto a las armonías de Duke Ellington: “La seducción del impulso armónico, de la anticipación de la armonía, de la estructura lúcida y de una melodía dulce pasa de una cultura a otra con facilidad”.”

4.

Los diez libros agotados más buscados de Estados Unidos.

5.

Sonic Youth inspira un libro de relatos.

6.

Un diccionario pop de Zaragoza.

En la imagen, Zadie Smith.