Blogia

Daniel Gascón

LLEGAR A TIEMPO

 

1.

“En un año extenuante, Ammon Shea, un neoyorquino que ha sido empleado de mudanzas, músico callejero y gondolero, ha leído los veinte volúmenes del Oxford English Dictionary.  

Ha vuelto de su aventura en los límites más lejanos del idioma inglés con una rica cosecha de palabras oscuras y olvidadas que compartir: gemas indispensables como “deipnofobia” [deipnophobia] (“miedo irracional y enfermizo a cenar y a las conversaciones tanto durante la cena como en la sobremesa”) o  “apricity” (el calor del sol en invierno). A cambio ha sufrido dolores de espalda, problemas de ojos y constantes dolores de cabeza.”

Lo explica en su libro Reading the Oxford English Dictionary. Aquí más.

2.

Una lista de necrológicas prematuras.

3.

Carlos Fuentes, al quite: “Sí quiero hacer notar que dentro de un mes será electo un nuevo presidente norteamericano”.

4.

Escribe Adam Gopnik en The New Yorker:

“Mill creía en la completa igualdad entre los sexos, no sólo en la educación para las mujeres y, en algún momento, el sufragio femenino, sino en la paridad absoluta; creía en la igualdad de todo el mundo ante la ley, en el fin de la esclavitud, el voto para la clase trabajadora, y el derecho al control de la natalidad (lo arrestaron a los diecisiete años por ayudar a que los pobres tuvieran acceso a anticonceptivos), y en la inteligencia común de todas las razas de la humanidad. Lideró la lucha para respetar los derechos de los detenidos acusados de terrorismo; defendió que se estudiara el árabe, para no alienar a los potenciales radicales; y se opuso a adulterar el liberalismo anglosajones con demasiada teoría sistemática francesa. Todo esto con una inteligente aceptación del libre mercado como motor de prosperidad y un deseo de aplacar sus excesos y desigualdades. Acertó en casi todo, incluso a la hora de contemplar lo que estaba mal: vio el genio de Thomas Carlyle pese a sus posiciones políticas reaccionarias, y su ensayo sobre Coleridge, uno de los grandes conservadores de la generación precedentes, muestra una modélica evaluación de un escritor cuyas ideas no se comparten pero cuya escritura es maravillosa. Mill era un enemigo de la intolerancia religiosa y la superstición, y un amigo de la tolerancia y la libertad de conciencia”.

Richard Reeves ha escrito una biografía: John Stuart Mill: Victorian Firebrand.

5.

Christopher Hitchens elige a Obama:

 

“En “las cuestiones” de estas últimas semanas no hay una distinción muy aguda o claramente perceptible entre los dos candidatos, y sus “debates” han sido asuntos aburridos y estrechos. Pero la diferencia en carácter y temperamento se ha hecho cada vez más clara, y no hay una manera decente de obviar ese hecho. El llamado debate de la sala del pueblo de la semana pasada mostró al senador McCain como alguien que sufre unas carencias cada vez más evidentes y vergonzosas, tanto cognitivas como físicas. Y los únicos acontecimientos públicos que han incluido hasta ahora a su absurda elección de compañera de ticket la han mostrado como una mujer falsa y carente de escrúpulos, absolutamente ignorante de todos los discursos políticos necesarios pero hábilmente formada para lanzar mentiras completas y ridículas y atraer al elemento más bajo de su público. McCain se acuerda en ocasiones de destacar asuntos como el honor y de repudiar insinuaciones y calumnias, pero esto sólo hace que parezca más senil y cínico, ya que no puede (¿o te parece que no?) ser sino su deseo la elección de una candidata que se encarga de las insinuaciones y las calumnias en su nombre. [...]

Yo solía considerarme un votante de un solo asunto, en la cuestión esencial de defender la civilización contra sus enemigos terroristas y  los protectores totalitarios de esos enemigos, y en ese “asunto” espero poder seguir denunciando y enfrentándome a cualquier ambigüedad. Obama está muy sobrevalorado en mi opinión, pero el ticket Obama-Biden no es un tándem de capitulación, aunque acepte el apoyo de la facción propicia a rendirse, y enseña algunos signos de tener la capacidad y las ganas de aprovecharse de la experiencia. Con McCain, la “experiencia” está sujeta a un rendimiento en claro retroceso, y con Palin, la propia palabra es una broma enferma. Uno sólo desearía que la elección hubiera pasado y tuviera un veredicto apropiado y digno, para ahorrarle a la democracia y a la urbanidad la degradación a la que parecen estar sometidas en los días que quedan de una campaña baja y deshonesta”.

 

PRINCIPIO

PRINCIPIO

 

Así empieza “Redimiré lo que empeñasteis”, uno de los relatos de Ten Little Indians, de Sherman Alexie. Xordica editará el libro próximamente:

 

Mediodía

Un día tienes una casa y al día siguiente no, pero no voy a contarte las razones particulares por las que soy una persona sin hogar, porque es mi historia secreta, y los indios tienen que trabajar duro para proteger sus secretos de los blancos hambrientos.

Soy un chico indio spokane, un salish del interior, y mi pueblo ha vivido en un radio de ciento cincuenta millas alrededor de Spokane, en Washington, durante al menos diez mil años. Crecí en Spokane, me marché a Seattle hace veintitrés años para ir a la universidad, me echaron por catear a los dos semestres, trabajé de obrero y cosas peores durante muchos años, me casé dos o tres veces, tuve dos o tres hijos, y después me volví loco. Por supuesto, “loco” no es la designación oficial de mi problema mental, pero tampoco creo que “trastorno asocial” lo defina, porque eso hace que parezca un asesino en serie o algo así. Nunca he hecho daño a otro ser humano, al menos físicamente. Rompí algunos corazones en mi época, pero todos lo hemos hecho, así que en ese sentido no soy nada especial. Además, soy un rompecorazones aburrido, porque nunca he abandonado a una mujer por otra. Nunca he salido o me he casado con más de una mujer al mismo tiempo. No pulverizaba corazones en una noche, los rompía despacio y cuidadosamente. No establecí ningún récord de velocidad huyendo por la puerta. Poco a poco, desaparecía. Y desde entonces he seguido desapareciendo. Pero no voy a contaros nada más sobre mi cerebro o mi alma.

No tengo hogar desde hace seis años. Si es posible ser un hombre sin hogar efectivo, supongo que soy efectivo. Ser un sin techo es probablemente lo único que se me ha dado bien en la vida. Sé dónde encontrar la mejor comida gratis. Me he hecho amigo de camareros y tenderos que me dejan usar sus baños. No me refiero a los baños públicos. Me refiero a los baños de los empleados, los retretes limpios que están ocultos detrás de la cocina o la despensa o la bodega. Sé que parece raro estar orgulloso de eso, pero significa mucho para mí ser lo bastante digno de confianza como para mear en el baño limpio de otra persona. Puede que tú no comprendas el valor de un cuarto de baño limpio, pero yo sí.

Probablemente nada de esto te interesa. Probablemente yo no te intereso mucho. En Seattle hay indios sin hogar por todas partes. Somos comunes y aburridos, y pasas a nuestro lado, quizás con una mirada de ira o indignación o tristeza ante el terrible destino del buen salvaje. Pero tenemos sueños y familias. Soy amigo de un indio de las praderas sin hogar cuyo hijo es editor de un periódico muy importante en el este. Ésa es su historia, pero los indios somos grandes contadores de historias y mentirosos y fabricantes de mitos, así que a lo mejor ese vagabundo de las praderas es un simple indio viejo normal y corriente. Yo sospecho un poco de él, porque se describe como indio de las praderas, un término genérico, y no como miembro de una tribu específica. Cuando le pregunté por qué no me decía qué era exactamente, dijo: “¿Acaso sabe alguno de nosotros qué es exactamente?”. Sí, estupendo, un indio filósofo. “Eh”, le dije, “tienes que ser de casa para ser tan guapo”. Se echó a reír, me hizo un corte de mangas y se alejó. Pero seguramente querrás saber más sobre la historia que estoy intentando contarte.

Yo recorro las calles con un grupo habitual, mis compañeros de equipo, mis defensores y mi pandilla. Rose of Sharon, Junior y yo. Nos importamos los unos a los otros aunque no le importemos a nadie más. Rose of Sharon es una mujer grande, de aproximadamente 2,15 si mides la impresión general que produce, y de 1,50 si hablas del aspecto físico. Es una india yakama de la variedad wishram. Junior es colville, pero hay unas ciento noventa y nueve tribus que forman la confederación de los colville, así que puede ser cualquier cosa. Pero es guapo, como si acabara de salir de alguna campaña del Gobierno que recomendase no ensuciar la tierra. Tiene esos pómulos grandes que son como planetas, ya sabes, con pequeñas lunas que orbitan a su alrededor. Me da envidia, envidia y envidia. Si nos pones a Junior y a mí al lado, él es el Indio de antes de que llegara Colón y yo soy el Indio de después de que llegara Colón. Yo soy la prueba viviente del horrible daño que el colonialismo les ha hecho a nuestras pieles. Pero no voy a contarte lo que mucho que me asustan a veces la historia y sus formas. Soy un hombre fuerte, y sé que el silencio es la mejor manera de tratar a los blancos.

Esta historia empezó a la hora de comer, cuando Rose of Sharon, Junior y yo mendigábamos en el mercado de Pike Place. Después de dos horas de negociación, ganamos cinco dólares, lo bastante para una botella de coraje reforzado del 7-Eleven más hermoso del mundo. Así que fuimos hacia allí, sintiéndonos borrachos guerreros, y pasamos por una casa de empeños en la que no me había fijado nunca. Y era raro, porque los indios tenemos incorporado un radar para las casas de empeños. Pero lo más raro era el viejo traje de baile ceremonial de powwow que vi en el escaparate.

-Ése es el traje de mi abuela –les dije a Rose of Sharon y a Junior.

-¿Cómo estás tan seguro?

No estaba tan seguro, porque no había visto el traje indio de mi abuela en mi vida. Sólo había visto fotografías de mi abuela bailando con él. Y eso era antes de que alguien se lo hubiera robado, hacía cincuenta años. Pero sin duda se parecía a mi recuerdo de él, y tenía plumas y abalorios de los colores que mi familia siempre se cosía en sus trajes ceremoniales.

-Sólo hay una manera de estar seguro –dije.

Así que Sharon, Junior y yo entramos en la casa de empeños, y saludamos al blanco viejo que trabajaba tras el mostrador.

-¿Qué desean? –preguntó.

-Eso que hay en el escaparate es el traje ceremonial de mi abuela –dije-. Alguien se lo robó hace cincuenta años, y mi familia lo lleva buscando desde entonces.

El prestamista me miró como si fuera un mentiroso. Lo entendí. Las casas de empeños están llenas de mentirosos.

-No estoy mintiendo –dije-. Pregúntales a mis amigos. Te lo dirán.

-Es el indio más honrado que conozco –dijo Rose of Sharon.

-Vale, indio honrado –dijo el prestamista-. Te daré el beneficio de la duda. ¿Puedes demostrar que es el traje de tu abuela?

Como no quieren ser perfectos, porque sólo Dios es perfecto, los indios cosen fallos en sus trajes ceremoniales. Mi familia siempre cosía un abalorio amarillo en algún lugar del traje. Pero siempre lo escondíamos para que fuera difícil de encontrar.

-Si es de verdad de mi abuela –dije-, tiene que haber un abalorio amarillo escondido en alguna parte.

-Vale –dijo el prestamista-. Vamos a echarle un vistazo.

Sacó el traje del escaparate, lo puso sobre su mostrador de cristal, y buscamos el abalorio amarillo y lo encontramos escondido bajo el sobaco.

-Aquí está –dijo el prestamista. No parecía sorprendido-. Tenías razón. Es el traje de tu abuela.

-Ha estado desaparecido durante cincuenta años –dijo Junior.

-Eh, Junior –dije-. Es la historia de mi familia. Deja que la cuente yo.

-Vale –dijo-. Pido disculpas. Adelante.

-Ha estado desaparecido durante cincuenta años –dije.

-Es la triste historia de su familia –dijo Rose of Sharon-. ¿Vas a devolvérselo?

-Eso sería lo correcto –dijo el prestamista-. Pero no puedo permitirme hacer lo correcto. He pagado mil dólares por esto. No puedo tirar mil dólares.

-Podríamos ir a la policía y decirles que es robado –dijo Rose of Sharon.

-Eh –le dije-, no amenaces a la gente.

El prestamista suspiró. Pensaba en las posibilidades.

-Bueno, supongo que podríais ir a la policía –dijo-. Pero no creo que creyeran una palabra.

Parecía triste por eso. Como si lamentara sacar ventaja de nuestras desventajas.

-¿Cómo te llamas? –preguntó el prestamista.

-Jackson –dije.

-¿Es tu nombre o tu apellido?

-Los dos.

-¿En serio?

-Sí, es verdad. Mi madre y mi padre me llamaron Jackson Jackson. El apodo de mi familia es Jackson al Cuadrado. Mi familia es graciosa.

-De acuerdo, Jackson Jackson –dijo el prestamista-. Tú no tienes mil dólares, ¿verdad?

-Tenemos cinco dólares en total –dije.

-Es una pena –dijo, y pensó en las posibilidades-. Te lo vendería por mil dólares si los tuvieras. Demonios, para ser justos, te lo vendería por novecientos noventa y nueve dólares. Perdería un dólar. Sería lo más ético en este caso. Perder un dólar sería lo correcto.

-Tenemos cinco dólares en total –dije otra vez.

-Es una pena –volvió a decir y pensó de nuevo en las posibilidades-. ¿Qué te parece esto? Te doy veinticuatro horas para reunir novecientos noventa y nueve dólares. Vuelve mañana a la hora de comer y te lo venderé. ¿Qué te parece?

-Me parece bien.

-De acuerdo, entonces –dijo él-. Trato hecho. Y te ayudaré a empezar. Aquí tienes veinte dólares para empezar.

Abrió su cartera y sacó un billete arrugado de veinte dólares y me lo dio. Rose of Sharon, Junior y yo caminamos hacia la luz del día para buscar novecientos noventa y nueve dólares.

He tomado esta imagen de Seattle de aquí.

LA PAZ MUNDIAL, ETCÉTERA

LA PAZ MUNDIAL, ETCÉTERA

La Expo de Zaragoza ha tenido muchas cosas buenas: la recuperación de las riberas, los nuevos edificios, los visitantes de todo el mundo, actuaciones musicales, propuestas, la creación de un nuevo barrio para la ciudad y la sensación de fiesta y de alegría que ha durado todo el verano.  Ha habido muchas intervenciones interesantes, y también bastante demagogia supuestamente ecologista que sólo pretende culpabilizar a Occidente de todos los males que sufre la tierra y no aporta ninguna solución coherente.

Esta semana, por ejemplo, El Pabellón de Iniciativas Ciudadanas ha planteado la siguiente pregunta de Domund en un programa de televisión: "¿Aceptaría sustituir el gasto mensual medio occidental en agua mineral para dar agua potable a 1.200 millones de personas?" (Otra versión dice: "¿Dejarías de consumir agua mineral para mejorar el acceso al agua potable de los desfavorecidos?"). Según la lógica de esa pregunta, los consumidores de agua mineral son responsables de que otras personas no tengan agua potable. La carencia no tiene nada que ver con las guerras, la corrupción o la negligencia de los gobiernos (los romanos o los fenicios depuraban el agua, pero supongo que en esa época era más fácil, porque no existía el agua mineral). La culpa es de quien compra un botellín de agua mineral en España, Italia o Estados Unidos; a veces, en sitios en los que el agua del grifo se encuentra en el límite de potabilidad. Esa pregunta, que desgraciadamente funciona como sinécdoque de una manera de pensar, no sólo es ilógica: es profundamente inmoral.

Las frases de ese tipo sirven para perjudicar la causa que quieren defender. A veces en la Expo ha faltado un buen debate, y han sobrado declaraciones vacías que se movían entre lo apocalíptico, lo místico y lo poético. Al parecer, el agua es importante en todas las formas de superstición del mundo. Pero en nuestras supersticiones locales ya era bastante importante –bautismo, diluvio universal, romerías para la lluvia-, y eso no ha servido para que utilicemos el agua de manera más racional. En una reunión de líderes religiosos en el Faro, aprendimos que el cristianismo recomienda que “hay que vivir la importancia del agua”; que el budismo aconseja que nos demos cuenta de que “los torrentes y nosotros somos lo mismo”; que según el hinduísmo, “todos buscamos la felicidad, todos los seres, la naturaleza…. el problema es que los seres humanos buscamos la felicidad de supermercado” (esos seres humanos: que paciencia hay que tener con ellos); que, de acuerdo con el taoísmo, “conocer la naturaleza del agua es entender la naturaleza de la vida”.

El Faro también decidió esparcir arena de un mandala budista por el Ebro para purificar su agua: espero que las empresas de productos químicos no sigan su ejemplo depurativo. Y en otros momentos de la Expo también se ha hablado con gran simpatía de las culturas primitivas. Esta tendencia es frecuente, se manifiesta en el propio aspecto exterior del Pabellón de Iniciativas Ciudadanas y tiene mucho que ver con el mito del buen salvaje. Aunque excluyéramos de la naturaleza a los compañeros de tribus, las etnias rivales, las mujeres sometidas o los enemigos vencidos, la relación de las culturas “primitivas” con la naturaleza no es más armónica que la occidental. Generalmente, un menor desarrollo tecnológico les impide destruirla tan rápido como quisieran. La fuerza y lo incontrolable de los fenómenos naturales incitan a veces a una divinización temerosa, que a menudo se idealiza románticamente. Estamos acostumbrados a ver el medio ambiente como un espacio idílico y sólo sometido a la agresión de hombres con zapatos, aunque la agricultura de hombres descalzos y los bosques y los animales son grandes fuentes de contaminación: es decir, la naturaleza no es una postal ni un jardín del Edén. Los seres humanos podemos destruirla, pero ella también puede destruirse a sí misma: hay terremotos y huracanes, y al parecer los había antes del capitalismo y la globalización. Creo que hay que averiguar la forma de administrar los recursos naturales con previsión, justicia moral y sensatez científica. Para eso es esencial utilizar la razón, y quitarse a Dios y el pensamiento mítico de la cabeza.

El papel de los escritores en la Expo ha resultado especialmente desolador. La nómina ha sido decepcionante, inferior a la de muchos cursos de las universidades de verano. Aunque ha habido biólogos, físicos y geólogos, entre los escritores no ha venido ningún ensayista importante que haya analizado problemas relacionados con el agua (como Arundhati Roy o Frank Westerman), que haya escrito de verdad sobre los ríos (como Claudio Magris) o que sea un intelectual que trate los asuntos centrales de nuestro tiempo. Me habría gustado ver en Zaragoza a Al Gore, a Ayaan Hirsi Ali, a Seymour Hersh, a Thomas L. Friedman, a Yasmina Reza, a Noam Chomsky, a Alan Finkielkraut, a Fernando Savater, a Amos Oz, a Anne Applebaum, a Doris Lessing, a Christopher Hitchens, a Marjane Satrapi, a Mario Vargas Llosa (hablando, no de visita), a Alessandro Baricco, a Janet Malcolm, a Salman Rushdie, a Amartya Sen, a Steven Pinker, a Richard Dawkins o Bjørn Lomborg...

Han venido varios escritores de mucho éxito y algunos novelistas que me gustan, como Ana María Matute y Alfredo Bryce Echenique, que se encuentra en el momento más bajo de su prestigio literario. Me encantó Un mundo para Julius, donde sale una piscina, y creo que en La vida exagerada de Martín Romaña hay un baúl lleno de libros que se cae al agua. También han venido escritores de novela negra e histórica relativamente importantes. Me parece bien. Pero también han faltado autores de primera línea en cualquier género, intelectuales de referencia o escritores que hablen de los problemas del mundo. Curiosamente, en medio de las admoniciones contra el consumismo y a favor del respecto a la naturaleza –aunque menos en defensa de los derechos humanos, ya que eso podría ofender a gran parte de los países presentes en la muestra-, se ha invitado a autores que no están muy preocupados por el mundo –hay excepciones: Zoé Valdés sería una de ellas-, y, que, desde luego, no preocupan ni aportan casi nada al mundo. El equivalente sería organizar una Expo muy ambiciosa en 1947, en la que no habrían estado presentes George Orwell, T. S. Eliot, Hannah Arendt, William Faulkner, Hemingway, Albert Camus o Jean-Paul Satre, pero a la que habrían acudido dos de los diez o doce mejores seguidores de Agatha Christie, una amiga suya, y a lo mejor Lloyd C. Douglas.

En cualquier caso, muchos de esos autores podrían haber venido sin que existiera una relación con el agua. Podrían haber defendido la libertad, la tolerancia o la innovación tecnológica. Podrían haber explicado sus ideas sobre la novela o la poesía. Podrían albergar ideas muy distintas pero consistentes. Podrían haber tenido algo que decir. Y en ese caso, no habría sido necesario pronunciar palabras vacías, a veces grandilocuentes, a menudo tópicas y con frecuencia delirantes, sobre el medio ambiente o el agua. Sin embargo, la organización y algunos de los autores han intentado justificar la presencia de los escritores, y el dinero público que se les pagaba, como fuera. Sus frases me hacían pensar en las películas de misses donde las participantes de los concursos de belleza desean en voz alta la paz mundial. Antonio Gala vino porque ha escrito una novela que se llama Los papeles del agua. Ian Gibson, quizás para aportar algo nuevo tanto al tema de la Expo como a sus investigaciones sobre el autor de Poeta en Nueva York, declaró: "si Lorca viviera sería socio de Greenpeace, un activista a favor de la protección del medio ambiente". José Luis Sampedro también escribió "La balada del agua", y explicó que el móvil es un invento innecesario: él no tiene, deja que lo lleve su mujer. También vino Donna Leon, que dijo que el agua es un problema, y ella, “una talibán ecológica”. Donna Leon vive en Venecia, lo cual al parecer la vincula mucho con el agua.

En cambio, lo que te desvincula totalmente del agua es el Líbano, a juzgar por la estremecedora intervención de Maruja Torres el martes pasado. “Vivir en Beirut me ha hecho ahorrar agua”, dijo. Torres aconsejó a su público que abandonase el consumismo. Dijo ella había sido muy consumista –el vicio la obligó incluso a ganar un Premio Planeta-, pero se había curado. Torres confesó: “Me duele mucho ver un árbol morir, y tener ese sentimiento es importante”. Yo me alegro de que sepa que es importante. Pero lo que más me impresionó fue:

Cuando hago un pis cargado por la mañana no tiro de la cadena, espero varias horas con la ventana abierta. Yo no me ducho cada día, no soy tan guarra como para necesitar ducharme cada día. Yo me hago abluciones.

Es bastante curioso que la periodista brindase este consejo a los oyentes, para que imitaran su modelo. A mí me sorprende que se sintiera orgullosa de un mensaje tan demagógico: en algunas partes de España se pierde el 30 % del agua por malas canalizaciones; no sé cuánta agua utiliza Maruja Torres cuando se lava, pero diría que los regadíos ineficaces y las tuberías que pierden o se revientan son un problema todavía mayor que la gente que se ducha todos los días. Y ningún defensor del medio ambiente sensato reivindicaría con tanta alegría la abolición de la higiene. En cualquier caso, Maruja Torres tenía más cosas que contar a su público:

Me “abluciono” las partes contratantes y cada tres días me meto una ducha con cuidado.

Espero que la charla se celebrara en uno de esos diez días al mes.

La imagen es de aquí.

MESTIZAJE

MESTIZAJE

 

1.

Mestizaje en el titular: significa negros.

2.

El otro día vino Àngels Canadell, otra mística relativista en la Expo: “No se trata de idealizar ninguna religión o corriente de pensamiento. Todas tienen el mismo derecho a existir. Hay que tener una perspectiva propia porque nadie tiene el privilegio de ver el mundo desde fuera. Aunque bien es cierto que me atraen más algunas culturas más abiertas a la realidad como la budista o las indígenas”.

3.

En el DRAE: indígena.

(Del lat. indigĕna).

1. adj. Originario del país de que se trata.

4.

Y una buena noticia.

“Contra todo pronóstico, el mundo se está convirtiendo en un lugar más feliz. Durante los últimos 25 años, el crecimiento económico en los países en vías de desarrollo se ha traducido en un gran aumento de la felicidad, según un estudio llevado a cabo en 45 países de todo el mundo. (...) La felicidad a escala nacional se relaciona bien con los resultados altos en un índice que mide la capacidad de la gente para aceptar a los inmigrantes, los homosexuales o la gente de raza diferente a sus vecinos”. El resto del artículo está en The Guardian.

Fotografía de Pippi Tetley.

CADA MAÑANA

CADA MAÑANA

 

1.

“En la taxonomía de la escritura inglesa, E.M. Forster no es una criatura exótica. Lo clasificamos en la categoría de Notable Novelista Inglés, variedad común o de jardín. Aun así, en cierto sentido Forster era un pájaro extraño. Estaba libre de muchos de los vicios que se encuentran en los novelistas de su generación; lo que es inusual en Forster es lo que no hacía. No se fue a la derecha con los años, ni permitió que la nostalgia se convirtiera en misantropía; nunca se arrodilló ante el Papa o la reina, ni coqueteó (ideológicamente) con Hitler, Stalin o Mao; nunca creyó que la novela estuviera muerta o las montañas vivas, siguió leyendo a escritores contemporáneos después de cumplir cincuenta años, no albergaba un odio especial por la generación anterior y la generación esperial, no sentía que Inglaterra se hubiese ido al carajo, que su lenguaje estuviera condenado, que los locos estuvieran dirigiendo el manicomio, o que los extranjeros hubieran invadido la ciudad.

Aun así, como todos los notables novelistas ingleses, era un hijo tipo difícil.”

(Zadie Smith. Aquí)

2.

“A los escritores de ficción les gusta decir que hacen su trabajo contando mentiras, pero Tobias Wolff era un mentiroso de verdad. No estaría donde está hoy si no lo hubiera sido. Aterrorizado por un padrastro violento, necesitado del refugio de una madre confusa, inventaba historias para sobrevivir. Cuando necesitaba apoyar sus invenciones en hechos, Wolff efectuaba una fácil transición a la falsificación. En 1960, por ejemplo, vislumbró un escape del infierno doméstico en una demandadísima escuela preparatoria de Pennsylvannia. Las autoridades pedían recomendaciones, naturalmente, así que “Jack” (que tenía 15 años y había adoptado el nombre en un homenaje a Jack London) envió un montón de testimonios de sus proezas académicas, sociales y deportivas –todos escritos por él- y fue aceptado para una codiciada beca en la Hill School, entre cuyos ilustres ex alumnos se encontraban Edmund Wilson y General Patton.”

(Una entrevista con Tobias Wolff.)

3.

“Como decía Buñuel, un buen guionista debe matar a su padre, violar a su madre y traicionar a la patria cada mañana. Si no lo hace, no es un buen guionista, no es un buen novelista, no es un buen autor de teatro.”

(Jean-Claude Carrière. Aquí)

4.

Las 25 bibliotecas más modernas y 50 traducciones.

 

En la imagen: noviembre de 1972. George Cukor da una fiesta para Luis Buñuel. De pie: Robert Mulligan, William Wyler, Cukor, Robert Wise, Jean-Claude Carrière y Serge Silverman. Sentados : Billy Wilder, George Stevens, Buñuel, Alfred Hitchcock y Robert Mamoulian. Hoy se cumplen 25 años de la muerte de Luis Buñuel.

 

MÚSICA Y COPAS

MÚSICA Y COPAS

 

El Heraldo habla de las actuaciones en directo. Se ha cerrado una sala en Zaragoza, y algunos empresarios y músicos de la ciudad lamentan que no acuda bastante público a los conciertos. Buscan explicaciones y critican las dificultades que pone el ayuntamiento para conceder las licencias, o que no se incorpore el público joven. El reportaje, que descarta en la primera línea los cientos de actuaciones y la “efervescencia” –una palabra horrible: se diluye enseguida- de la Expo, habla de siete salas. No sé si es representativo: en mi calle, por ejemplo, hay por lo menos dos más que no salen en el artículo. Una vez vi una muy llena, pero igual tuve suerte. También he visto cómo cerraban otras, y he visto cómo el ayuntamiento de Zaragoza ha hecho muchos esfuerzos en los últimos cinco años para acabar con la noche.

Sorprendentemente, el reportaje señala que hay demasiada variedad, ya que “las nuevas ofertas se encuentran con que diversifican a la ya escasa masa de aficionados”: a lo mejor, lo que se propone es que los grupos lo dejen, y que las salas cierren. El público tiene parte de culpa, porque al parecer sólo paga entradas para ver a los famosos y le falta entusiasmo por la música. Por otra parte, según el artículo, algunos sitios como La Casa del Loco o la Sala Oasis van bien, pero eso es porque funcionan como discotecas “de copas”.

Una pieza más breve habla de los bares con música en directo en Huesca: los empresarios están contentos, parece que va bastante gente a las actuaciones. Yo me alegro. Pero me desconcierta el titular: “El dinamismo de Huesca la sitúa como capital de Aragón para las actuaciones en vivo”. No sé muy bien qué concepto de capital utiliza, pero imagino que será esencialista o metafísico. No hay ningún dato que explique o sostenga esa afirmación, aunque sí se menciona del apoyo institucional y un técnico del ayuntamiento comenta que la colaboración del ayuntamiento con la iniciativa privada y las asociaciones ha sido buena. Como en el artículo sobre Zaragoza no se habla del número de locales en los que se puede actuar (se citan ocho lugares de Huesca y un programador oscense nombra una sala de Zaragoza que no aparecía en la pieza anterior), ni del público que va, ni de la cantidad de conciertos, ni de la escena musical local. Desde luego no parece que algunos protagonistas de la noticia coincidan con el titular: Al no haber tantos conciertos como en Zaragoza, el público no se diversifica”, dice un músico de Huesca, que no quiere que haya muchos más conciertos en la ciudad para evitar la saturación.

El artículo sobre Huesca no habla de las copas. Pero he estado en El Edén y varias de las salas que menciona el artículo, y sé que venden copas; imagino que también las habrá en los otros bares de Huesca con actuaciones en directo. Espero que sea así, para cuando vaya.

LAS PALABRAS Y LAS COSAS

LAS PALABRAS Y LAS COSAS

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es un gobierno obsesionado por la semiótica. Desde que ganó las elecciones hace cuatro meses, Zapatero parece más preocupado por los signos, las palabras y la propaganda que por los hechos.

Al principio el nuevo Gobierno dio muchos titulares: por primera vez, había más mujeres que hombres, una mujer estaría al frente del Ministerio de Defensa y habría un Ministerio de Igualdad. Se mantenían los pilares del Gobierno anterior –Fernández de la Vega, Solbes y un reticente Rubalcaba-, pero el nuevo equipo era menos contundente que el del Gobierno anterior. Los nuevos ministros parecían más próximos a Zapatero y tenían menos experiencia política, gestora y a veces de la materia que administraban. Zapatero eliminó a Cristina Narbona y rebajó de categoría el ministerio de medio ambiente, aunque el área parecía uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo; mantuvo, con un gesto de arrogancia, a Magdalena Álvarez en Fomento; recompensó a Miguel Sebastián por una campaña por la alcaldía de Madrid en la que había hecho el ridículo. Separó la educación media de la universitaria: es un modelo que ha ido mal en el Reino Unido, que aleja a Mercedes Cabrera del mundo que conocía, y convierte la enseñanza en la escuela y el instituto en un problema asistencial y no educativo. Daba la sensación de que era un Gobierno más vinculado a Zapatero, con menos peso político, y con más fotogenia.

La imagen más potente fue sin duda la de Carme Chacón al frente del Ministerio de Defensa: una mujer embarazada y catalana pasando revista a las tropas, antes de realizar visitas demagógicas a las tropas españolas en el extranjero en los últimos meses de gestación. Otra de las apuestas de este Gobierno es el Ministerio de Igualdad: un ministerio de un concepto, como ha dicho Arcadi Espada, principalmente decorativo –tiene un presupuesto de 43 millones de euros- pero que también es una marca. Al frente de la institución se encuentra Bibiana Aído, una mujer joven del partido que ha confesado sus virtudes (“soy una persona muy trabajadora, comprometida, responsable y además soy muy amiga de mis amigos”) aunque admite algunos defectos (“soy más testaruda de lo deseable y quizá también tengo un nivel de autoexigencia demasiado elevado”) y asegura que todos los días se reserva un rato para “pensar”. Aído sabe dar titulares y crear polémica: pidió un teléfono de asistencia para el maltratador, y luego matizó que era para los hombres, criminalizando tranquilamente a la mitad de la población. Cuando criticó la represión de las mujeres en el Islam o la cultura maya Fernández de la Vega salió a corregirla, aunque las críticas a Aído por intervenciones mucho más desafortunadas se habían calificado de machistas y retrógadas.

El ministerio parece dedicarse a la igualdad en cuestiones de género (aunque existan otros tipos de desigualdad), pero se distrae en asuntos gratuitos, que no benefician la causa de la mujer. A veces da la sensación de que Zapatero y sus defensores utilizan a algunas de sus nuevas ministras, y a la violencia de género y sus víctimas, como escudos humanos que los blindan ante la crítica. En la polémica de los miembros y las miembras, donde la ministra reveló primero su ignorancia gramatical y después su cinismo al atribuir su error a una expresión latinoamericana (?), hubo análisis tan disparatados como el de Adolfo García Ortega, que decía que el error era bueno porque la palabra "miembro" era mala: "Los malos tratos, la violencia sexista, la pederastia (casi exclusivamente como una aberración masculina) y la explotación sexual y laboral de la mujer, además de la sutil desigualdad doméstica que pasa por "normal", tienen como sustrato esa identificación psicoanalítica con la condición epicena del miembro".

El Gobierno decretó una cesión temporal de agua del Ebro a Barcelona. Como la palabra trasvase estaba mal vista, se hablaba de transferencia, captación, traslado o aportación puntual de agua hasta conducción de caudales, de interconexión temporal de cuencas hídricas o conexión de sistemas dentro de la misma demarcación hidrográfica. En el 37º Congreso Federal del PSOE se rechazan los trasvases, pero se aceptan “aquellas transferencias del recurso [el agua], a través de las infraestructuras hidráulicas necesarias, para que sean medioambientalmente sostenibles y socialmente aceptadas”.

En la campaña electoral, Zapatero defendió los derechos y la dignidad de los inmigrantes frente al discurso xenófobo del PP. Me ha sorprendido que los socialistas españoles hayan apoyado la directiva europea sobre inmigración, que prevé un tiempo de hasta 18 meses de detención para los inmigrantes ilegales. Para defenderse, Zapatero ha dicho que quienes la critican no saben nada, porque es muy buena: algunos países tenían leyes todavía más duras. Entre los que la critican hay muchas personas de su partido, y muchos de sus votantes. Pero Zapatero dijo otra cosa más: en cualquier caso, no hay que preocuparse, porque en España no se aplicará, ya que nuestra legislación es más progresista. Es decir: tenemos que alegrarnos porque la directiva es estupenda y tenemos que alegrarnos aún más porque aquí no se va a aplicar.

El PSOE ganó las elecciones diciendo que no había crisis. Los analistas aseguran que el primer debate entre Pizarro y Solbes fue decisivo. Yo no creo que el Gobierno tenga la culpa de la mala situación económica. Pero ya ha tenido que reconocer muchas veces que había sido demasiado optimista, y ha empleado muchos eufemismos para no hablar de crisis: “las cosas van menos bien”, la hermosa “desaceleración acelerada”, e incluso, que “es opinable”. Hace un par de días era noticia que Zapatero mencionase la crisis ante la insistencia de los periodistas: “como ustedes quieren que diga”, dijo. Creo que es una actitud poco inteligente: al no reconocer las dificultades y decir que las cosas son opinables, cada vez que llega un dato económico negativo el Gobierno da una sensación de engaño o ineficacia. En lugar de reducir la alarma, la aumenta.

Estos meses el Gobierno ha producido una impresión de inmovilidad. Ha legislado poco y ha dado pocas noticias. Como si estuviera quieto en la mata mientras la lucha interna del Partido Popular acaparaba las portadas. Zapatero ha estado especialmente desaparecido y altivo. Hace 10 días tuvo suerte de que la liberación de Ingrid Betancourt acallase un poco el eco de una intervención decepcionante en el Congreso de los Diputados. El PSOE tiene difícil pactar en esta legislatura, las últimas encuestas no le han ido bien (hace un mes Rajoy ganaba a Zapatero en popularidad; no es un chiste) y se enfrenta a una coyuntura complicada: por una parte, una crisis económica; por otra, supuestamente el PP va a girar hacia el centro. El PSOE ha decidido que no puede permitirlo. El otro día en el Congreso de los Diputados Zapatero no planteó muchas soluciones, pero habló de las políticas económicas de derechas y de izquierdas.

El fin semana pasado se celebró el Congreso del partido en el que Zapatero ha dado una sensación de autoridad. Según el blog de Bibiana Aído, fue “el congreso de las IDEAS, una hermosa palabra que es además un acróstico de cinco conceptos que son premisas para nosotros: I, de igualdad; D, de derechos; E, de ecología; A, de acción; y S, de solidaridad” (las negritas son suyas; IDEAS es el nombre del think tank que dirigirá Jesús Caldera; esto tampoco es un chiste). El PSOE ha hablado de reformas sociales: de concederles el voto a los inmigrantes en las elecciones municipales; de modificar la ley del aborto; de avanzar hacia la laicidad del Estado. Zapatero asumió esas propuestas como compromisos de Gobierno, aunque, como ha escrito Soledad Gallego-Díaz, "se suponía que el único compromiso de un Gobierno era el programa con el que se había presentado a unas elecciones y que los acuerdos de los congresos políticos a veces se incorporaban a esos programas, y a veces, no".

Por otro lado, todas estas propuestas existían anteriormente: el PSOE las había guardado en un cajón. El voto de los inmigrantes estaba aprobado desde 2006; en 2004 el PSOE hablaba de la ley de plazos del aborto en su programa electoral, pero la retiró del de 2008 por falta de "demanda social"; el Gobierno de Zapatero le ha sido muchas concesiones a la iglesia, y hace sólo unas semanas el PSOE votó contra una propuesta de Izquierda Unida que apostaba por eliminar los símbolos religiosos en las tomas de posesión. Yo creo que lo mejor de la legislatura pasada fue la Ley del matrimonio homosexual, y me gustan esas reformas que están a favor de los derechos de los individuos y de la libertad, o de la separación de la iglesia y el estado. Pero creo que deberían ser asuntos esenciales y no maniobras de distracción o fuegos de artificio.

He tomado aquí esta foto.

SERGIO ALGORA

SERGIO ALGORA

 

Una noticia terrible: Sergio Algora ha muerto esta noche. Antón Castro ha escrito:

“Esta madrugada ha fallecido el escritor, compositor e intérprete Sergio Algora (Zaragoza, 1969). Su compañera Maribel tenía que ir a ofrecer un recital en Huesca y se levantaba muy pronto: cuando iba a darle un beso de despedida se percató que su compañero no respiraba. Había fallecido en la paz del sueño. Sergio Algora fundó en los años noventa la banda El Niño Gusano con la que grabó discos como Circo luso, El efecto lupa, El escarabajo más grande de Europa y Fantástico entre los pinos. Más tarde se integró en una nueva formación: Muy poca gente, y actualmente integraba otro grupo reconocido en el panorama español: La Costa Brava, con el que grabó seis discos; el último fue Velocidad de crucero, editado en 2007.

Sergio Algora era, además, poeta, dramaturgo más bien ocasional y narrador. Entre otros libros, publicó los poemarios Envolver el humo, Paulus e Irene; Otro rey, la misma reina; Cielo ha muerto y Los versos dictados. En Xordica, en 2006, publicó un excelente libro de relatos: A los hombres de buena voluntad, y también era autor de la pieza teatral La lengua del bosque. Sergio Algora era promotor de un sinfín de actividades: colaboraba en Zona de obras y en otras publicaciones. Se reconocía en jóvenes escritores norteamericanos como Chuck Palaniuik, David Forster Wallace, Michael Chabon, etc. Cenamos juntos el pasado viernes, en la plaza de Santa Cruz, con Aloma, Carmen y su novia Maribel, y estaba realmente bien. Feliz, con proyectos. Un instante antes, en su bar El Bacharach, habría bromeado con su novia Maribel: Le dijo que la querría siempre, que se amarían hasta el fin de los tiempos. Fue una preciosa noche de rencuentro y de viejas complicidades. Cuando me llamó esta mañana Aloma para decirme que acababa de morir, no daba crédito. Padecía de corazón, es cierto, pero un golpe así era totalmente inesperado. Recordé nuestra cita en Borradores (Aragón Televisión) en junio de 2006: estuvo divertidísimo contando historias familiares, de barniz surrealista. El pasado viernes descubrí que Sergio era un espléndido narrador oral.

En 1998, cuando dirigía la editorial Olifante, le publiqué el libro Paulus e Irene, del que hablamos el viernes. Sergio me dijo que reconocía ahora que “era un libro inmaduro”. Hallo en ese texto, que jugaba con los apócrifos y con la distorsión del lenguaje, ese breve poema, “Espalda”: “Mis miembros fueron calcados // en la tierra yerma // para dibujar lo que soy yo muerto”.”

Un texto de Aloma Rodríguez.

Y otro de Sergio del Molino.

En la imagen, Sergio Algora. Aquí.